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Esclavitud y mafia en Italia

30 gennaio 2010 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 30 de enero de 2010
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El pasado 7 de enero, en la localidad de Rosarno, en la extremidad sur de la península italiana, cerca de Reggio Calabria, la punta de la bota itálica, miles de trabajadores migrantes, recolectores temporales de fruta –de aquí los preciados cítricos italianos–, salían a las calles del pueblo de poco más de 15 mil habitantes para manifestarse en contra del racismo del que son víctimas. El pretexto: pocas horas antes alguien disparó, desde su automóvil, en contra de un grupo de ciudadanos migrantes que se reunía en las afueras de la estructura –una ex fábrica– que lo hospedaba. El episodio, de por sí reprobable, en realidad fue a completar una larga lista de ataques más o menos directos hacia la comunidad migrante de la zona.

La protesta tomó rápidamente las características de una rebelión generalizada en el seno de la multiétnica comunidad de migrantes que ahí, como en muchos otros territorios del sur italiano, vive y trabaja. El hartazgo y la rabia los alcanzó, pues no sólo ya no están dispuestos a aguantar intolerancia y racismo, sino también las condiciones materiales que dichas actitudes producen: precariedad de la vivienda, sueldos escasos, abusos laborales y, en su caso, invisibilidad y chantajes causados por la falta de papeles para regular su estancia. Al día siguiente llegó la venganza. La población local, organizada en improvisados comités vecinales, invadió las calles de Rosarno y desató la caza del migrante. Con palos, cadenas y, en algunos casos, armas de fuego, los ciudadanos italianos se lanzaron en contra de todo extranjero que encontraban en su camino. El resultado: golpizas, persecuciones y agresiones de todo tipo, en especial modo en contra de los migrantes de tez oscura, es decir los negros. A las pocas horas, la intervención de la policía italiana regresó la calma aparente: 37 heridos en total (16 de ellos migrantes, el resto policías), los buenos italianos calmados y los migrantes –la mayoría de ellos– alejados del pueblo; es decir, literalmente cargados en camiones y llevados a los mal afamados Centros de Identificación y Expulsión.

La noche del 8 de enero, el ministro del Interior, el reconocido racista Roberto Maroni, declaraba frente a las cámaras de la televisión que los hechos eran el resultado de años de excesiva tolerancia hacia la migración ilegal, misma que, según la letanía de siempre, estaría en la base de la criminalidad y de las situaciones de degrado social. Así las cosas, el gobierno italiano no sólo hacía (y hace) caso omiso de las degradantes e indignas condiciones bajo las cuales los migrantes son obligados a trabajar por italianísimos patrones; no sólo justifica a posteriori las agresiones de la población civil, premiando indirectamente a quienes finalmente se volvieron intolerantes, sino que además condena a los mismos migrantes, culpables de no querer vivir como animales y de no tener los papeles que la misma ley italiana no les permite conseguir.

Pero además hay otra historia dentro de esta historia. Y es que el gobierno italiano –y la sociedad que lo apoya desde el otro lado de las pantallas televisivas– está en realidad legitimando el histórico y muy actual sistema de gobierno del territorio y de la producción agrícola en el sur del país. El poblado de Rosarno, así como toda la región de la Calabria y demás áreas colindantes, son zonas de la mafia. Varían los nombres y las familias al mando, pero el modelo es ese: control estricto del territorio por vía de la amenaza, la imposición, la violencia, la corrupción, los favores y los chantajes. Buena parte de los gobiernos municipales de la zona están actualmente suspendidos por infiltración del hampa. La mafia –que en Rosarno se llama ‘Ndrangheta; es decir, la misma que tiene buenas relaciones con el cártel del Golfo en México– controla todo allá: es la gestión de todas las actividades ilícitas, pero también de todas las productivas. Es así que la mafia llega a controlar el mercado de los trabajadores de bajo costo, migrantes y desprotegidos. En este enfoque, los migrantes son los únicos hoy que se rebelan clara y abiertamente en contra de dicho poder.

Por otro lado, no puede sorprender que este tipo de episodios suceda justamente en la época del llamado paquete seguridad, instrumento legislativo aprobado en medio de polémicas en el verano del año pasado y que restringió, aún más, derechos y oportunidades para los ciudadanos migrantes. Más allá de la inexistente relación entre clandestinidad y tasa de criminalidad, que sin embargo sigue siendo el pretexto de cualquier declaración y acción del gobierno italiano, es evidente que la aumentada precarización de la vida migrante en Italia debido al nuevo marco legal ha conllevado a la creación de un ejército de seres humanos expuesto a todo tipo de chantaje y condición laboral y de vida. La vía moderna a la esclavitud.

En este contexto, a pesar de las consecuencias materiales de lo sucedido, la rebelión migrante de Rosarno debe ser leída también como una señal de positivo hartazgo y deseo de vivir. La digna rabia migrante surgida en el sur de Italia habla el lenguaje claro y esperanzador de quienes no se quieren rendir frente a la creciente, difundida y pegajosa voluntad de resignarse que está poco a poco contagiando a la sociedad italiana.

Los pactos de la mafia

15 novembre 2009 Lascia un commento

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, nº 1724, el día 15 noviembre 2009.
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En el verano de 1992, el Estado italiano y la Cosa Nostra comenzaron una negociación. El objetivo: poner un alto definitivo a los ataques de la mafia siciliana contra las instituciones.
La revelación de Massimo Ciancimino, hijo del Vito, el exalcalde de Palermo condenado por vinculación con la organización criminal, refuerza una vieja sospecha de la sociedad italiana.
Actualmente bajo proceso por lavado de dinero, Massimo Ciancimino reveló a los jueces el interés que dos altos mandos de la Agrupación Operaciones Especiales de los Carabineros le expresaron hacia finales de mayo de 1992 para abrir un diálogo entre las instituciones italianas y la Cosa Nostra.
Según explicó él mismo a los jueces, Massimo fue contactado para que le pidiera a su padre Vito –señalado por la Procuraduría de Palermo como “la más explícita infiltración mafiosa en la administración pública”–, para que intercediera entre las partes.
Para probar sus afirmaciones, el pasado mes de julio, Ciancimino entregó a los jueces copia de una hoja en la que se leen –escritas a mano– las 12 peticiones que la Cosa Nostra le hacía al Estado italiano.
Ola de atentados
Las primeras revelaciones de Massimo Ciancimino, rendidas “en calidad de persona informada de los hechos”, en el marco del juicio de apelación promovido por Marcello Dell’Utri (exabogado de Silvio Berlusconi y hoy senador de la República, ya condenado en primera instancia a nueve años de reclusión por “asociación mafiosa”), obligaron a la magistratura italiana a abrir nuevas investigaciones acerca de la presunta negociación.
El 19 de julio pasado, en la ciudad de Palermo, la sociedad civil y algunos representantes del gobierno nacional y local recordaban el 17 aniversario de la matanza de Via D’amelio, la calle en la que en esa misma fecha pero de 1992, un coche cargado con 100 kilogramos de explosivos mató al fiscal antimafia Paolo Borsellino y su escolta de cinco agentes.
Sin embargo, la conmemoración tuvo una novedad: tras las revelaciones de Ciancimino, los jueces de la Procuraduría de Palermo decidieron volver a abrir el caso a causa de los cambios sustanciales del contexto en el que se llevó a cabo el crimen.
Para los jueces encargados de las investigaciones, fue fundamental determinar que la Cosa Nostra habría intentado comunicarse con el Estado italiano antes del atentado. Hasta hace pocos meses, en efecto, el homicidio de Borsellino y de su escolta era considerado el enésimo episodio de una temporada muy violenta instrumentada por parte del entonces “jefe de jefes”, Salvatore Riina, por las condenas definitivas dictadas por la Corte Suprema en enero de 1992 al propio Riina y otros 342 mafiosos que sumaron un total de 2 mil 665 años de cárcel.
Ahora que los jueces de Palermo tienen en sus manos el llamado “papello”, es decir la lista de peticiones de la Cosa Nostra, fechada el junio de 1992, la nueva hipótesis es que el juez Borsellino pudo estar al tanto de esa negociación y, tras oponerse a ello, se habría convertido en un objetivo de la mafia.
Salvatore Borsellino, hermano del fiscal asesinado, no tiene duda alguna al respecto. En varias declaraciones a la prensa, Salvatore afirma que su hermano tuvo conocimiento de la tentativa de negociación y se negó a ello, sobre todo a raíz del homicidio de su amigo y colega, el fiscal antimafia Giovanni Falcone. Por esta razón habría sido “eliminado”, con la colaboración de elementos de las instituciones. El hermano del fiscal asesinado fue tajante: “El homicidio de Paolo fue un homicidio de Estado”.
Falcone y Borsellino eran los dos fiscales principales del llamado Grupo Antimafia de la Procuraduría de Palermo. Este grupo de jueces logró instrumentar el más grande proceso a la mafia nunca visto en Italia, el llamado “maxiproceso”. Tras la confirmación de las condenas en enero de 1992, la Cosa Nostra decidió cobrar venganza y atacar al Estado. Primero, en marzo, asesinó brutalmente a Salvo Lima, diputado local de la extinta Democracia Cristiana, entonces partido de mayoría en el país y punto de referencia de Giulio Andreotti, el siete veces primer ministro italiano.
Luego, el 23 de mayo de 1992, hizo volar un tramo de la autopista que conduce a Palermo, con 600 kilogramos de explosivo. En ese momento pasaba el automóvil del fiscal Falcone, el cual murió junto con su esposa y su escolta.
La Cosa Nostra realizó varios atentados con bombas hasta principios de 1993, en Florencia y en Roma. El “ataque mafioso al Estado” amainó solamente con la detención de Salvatore Riina, el 15 de enero de 1993, y el ascenso a la jefatura de la organización criminal de Bernardo Provenzano.
Las peticiones
Según la prensa italiana, entre las principales demandas de la Cosa Nostra destacan la anulación del llamado “maxiproceso”, permitiendo la intervención de la Corte Europea de Derechos Humanos; la anulación del artículo 416-bis del Código Penal, que tipifica el delito de “asociación mafiosa”, y del artículo 41-bis, que endurece las condiciones de detención de los sentenciados por esa causa, y la introducción de reformas al sistema judicial, para que los fiscales fueran nombrados por el Poder Ejecutivo.
Massimo Ciancimino explicó a los jueces que el rol de su padre era mediar entre las partes. Según el hijo del exalcalde de Palermo, muerto en 2001, Vito Ciancimino modificó tales peticiones “por considerarlas excesivas” y entregó el nuevo listado –“revisado y corregido”– al entonces coronel (y hoy general) de los Carabineros, Mario Mori.
El papel de Mori en la negociación no está del todo claro, según Ciancimino, pero en la copia entregada a los jueces aparece una nota: “Entregado personalmente en las manos del coronel Mori de la Agrupación Operaciones Especiales”. Mario Mori fue investigado y absuelto de la acusación de encubrir a importantes exponentes de la Cosa Nostra (entre ellos, al sucesor de Riina, Bernardo Provenzano), y ha negado la existencia de cualquier negociación con la mafia, así como su encuentro con Vito Ciancimino.
En el llamado “papello” también aparecen los nombres de dos personajes políticos de relieve: Virginio Rognoni y Nicola Mancino. El primero fue ministro de Defensa hasta finales de 1992 y tenía a su cargo a los Carabineros; el segundo fue nombrado ministro del Interior el 1 de julio de 1992, y hoy es vicepresidente del Consejo Superior de la Magistratura, el órgano ejecutivo independiente del Poder Judicial italiano
Y si bien Rognoni no ha declarado aún nada, Mancino ha negado cualquier participación en la presunta negociación. Inclusive ha desmentido que fuera él quien avisó al fiscal Borsellino de la negociación y que fuera el “contacto político” de las negociaciones.
En un torbellino de declaraciones rendidas en las últimas semanas frente a los jueces italianos, Massimo Ciancimino comentó que su padre “dialogó mucho también con Bernardo Provenzano, el número dos de la Cosa Nostra, después de Riina”. A los pocos días de haber recibido la lista de peticiones por el mismo Riina, Vito consultó a Provenzano, quien es descrito “como una persona más razonable y menos violenta”. Según testimonios de mafiosos arrestados que colaboran hoy con los jueces, Provenzano era contrario a la escalada violenta instrumentada por Riina.
Ciancimino asegura que Provenzano ordenó a su padre mantener el diálogo con el gobierno y que luego habrían buscado convencer al ‘loco’ (Riina)”. El plan, dice el hijo del exalcalde de Palermo, era que Provenzano retomara las negociaciones una vez “quitado del medio a Riina”.
La declaración acerca de la posible responsabilidad de Provenzano en la detención de Riina fue confirmada el pasado 4 de noviembre, cuando Massimo Ciancimino, por enésima vez frente a los jueces, declaró: “Bernardo Provenzano señaló a los Carabineros la zona exacta del escondite en el que Riina pasó el último periodo en calidad de prófugo de la justicia”.
Otro documento implica a Silvio Berlusconi. Se trata de una carta confiscada en febrero de 2005 tras el cateo de la vivienda de Vito Ciancimino. Redactada presumiblemente a principio de los años noventa, según la Procuraduría de Palermo, registra el chantaje de Provenzano a Berlusconi, entonces conocido sólo por sus cualidades empresariales y por ser dueño de los tres mayores canales televisivos nacionales.
Bernardo Provenzano le pedía a Berlusconi “poner a disposición uno de sus canales televisivos; si no, se realizará el evento luctuoso”. Los resultados de tal amenaza son actualmente desconocidos.
Sin embargo, el mismo Giovanni Brusca, el ejecutor material del asesinato de Falcone y hoy colaborador de la justicia, habría confirmado a los jueces italianos la intención de la mafia de “contactar con Silvio Berlusconi, ya que pensábamos pudiera ser el siguiente primer ministro”.
Lo único que se conoce con certeza es que, a mediados de 1993, Bernardo Provenzano se convirtió en el nuevo “jefe de jefes” de la Cosa Nostra hasta su detención, el 11 de abril de 2006. Inmediatamente después de su ascenso terminó la ola de atentados de la mafia italiana y el 27 de marzo de 1994 Berlusconi fue elegido, por primera vez, primer ministro italiano, conquistando la mayoría absoluta de votos solamente en una región del país: en Sicilia.

Italia: los barcos envenenados

13 novembre 2009 Lascia un commento

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 13 de novembre de 2009.
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Frente a las costas de la región Calabria, en la localidad Cetraro, al sur de Italia, el barco Copernaut Franca detectó, el 12 de septiembre pasado, los restos de una embarcación hundida.
A una profundidad de 472 metros, el robot-sonar enviado por el Copernaut tomó las primeras imágenes de un navío de cerca de 120 metros de largo por 20 de ancho. En la proa, un gran agujero, y a los lados unos tanques aplastados por la presión del mar.
Ese mismo día, en las oficinas de la Secretaría de Ambiente del gobierno regional, Silvestro Greco, biólogo marino y titular del puesto, conoció vía telefónica la noticia. Y, entusiasta, declaró: “Ahora queremos que el gobierno nacional nos diga en dónde están los demás barcos”.
La razón de la exigencia se deriva de la llamada que el 13 de mayo pasado recibió, por parte de un Público Ministerio (PM), Bruno Giordano, representante de la Procuraduría de Paola. Aquél le pedía ayuda para localizar los restos de los llamados “barcos de los venenos”, en el contexto de la investigación que distintas Procuradurías italianas realizaban para comprobar lo dicho y mencionado por muchos exmafiosos y hoy “colaboradores de justicia”: Que en las costas italianas, en el Mar Mediterráneo e inclusive en Somalia, la mafia de Calabria, la Ndrangheta, habría descargado toneladas de desechos altamente tóxicos procedentes de la producción industrial. Y este tráfico ilícito lo habría realizado bajo la supervisión y el mando de distintos hombres políticos italianos.

El negocio de los desechos tóxicos

La historia del tráfico ilegal de desechos tóxicos organizado por la Ndrangheta, que hasta el 12 de septiembre pasado parecía más una leyenda u obsesión de algunos activistas ecologistas, comenzó el 14 de diciembre de 1990.
La mañana de ese día, en las costas de Calabria, se arenó un barco, el Jolly Rosso. La Procuraduría de Paola (pequeña ciudad de Calabria) inmediatamente detectó algunas irregularidades: El Rosso había sido rentado por el gobierno italiano el año anterior, para que regresara desde Líbano 9 mil 532 barriles de desechos altamente tóxicos que empresas italianas habían depositado de manera ilegal en aquel país.
Sin embargo, el 29 de enero de 1990, el PM Domenico Fiordalisi archivó el caso, “por no haber encontrado indicios ni sospechosos”. Siguió un largo silencio judicial interrumpido apenas en 2005, cuando el exmafioso Francesco Fonti, condenado a 50 años de cárcel por “actividades mafiosas” y luego convertido en “colaborador de justicia”, entregaba a la Dirección Nacional Antimafia (DNA) un dossier en el que afirmaba que “en 1992, en el lapso de dos semanas, hundimos tres barcos de la sociedad Messina: el Yvonne A, el Cunski y el Voriais Sporadis […] en el primero había 150 barriles de lodos, el segundo transportaba 120 barriles de desechos radioactivos y el último 75 barriles de distintas substancias tóxicas”.
Más adelante, Fonti escribía: “Los barcos estaban a unas millas de las costas de Calabria. Tuvimos que acordar con la familia local, para que nos proporcionara el personal y las lanchas con las cuales alcanzamos los barcos y, con explosivos, los hundimos”.
Desde ese entonces, la Procuraduría local de Paola emprendió una larga investigación para comprobar lo afirmado por el exmafioso. Fueron cuatro largos años, hasta que el PM Bruno Giordano, con el apoyo del secretario de Ambiente del gobierno local, Silvestro Greco, encontró la primera e irrefutable prueba: los restos de un barco el 12 de septiembre pasado.
En una entrevista exclusiva concedida el 16 de septiembre a la revista semanal italiana L’Espresso, Francesco Fonti, hoy colaborador de justicia y prófugo de la venganza mafiosa, narra los detalles del tráfico de desechos tóxicos organizado por la mafia de Calabria.
“Puedo afirmar que este tipo de actividades (el tráfico ilícito de desechos tóxicos) era parte importante del negocio mafioso en la región”, afirma Fonti, tomado de espalda en el video.
El exmafioso, condenado por su rol prominente en el tráfico de drogas, explica que se involucró también en el tráfico de desechos “porque mi jefe de ese entonces, Sebastiano Romeo, me lo pidió”. Y añade: “Me dijo que tenía unos políticos de Roma que se lo estaban pidiendo a cambio de ciertos favores”.
El rol de la clase política italiana es aclarado por Francesco Fonti: “El tráfico ilícito de basura no puede caminar por sí solo, tiene que tener el respaldo y la protección del mundo político”.
La razón es sencilla: “Este tipo de tráfico es un trabajo organizado por las empresas multinacionales y por los gobiernos. Nosotros fuimos el brazo operativo, nada más […] Éramos contactados a través de miembros de los servicios secretos italianos que trabajaban para los gobernantes de ese entonces”.
Fonti detalla: “Yo tenía un número de teléfono que era de las oficinas del SISMI (el Servicio Secreto Militar italiano) al cual debía de comunicarme periódicamente”. Según el testimonio, había una agente al que le decían Pino, quien “a partir de 1978 hizo de filtro entre nosotros y el mundo de la política. Pino hablaba a mis jefes, ellos se comunicaban conmigo, yo me iba a Roma, al Hotel Palace, en donde se concretaba el encuentro y el negocio a realizar.
“Era un negocio muy redituable: se ganaban desde un millón hasta 15 millones de dólares por barco, según la cantidad y la calidad de los desechos por desaparecer”.
El dinero, añade, se depositaba en cuentas bancarias de Singapur, Malta o Chipre.
Acerca del “mundo de la política”, el exmafioso menciona a Ciriaco De Mita, exprimer ministro italiano y hombre clave durante muchos años del entonces gobernante Partido Democracia Cristiana. De él, Fonti dice: “Con él negociábamos los costos del transporte y las cuotas que nos correspondían”.
Además, abunda, “él y sus hombres nos decían en dónde hundir los barcos: en Italia o en el extranjero. Por ejemplo en Kenia o Somalia”.
Con respecto al amplio lapso de tiempo transcurrido desde la entrega de su memoria a la DNA (2005) y el descubrimiento de los restos (12 de septiembre de 2009), Fonti lanza algunas hipótesis: “Creo que faltó voluntad política. En la mayoría de los casos, la política niega la existencia de estos desechos tanto en Italia como en otras partes”.
Abunda: “Claro que en un contexto así, también el más generoso de los jueces encuentra obstáculos, se choca con un ‘muro de hule'”. Y concluye con cierta desilusión: “Desde hace muchos años he admitido mi participación directa en estos hechos. Inclusive señalé lugares. Sin embargo, sólo hoy resultó ser creíble y, no obstante esto, sigo viviendo escondido y sin protección”.
Fonti acusa que “el barco que encontraron ahora sólo es uno, pero en ese mismo mar hay al menos otros 30”.
Y cuenta: “El otro día me llamó Vincenzo Macrí, el consejero de la DNA (el primero que recibió la confesiones del exmafioso), el cual me dijo: ‘ojalá no nos maten a todos'”.

La actualidad

En un tono calmado, el pasado 13 de septiembre el PM Bruno Giordano declaró ante los medios: “Finalmente se rompió el velo. […] Seguiremos hasta el completo descubrimiento de la verdad”.
A pesar del entusiasmo, dos días después, el 15 de septiembre, el magistrado tuvo que ceder las investigaciones a la Procuraduría Antimafia de la cercana ciudad de Catanzaro.
En entrevista telefónica con este reportero, Silvestro Greco, actual secretario regional de Ambiente, señala que “con el descubrimiento de estos restos se abrió un nuevo capítulo en esta historia”.
El biólogo marino, hoy miembro del gobierno local de Calabria, afirma: “Ahora habrá que realizar estudios para averiguar el grado de migración de los posibles contaminantes contenidos en ese barco”.
De confirmarse la tesis del PM, según la cual los restos encontrados serían del barco Cunski, Greco confirmaría su petición a Roma: “Estamos pidiendo al gobierno italiano que venga aquí, bonifique el área y se lleve ese barco”.
Silvestro Greco coincide con el exmafioso Fonti en cuanto a los tiempos de la investigación: “A nosotros nos llamaron el 13 de mayo pasado. Fue el Público Ministerio Bruno Giordano quien nos pidió apoyo logístico. Cuatro meses después, con una inversión de sólo 70 mil euros para la renta del barco de exploración, entregamos el resultado: los restos evidentes de un barco cargado de barriles de dudosa procedencia”.
Y señala que la razón del por qué sólo ahora la política local se moviliza sería la siguiente: “Sucede ahora, y con cierta eficiencia, quizás porque el actual secretario de Ambiente es un biólogo marino”.
En este sentido, Greco no traiciona su formación científica: “No me considero un héroe, sino un simple servidor civil al cual le piden haga su trabajo. Y yo lo hago para servir a la comunidad”.
En los días siguientes al descubrimiento, Silvestro Greco emitía júbilo frente a la prensa y, en repetidas ocasiones, exigía al gobierno italiano una declaración y una decisión que permitiera saber “dónde están los otros barcos”. E insistía en “hacer análisis completos del aire, del agua y de la tierra”.
Tanto fue el entusiasmo durante el mes de septiembre que inclusive llegó a agradecer, “en nombre de los ciudadanos de esta región, a la gran sensibilidad demostrada por el PM Bruno Giordano”.
Sin embargo, tuvieron que pasar 25 días de ese fatídico 12 de septiembre para que la ministra de Ambiente, Stefania Prestigiacomo, anunciara apenas el envío de un “barco especializado para recuperar el material tóxico”.
Tardó otras dos semanas para ofrecer la respuesta oficial del gobierno italiano frente la situación. El 30 de octubre pasado, en rueda de prensa, Prestigiacomo dio el anuncio: “Ese barco no es un ‘barco de los venenos’, en realidad es el barco Catania, un pequeño crucero hundido durante la Primera Guerra Mundial”.
Más adelante, la ministra italiana decía tajante: “El caso está cerrado”.
Frente los evidentes malhumores tanto de la población local, que manifestó su descontento en una masiva manifestación el sábado 24 de octubre, como de las organizaciones ecologistas, tuvo que intervenir también el procurador nacional Antimafia, Piero Grasso, para ratificar las palabras de la ministra.
Aunque el secretario de Ambiente, Silvestro Greco, ahora está al centro de los ataques políticos por parte del gobierno de Roma, que lo acusa de sembrar la alarma social y pide a viva voz que dimita de su puesto, la movilización de la sociedad civil no termina.
En días pasados, organizaciones como Legambiente y WWF pusieron en entredicho las declaraciones oficiales, pues según los ecologistas “existen demasiadas discrepancias entre los datos ofrecidos por el gobierno y los datos anunciados el 12 de septiembre […]”.
Y preguntan: “¿Por qué el gobierno no enseñó las imágenes de video para poderlas confrontar con las emitidas el 12 de septiembre?”.

Hay que dialogar con los narcotraficantes

20 marzo 2009 Lascia un commento

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 20 de marzo de 2008.
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La solución del conflicto entre el gobierno mexicano y los cárteles del narcotráfico pasa por el dialogo entre las partes, afirma el investigador Johan Galtung, quien ha participado en los diálogos de paz y en procesos de mediación en más de 40 conflictos internacionales.
“Esta actitud del gobierno mexicano de no tomar contacto, de que ellos (los narcotraficantes) no merecen ser aceptados como parte de un proceso, no ayuda para nada; es lo mismo que EU está haciendo con Hamas en Palestina, pero hay que tomar contacto, hay que dialogar”.
La idea, dice, “es encontrar compatibilidad de objetivos entre las partes”. Y pone un ejemplo: “El narcotráfico no quiere que la gente muera. La gente en México quiere lo mismo y quizás esa es una base de partida para un dialogo: evitar la muerte”.
En entrevista, Galtung menciona que en México “hay un tipo de triángulo (en el conflicto): los narcos, la gente en la miseria y los militares”.
En el triángulo, el gobierno mexicano “se sitúa ahí abajo a la derecha, atrás de los militares”.
Según el investigador, la hipótesis “es que comenzamos con la miseria y esta implica al narcotráfico, porque la gente para salir de la pobreza acepta el trabajo que se le ofrece en las actividades ilícitas del narco, y todo esto tiene como efecto la reacción del gobierno, que utiliza a los militares”.
Y remata:
“Hay que entender que también los militares son pobres y entonces ellos también aceptan trabajar con el narco, porque pagan mucho mejor que el gobierno”, situación que termina con “el clásico círculo vicioso”.
El también fundador de International Peace Research Institut y de la red Transcend sostiene que para la solución del conflicto hay que instaurar un diálogo entre las partes.
Primero, explica, “hay que dialogar, para entender mejor las razones que permiten al narcotráfico existir”.
Su visión es que una de las causas principales del importante éxito del narcotráfico reside en la existencia “de una enorme miseria en México”.
Si la gente tuviera medios sólidos para sobrevivir, agrega, “muchos saldrían del narco”.
E insiste: “Si pensamos que una de las razones porque la gente acepta trabajar para los cárteles es la de salir de la miseria, se deben ofrecer válidas alternativas económicas a la población”.
En este caso, “el diálogo con la base del narcotráfico podría tener el resultado de demostrarles que hay alternativas para salir de la pobreza”, y esto significaría un paso adelante hacia la solución del problema, “porque los líderes (del narcotráfico) no pueden ganar sin el apoyo de la gente de abajo”.
Pero no todo el peso recae en México, dice, Galtung ya que “parte de la solución (al problema del narcotráfico) pasa por Estados Unidos”, en el sentido de abatir la elevada demanda de drogas que hay en ese país.
Al hacer un análisis de la sociedad norteamericana, el exprofesor de la Columbia University de New York señala es tajante que “los norteamericanos deben entender que si hay una demanda tan elevada en su país, debe de existir una enfermedad social, que puede ser enajenación, competencia excesiva, falta de solidaridad, soledad”.
Y lanza una comparación: “La cadena del narcotráfico es como un alfabeto: las A están en México, pero las Z están en Estados Unidos y son ciudadanos norteamericanos. El hueco está a la mitad, en las M y N, en donde hay familias mexicanas pobres dispuestas a llenar ese hueco. Sobre todo con ellas hay que dialogar”.
Pero advierte: “En esta crisis económica, la cantidad de desempleados en México y en Estados Unidos va a producir no solamente una alza en la demanda de drogas, sino también potencialmente una alza en el número de empleados por el narco”.

Militarización del país

En lo que respecta al rol que la clase política mexicana podría jugar en la llamada “guerra al narcotráfico”, el mediador noruego dice que “por lo pronto ésta juega el papel del espectador”.
El problema de los políticos, continúa, es que “no quieren abolir a la miseria en México y esto sucede por al menos dos razones: por un lado tienen miedo de que la gente al salir de la miseria les cobre factura de los malos tratos recibidos en años de pobreza, y por el otro lado creen que debe de existir gente pobre y mal pagada para poder echar a andar la máquina económica”.
Sobre este punto concluye: “Para ellos el problema principal no es la miseria, sino el narcotráfico, porque ofrece una alternativa a la miseria, de manera que la verdadera tragedia es la falta de iniciativa política para eliminar la miseria más profunda en el país”.
Al referirse al actual nivel de militarización, señala que también responde a otras exigencias del gobierno y de la clase política mexicana.
Abunda: “Tienen miedo de 2010. El efecto simbólico que juegan el bicentenario de la Independencia y el centenario de la Revolución puede ser muy elevado”.
En este aspecto, Galtung sostiene que “la simbología es importante porque define un intervalo en el tiempo”.
Además, dice, el gobierno mexicano “sí tiene miedo de una revolución, pero también de una secesión en el sur del país, de los estados de origen maya, como Chiapas y Yucatán”.
Entonces, “la presencia del narcotráfico también puede ser un pretexto para mantener militarizado al país, como en Colombia, donde con el pretexto del narcotráfico, se conduce la guerra en contra de las Fuerzas Armadas Revolucionarias de Colombia (FARC)”.
La presencia de militares en la sociedad, sugiere el noruego, responde a las necesidades de “acostumbrar a la gente a esa presencia, de comunicar a posibles revolucionarios: ‘estamos preparados’, y finalmente de acostumbrar a los mismos militares a estar en las calles, en la sociedad”.

50 años: 100 conflictos

Johan Galtung, quien estuvo presente en calidad de mediador en más de 40 conflictos a lo largo de los últimos 50 años, recuerda que hubo éxitos en su obra de mediación, pero también algunos fracasos, aunque “prefiero llamarles no éxitos, en lugar de fracasos, porque en este ámbito hay que pensar en el largo plazo, no en el corto”.
Sobre las recientes declaraciones de exponentes de la administración de Barack Obama, en el sentido de que en Afganistán es necesario encontrar un diálogo con la parte moderada de los rebeldes talibanes, Galtung dice que no cree que Estados Unidos quiera realmente dialogar, “más bien creo que quieren hacer lo que hicieron en Iraq, es decir, corromper a grupos (de poder) para que no maten a estadounidenses”.
Es un plan que quiere aparentar que Estados Unidos gana, “pues para ellos es muy importante ganar”. Y cuenta que en 2001, inmediatamente después de la invasión ordenada por George W. Bush a Afganistán, “había políticos afganos que decían que sin talibanes no se puede gobernar en el país”.
Los mismos políticos afganos decían que “sin talibanes iban a tener heroína y corrupción”. Y lo hicieron sin ellos, y ahí está: heroína y corrupción”. Entonces, “la solución es un gobierno de coalición, porque los talibanes son los únicos que tienen cierta fibra moral en el país”.
Respecto del conflicto en la exYugoslavia, el también exdirector de la Universidad Internacional de Dubrovnik (en el sur de Croacia) afirma haber participado muy activamente en los diálogos de paz: “La única situación realmente resuelta es la de Eslovenia”, donde la independencia fue inmediatamente reconocida por el entorno internacional y su economía apoyada de inmediato por la comunidad internacional, además de que se impidieron las llamadas limpiezas étnicas”.
En los demás países, afirma, no hay soluciones. “Se podía solucionar creando una federación. Esa era la única solución, pues son territorios multinacionales y no se puede insistir en lo contrario”.
Luego habla de Kosovo, donde hace pocas semanas se festejó el primer año de independencia:
“Lo de Kosovo es una locura. Fui partidario de una solución de independencia, pero no se puede utilizar a un estado unitario para la represión hacia los serbios. Entonces, la solución sería un Kosovo con una constitución parecida a la suiza, en la que se reconocen la distintas minorías, a las que se les otorga cierta autonomía”.
Sobre el caso palestino, Galtung afirma haber tenido “mucha experiencia en ese conflicto”, pues “mi primera intervención de mediador fue en 1964”.
Explica: “Creo que es necesario crear a una comunidad multinacional regional que incluya a Israel, y esto se debe realizar gracias a la mediación de la Unión Europea”.
Israel, afirma, “tiene que dejar la idea del sionismo y con un Israel más modesto algo se podrá hacer”.
Y apunta que en su calidad de mediador ha hablado con todos los protagonistas del conflicto, inclusive Hamas. “Les pregunté si hay algún tipo de Israel que ellos podrían reconocer. Me dijeron que sí y señalaron a un Israel parecido al de antes del 4 de junio de 1967 (la guerra de los seis días), pero con algunos elementos distintos, como es una dinámica más constante de ofrecimientos mutuos.
“Hamas tiene una visión de futuro mucho más amplia que los gobernantes de Tel Aviv”.
Y sobre la reciente crisis en la Franja de Gaza, afirma que “lanzar esos cohetes fue una tontería absoluta, una expresión emocional que se puede comprender, pero fue un error político grave. El derecho a defenderse entonces era legítimo por parte de Israel, y Hamas tuvo su derecho a defenderse de la ocupación a su vez”.
Ahí “la solución es política y pasa por el reconocimiento a Hamas en cuanto uno de los actores del diálogo”, dice, y pregunta: “¿Estados Unidos quiere un gobierno único para toda Palestina? Si siguen empujando por esa vía, va a salir un gobierno único, pero en manos de Hamas. Los palestinos están en favor de Hamas, sin duda, más ahora después de la masacre de Gaza”.

Paz positiva

Johan Galtung, reconocido internacionalmente por sus pensamientos teóricos acerca de los temas de la paz y la violencia, dice que existen dos tipos de paz a nivel internacional: la paz negativa (ausencia de conflicto armado) y la paz positiva (colaboración y buenas relaciones internacionales).
“Hay muchas paz positiva en el mundo. El problema es que los medios retoman solamente los hechos de violencia y los conflictos”.
Puntualiza: “El núcleo de los conflictos son las metas incompatibles, no las personas incompatibles. Por eso la solución de los conflictos pasa por hacer compatibles a los objetivos”.
Para alcanzar la paz positiva en el mundo, continúa el investigador, “hay que hacer nada más pequeños cambios en la estructura y equilibrios mundiales”.
Sobre el papel de la Organización de las Naciones Unidas, afirma que “desgraciadamente el embajador que Barack Obama designó a la ONU, Susan Rice, tiene la misma visión negativa de ese organismo de las administraciones anteriores: Estados Unidos quiere seguir utilizando a la ONU para sus fines”.
Y explica: “En realidad, creo que lo que pasa es la caída del imperio estadounidense, y frente a esta caída, lo que crece no son la Naciones Unidas, sino los poderes regionales fuertes”.
En este sentido, Galtung explica que una región importante es América Latina, “esa es la nueva realidad para el gobierno de Obama, quien es bastante inteligente para entender que ya no puede pelear con los países de la región latinoamericana”.
E insiste que, como la conocemos, “la ONU parece cada vez más una reliquia del pasado”, por eso tenemos que liberarnos de ese tipo de estructura y crear nuevas instancias internacionales.
Y concluye así la entrevista: “Hubiera sido fantástico que México tuviese un papel de mediador entre Cuba y Estados Unidos”, pero “no lo veo posible con el actual presidente (Felipe Calderón)”.

"Tenemos que liberar a la libertad"

21 febbraio 2009 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 21 de febrero de 2009
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La historia del padre Luigi Ciotti es larguísima. Su rostro apenas muestra sus 62 años. Sonríe por instinto al encontrar a una persona que no conoce. Se dirige con el a quienes sean los que encuentra y alarga la mano, como por respeto al original signo de paz. En 1966 fundó el Grupo Abele, que se ocupa hasta la fecha de asistir a menores reclusos y a víctimas de las drogas. En 1972 se ordenó en el sacerdocio. En 1986 fue el primer presidente de la LILA, Liga Italiana de Lucha contra el Sida. En 1993 publicó el primer número de la revista mensual Narcomafie, que hoy es punto de referencia ineludible acerca del tema de las drogas y su tráfico. En 1998 recibió la licenciatura honoris causa en ciencias de la educación por la Universidad de Bolonia. Definitivamente la vida de este hombre llenaría páginas de libros enteros por las ideas que se generan de tanta experiencia de lucha social en las calles.
Invitado por la Conferencia Episcopal Mexicana (CEM) a ofrecer su punto de vista en el contexto de las Jornadas de Reflexión sobre Violencia y Seguridad que se llevaron a cabo en la sede de los obispos en Cuautitlán Izcalli, los pasados días 2, 3 y 4 de febrero, el padre Ciotti acpta la entrevista con este reportero.
Explica el interés de la CEM por la asociación Libera, la otra gran empresa de Luigi Ciotti, creada alrededor de la lucha en contra de la mafia.

–¿Qué es Libera?

–La asociación Libera es una realidad transversal que reúne a mil 500 asociaciones en toda Italia. Todo esto porque el contraste a la criminalidad, a la ilegalidad y a las mafias no puede ser nada más judicial; es decir, el gran trabajo generoso de las fuerzas del orden. Es necesario también que se involucre la llamada sociedad civil… Digo así porque todo mundo, hablando, se define civil. Yo prefiero decirle sociedad responsable; es decir, que asume su cuota de responsabilidad. La sociedad civil hoy es como el agua mojada, una bandera que todos pueden utilizar, inclusive aquellos que están en la ventana mirando nada más, muchos que juzgan y hablan, un mundo de opiniones, inteligencias iluminadas, todos saben lo que tienen que hacer los demás… Quizás es el caso de meternos a hacer cosas nosotros. Recuerdo las palabras de (Rocco) Chinnici, el juez asesinado por la mafia en 1983: sin una nueva conciencia, nosotros solos nunca podremos ganar.

Ciotti recuerda a Norberto Bobbio al tratar de explicar la visión de Libera. El filósofo liberal italiano decía que la democracia vive de buenas leyes y de buenas costumbres. La ley, añade el sacerdote italiano, debe responder a las necesidades de los seres humanos, de todos, no solamente de una parte. Pero, afirma, se necesitan también buenas costumbres. Tomar conciencia que el cambio somos nosotros, que el cambio nos necesita. De tal manera que, explica Ciotti, exigimos al Estado y a las instituciones con claridad, sin descuentos, sin compromisos, que hagan su parte. Nosotros vigilamos, tenemos que ser una espina en el flanco (del poder) con propuestas.

La asociación Libera nació el 25 de marzo de 1995. Ciotti subraya que esta historia viene de lejos, porque en 150 años de mafia en nuestro país siempre ha habido también una antimafia; es decir, sociedad, personas y organizaciones que se han opuesto a ella. Pero, afirma, esta voluntad antimafia en muchas ocasiones ha sufrido la falta de continuidad, la emotividad del momento seguida por la desilusión.

Es por esto, explica, que surge Libera, para tratar de dar continuidad al esfuerzo de la sociedad responsable.

–¿Cuáles son las propuestas concretas de la asociación?

–Libera tiene tres propuestas fundamentales. La primera es la de confiscar los bienes de los mafiosos, quitarles su patrimonio y regresarlo a la sociedad. Entonces, confiscación y uso social de estos bienes. Con la actual ley se han incautado alrededor de 9 mil propiedades; algunas ya se entregaron a la sociedad, que ya las utiliza.

–¿Por ejemplo?

–En algunos casos, sobre todo en las tierras embargadas en el sur del país, se han creado cooperativas productivas que ofrecen trabajo verdadero. El proyecto se llama Libera Tierra. Funciona, aunque a veces llegan las amenazas.

El padre Ciotti vive con escolta policiaca desde hace algunos años y habla con mucha confianza del tema. “Justamente en estos días han llegado amenazas a una de nuestras cooperativas.

“Para la mafia, la bofetada es doble: por un lado le quitas su patrimonio, por el otro ven cooperativas con jóvenes de su territorio… le quitamos consenso social.

Regresamos la dignidad; es decir, la libertad a estas tierras y a su gente, afirma Ciotti. Aquí la primera violencia es la pobreza, la falta de oportunidades, la dependencia.

–La segunda propuesta…

–Un gran elemento es el conocimiento, tenemos que ofrecer y ofrecernos informaciones. Debes conocer para actuar, para intervenir, para volverte responsable. Entonces hay un gran trabajo en las escuelas. Hoy, 60 por ciento de las universidades italianas tienen firmado un convenio con Libera para realizar encuentros, pero también de cursos para licenciaturas y para maestrías.

–¿Qué importancia tiene la memoria?

–Esa es nuestra tercera propuesta. El 21 de marzo es el Día del Compromiso y de la Memoria. Tenemos el deber de multiplicar nuestra acción mediante el recuerdo de los que se fueron antes. Nos acordamos siempre de los asesinados famosos, casi nunca de los demás. Hemos logrado conformar una red de familiares y amigos de las víctimas de la mafia.

Libera reúne asociaciones y grupos de toda Italia. Entonces le preguntamos si es cierto que la mafia existe solamente en Sicilia, en el sur de Italia.

“Quizás aquí (en México) sea impropio hablar de mafia… escuché hablar de cárteles. Creemos que no podemos pensar que la mafia es un problema solamente de algunas áreas geográficas. Nosotros siempre les recordamos a los que en el norte (de Italia) dicen que ahí la mafia no existe, que sólo es problema del sur, que las mafias invierten donde hay dinero.”

Explica que el tercer lugar de bienes confiscados en Italia es la ciudad de Milán, el centro financiero del país, en el norte.

En este sentido, esta crisis económica, que antes que todo es una crisis política y ética, tendrá otras consecuencias. La mafia se aprovechará del sufrimiento de tantas familias y de tantas pequeñas empresas: prestarán dinero, harán favores, penetrarán en la sociedad aún más.

–En México, el año pasado se registró un alto índice de asesinatos por la llamada guerra contra la criminalidad. En Italia el fenómeno ha disminuido sensiblemente en años recientes…

–En Italia efectivamente la mafia asesina mucho menos que en otros periodos. Pero no hay que ilusionarse. Los jueces italianos advierten que hay que estar atentos: estos son datos que pueden distraer, porque la disminución de homicidios cometidos por la mafia corresponde en realidad a mayor capacidad de penetrar a la sociedad y de control sobre la misma.

–¿Cuál es el sustrato en el que se apoya la criminalidad?

–Hay una ilegalidad difusa detrás de la incidencia del crimen. Con eso quiero decir que podemos hablar de la gran criminalidad organizada, de mafia, pero tenemos que estar atentos de no llenarnos la boca con grandes palabras, repetir los datos que existen y que tienen que preocuparnos. Que todo eso no se vuelva coartada, un pretexto detrás del cual esconder nuestra responsabilidad y que nos impida reflexionar acerca de las otras formas de ilegalidad que no producen ruido, que no molestan a nadie.

–¿Por ejemplo?

–Acabo de ver los datos mexicanos, pero en Italia estamos en el lugar 55 de los índices mundiales de corrupción. Entonces digo que hay desatención y hasta complicidad de la política en todo esto. Hay gran incidencia de crímenes de los llamados de cuello blanco; es decir, de los políticos y de los hombres de negocios.

–¿Qué es la seguridad?

–Hoy hay un gran debate acerca del tema. Un debate que simplifica la cuestión y que sólo busca consenso electoral. El derecho a la seguridad es fundamental, pero los primeros que tienen esos derechos son los últimos de la fila: los más pobres. Entonces, la seguridad es antes que nada la salud, la educación, la casa, el trabajo; ésta es la primera seguridad que nos merecemos, y la primera defensa frente a la inseguridad es la verdad.

–¿Cuál es su relación con la Iglesia?

–He elegido trabajar con mundos distintos. Siempre he creído que cada quien debe dar su propia contribución en la construcción de la justicia y de caminos de libertad. Evidentemente también dentro de la Iglesia alguien se puede molestar porque dice que esto es tarea de la política, es un compromiso social, no es tarea de nosotros. El cristiano no puede ser espectador de la historia, al contrario, debe asumir sus responsabilidades frente a lo que sucede. Es bueno que la Iglesia se interese en estos temas. Es bueno también que se produzcan documentos, pero los compromisos no pueden quedarse sólo en el papel, deben convertirse en carne, deben traducirse en la realidad. San Mateo decía que buscáramos el reino de Dios y su justicia, esto significa que tenemos que salvar el cielo, pero también la tierra. Necesitamos de una Iglesia que sepa leer los problemas en la tierra y juntarlos con los elementos más espirituales.

–¿Quién es Luigi Ciotti?

–Soy una persona pequeña, pequeña, pequeña, pequeña. Hago todo lo que puedo y señalo a todos la necesidad de crear las condiciones de libertad para las personas.

Concluye diciendo que vivimos una paradoja: Tenemos que liberar a la libertad del mal uso que se hace de ella. Hay demasiadas personas en nuestras sociedades que no son libres.

Resistencia a tiraderos en Nápoles

26 gennaio 2008 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 26 de enero de 2008
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La situación en la región de Campania y en Nápoles, su capital, “no es ninguna novedad; es la emergencia en la emergencia y ya se veía llegar desde hace meses”, afirma Vittorio Forte, miembro de la Red Salud y Ambiente de la Campania, que en estos días está organizando los bloqueos, las marchas y la resistencia frente a la enésima decisión gubernamental de tratar el procesamiento de la basura vía tiraderos e incineradores.

Entrevistado en la ciudad de México, donde estuvo de paso unos días, el activista italiano, originario de Nápoles, define la actual situación de “momento de alta conflictualidad social en la región, y no sólo”. La protesta, explica, es muy amplia y determinada y se sustenta en una fuerte red de solidaridad que se ha creado en todo el territorio entre ciudadanos que no quieren más tiraderos. El basurero en que se han convertido las calles de Nápoles, continúa, es el fruto sin duda de una mala gestión tanto a nivel gubernamental nacional como local, “porque la elección política sigue manteniendo la lógica de incinerar”. “A esta situación hay que añadirle la infiltración mafiosa, cuyas organizaciones controlan el mercado de los desechos y las colusiones del mundo industrial”, analiza Vittorio Forte. Advierte finalmente que a pesar de las tentativas de desligitimar las resistencias de la población, “lo cierto es que formas e intensidad de la protesta toman origen también de una realidad local extremadamente precaria económica y socialmente”.

La Red Salud y Ambiente trabaja activamente en la Campania desde hace años empeñada en encontrar soluciones alternativas al actual sistema y oponiéndose a las formas que éste impone.

“La crisis actual se genera en un contexto que ya vivía la emergencia desde hace 14 años”, explica, “cuando el gobierno central decidió asumir el control directo del problema de los desechos en toda la región enviando a un comisario gubernamental”. Han pasado seis gobiernos, continúa, y reina el descontrol del sistema y la insistencia en modelos francamente rebasados, aunque presentados como los de última generación.

–La coyuntura actual se genera a partir del tiradero de Giuliano…

–Nos habían prometido cerrar ese viejo tiradero que hoy contiene 5 millones de los llamados ecobultos, de 800 kilos cada uno, el 21 de diciembre pasado. Lo hicieron, pero cinco días después lo volvieron a abrir. La resistencia que se generó al cabo de unos días de violentos enfrentamientos con la policía logró vencer y Giuliano se tuvo que cerrar. Es aquí cuando deciden, a principio de año, volver a abrir Pianura.

En el encuentro entre la Red Salud y Ambiente y el comisario realizado el pasado octubre, había sido explicado el plan gubernamental.

–A pesar de insistir en la lógica de incinerar la basura, el plan preveía dirigir el procesamiento de los desechos en su cauce natural: salir de la emergencia eliminando la figura del comisario a partir del 1º de enero y transitar paulatinamente a un sistema de separación y reciclado. Pero esto no sucede: primero la represión en Giuliano y después la confirmación del estado de emergencia.

–¿Qué sucedió?

–No sólo el gobierno confirmó al comisario para los siguientes 11 meses, sino que, frente a la protesta de estos días, asignó también un supercomisario con amplios poderes.

Añade: “poderes de orden público. Gianni de Gennaro, el supercomisario, a quien conocimos por su responsabilidad en los crímenes cometidos durante la represión en Génova, hoy tiene poderes especiales sobre la policía. Además, el gobierno asignó la protección de los tiraderos al ejército italiano, pero el mismo De Gennaro controla a los soldados presentes en Campania”.

A propósito de la función del ejército en la operación planeada por el gobierno, hubo aclaraciones del primer ministro que descartan el uso de las fuerzas armadas para cuestiones de orden público. Ahí está el problema, dice Vittorio Forte, porque Prodi confirmó también que “si los basureros fueran declarados zonas militares, el ejército deberá defenderlos frente a cualquier hipótesis de bloqueo. La situación se pondría complicada si la gente siguiera protestando como lo hace”.

–¿Cuál ha sido la reacción a la llegada de dos comisarios extraordinarios?

–El miércoles pasado, la marcha convocada inmediatamente en Pianura dio su bienvenida a De Gennaro: fue bloqueada la puerta del palacio en el cual se reunía con las autoridades locales y el edificio fue atacado con huevos podridos.

Reflexiona el activista italiano: “hoy el gobierno pide la solidaridad nacional, persuadiendo a los gobiernos regionales para que reciban parte de los desechos de la Campania. Pero aún no hay fecha para comenzar a aplicar verdaderas soluciones: separación de la basura, reciclaje y la reducción de los embalajes de los productos”. Y pregunta: “¿por qué no crear una ley que obligue a las empresas a reducirlos?”

–Pianura tiene historia. ¿Por qué volver a abrir el tiradero?

–Pianura ha sido el tiradero de Nápoles durante 60 años. Se ubica en la periferia de la ciudad. Cerrado hace 10 años por haber terminado su “vida útil”, hoy el gobierno quiere reutilizarla, porque no tiene otras soluciones. Hoy la zona limítrofe es un área protegida por el WWF.

El regreso de la basura a Pianura, explica, “significa hablar de basura en el perímetro urbano, otra vez”. Desde hace casi un año las calles de Nápoles están llenas de basura. Pero, explica, “la basura aún no llegaba a las zonas bien de la ciudad. Hoy lo que era la sala de la ciudad ya no es tal. Es un basurero como cualquier otro. Nunca en mi vida, en los pasados 14 años, había yo visto tanta basura en las calles de Nápoles”.

Por eso la decisión gubernamental desencadenó la protesta en el centro de la ciudad. “El tiradero de basura que es hoy Nápoles”, continúa, “es también la reacción de quienes viven en la ciudad, son formas de solidaridad y protesta”.

Frente a la actividad mafiosa que gestiona el negocio de los desechos, en particular los tóxicos procedentes de la industria del norte, confirma el alto grado de infiltración que la Camorra (como se le llama a la mafia de la región) tiene en las instituciones, inclusive en el entorno del comisario. La Camorra, explica Forte, “es dueña de la mayoría de las empresas subcontratadas por los gobiernos locales para el transporte de la basura y también es propietaria de mucho del territorio que se ha utilizado como tiradero”. Cita las fuentes judiciales para aportar la información que se ha conseguido a lo largo de estos años, para confirmar lo que muchos saben: “Lo mismo se puede decir de los concejos municipales, cuyo miembros son en parte influidos por los grupos mafiosos”. Con tales fuentes y con la experiencia de 30 años en los movimientos sociales italianos, Vittorio Forte no duda en afirmar que es “la Camorra quien finalmente gestiona la cuestión desechos. Lo hace junto al sistema industrial y la anuencia de los partidos”. Y añade: “en este aspecto el silencio por parte de los sindicatos y de las asociaciones industriales locales es una señal clara de los intereses que cada quien tiene en el negocio”.

–Se comentó que la Camorra también controla la protesta de estos días. ¿Qué hay de cierto?

–Nada. La protesta es llevada por una red de comités, un espacio que se ha creado en estos días. La solidaridad que se está generando entre los ciudadanos es increíble.

–La protesta ha asumido formas e intensidades que han sido criticadas.

–Puede que hayan formas “políticamente no correctas”. Hay que entender, sin embargo, que hoy día, el desconocimiento hacia las autoridades es evidente. La incumplida promesa de cerrar Giuliano, por ejemplo, erosionó la poca credibilidad de las instituciones. De la misma manera se ha roto también el mecanismo de representación en los partidos. Nadie en el sistema político tradici‡onal ha tomado la defensa de la población local. Todos alineados a las posiciones del gobierno. Es por eso que algunos han definido que la banlieu de Nápoles, efectivamente existe. Las protestas de estos días son también la expresión de un malestar generalizado que se vive en la ciudad. Todos son precarios en Nápoles, también los que tienen un trabajo “estable”.

Nápoles, donde la basura es oro

7 gennaio 2008 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 7 de enero de 2008
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Desde hace más de una semana, las calles de Nápoles están llenas de basura. En cada esquina, en cada rincón, inclusive del centro histórico de la ciudad, la basura llena las banquetas, cierra el paso al paseo dominical, bloquea accesos, impide la entrada a las oficinas, a las casas y a las escuelas. Hasta aquí, ninguna novedad.

La que fue emergencia hace más de diez años –que el gobierno local pensó resolver enviando, en 1994, un comisario especial para que resolviera el problema–, hoy se ha convertido en la normalidad de una vida contaminada por la basura presente por doquier, así como por el humo que se desprende de los incendios criminales que tratan de acabar con el problema. Pero hoy la gente está cansada. Y protesta.

Buscar explicaciones y responsables es tarea ardua. Y no porque no los haya, sino porque son demasiados y muy radicalizados. A grandes rasgos podemos ubicar tres ejes de responsabilidad directa en todo este desastre que hoy preocupa al gobierno, más por la imagen que ofrece la ciudad que deberá hospedar el próximo Foro Universal de las Culturas, que por los resultados de tal situación (según la Organización Mundial de la Salud, la tasa de tumores en la región es 12 por ciento más alta que en todo el país).

“La munnezza è oro” (la basura es oro), dijo el colaborador de justicia, ex mafioso, Nunzio Perrella, a principios de los 90. Lo decía hace casi 20 años y nadie hizo nada. He aquí el primer responsable: la mafia, que por estos lares se le llama Camorra. O’ sistema, como también se le llama, gana del negocio de la basura alrededor de mil millones de euros al año, entre los fondos estatales y euro-peos que logra interceptar y el servicio de procesamiento de la basura que ofrece. Un negocio redondo que sirve a todos. Un ejemplo sobre todos: si el procesamiento de desechos tóxicos –los más peligrosos– cuesta entre 20 y 60 centavos por kilo, la Camorra es capaz de ofrecer el mismo servicio por tan sólo 10 centavos. ¿Cómo? Enterrando todo.

La Campania es hoy el más grande basurero europeo y conserva bajo tierra tal cantidad de basura, que si fuera sacada de sus improvisados depósitos formaría una montaña de 14 kilómetros de alto con una base de tres hectáreas. Basura en su gran mayoría generada por la producción industrial del norte de Italia y de los demás países europeos.

Tenemos aquí entonces al segundo gran responsable de esta situación: la industria y, en general, un sistema productivo incapaz de generar bienes sin contaminar (se calcula que 81 por ciento de los desechos europeos son de origen industrial). El silencio de los industriales italianos en estos días marca una precisa responsabilidad de quienes durante décadas han aceptado formas más esbeltas de resolver los problemas de los desechos… y hoy voltean al otro lado (quizás buscando más sitios donde enterrar basura). Todo con la ausencia de quienes gobiernan la región y el país.

Aquí está el tercer culpable: la política. Hablábamos de ausencia; sin embargo, quizás haya que hablar de culpa. Porque el silencio y la anuencia de la clase política local y nacional huelen peor que el hedor que hoy circula en Nápoles. Dos administraciones locales de izquierda no fueron capaces de enfrentar el problema, a pesar de las enormes inversiones destinadas a la región por el gobierno italiano y la Unión Europea. La presencia de un comisario extraordinario no ha podido resolver el problema. Corrupción y colusión son los dos términos que hoy se asocian a los políticos de medio país que han intentado, según ellos, resolver el caos.

Hoy la crisis explota otra vez. De nuevo la rabia de cientos de miles de ciudadanos estalla en las calles de Nápoles. El remedio encontrado por el actual gobierno –volver a abrir el añejo depósito de Pianura, en la periferia– no le gusta a la población. La gente quiere soluciones integrales, no paliativos. Y mientras organiza las protestas, bloquea calles, impide el trabajo en las oficinas públicas, secuestra camiones, arremete en contra del gobierno, conforma redes de ayuda mutua que se empeñan en la recolección diferenciada y en el reciclaje, Romano Prodi, primer ministro italiano, llama a la calma y promete una “solución definitiva”.

¿Cuál? Abrir más depósitos e impulsar los incineradores de última generación. Y si la población no quiere el depósito de Pianura, como lo demuestra en estos días con los bloqueos, el gobierno envía a la policía y no descarta el uso del ejército (llamado a grandes voces por la derecha). Como ya se ha demostrado demasiadas veces, aquí también el gobierno hace caso omiso de la opinión pública enviando especialistas de otros lados protegidos por las tropas.

La gente, mientras tanto, resiste y se organiza. Porque aquí no se trata de enterrar más basura, sino de cuestionar una sociedad y un módelo de producción y de consumo que se rige por el lema “utiliza y tira”, perteneciente a otros tiempos, los de la sociedad de consumo.

Hoy la sociedad ha cambiado y el pueblo de Nápoles, que desde siempre ha encontrado trabajo y sueldos en las filas de la Camorra, sabe que hoy vivimos en la sociedad de la precariedad y de ella se sale nada más organizándose por cuenta propia.