Archivio

Archive for the ‘ITALIA’ Category

Migrantes en Wikileaks

30 aprile 2011 Lascia un commento
El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 30 de abril de 2011.
____________
Lo dijimos en múltiples ocasiones: los rechazos en altamar, que el gobierno italiano realiza a costa de cientos de personas migrantes que cruzan en precarias embarcaciones el Mediterráneo con la esperanza –muchas veces frustrada– de alcanzar una vida más digna en Europa, son ilegales. Lo anterior es notorio para cualquier abogado del sector, pues se violan numerosas normativas internacionales, tanto en el ámbito marítimo como en el ámbito del derecho al asilo y al refugio. Sin embargo, el gobierno italiano sigue realizando estas acciones, gracias sobre todo a los acuerdos alcanzados con el régimen de Libia guiado por el coronel Kadafi.

De una u otra manera, el conservador y racista gobierno italiano –con el aval silencioso de sus socios europeos– ha siempre hecho caso omiso a las múltiples recomendaciones u observaciones procedentes de los órganos internacionales de los derechos humanos. Los casos italianos están siendo juzgados actualmente por la Corte Europea de los Derechos Humanos, tras la demanda que 24 ciudadanos de Eritrea y de Somalia presentaron en contra del gobierno de Italia, cuando éste los deportó a Libia en mayo de 2009.

La causa, cuyas sentencia final se espera para diciembre de este año, fue recientemente transferida a la llamada Gran Cámara de la Corte, un órgano compuesto por 17 jueces –en lugar de los siete del primer nivel–, ya que la Corte misma considera que el caso es muy delicado, pues en entredicho estaría toda la política europea de los rechazos, de la cual el caso italiano sería sólo una vertiente. Dicha política, estaría considerando la Corte, contradice frontalmente la Carta Europea de los Derechos de los Hombres, que prohíbe las expulsiones y deportaciones colectivas, reconoce el derecho al asilo y al refugio, y garantiza el derecho de apelación efectiva en caso de violación de garantías.

Desde el 4 de febrero de este año, las partes acusatorias tienen en sus manos un elemento más para justificar su condena a este aspecto de la política migratoria europea e italiana en particular. Este elemento es un cable diplomático revelado por el ya muy conocido sitio web Wikileaks. El cable, fechado el 5 de agosto de 2009 y firmado por el embajador de Estados Unidos en Libia, Gene Cretz, refiere el encuentro entre éste y el alto comisario para los Refugiados en Libia, el iraquí Mohamed Alwash. El representante del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Refugiados en el país africano habló con el embajador de un episodio que en su momento levantó muchas protestas en Italia y entre las comunidades migrantes.

Era el primero de julio de 2009 cuando, a unas 120 millas al norte de Libia, en pleno Mediterráneo, la Armada italiana interceptó una embarcación con 89 pasajeros, de los cuales 75 procedían de Eritrea. Cuenta Alwash: Cuando el barco fue interceptado, tres representantes de los migrantes pidieron hablar con el comandante del barco italiano para informarle acerca de su estatus de refugiados, pues muchos tenían la constancia que nosotros les otorgamos en Libia. Pero el comandante fue intransigente, pues afirmó tener la orden estricta del gobierno italiano de regresar a los migrantes a Libia.

El comandante, entonces, ordena a todos los migrantes subir al navío italiano para llevarlos de vuelta. A este punto, cuenta Alwash, los migrantes –sobre todo los eritreos– se rehúsan a acatar la orden y los marinos utilizan la fuerza. Hubo enfrentamiento físicos entre migrantes e italianos que se concluyen con algunos africanos golpeados con palos de plástico y de metal. El saldo, dice el representante de la ONU, es de seis heridos. Algunos pasajeros filmaron con sus celulares lo que estaba sucediendo, por eso la tripulación italiana recogió todos los haberes personales de los migrantes: teléfonos, documentos y otros objetos que aún no fueron regresados, dice el cable.

Calmada la situación, el comandante italiano pide a Libia el envío de un barco para recoger a los migrantes. Las autoridades de Trípoli se niegan y es cuando los marinos italianos deciden dejar a los migrantes a bordo de una plataforma petrolífera italiana (de la empresa paraestatal ENI) posicionada frente a las costas libias. Sólo desde ahí los migrantes pudieron ser devueltos a Libia. Alwash cuenta que dos días después pudo visitar a los migrantes en el campo de Zawiyah y constatar que había una mujer embarazada necesitada de atención urgente. En otro campo, encontró a otros supérstites del episodio, de los cuales seis tenían puntos de sutura en la cabeza.

En otra parte del cable, el embajador refiere que Alwash intentó en más de una ocasión contactar con las autoridades italianas en Roma; sin embargo, éstas nunca le contestaron. El representante de la ONU confía al embajador que cree que el gobierno italiano hace intencionalmente obstruccionismo frente a la ONU. Todo lo anterior lleva a Alwash a pensar que el acuerdo de cooperación entre Italia y Libia para rechazar a los migrantes en el Mediterráneo está violando los derechos humanos de los migrantes y poniendo en peligro a los solicitantes de refugio.

Estas informaciones ya eran conocidas. Lo novedoso de este cable, sin embargo, reside justamente en que será ahora posible llevar como testigo en favor de la demanda que se discute en la Corte europea al propio embajador. Si no él personalmente, al menos sus confidencias al Departamento de Estado de Estados Unidos.

La dignidad migrante

19 novembre 2010 Lascia un commento
El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 19 de noviembre de 2010
___________
Es la historia de siempre. En la vieja Europa periódicamente los gobiernos en turno se encuentran obligados a aplicar decretos legislativos de regularización de los miles de migrantes sin papeles. Además de ser el indicio más concreto de la inutilidad de las políticas represivas de las corrientes migrantes que surcan el planeta Tierra, ya que éstas, con o sin papeles, nunca paran, las regularizaciones son también el instrumento –uno más– para el control del inmenso contingente de migrantes indocumentados que vive en los países de destino.

Por un lado demuestran que la real politik es más fuerte que cualquier retórica de tinte más o menos racista. Cuando el número de los sin papeles rebasa el límite –arbitrariamente fijado por las necesidades económicas de grandes y pequeñas empresas–, las leyes de regularización intervienen para poner orden, ya sea otorgando los documentos para regular la estancia, ya sea expulsando a los que sobran. Por otro lado, las regularizaciones se convierten en instrumento en mano del Estado para seleccionar, discriminar y controlar. Y en esta faceta, las regularizaciones se convierten en una lotería, en la cual se rompen los lazos solidarios entre las comunidades migrantes, ya que cada quien juega por su propio destino, con la esperanza de estar entre los elegidos.

El año pasado, embestido por la necesidad concreta de disponer de mano de obra barata en el rubro de la asistencia a ancianos y enfermos, el gobierno italiano promovió como parte del racista y feroz paquete de leyes de reforma a la normativa migratoria, una sanatoria, es decir, abrió un acceso para que se pudieran regularizar las 300 mil colaboradoras familiares, asépticamente llamadas colf. Ahí estaba, pues, la puerta para que un migrante sin papeles pudiera conseguirlos y, finalmente, salir de la clandestinidad.

Como siempre sucede, acudieron cientos de miles al concurso para ganar un permiso de regular estancia. Tras pagar hasta 500 euros, llenar papeles, conseguir asesorías, los migrantes indocumentados entregaron las peticiones. Y esperaron. Pocos meses después, salieron las listas de los aprobados. Los demás, ya que la regularización no es otra cosa que una autodenuncia, pasaron de ser sin papeles a potenciales expulsados. La ya imposible vida del sin documentos se convirtió en la vida del perseguido.

Y sin embargo, la máquina gubernamental comenzó súbitamente a rechinar y luego se rompió. Y para que la máquina se rompiera fue necesaria la dignidad de los ciudadanos migrantes. Resulta que poco después de anunciada la lista de los ganadores de la regularización, cientos de migrantes en la ciudad de Brescia, en el norte de Italia, cerca de Milán, ocuparon la plaza frente al palacio municipal y construyeron un presidio permanente para exigir una mesa de diálogo que permitiera alcanzar un acuerdo de regularización para los excluidos del proceso de sanatoria.

Pasaron 37 días en ese plantón. Y luego intervino la policía y los desalojó. La provincia de Brescia, empero, es la que cuenta con el mayor número de extranjeros en Italia. Los migrantes, en esta parte del país –y no sólo allí– son parte integrada a la sociedad. A pesar de la retórica racista de quien gobierna, los migrantes aquí son ciudadanos de facto, que trabajan, producen, enriquecen las cajas públicas pagando sus impuestos, rescatan de la crisis permanente al Instituto Nacional de Previsión Social, hacen hijos que llenan los vacíos poblacionales dejados por las poco fecundas familias italianas, envían remesas.

Los migrantes en Italia hoy son una realidad. Son casi 5 millones (7 por ciento de la población de la península), tienen al menos 600 mil hijos nacidos en territorio italiano (los mal llamados migrantes de segunda generación), producen poco más de 10 por ciento del producto interno bruto. Son rumanos, albaneses o marroquíes en su mayoría. Existen, pues. La realidad habla de integración que, frente a las injusticias, se declina en dignidad.

Así las cosas, tras el desalojo del plantón de Brescia, el 31 de octubre pasado, seis migrantes subieron a una grúa instalada en el centro de la ciudad y de ahí gritaron: No nos vamos a bajar, pase lo que pase, sin que el gobierno acceda a establecer una mesa de diálogo. Sus demandas: regularización para todos los que la demandaron y retiro del delito de clandestinidad, mismo que condena a miles de seres humanos al destino indocumentado.

Son Arun, de 24 años, paquistaní, con estudios de secundaria, gana en promedio 500 euros mensuales; Jimi, egipcio de 25 años, terminó el bachillerato y es obrero metalúrgico con un sueldo de 650 euros mensuales; Rachid, de 35 años, procedente de Marruecos, es repartidor de volantes y gana 450 euros por mes; Sajad, 27 años, de Paquistán, tiene título universitario y maestría en lenguas y no tiene trabajo; Singh, de 26 años, procede de India y tiene varios trabajos precarios; Pape viene de Senegal, tiene 24 años y llegó a Italia a bordo de un pequeño barco que cruzó el Mediterráneo.

Son hoy el icono de la dignidad migrante. No bajarán hasta tener respuestas definitivas por parte del gobierno. Y lanzan una apelación al presidente de la república italiana, Giorgio Napolitano: Hoy vivimos aquí y tú eres también nuestro presidente. Eres una persona buena y el único, en el espectro político italiano, que no está sometido a las lógicas electorales. ¡Ayúdanos!

Europa: Involución laboral y democrática

21 settembre 2010 Lascia un commento
El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 21 de septiembre de 2010.
______________
La recesión económica que vive el mundo desde hace dos años se transformó ya en una crisis del actual modelo de desarrollo. Sus consecuencias en Europa son “catastróficas”: pérdida de empleos, recorte de gastos gubernamentales en materia social, precariedad laboral y ataques a las libertades sindicales.

Así lo afirman dirigente sindicales europeos que visitaron México en ocasión de la Cuarta Conferencia Sindical Nacional que, convocada por el Centro de Investigación laboral y Asesoría Sindical (CILAS), se llevó a cabo del 3 al 5 de septiembre.

Entrevistados por Apro, Jacinto Ceacero, secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT) de España; Alessandra Mecozzi, representante de la Federación Italiana Obreros Metalúrgicos (FIOM), y Constantino Isychos, dirigente de la Federación de Empleados Públicos de Compañías de Aviación de Grecia, señalan que la recesión se convirtió rápidamente en una crisis social de magnas proporciones hasta tocar los aspectos fundamentales del orden democrático.

Expresan que existe una alternativa: que el movimiento sindical en Europa logre aglutinarse alrededor de la huelga general convocada para el próximo 29 de septiembre.

Un modelo común

Jacinto Ceacero dice que “los mensajes (del capitalismo) para salir de esta crisis son exactamente los mismos” a lo largo de todo el planeta. Explica que en España –donde la tasa de desempleo alcanzó 20%, la más alta de la Unión Europea (UE)–, el gobierno “está aplicando medidas antisociales muy severas”: el congelamiento de las jubilaciones hasta finales de 2011, nuevas normativas que cambian las reglas en la relación obrero-patronal, reducción del “ya bajo gasto social” y recortes salariales en el sector público.

Según Ceacero, dicho plan de austeridad –que debería permitir un ahorro de hasta 15 mil millones de euros– “recae completamente en la espalda de los trabajadores”, pues los recortes afectan muchos de los derechos laborales en España.

En este sentido, el dirigente de la CGT señala que la próxima huelga general, además de rechazar las medidas adoptadas por la UE en contra de la crisis, tiene algunos objetivos específicos, como es la oposición a la reforma laboral aprobada el pasado 9 de septiembre. En ella, acusa Ceacero, se flexibiliza aún más el despido y se permite “eludir” legalmente los contratos colectivos de trabajo.

Más importante aún, señala el secretario de la CGT, es la protesta en contra del desempleo en España. Actualmente hay cerca de 5 millones de desempleados en el país, equivalente a 20% de la población económicamente activa.

Sin embargo, dicho porcentaje se dispara hasta 40% entre los jóvenes. De esos 5 millones, afirma el sindicalista español, más de la mitad se quedó sin empleo en los últimos dos años y casi una quinta parte estaría completamente desamparada por no recibir ningún tipo de prestación social.

En ese contexto, el plan de austeridad del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero prevé la reducción salarial de 5% para los 2.6 millones de empleados del sector público, mientras continúa con las privatizaciones de importantes servicios del Estado: agua, electricidad, salud y educación.

Del mismo tenor son las condiciones en Grecia. Tras varios meses de protestas y cinco huelgas generales, el plan de austeridad acordado entre el gobierno del socialista Yorgos Papandreu, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) sigue su curso.

El sindicalista Constantino Isychos abunda sobre los recortes al sector público y hace especial énfasis en la supresión de 8% al sistema de jubilaciones que, en los planes gubernamentales, debería aportar un ahorro equivalente a 500 millones de euros anuales para los próximos dos años.

Explica: “Dicen que no tenemos propuestas alternativas, pero nosotros les hemos dicho: retiren los mil 200 soldados griegos que actualmente se encuentran en Afganistán”.

Según Isychos, esta presencia militar cuesta al Estado cerca de 500 millones de euros por año.

El dirigente sindical griego señala que de manera reciente en su país se aprobó una ley que permite a las empresas no firmar convenio colectivo en el caso en que los trabajadores estén de acuerdo. “Lo que ayer era un derecho y una obligación, hoy es una opción, es decir, los trabajadores hoy podemos renunciar a nuestros derechos”, apunta con ironía.

Comenta: “Antes de salir de Grecia, me preguntaron por qué venía a México. Les dije: ‘Los índices de desempleo en la juventud, de la crisis del trabajo, de las privatizaciones del sector público en Grecia, revelan índices que se asemejan más a los índices latinoamericanos y no a los europeos. Por eso quise conocer qué sucede aquí’”.

Por su parte, la sindicalista italiana Alessandra Mecozzi aborda los efectos de la crisis económica en su país. Indica que el gobierno de Silvio Berlusconi quiere reformar la ley laboral, limitar las libertades sindicales y recortar el gasto público.

Según la dirigente de la FIOM, “en el último año se perdieron cerca de un millón de empleos en el país”, lo que incrementó la tasa de desempleo a 8.4%.

Comenta que “la situación del trabajo en la UE es catastrófica”. Considera que la respuesta a la crisis es desigual, pues “cada gobierno trabaja por su cuenta”.

Lamenta que no exista un debate sobre el modelo productivo; es decir, acerca de “qué producir, cómo producir”, y señala que, por el contrario, hay “una especie de guerra comercial que orilla a los trabajadores europeos a pelear entre sí por los pocos nichos productivos que aún existen”.

En ese contexto, Mecozzi narra el actual conflicto que su central sindical sostiene con la mayor transnacional italiana, la automotriz FIAT, la cual, “bajo el chantaje de que si los trabajadores no aceptan las condiciones que ofrece, se va a otro país”, y ello está rompiendo el frente sindical italiano.

Mecozzi denuncia que “existe un contubernio entre gobierno italiano y la empresa (FIAT) para atacar al sindicalismo y a los derechos de los trabajadores”.

Recuerda las palabras del ministro de la Economía, Giulio Tremonti, quien en días pasados dijo que “los trabajadores no pueden esperar seguir viviendo con los privilegios del pasado”, e insiste en la estrategia adoptada por la FIAT. “Con el chantaje de la deslocalización productiva, la empresa está obligando a los trabajadores a aceptar condiciones humillantes de trabajo y contractuales”.

Según Mecozzi, FIAT, que pronto comenzará a producir su modelo 500 en las viejas instalaciones de Chrysler en la ciudad de Toluca, Estado de México, logró romper el frente sindical, ya que firmó un acuerdo por separado con las otras dos siglas sindicales, UIM y FIM que, junto a FIOM, detentan el contrato colectivo nacional de trabajo del sector.

Crisis sistémica y democrática

“Creo que Grecia es el eslabón débil de la UE y se está convirtiendo en un laboratorio político social del neoliberalismo”, afirma Constantino Isychos.

“Por primera vez, el FMI entró directamente en un país de la eurozona en calidad de regulador de la economía nacional”, lo cual, afirma, sienta un importante precedente.

La dirigente italiana lee el evento como un fuerte golpe simbólico: “El acuerdo UE-FMI fue un asunto también de visibilidad política para decirnos: ‘Aquí decidimos nosotros’”. Añade que, “en el plano del imaginario colectivo, ese fue un golpe muy fuerte”.

Según Mecozzi, la actual es “una crisis extraordinaria”.

Explica: “Hemos vivido muchas, pero esta es una crisis estructural, sistémica, del modelo social, del modelo de desarrollo que produjo la globalización”. Además, continua, “es también una crisis energética, ambiental y también del punto de vista político y democrático”.

En este aspecto, Isychos afirma que con la protesta de hace dos años por la muerte de Alexis Grigoropoulos surgió algo nuevo en el país: “Los jóvenes adolescentes, que nunca habían leído a Marx o Lenin, que ni siquiera sabían qué significaba ser de izquierda, sintieron que el Estado neoliberal les había declarado la guerra, les había robado sus sueños, su futuro, sus estudios, su trabajo. Esos jóvenes, dos años después (en 2010), son el alma de la movilización en Grecia”.

Sostiene que esta es “una crisis económica y financiera, pero también cultural. Hay una afectación directa a la democracia. Están prohibiendo la firma de convenios sindicales entre las partes. Las libertades cívicas están en peligro. Están convirtiendo a las constituciones políticas en papales sin valor. Esta crisis afecta no sólo a los sindicatos o a los trabajadores, sino a toda la sociedad”.

Y señala que los sujetos más afectados “son los migrantes, los desempleados, los jóvenes y las mujeres”.

Mecozzi indica que “el aspecto financiero fue sólo la superficie de algo más profundo que se asomó luego en lo económico, lo social, lo ambiental, en fin la crisis del modelo de desarrollo”.

Señala que es importante oponerse a los resultados sociales de esta crisis, pero también es necesario “construir una perspectiva distinta para el futuro”. La dirigente sindical italiana acepta que la crisis estructural no necesariamente generará un cambio de modelo, sino más bien “puede generar algo peor de lo que tenemos ahora”. Sin embargo, añade que “si logramos resistir los efectos más desastrosos de esta crisis, podemos razonar con perspectiva y, por ejemplo, pensar en “una conversión del modelo productivo”.

La dirigente de la FIOM denuncia que aunque los costos de esta crisis “se están descargando sobre los de siempre”, se generó también una fuerte crisis social que está produciendo a su vez “un fuerte sentimiento de miedo” en la sociedad. El crecimiento del racismo “institucional y social” en Italia sería un indicio de ello.

Lo anterior, concluye, “nos indica que estamos frente a un proceso de transformación y transición a un modelo muy autoritario. No es el fascismo clásico, pero sí es populista-autoritario”.

Génova 2001: la marcha de los desobedientes

15 agosto 2010 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 15 de agosto de 2010
___________
El tren que nos lleva de regreso es largo y corre rápido en la vía. Afuera está la oscuridad de la noche que nos acompaña. El pensamiento va rápido a los que aún faltan por ser liberados. Sin embargo, también corre hacia atrás, a recordar los sucedido en las últimas setenta y dos horas. Un recuerdo duro y difícil que desde ese momento no parará de renovarse; en memoria, dicen varios, de la muerte que nos tocó de cerca; en honor, dicen otros, de la justicia que se necesitará para enmendar (si es posible) la muerte por mano de la violencia de un día de protesta. O, simplemente, para evitar olvidar, pues el olvido, dicen algunos, es el enemigo de la humanidad. Y olvidar la muerte a manos de la policía italiana del joven Carlo Giuliani significaría dejar de ser lo que queremos ser: libres.

Es la noche entre 21 y 22 de julio de 2001. La hora no se sabe y, la verdad, poco importa. Estamos hacinados en el poco espacio de un tren que nos asignaron para que el grupo de manifestantes procedente del noreste italiano saliera de la ciudad de Génova tras tres días de magnas protestas por la reunión del Grupo de los 8 (G8). Somos las “Tute Bianche” convertidos en los desobedientes por esta protesta y, ahora, abrumados por tanta violencia vista en las calles del antiguo puerto sede de la reunión de los “poderosos del planeta”.

Pocos meses antes, la prensa mexicana nos había bautizado “los Monos Blancos” con un tono un tanto despectivo, pues nos habíamos atrevido a expresar nuestra solidaridad con la Marcha del Color de la Tierra y sus integrantes, protagonizada por los comandantes (y un sub) del Ejército Zapatista de Liberación Nacional. Y fue con esa experiencia y el sueño que se gestó en ella que más de diez mil manifestantes, en la mañana del 20 de julio, bajaban las calles de Génova rumbo a la alta barda que los organizadores del G8 habían levantado para “proteger” la reunión institucional.

No éramos los únicos, “ni los mejores” decíamos. En el resto de la ciudad, decenas de manifestaciones similares se repartían el territorio para poder protestar cada quien con su forma y consignas, pero todos en contra de una reunión que se consideraba (y se considera) sumamente ilegítima y antidemocrática. Y no era casual. Desde semanas antes del evento, las organizaciones sociales italianas (y muchas europeas) venían organizando la protesta.

Reunidos en Génova Social Forum, los distintos sectores de la sociedad civil italiana habían organizado tres días de protesta: el primer día, la protesta colorida y “tranquila” en favor de los derechos de ciudadanía; el segundo día, se iba a dar “el asalto” a la llamada zona roja, es decir la zona centro de la ciudad, cerrada a la ciudadanía por la presencia de los ocho jefes de Estado; y finalmente, el último día, la megamarcha conclusiva. Y aunque el primer día transcurrió como debía, el segundo día comenzó a concretarse el plan gubernamental: reprimir con fuerza y determinación para, quizás, dar una señal clara y tajante de la postura del nuevo gobierno de Silvio Berlusconi frente a la protesta.

La marcha de los desobedientes, que avanzaba lentamente desde el periférico Estadio Carlini (un estadio de futbol que hospedó a los manifestantes), fue alcanzada por la sorpresiva represión de los carabineros italianos unas cuantas cuadras antes de que terminara el recorrido ya autorizado por las autoridades. Con gases lacrimógenos y macanazos, los uniformados enfrentaron la primera línea de la marcha que iba protegida tras unos enormes escudos de plástico transparentes.

Recuerdo el primer embate de la policía contra los escudos que sosteníamos varios manifestantes. Primero fue el silencio, o quizás es sólo el recuerdo deformado. Luego unos golpes, secos, repetidos, todos iguales. ¿Qué es?, nos preguntábamos. A los pocos segundo, el gas comenzó a subir por abajo del plástico que nos protegía. Las máscaras que llevábamos perdieron rápidamente su función. El calor y la respiración acelerada no ayudaron: la sensación de sofocación llegó tan rápida como los golpes y patadas de los primeros policías en la débil defensa que les oponíamos. El resultado fue inevitable: los escudos volaron en pedazos o cayeron al suelo; hubo que quitarse las máscaras para dar paso al aire, aunque llegara el gas en su lugar; los cuerpos fueron presa inmediata tanto del pánico como de la violencia de la policía. Fueron momentos de miedo y de sorpresa.

La batalla duró muchas horas y se caracterizó no sólo por la determinación de los manifestantes, sino sobre todo por la desorganizada actuación de las fuerzas uniformadas llamadas a mantener el orden durante los días de la cumbre. Dicha desorganización se debió a la falta de preparación de muchos de los agentes de policía que llegaron a Génova pocos días antes de las protestas y no conocían la ciudad, pero también a la falta de coordinación entre los distintos cuerpos policíacos presentes, policía de Estado y carabineros; además, y sobre todo, por las ordenes dictadas en esos dramáticos días.

Mientras en el cuartel general de los carabineros, organizado en las instalaciones del puerto de Génova, el hoy presidente de la Cámara de Diputados y entonces viceprimer ministro, Gianfranco Fini, daba órdenes brincándose toda cadena de mando establecida, el entonces ministro del Interior, Claudio Scajola, según sus declaraciones posteriores, ordenaba a las fuerzas del orden “utilizar las armas” en caso de que los manifestantes penetraran la zona roja; mientras estos personajes operaban detrás del escenario, digo, en las calles de Génova la batalla se encendía aún más. Son decenas los episodios y las anécdotas que valdría la pena contar, relatar, recordar y explicar. Porque la violencia tomada como hecho aislado genera repudio a las gran mayoría; pero la violencia sistemática y orquestada por los gobiernos aparentemente democráticos sólo debe producir indignación y anhelo de justicia.

Es en uno de estos episodios que sucede lo irreparable, es decir, se asoma la muerte entre los manifestantes.

Cerca de unos setenta carabineros, escoltados por dos camionetas, ocuparon la Plaza Alimonda, a unos cien metros de vía Tolemaide, donde fue atacada la marcha de los desobedientes y en donde seguían los enfrentamientos. Una vez dueños de la plaza, el mando local de los carabineros decidió atacar a los manifestantes por uno de sus flancos. Acorralados, los cientos de manifestantes que vieron repentinamente cerrada su única vía de fuga contraatacaron a las fuerzas del orden. A los pocos minutos del choque inicial, los carabineros se vieron superados en número y decidieron retirarse.

Los mismos carabineros admitirán más tarde, en entrevistas frente a los jueces que investigaron los llamados “hechos de Génova”, que ese ataque fue totalmente inútil y mal organizado; que el retiro fue también realizado de manera desordenada y que, sobre todo, las dos camionetas que los acompañaban no tenían por qué estar ahí. Pero así sucedieron las cosas, y en su retirada sin rumbo una camioneta blindada se paró durante unos segundos. Poco tiempo, pero suficiente para que decenas de manifestantes la alcanzaran, la rodearan y comenzaran a golpearla con los instrumentos disponibles: palos, algunas piedras, las manos, en medio de insultos y gritos.

En las imágenes tanto fotográfica como de video se observa claramente la ventanilla posterior de la camioneta: una ventanilla rota, los pies de un carabinero (quizás echado al piso), muchas sombras y una mano tendida hacia atrás. En ella una pistola. En particular en el video se ve cómo un joven, de pantalón negro y camiseta blanca sin mangas y un pasamontañas que le cubre el rostro, rodea la camioneta. Desaparece un momento de la vista y luego se escuchan claramente dos disparos. Un grito: “Noooo… puta madre!” Es el camarógrafo que logra mantener la cámara apuntada pero no puede contener la desesperación por lo que acaba de suceder. El joven de playera blanca yace en el suelo, un extinguidor rojo a su lado (que él había tratado de lanzar en contra de la camioneta), los manifestantes inmóviles por unos segundos.

El horror en pocos segundos. Con diecinueve años de vida, ese joven era Carlo Giuliani, asesinado por un disparo que le perforó el pómulo izquierdo y lo mató en pocos minutos. O quizás se podía salvar, no se sabe, pues la camioneta aprovechó ese instante de sorpresa para echar marcha hacia atrás, pasar por encima del cuerpo de Carlo dos veces (de reversa y ya en su huida) y alejarse definitivamente. Pocos minutos después, la policía, ubicada a pocas decenas de metros de ahí, intervino (ahora sí) y rodeó al cuerpo tendido. Testigos (los paramédicos que arribaron varios minutos después de los uniformados) afirman que Carlo aún respiraba cuando llegaron.

Esa tarde el muerto era un manifestante español, se dijo. Sólo en la noche se supo que era Carlo, joven de Génova, activista que ese día se unió a la marcha de protesta porque sentía –él también– que Génova había sido ocupada por el ejército de un gobierno de facto e ilegítimo del mundo, el G8. Durante pocas horas inclusive circuló la versión según la cual los poderosos suspendían la cumbre por la gravedad de los hechos. Nada de eso en realidad. La cumbre continuó y la represión también.

Al día siguiente, 300 mil personas se manifestaron. Y también fueron atacadas sin razón alguna por las fuerzas del orden. En la noche, una pesquisa en la sede del centro de medios del Génova Social Forum –hospedado en la Escuela a. Díaz– devino en otro acto represivo: más de ochenta heridos de gravedad fue el resultado de lo que algunos funcionarios de policía definieron como “la carnicería mexicana”. En los días siguientes, cientos de detenidos durante las manifestaciones denunciaron la tortura y las vejaciones de las que fueron objeto en la cárcel de Bolzaneto.

Por todo lo anterior hubo varios procesos. El 19 de mayo pasado, los tribunales italianos condenaron –en segundo grado, falta la última apelación posible– a cuatro años de detención a algunos funcionarios de la policía por exceso de violencia, por tortura, por “siembra” de pruebas en contra de los imputados, por falsas declaraciones. Entre ellos el actual jefe de la Policía Nacional Anticrimen, Francesco Gratteri; el jefe del Centro de Estudios de los Servicios Secretos, Giovanni Luperi; el jefe de la Central Operativa de la Policía Nacional, Gilberto Caldarozzi. Y quien admite haber disparado en contra de Carlo Giuliani, el carabinero Mario Placanica, fue absuelto por haber actuado en legítima defensa. Pero que nadie tiemble en su asiento. El 20 de mayo, el actual ministro del Interior, Roberto Maroni, se apresuraba a declarar: “Tenemos plena confianza en los funcionarios [condenados] y no pediremos sus dimisiones.” Dicha confianza fue renovada inclusive cuando el ex jefe nacional de la policía italiana, Gianni de Gennaro, fuera condenado el 17 de junio pasado a un año de cárcel por haber instigado el falso testimonio de un subordinado. No hay justicia, parece. Los ejecutores son condenados pero siguen en sus puestos, amparados por los autores políticos de la tragedia.

El trabajo os hace libres

18 luglio 2010 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 18 de julio de 2010
___________

El 30 de junio pasado, el ejército del coronel Kadafi, en Libia, tomó por asalto el centro de detención para migrantes de Misratah, localidad cercana a la capital del país africano, Trípoli. La razón: castigar a los cerca de 250 migrantes, ciudadanos de Eritrea, culpables de haberse negado a ofrecer sus datos a las autoridades locales. El rechazo a proporcionar sus nombres y apellidos no es casual ni caprichoso. Temían –y siguen temiendo– que Libia trasmitiera la información al gobierno de Asmara y que éste no sólo los boletinara por haber abandonado el país, sino que, en su caso, tomara venganza con las familias que se habían quedado.

Tal postura se desprende del testimonio de un protagonista, quien pudo comunicarse vía telefónica con la prensa: El 29 de junio funcionarios libios nos pidieron nuestros datos generales para comunicarlos a la embajada de Eritrea. Nos rehusamos, pues el régimen de Asmara se habría vengado con nuestras familias. Y más adelante: El presidente Issyas Afeworki es implacable y no tolera la disidencia. Así, los libios nos acusaron de insubordinación y rebelión. Como castigo, los migrantes fueron deportados al campo de Al Brak, en la zona fronteriza sur de Libia, en medio del desierto del Sáhara.

Quien intentó escaparse o rebelarse a la decisión de que fueran deportados, mil kilómetros más al sur, fue golpeado y torturado, según el testimonio. Los migrantes se encontraron de un día a otro en medio del desierto, incomunicados, muchos de ellos heridos, sin asistencia médica, a merced de las autoridades de Kadafi, mismas que no prestan oídos a los reclamos del Alto Comicionados de Naciones Unidas para los Refugiados (ACNUR). La oficina de Naciones Unidas en Trípoli fue cerrada a principios de junio sin explicación alguna. El pretexto fue sencillo: Libia no ha firmado nunca los tratados internacionales sobre refugio.

Los migrantes de Eritrea, que a la luz de la situación bien se suman a la larga lista de potenciales refugiados, vivieron varios días desprotegidos en el sur de Libia. Estamos desesperados, expresó otra voz antes de que las autoridades le encontraran el teléfono celular que llevaba escondido. Si no obedecemos nos llevan a Eritrea, lo que para nosotros significa la muerte. Si obedecemos serán nuestras familias, pues se vengarán con ellas porque nosotros escapamos.

Conocida la noticia, en Italia se desató el clamor mediático. ¿Por qué Italia? Porque, acusaron inmediatamente los movimientos de solidaridad con los migrantes, esos potenciales refugiados son los mismos que el gobierno italiano expulsó en hace meses. Es decir, esos seres humanos son parte de los migrantes que la armada italiana detiene ilegalmente en alta mar y regresa a Libia. Tal hipótesis, rechazada por el ministro de Interiores italiano, Roberto Maroni, encontró aval en la petición formal que el comisario para los Derecho Humanos del Consejo Europeo, Thomas Hammarberg, hizo al gobierno de Roma el 2 de julio: Intervengan.

El gobierno italiano, aun evadiendo cualquier implicación en el caso, echó a andar la maquinaria diplomática para que Kadafi desistiera de su política represiva. Y tras pocos días de intensas pláticas entre las dos orillas del Mediterráneo –cercanas por la muy buena amistad entre el coronel Kadafi y el primer ministro italiano Silvio Berlusconi, más lejanas para los migrantes–, el 6 de julio se alcanzó el acuerdo de liberación y residencia en cambio de trabajo. En otras palabras, los refugiados de Eritrea podrán salir de su encierro y residir en Libia mientras acepten realizar “trabajo socialmente útil en distintas shabias (comunas) de Libia”. El convenio de liberación fue aceptado sólo por 140 refugiados del grupo.

El gobierno italiano nunca se echó para atrás (…) en la cuestión de los derechos humanos, se apresuró a declarar el Ministerio de Relaciones Exteriores italiano. Y tras responsabilizar a la Unión Europea, porque no toda la carga puede caer sobre los hombros italianos, añadió que no hay ninguna prueba de que los ciudadanos de Eritrea víctimas de esa persecución hayan sido deportados por la parte italiana. Una semana después, el periódico italiano Il Manifesto difundió un video, realizado el primero de julio de 2009 desde un barco de migrantes, en el cual se ve no sólo cómo la armada italiana rechaza a potenciales refugiados, sino sobre todo que 11 migrantes que aparecen en las imágenes son 11 personas incluidas en las listas de detenidos en Al Brak. Una casualidad.

Libertad en Libia, entonces. Pero, ¿cuál libertad? libertad de ser esclavos por tiempo indeterminado en un campo de trabajo libio sin que nadie, absolutamente nadie, se ocupe primero de investigar los abusos de estos días por las autoridades de Kadafi; segundo, que esos abusos no se repitan, y, tercero y más importante aún, que se otorgue el debido estatus de refugiado.

Ninguna libertad de circulación, ninguna garantía, ninguna protección, se encuentra en el acuerdo firmado por las autoridades de Libia tras la presión italiana. No hablemos de quienes no aceptaron el acuerdo, pues nunca conoceremos su destino. Al contrario, la suerte de quienes aceptaron el convenio quizás se pueda vislumbrar pensando al título mismo del acuerdo: libertad a cambio de trabajo, o sea, el trabajo os hace libres.

Italia: condena ejemplar

9 luglio 2010 Lascia un commento

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 09 de julio de 2010.
______________

El 17 de junio pasado, la Corte de Apelación del Tribunal de Génova, en Italia, condenó a un año y cuatro meses de prisión a Gianni De Gennaro, jefe del Departamento para las Informaciones y la Seguridad (DIS), que depende directamente del primer ministro y controla los servicios secretos italianos.

La sentencia obedece a que De Gennaro indujo el exjefe de la policía de Génova, Francesco Colucci, a mentir frente a los jueces que investigaban el papel mantenido por el entonces jefe nacional de la policía italiana (el mismo De Gennaro) en el operativo de desalojo realizado en las instalaciones del centro de medios del Génova Social Forum (GSF) el 21 de julio de 2001, durante las protestas contra la reunión del Grupo de los 8 (G8).

Un mes antes, el 18 de mayo, el mismo tribunal, condenó a otros 25 dirigentes de la policía italiana por distintos delitos relacionados con el mismo hecho. Entre ellos se encuentra el hoy jefe de la policía anticrimen, Francesco Gratteri; el excomandante de los antimotines de Roma (enviados en julio de 2001 a garantizar la seguridad en Génova), Vincenzo Canterini, y el exdirector de los repartos especiales de los carabineros, Giovanni Luperi.

Las condenas, que revocan la absolución de todos los imputados en el primer juicio emitida en 2008, abren la puerta no sólo del tercer y último grado de revisión del caso; es decir, la Corte de Cassazione, sino que abren la posibilidad de una “condena ejemplar” de la llamada “cadena de mando” que instruyó el operativo de desalojo de la Escuela Diaz en Génova, en esos días sede del centro de medios del movimiento que se reunió en la ciudad italiana para protestar contra la reunión de “los ocho Grandes”.

No obstante, tanto el ministro de Interiores del actual gobierno italiano, Roberto Maroni, como varios exponentes de la política italiana han ratificado el apoyo gubernamental a los funcionarios condenados. “Estos hombres (los condenados) tienen y siguen teniendo la plena confianza del sistema de seguridad (italiano) y del Ministerio de Interiores”, dice el comunicado oficial del gobierno italiano.

Los protagonistas

Tras la absolución (excepto de 13 policía antimotines) de noviembre de 2008, en el aula del tribunal de Génova se levantaron las consignas “¡Qué vergüenza!”, gritaban decenas de manifestantes y familiares de los detenidos aquella noche del 21 de julio cuando la policía italiana irrumpió en la Escuela Díaz y, con lujo de violencia, detuvo a 93 personas.

Hoy, tras la nueva sentencia, esas mismas personas reivindican “el pedacito de justicia que se nos concedió” y claman porque los funcionarios condenados “dejen su puesto ya”, inclusive antes que el máximo tribunal italiano, la Cassazione, dicte la última sentencia. “¡Se hizo justicia!” fue el primer comentario del doctor Vittorio Agnoletto, entonces portavoz del GSF, la red que organizaba el movimiento de protesta.

“Fueron necesarios nueve años, pero finalmente algunos jueces valientes han reconstruido la cadena de mano de la noche ‘chilena’ en la Díaz”, apuntó. Y añadió: “Dije ‘valientes’ no por casualidad, pues no es sencillo condenar a quien (De Gennaro) está en la jefatura de los servicios de inteligencia” de Italia. El también exdiputado en las listas de Izquierda Europea recuerda que todos los funcionarios condenados fueron, desde 2001 a la fecha, promovidos y hoy ocupan puestos de primera importancia en las fuerzas de seguridad italianas.

Por esta razón, continúa, “con esta sentencia nadie ya puede esconderse tras la retórica de las ‘manzanas podridas’ porque si éstas existen se encuentran en las cumbres de los aparatos policíacos y de los servicios secretos”. Y aclara: “Cualquier obra de ‘limpieza’ debe comenzar a ese nivel”. Por su parte, Laura Tartarini, abogada de quienes se manifestaron en esos días en Génova, señala: “Estamos satisfechos, pues la sentencia demuestra que por una vez todos somos iguales frente a un tribunal italiano”.

Sin embargo, el mismo Vittorio Agnoletto, tras aprender la postura del gobierno frente a la condena, afirma que los funcionarios condenados deberían dimitir o, en su caso, ser despedidos por el gobierno. “Espero que al menos este objetivo, que sería obvio en toda Europa, sea perseguido por la oposición” al gobierno de Berlusconi. Y abunda: “Ahora hay todos los elementos para remontarse a las responsabilidades políticas de quien en ese entonces era el primer ministro, Silvio Berlusconi, el ministro de Interiores, Claudio Scajola, o se encontraba en la sala de comando de los carabineros, Gianfranco Fini (hoy presidente de la Cámara de Diputados)”.

Con él coincide Luca Casarini, en ese entonces también portavoz del GSF, quien señala que la sentencia representa mucho más que una “justa y debida” revisión de la absolución en primer grado. Según el activista italiano, la sentencia tiene un grado político importante porque demuestra que “aquellos oficiales, hoy dirigentes de máximo nivel de la policía italiana, decidieron y ordenaron lo que luego sucedió”. Es decir, “es el Estado, en sus articulaciones más importantes, quien tiene la responsabilidad, no un individuo o algún funcionario corrupto”. Casarini comenta la posición del gobierno y pregunta: “Si en un país la única categoría (de personas) que se queda en su lugar a pesar de condenas muy graves es la que comprende a las fuerzas armadas, a los policías y a los carabineros, ¿qué es lo que está realmente sucediendo?

“Para los políticos investigados se pide la renuncia. Los periodistas arriesgan su puesto de trabajo si son condenados (…) no hablemos de los ciudadanos de a pie”, añade. Sin embargo, señala, a policías, carabineros y militares, quienes tienen responsabilidades, “no les sucede nada”. Para concluir, Luca Casarini pregunta: “¿Puede un país reivindicarse sólo un poco democráticamente si los únicos por los que hay completa impunidad por delitos cometidos en el ejercicio de sus funciones, son los que detienen ‘el monopolio de la fuerza’?”.

“La carnicería mexicana”

La reunión del G8 en Génova en julio de 2001 fue el primer gran evento del nuevo gobierno de Silvio Berlusconi, que entró en funciones meses antes. En un contexto que aún no sufría las consecuencias del ataque a Estados Unidos del 11 de septiembre de ese mismo año, el movimiento social italiano se había organizado alrededor del llamado Génova Social Forum, un espacio de reunión de las corrientes que tenían la intención de contestar a la reunión oficial

Ante la presencia de por lo menos 300 mil personas en la ciudad italiana, el movimiento prometía organizar magnas protestas y amenazaba con romper el cerco (la llamada “zona roja”) que el gobierno había instituido en el centro histórico de Génova. Tras el primer día de manifestaciones pacíficas, el 20 de julio se desató la represión policíaca que, provocada aparentemente por los actos vandálicos de algunos manifestantes vestidos de negro, arrastró con todas las marchas que se dirigían hacia el centro de la ciudad. Ese día se recordará después sobre todo por la muerte del joven manifestante Carlo Giuliani quien, durante los enfrentamientos con los cuerpos antimotines, recibió un balazo en la cara por parte del también joven carabinero Mario Placanica.

El 21 de julio una marcha de magnas proporciones invadió la ciudad. A mitad del recorrido, la marcha fue otra vez atacada sin aparente razón por los cuerpos policíacos, que se dedicaron a golpear a los manifestantes y a detener a cuantos podían. Las decenas de denuncias de tortura sufridas en las celdas de la cárcel de Bolzaneto llegaron semanas después. Esa noche del 21 de julio, cuando un gran número de manifestantes se retiraba de la ciudad, la policía italiana decidió desalojar el centro de medios del GSF instalado en la escuela primaria “Armando Díaz” concedida por la municipalidad local al movimiento social.

El cateo previsto inicialmente se convirtió desde el primer momento en un asalto realizado con lujo de violencia y una larga lista de abusos. A las 21 horas de esa noche, los cuerpos antimotines entraron a la escuela dejando 93 heridos, charcos de sangre en cada uno de los cuartos de los edificios, dos días en coma para unos de los manifestantes arrestado. Michelangelo Fournier, funcionario investigado por los hechos, al hablar del escenario de violencia que presenció, dirá frente a los jueces: “Parecía una carnicería mexicana”.

Para justificar la “rudeza” de la intervención, primero los entonces jefes de la policía local narraron una agresión sufrida por parte de algunos manifestantes que se alojaban en el edificio. La versión fue desmentida por los jueces. Luego, aportaron como “evidencia” en contra de los manifestantes la existencia de dos botellas incendiarias en el interior del edificio.

Años después, los jueces vieron claramente en un video a dos funcionarios de policía ingresar al edificio con esas botellas y salir pocos minutos después con las manos vacías. Tras los acontecimientos, no sólo fue condenado Gianni De Gennaro por haber instigado a sus subordinados a mentir frente a los jueces que investigaban los hechos, sino también fueron condenados 25 oficiales mandos medios de la policía italiana.

En la intervención final antes de la condena del 18 de mayo, el fiscal Pio Machiavello afirmó: “No se pueden olvidar las terribles heridas procuradas a personas inermes, la premeditación, los rostros cubiertos, la falsificación de los testimonios, la detención de 93 manifestantes, las mentiras acerca de su presumida resistencia. Ni se puede olvidar la sistemática e indiscriminada agresión y la tentativa de endosar a todos los detenidos las dos botellas incendiarias que, al contrario, fueron llevadas por los policías mismos”.

Italia: la precaridad del espactáculo

28 maggio 2010 Lascia un commento

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 28 de mayo de 2010.
______________
Los más de cien trabajadores “profesionales pero precarios” que este año, como desde hace siete, llevan a cabo la producción del programa televisivo más visto en la primavera italiana, La isla de los famosos, denuncian los riesgos en su labor y el magro salario que por ello reciben.

“El agua es escasa, se raciona la comida, se duerme a menudo en tiendas de campaña y las bolsas no alcanzan para todos”, acusan.

Pero eso no es todo, pues “los baños son unas letrinas y sólo hay cuatro para 54 personas. La zona en donde trabajamos es insalubre y no hay mosquiteros. Además, los traslados en barco son peligrosos y en muchas ocasiones pisamos el hospital por las consecuencias de los golpes. Todo lo anterior, por 120 euros al día durante cuatro meses sin pago de horas extra”.

El programa de televisión, que reúne a un grupo de “famosos” del mundo del espectáculo en una isla tropical y los pone a realizar pruebas de “supervivencia”, fue visto este año por un promedio de 5 millones de televidentes, ocupando 20% del rating.

Explican los trabajadores: “Cada año firmamos contratos temporales. Conocemos las condiciones de nuestra labor, sabemos que son difíciles, pero este año se pasaron”.

“La isla de los trabajos forzados”

El espectáculo televisivo italiano llegó este año a su séptima edición. Realizado en la isla de Corn Island, en territorio nicaragüense, a unos 70 kilómetros de las costas atlánticas del país centroamericano, el programa es realizado por la Radio y Televisión Italiana (RAI), la televisión de Estado italiana que cada año subcontrata la producción del reality.

Este año, los directivos de la RAI encargaron la tarea a la empresa italiana Magnolia, que a su vez subcontrató a cerca de 120 “técnicos, electricistas, camarógrafos” italianos y a “otra decena de trabajadores locales y dominicanos”.

Sin embargo, este año los trabajadores italianos, quienes se presentan como “trabajadores free lance, autónomos, pero más bien precarios”, se rebelaron.

Reunidos en la recién nacida Coordinadora de Trabajadores del Broadcast (CLB, por sus siglas en italiano), el 30 de marzo pasado realizaron una denuncia pública a través de las páginas del semanario Espresso que tituló su nota “La isla de los trabajos forzados”.

En su denuncia, los trabajadores demuestran, con fotos y testimonios rigurosamente anónimos –“por miedo a ser vetados para los siguientes años”–, las precarias condiciones de trabajo a las que son obligados:

“La comida es racionada y se come sólo cuando la producción lo decide; raramente se sirve la carne y si las porciones son demasiado abundantes, el cocinero viene y te quita la comida del plato; los sandwichies son dos rebanadas de pan con un huevo frito en el medio; hay sólo dos bebidas por día y el agua se paga, en un lugar en donde la temperatura rebasa los 30 grados y trabajamos 12, 14 y hasta 16 horas al día”.

Los transportes son también objeto de denuncia. “Los desplazamientos de una playa a otra de Corn Island duran cerca de cuatro horas y se realizan en lanchas mal equipadas: no hay colchonetas ni salvavidas de protección. Cada semana alguien termina en el hospital por problemas en la cervical”.

Las dos lanchas de la producción, acusan, fueron “prestadas” por parte de la Armada de Nicaragua. “A veces los militares se rehúsan a salir al mar cuando hay tempestad. En ese caso, la producción alquila un barco pesquero privado, que no tiene permiso para llevar personas. Subimos 30, 40 y hasta 50 personas a la vez, pues quien se niega arriesga el despido inmediato”.

En otras ocasiones, añaden, los marinos nicaragüenses “mientras nos llevan de un lado a otro” se dedican a su labor de interceptar navíos sospechosos de pertenecer a los cárteles del narcotrafico, poniendo en riesgo la vida misma de los trabajadores.

Por último, tras indicar que en las denuncias “sólo se señalan los problemas más evidentes”, los trabajadores italianos evidenciaron la falta de respeto de cualquier norma de seguridad, tanto para la labor realizada como para los “famosos” que participan en el programa

Más “accidentes”

Stefano Bacci, presidente de la CLB, dijo a la prensa que “fue necesario revelar todo, desafiando inclusive el miedo de perder puestos de trabajo para el futuro. Se trata de (trabajadores) profesionales calificados que operan para programas con presupuestos millonarios”.

Añadió: “Este caso es un extremo, pero es el fruto de la desregulación que llevó a rebajar los costos de las producciones internas. Los subcontratistas son asfixiados y a su vez explotan de más a los trabajadores”.

Si bien CLB admite que “la producción antes de que empezara el programa envió un correo electrónico en que explicaba que este año se iba a trabajar en un nuevo lugar y que entonces iba a haber algunas dificultades”, los trabajadores afirman que no pensaban en la situación en la que se encontraron.

En el correo mencionado, la empresa Magnolia advertía a los trabajadores que “no iban a aceptar alguna queja ‘inútil’ y que la cifra ofertada en el contrato iba a comprender cualquier malestar posible”.

Sin embargo, según CLB, esto significó simplemente que “trataron de adelantarse a las cosas para poder luego actuar en el libre albedrío de la ausencia de reglas, con métodos ilegales y humillantes”.

Frente a las denuncias, Giorgio Gori, administrador delegado de Magnolia SPA,, salió a responder el 2 de abril:

La isla de los famosos “ciertamente no es un resort, pero otra cosa es hablar de trabajos forzados”. Y añadió el jefe de la empresa subcontratista que “trabajar en el lugar es un poco como ir al frente de guerra y sólo unos verdaderos profesionales, dispuestos a operar en condiciones de objetiva precariedad, pueden enfrentar cuatro meses en la primera línea”.

Y destacó las condiciones meteorológicas adversas para justificar la falta de comida o de agua para los trabajadores, y aseguró que éstos “son bien pagados y nunca se descuida su dignidad personal”.

Sin embargo, el 3 de abril un accidente ocurrió durante el programa televisivo.

Mientras millones de italianos miraban a la transmisión, los participantes tuvieron que enfrentar la enésima prueba: lanzarse desde un helicóptero, a una altura de diez metros, al mar de la bahía de la isla.

Al realizar la prueba, los concursantes sufrieron lesiones de diverso tipo, pues el agua medía poco más de un metro de profundidad. El herido más grave fue el actor Luca Ward, quien reportó fractura de dos vértebras y del cóccis. Para él, el riesgo de la parálisis total fue más que suficiente para demandar a la empresa subcontratista y a la misma RAI.

La avalancha en contra del programa parecía ya no parar. El 7 de abril, Rossano Rubicondi, concursante del reality, reprochó a la conductora la falta de medidas de seguridad. Durante una transmisión en vivo, el también actor demandó seguridad y, con gritos y tonos polémicos, confrontó a la conductora, quien no tuvo más remedio que cortar la intervención televisiva desde Nicaragua.

Las reacciones

Luego de ver desmentidas sus declaraciones por parte de los hechos, el productor italiano Giorgio Gori organizó lo que la CLB definió “golpe mediatico”.

En un comunicado de prensa, la asociación de trabajadores explica que “antes de cualquier transmisión en vivo, todos, autores, producción, logística, director, director artístico, operadores de audio y video, leemos el guión del programa. El 7 de abril pasado así lo hicimos, pero a mitad de la transmisión hubo una sorpresa”.

Afirman los trabajadores que de repente observaron a Giorgio Gori reunirse con dos trabajadores, llevarlos a un cuarto separado “y bien resguardado”, y desde ahí trasmitir durante diez minutos una declaración en la que los dos trabajadores, “con la pretensión de representarnos a todos”, anunciaban “que todo va bien en La isla de los famosos”.

Sorprendidos por dicha acción dictada por “desesperación por un lado y glacial cinismo por el otro”, CLB sacó un comunicado de prensa en el que resume la situación y denuncia que los “trabajadores podemos laborar 30 días sobre 30 días o, en alternativa, 0 sobre 360 cuando el teléfono calla, pues somos trabajadores ‘sobre llamado’ y sobre ‘evento’, cuya duración varía entre medio día y un mes de los grandes eventos”.

Además, “una tercera parte de nosotros es un fantasma, trabaja en el sector informal, sin nada de prestaciones, ni seguros o contrato”.

En un promedio del sector que paga 60 euros netos al día, CLB denuncia que existen muchos casos de sueldos de hasta 30 euros.

“Trabajamos sobre todo los días feriados para garantizar a nuestro compatriotas la cobertura de los eventos deportivos sin que esto signifique pago ( de sueldo) extraordinario”, abundan.

Señalan que “el porcentaje de divorciados/separados entre nosotros es uno de los más altos entre todas las categorías laborales debido, entre otras cosas, a la imposibilidad para nosotros de planificar algo en nuestra vida más allá del ‘hoy’”.

Después de enumerar las precarias condiciones de su labor, los trabajadores reunidos en la CLB contestan directamente al dirigente de la empresa Magnolia:

“Señor Gori, en lugar de dar ordenes para ese teatrito que fueron las declaraciones en vivo (del pasado 7 de abril), hubiera admitido que había que resolver algunos problemas; habríamos podido encontrarnos, dialogar y establecer reglas y procedimientos certeros, seguros, válidos, compartidos”.

Y advierten: “¿Prefieren la confrontación? Qué así sea, pero no nos quieran etiquetar con siglas políticas, pues no tenemos partido, sino sólo nuestra dignidad por defender”.

Finalmente, la CLB declara que luchar hoy por los derechos de sus asociados “significa combatir para que el país haga de la calidad de sus trabajadores y de sus empresas la fuerza que sirve para salir del pantano en la que acabó gracias a la gente que ama los atajos en lugar de las reglas y que no sabe asumir la responsabilidad de sus propios comportamientos”.

Un nuevo inicio del movimiento antirracista en Europa

1 aprile 2010 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el portál mexicano Desinformémonos el día 1 de abril de 2010
___________

El pasado primero de marzo, las calles de España, Francia, Grecia e Italia fueron ocupadas por miles de ciudadanos migrantes convocados a manifestarse en el marco de la movilización bautizada como “Un día sin nosotros”. Desde Francia, en clara referencia a la movilización en la que millones de migrantes protestaron el primero de mayo de 2006 en Estados Unidos, se lanzó la propuesta que fue inmediatamente retomada por otros movimientos y organizaciones en todo el continente.

Un multitud de migrantes se manifestó en ese día en rechazo a las políticas discriminatorias de cada país y al marco legal europeo que las ampara, estigmatizando el racismo creciente que se vive en las ciudades del viejo continente y señalando, para quienes aún no lo quieren entender, lo importante que es la presencia migrante en el Continente, sobre todo hoy que la crisis económica tiene como sus primeras víctimas justamente a los trabajadores extranjeros.

Para tratar de comprender los significados de la movilización del primero de marzo, sus raíces y sus posibles consecuencias, hablamos con Sandro Mezzadra, sociólogo de la Universidad de Bolonia investigador del tema migratorio. Según el experto italiano, “el primero de marzo fue un nuevo inicio para el movimiento antirracista en Europa”.

– Un nuevo inicio, entonces…
– Sí, al menos con respecto a la que ha sido la historia del movimiento antirracista de los migrantes. En Italia, por ejemplo, este movimiento había sufrido un freno y había tenido grandes dificultades para responder a las nuevas situaciones creadas desde hace un par de años (desde el gobierno de Silvio Berlusconi). Hay situación nueva que tiene que ver con la política italiana y con el actual gobierno, y también por los efectos de la crisis global que como suele suceder ha golpeado primero a los migrantes.

– En el marco de la crisis global, al parecer la tendencia en Europa es el regreso al marco nacional, tanto económica como culturalmente. Recientemente hablaste de renacionalización. ¿Qué quieres decir con esto?
– En general creo que desde hace unos años la situación política europea está marcada por un proceso que podemos definir como renacionalización, al menos desde el veredicto negativo que la Carta Constitucional europea sufrió con el referéndum en Holanda y Francia; y sobre todo con las retóricas políticas que son profundamente caracterizadas por un regreso a la dimensión nacional. Lo que hace peculiar la situación es que hay por un lado la renacionalización de las retóricas y en parte de las políticas, y por el otro hay un proceso ya muy avanzado de integración de los migrantes que condiciona de manera muy profunda las mismas políticas de los países miembros.

– En esta fase constituyente de la Unión Europea (UE), hubo la intención de construir la ciudadanía europea, pero hoy se registra un regreso a un marco nacional de la ciudadanía. ¿Qué es hoy la ciudadanía europea?
– Estamos en una fase de enormes contradicciones y hasta de paradojas. No existe una política migratoria europea que sea constructiva, lo que existe es una serie de dispositivos que marcan de manera muy precisa el perímetro al interior del cual luego cada país aplica sus políticas. La cuestión de la ciudadanía europea es compleja. Tiene grandes potencialidades pero desde un inicio ha sido entendida y construida desde los tratados internacionales como una ciudadanía de segundo grado, o sea una ciudadanía que no se adquiere directamente sino a través de la adquisición de la ciudadanía de uno de los países miembros de la UE. La constitución de la ciudadanía europea entonces arriesga con duplicar los mecanismos de exclusión.

Por otro lado hay que decir que si la ciudadanía europea tiene elementos de potencialidad, éstos sólo se pueden desarrollar a partir de la toma de iniciativa, del desarrollo de una acción política por parte de los movimientos sociales. Por desgracia, en estos últimos años la capacidad de los movimientos de abarcar la dimensión europea e impulsar ese proceso ha faltado.

– Hasta hoy, entonces, faltó esa capacidad. Quizás se puede decir que el primero de marzo marca un cambio en este sentido, el dibujo de un nuevo horizonte…
– El primero de marzo tiene una dimensión europea pues nació en Francia, se difundió en Italia y tuvo algunos ecos en Gracia y en España. Sin embargo, siendo honestos, no se puede hablar de movilización europea. Hay ciertamente un carácter transnacional en la convocatoria a la movilización pero hay que reconocer que las manifestaciones más significativas, la francesa y la italiana, han tenido especificaciones muy nacionales.

– ¿Cuáles fueron las peculiaridades de las dos movilizaciones?
– En Francia se expresó un renovado protagonismo de los sans papier (Sin Papeles), que se viene dando desde hace un par de años. El primero de marzo la movilización es una continuación de lo sucedido en aquel país en los últimos tiempos. En Italia, en cambio, el primero de marzo ha marcado una ruptura positiva en el sentido que ha permitido al movimiento antirracista de los migrantes regresar a la calle en una perspectiva no solamente defensiva, no sólo una posición de resistencia frente al avance de las movilizaciones anti inmigrantes, de las legislaciones racistas y de las agresiones.

Lo que encuentro extraordinario de ese día es que vi un protagonismo migrante nuevo. En Italia, en los últimos veinte años, el protagonismo de los migrantes fue una constante, sin embargo lo que vi el primero de marzo es una presencia que tiene características nuevas. Un protagonismo que refleja la presencia madura y radicada en la sociedad italiana y que se expresó con una fuerte participación en todas las plazas italianas de los jóvenes, los llamados ‘migrantes de segunda generación’; hubo huelgas en algunas zonas industriales, en algunos sectores del comercio gestionado por los migrantes, algunas expresiones aún tímidas de trabajadores y trabajadoras del sector de la asistencia y una fuerte presencia de padres con niños. En fin, eran plazas caracterizadas por una presencia migrante definitivamente afirmada en nuestro país. Se podría decir que el primero de marzo fue un espejo en el que se reflejó la extraordinaria riqueza de experiencias, de nuevas formas de auto organización y de prácticas.

– ¿Esta nueva composición migrante que observas se traduce también en nuevas o renovadas demandas y reivindicaciones?
– Así es, pero hay que afirmar que todas maneras el derecho a quedarse, la lucha por los permisos de estancia, sigue vigente, son cuestiones que se quedan abiertas. Lo son en Francia, en donde hay mayor madurez de la historia migrante y lo son en Italia particularmente, pues existen leyes que producen continuamente la llamada ‘clandestinidad’, es decir, que determinan la pérdida del status de migrante legal aún para quienes lo hayan conseguido con muchos esfuerzos.

Al mismo tiempo se manifiestan también otras demandas que abarcan una dimensión social más general. Un ejemplo: en las escuelas la presencia migrante es ya una presencia estructural, pero en las universidades aún no. Hay seguramente un dato generacional, pues todavía son pocos los jóvenes hijos de migrantes que están en edad de asistir a estudios universitarios; se trata también de la existencia de algunos elementos que bloquean más en general la movilidad social de los migrantes.

– Esta situación configura también una transformación en la relación entre migrantes y mundo laboral. En ocasión del primero de marzo ¿cuál fue la posición de los sindicatos?
– En este aspecto tengo que ser sincero: la posición de los sindicatos frente a este día de movilización fue una gran desilusión. Lo anterior vale tanto para los grande sindicatos como para el sindicalismo de base. No hubo la comprensión de la novedad de esta movilización que tomó inspiración del primero de mayo de 2006 en los Estados Unidos. Se desató inmediatamente una polémica surrealista acerca del riesgo de una huelga étnica. Una tontería. No hay aún grandes aperturas del sindicalismo hacia el movimiento migrante. Unos días después del primero de marzo, el responsable del sector de migración del mayor sindicato italiano, la CGIL, admitió la enorme desproporción entre la base migrante inscrita al sindicato y la escasa presencia de migrantes entre los dirigentes sindicales: este es otro ejemplo de los obstáculos que existen para la movilidad migrante en la sociedad.

– La movilización del primero de marzo se lanzó desde los portales de las redes sociales en internet. ¿Fue un casualidad?
– No creo que haya sido casual, creo que ese fue un elemento fundamental para generar el éxito del primero de marzo. En Italia la movilización fue convocada a mitad del mes de diciembre por cuatro mujeres, dos migrantes y dos italianas a través de la constitución de un grupo de discusión en Facebook. Luego hubo un momento en que la movilización adquirió una cierta visibilidad mediática cuando se dio el episodio de rebelión migrante en Rosarno (en el sur de Italia) y la sucesiva represión. El hecho es que una movilización como ésta no puede tener el límite de la red: cuando se nombran las contradicciones violentas que son materialmente encarnadas en las condiciones de vida y de trabajo de hombres y mujeres, es necesario tomarlas en cuenta justamente en su dimensión concreta, real. Así que desde la red, la movilización se fue transfiriendo a la realidad con la constitución de comités locales de promoción del primero de marzo. De ahí las reuniones y las iniciativas que llevaron a la movilización.

– Los hechos de Rosarno, y no solo esos, despertaron el debate acerca del racismo en Italia y en Europa. ¿Qué es hoy el racismo?
– Como primer paso, es necesario distinguir entre racismo y xenofobia, es decir entre una genérica aversión hacia el otro en cuanto extranjero y un racismo que se desarrolla en prácticas antes que todo institucionales. Yo hablo de racismo cuando hay este elemento institucional, jurídico, legislativo fuerte. En Italia se ha avanzado mucho en este sentido. Ya entre las filas de la izquierda institucional, en los años pasados, se había afirmado la idea de lo que se ha convertido un derecho especial para los migrantes. Creo que esta sea la raíz fundamental del racismo que hoy enfrentamos.
Ciertamente, en los últimos dos años este racismo fue potenciado enormemente. Pongamos como ejemplo lo que sucedió en Rosarno: desde hace varios años pasaba lo que sucedió este año, terminada la temporada de recolección de fruta, había siempre alguien que iba a disparar en contra de los migrantes que habían trabajado en los campos. Nunca se habló de esto, pero este año los migrantes armaron la revuelta. Frente lo que sucedía, el gobierno italiano declaró inmediatamente que la causa de todo era la excesiva tolerancia frente al inmigración ilegal. Con esas declaraciones, los italianos de Rosarno se sintieron más que autorizados para hacer lo que hicieron: un verdadero pogrom en contra de los migrantes africanos. Creo que éste es un ejemplo muy claro de los que significa ‘racismo institucional’ y éste es el racismo que enfrentamos hoy en Italia y en Europa.

– Si éste es el racismo, ¿qué significa ser hoy ser antirracista en Italia y en Europa?
– Antes que todo significa luchar en contra de estos dispositivos que producen la inferiorización de los migrantes. Un ejemplo: la Comisión Europea (el órgano ejecutivo de la UE) financia Frontex (agencia europea de control fronterizo), contribuye de manera substancial en la construcción del régimen de control de las fronteras, mismo que es elemento fundamental de las políticas migratorias en la UE, y al mismo tiempo, paga los programas en contra de la xenofobia y el racismo. No creo que en esto haya hipocresía, sino un racismo que actúa en un nivel más profundo de ese que es posible alcanzar con las campañas de información y educación entre los jóvenes para el respeto del otro. Y este es el racismo institucional del que hablaba antes. Por lo tanto, antirracismo significa luchar en contra de estos dispositivos, construyendo otros dispositivos de ciudadanía, de cooperación, que construyan las condiciones para una vida en común libre del racismo. Estoy convencido que todo lo anterior no es posible sin el protagonismo y la contribución de aquellos que en primera persona viven el racismo, es decir las y los migrantes.

– ¿Cuál es el estado de salud de los movimientos antirracistas en Europa?
– Los movimientos en los últimos años han sufrido ciertas dificultades para practicar la dimensión europea. Esto no significa que no haya iniciativas que pongan continuamente ese problema, como por ejemplo los campamentos No Border.
Sin embargo, la mejor manera de responder es analizando lo que pasó el primero de marzo. Estamos ante una situación en la que existe una gran ofensiva anti migrante, sin embargo ese día se pudo observar otra dimensión de la ciudadanía que no existió sólo el primero de marzo sino que existe todos los días, con pequeña iniciativas, pero ahí está. El primero de marzo esa realidad encontró un momento importante de visibilidad y espero también de contagio, de intercambio, de influencias mutuas, y sobre todo de multiplicación. Lo anterior vale para la mayoría de los países europeos. Existe un tejido de experiencias y de luchas, porque se trata de experiencias y de prácticas de ciudadanía que a menudo se convierten en luchas inmediatas y que forman parte de otra ciudadanía europea, es decir, de una realidad que es mucho más rica de la que es la imagen de la ciudadanía europea que aparece en los periódicos, en el discurso público, en las retóricas políticas.

– ¿Qué sigue al primero de marzo?
– Sin duda seguirá la movilización de alguna manera. Por ejemplo, a través de las iniciativas que ya se están organizando para dar seguimiento a la movilización. Creo que será necesario entender cómo fue producida esa movilización, hacer un mapa, un análisis retrospectivo de cómo se llegó al primero de marzo, en cada ciudad, en cada pueblo, en cada territorio donde ese día se produjo algo significativo.
Son muchos los episodios que hay que registrar: asociaciones antirracistas y comités de migrantes, ventanilla de apoyo legal y clínicas autogestionadas, escuelas de idioma y asociaciones de mujeres, proyectos de investigación y de comunicación, etcétera. Parece algo banal, pero creo que es necesario ir y ver y conocer a los sujetos que se movilizaron, ir a ver las experiencias más o menos consolidadas que han confluido en las calles el primero de marzo y de ahí entender cómo transformar en un espacio estable ese lugar común que el primero de marzo representó.

Creo que las luchas de los migrantes en Europa y quizás también afuera se expresaron en una multiplicidad de temas. Por comodidad, yo identifico siempre cuatro: el trabajo, los derechos, la ciudadanía y el antirracismo. Tenemos que seguir caminando en esta multiplicidad y para poder hacer eso necesitamos de instrumentos, lenguajes, espacios que nos permitan contagiar y multiplicar las experiencias que ya existen.

Italia: la isla de los parados

19 marzo 2010 Lascia un commento

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 19 de marzo de 2010.
______________
Desde el pasado 24 de febrero, unos 30 obreros de la industria química Vinyls, propiedad de la petrolera italiana Ente Nacional Hidrocarburos (ENI, el acrónimo en italiano), ocuparon la isla de L’Asinara, en el norte de la Cerdeña, para protestar para el inminente despido de que son víctimas.

Parafraseando el famoso programa televisivo italiano “La isla de los famosos”, un reality show en el que personajes famosos del espectáculo son llamados a permanecer y sobrevivir en una isla perdida y son filmados las 24 horas del día, los obreros italianos llamaron su experiencia “La isla de los parados” y lanzaron su propuesta a través de las redes sociales.

También abrieron una cuenta en facebook y ya tienen más de 65 mil inscritos, en su mayoría gente común, jóvenes y no, que todos los días, sin cansancio, declaran su solidaridad con los obreros químicos que estarían a punto de ser despedidos. Tras ese éxito mediático, los obreros decidieron difundir su voz, también gracias a la creación de un blog.

En medio de la crisis económica que está golpeando severamente a Italia, con una perdida registrada en 2009 del 2.9 por ciento del Producto Interno Bruto (PIB), al menos medio millón de puestos de trabajo se esfumaron y la tasa de desempleo alcanzó en enero pasado casi el 9 por ciento.

En ese contexto, los obreros de Vinyls fueron suspendidos del trabajo por un paro técnico de la empresa y entraron en la llamada (y difícilmente traducible) Caja Integradora. Este instrumento económico, establecido a mitad del siglo pasado, consiste en el pago de una cuota mínima (máximo el 80 por ciento del salario) por parte del Instituto Nacional de Previsión Social (INPS), para todos los trabajadores suspendidos temporalmente por la empresa de pertenencia.

Considerado un instrumento provisional (su máxima duración es de 52 semanas) en favor de la empresas que resulten víctimas de las condiciones económicas externas, la Caja Integradora representa hoy la antesala del despido y, según cuentan en su blog los obreros de Vinylis, “una larga espera que sabe a tortura”.

El 24 de febrero pasado, tras el silencio por parte de la empresa que estaría negociando la venta de sus actividades a la holding árabe Ramco, la ausencia del gobierno italiano y las indecisiones del sindicato que los debería asistir, 30 obreros decidieron subir al ferry que conecta a Porto Torres, en el norte de la isla italiana de Cerdeña e importante centro de la industria química italiana, con la isla de L’Asinara, isla más pequeña otrora conocida por ser sede hasta 1999 de una cárcel de máxima seguridad.

Y justamente desde las celdas que hospedaron también a ilustres huéspedes de la talla de Toto Riina, el más conocido jefe de la mafia siciliana, los obreros se comunican con el mundo y esperan, pacientes, una solución.

Irrupción virtual

Si bien las protestas en el mundo laboral italiano y europeo en general han asumidos tonos y formas definitivamente radicales en el último año, como son los “secuestros de empresarios” en Francia, las “tomas” de fábricas y lugares de trabajo en Italia y las más recientes movilizaciones callejeras en Grecia, la protesta de los trabajadores de Vinyls ha logrado romper el muro invisible que en Italia separa al mundo obrero y sociedad. Gracias a la intervención de Michele Azzu, hijo de uno de los obreros, se abrió la cuenta en las redes sociales.

En declaraciones a la prensa, Azzu explica que la idea de “La isla de los parados” en Facebook nació casi por juego. “Mejor dicho, por una apuesta conmigo mismo”, añade. Cuenta Michele Azzu: “Mi padre Salvatore es uno de los obreros que protestan tras 30 años de trabajo en la empresa. Pensé que creando un grupo (en Facebook) gestionado y difundido de la manera adecuada, hubiera sido posible alcanzar al menos a mil usuarios (de Internet); evidentemente los resultados rebasaron cualquier expectativa”.

Su colega Marco Nurra, quien lo apoya en la gestión del portal, comentó en la misma ocasión: “Ofrecí inmediatamente mi ayuda, pues también mi padre vivió la experiencia de la Caja Integradora durante 12 años y entonces conozco perfectamente qué significa para una familia encontrarse sin un salario, ignorados por el Estado y por el sindicato y a la espera de un subsidio que a veces tarda meses en llegar”.

Azzu señala: “Muchos dicen que las redes sociales son inútiles, pero yo creo que las palabras, a veces, son muchos más poderosas que las espadas y los miles de mensajes que llegan al portal le dan la fuerza a los trabajadores para seguir en su protesta”.

Añade: “El éxito de este grupo (de Facebook) revela también otra cosa: antes que todo que La Isla de los Parados no es sólo un símbolo, sino el espejo de la crisis profunda que estamos atravesando”.

Diario de una protesta

Los verdaderos protagonistas de la protestas son los trabajadores, desde hace varios días “atrincherados en una isla emblema de la más grande Cerdeña, ya en profunda crisis, alojados en celdas con barrotes semejantes a los con los que los encierra el gobierno, la región y ENI”, según dicen en su portal los mismos obreros, que cada día alimentan el espacio virtual con sus notas, sus comentarios y un diario horario de las actividades que realizan.

Escriben los obreros: “La isla de los parados, es un reality ‘real’, desgraciadamente, en el que nadie es famoso, pero todos están sin trabajo (…) Ningún yate, ni Villa Certosa (la villa vacacional del Primer Ministro italiano, Silvio Berlusconi) con su showgirl en esta isla, sólo la verdad amarga de una política que no da respuestas, de una empresa paraestatal – ENI – que persigue sus objetivos empresariales, pisoteando la vida de miles de familias. Y, no últimos, un grupo de trabajadores valientes que lucha por sus propios derechos”.

Según declaraciones del secretario general de la sección Química del sindicato italiano CGIL, Salvatore Corveddu, “si el ciclo del cloro –materia de trabajo de quienes protestan– se fuera a interrumpir, se perderían alrededor de 3 mil puestos de trabajo”. El también exobrero de la misma empresa, señaló que “el coraje de los parados es una mezcla entre la sabiduría de los ancianos y el descaro de los jóvenes, pues se han inventado un realty que le hace la competencia a unos de los espectáculos show televisivos italianos más vistos”.

Los mensajes que llegan al portal de la isla de los parados son cientos, todos los días, desde el 24 de febrero pasado. Y tantas son también las líneas escritas en esa especie de diario en el que se ha convertido su blog.

Tras la primera noche, los trabajadores escribían: “La noche ha sido rara, llena de pensamientos: ¿se habrá la gente olvidado de nosotros? No pensamos en los políticos, sino en nuestra comunidad que quisiéramos más cerca en estos momentos difíciles. Seguramente muchos están peor que nosotros; pensamos a los desempleados, a los precarios que no tienen ninguna voz (…)”.

En esta lucha, explican, la solidaridad es fundamental. Es la solidaridad de la comunidad que se expresa en ayuda económica y en especies, y también la solidaridad de otros trabajadores que, organizados en comitivas, alcanzan a la isla para visitar a los colegas. Entre tantas visitas, los trabajadores químicos narran la visita de una delegación de obreros de Alcoa, que en semanas recientes ganaron el regreso a su puesto tras ocupar los techos de sus fábricas durante mas de dos semanas: “Aquellos que lo lograron tienden la mano a quienes, al contrario, ven sólo nubes en el horizonte. Aquellos que han ocupados las plazas y tirados las puertas del poder pagando con demandas y golpes, dicen que sí, unidos se puede ganar (…) Los obreros de Vinylis tienen los ojos con lágrimas frente a los colegas de Alcoa que a L’Asinara llevan los cascos rayados y una historia de lucha por contar”.

Junto a la protesta, existe también la vida cotidiana. Se lee en el blog: “El silencio de noche es interrumpido por un ruido fragoroso. ¿Será un sabotaje? No, es Mario quien, buscando a su esposa Mariella y sin encontrarla, se cayó de la cama. Volvemos a dormir”.

O, más adelante: “Los muchachos de las cooperativas, acostumbrados a despertar a la hora de los gallos, nos tiran de la cama y nos traen un café que sabe a agua sucia”. Las fotos de los hijos circulan entre los trabajadores “que buscan consuelo para la lejanía de esas sonrisas y esos afectos”. Los celulares no siempre sirven, pues “el viento sopla fuerte, muy fuerte, y parece que esta es la causa de las dificultades para comunicar con los queridos”. Otro día se lee: “Hoy, por suerte, salió el Sol y nuestras familias pudieron llegar a visitarnos”.

Tino, apodo de uno de los obreros, escribe su nota diaria en la que compara el fútbol con la situación que vive: “Jugar es la sal de la vida. Lo sé bien yo, pues jugué fútbol semiprofesional (…) Sin embargo, esta manera de descargar las responsabilidades entre el ENI, el gobierno y el sindicato no la entiendo: sabe a juego sucio, pues es un juego que no divierte a nadie, pero posiblemente enriquezca a algunos”.

En su escrito comienza también a detectarse el distanciamiento del sindicato: “Comimos con los jóvenes de la Asociación Gavoi (asociación local) que nos ayudaron muchísimo. Son buenos muchachos, apasionados

–sigue Tino– y comparadas con ellos, las palabras de Corveddu se vacían: coyunturas internacionales, globalización de la economía, reestructuraciones, planes químicos estratégicos. Recuerdo esas palabras, luego miro a los muchachos y a los colegas y pienso que quizá no estaríamos aquí si hubiéramos tenido a un sindicato con corazón obrero, porque, se sabe, sin corazón no hay juego que valga la pena de ser jugado”.

Otro trabajador, Salvatore, describe las desilusiones: “Aquí estamos, después de 35 años de trabajo: sin salida, me encuentro frente a un muro”. Y recuerda: “Si pienso que en los 70 el centro químico donde trabajamos iba a ser el motor de la economía regional. Éramos todos jóvenes, entusiastas, con ganas de levantar la isla (Cerdeña), cumplir con la promesa que nos hacía el gobierno (…) Hoy esos jóvenes tienen 56 años y no tienen nada en el bolsillo”.

La protesta tiene el objetivo de recuperar los puestos de trabajo, según expresan en numerosos testimonios los trabajadores. Pero hay también objetivos de más corto alcance: “Una de nuestras preocupaciones es hacer escuchar nuestra voz. ¿Qué estarán haciendo los sindicatos? ¿Estarán conduciendo el diálogo con la determinación necesaria? La discusión (entre los trabajadores) se anima, el temor de estar luchando por una justa causa, pero de no ser representados adecuadamente se queda entre nosotros. Nos consuela el apoyo local. ¿Será suficiente?”.

La pregunta no tiene respuesta, admiten los obreros que protestan, y al contrario genera más preguntas en la ronda de participaciones nocturnas del blog: “¿Servirá nuestra lucha? Digamos así: quien lucha puede perder; quien no lo hace, ya perdió. Un saludo a nuestro lectores”.

Represión d ela migración y género

13 marzo 2010 Lascia un commento
El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 13 de marzo de 2010
___________
El pasado 12 de febrero sucedió lo temido. Joy y Hellen, dos nigerianas migrantes en Italia, fueron internadas en el Centro de Identificación y Expulsión (CIE) de Milán. La permanencia en este triste y mal afamado lugar no les es nueva. Las dos ya lo conocían. Estuvieron allí cuando el responsable de la policía italiana de ese centro de detención intentó violar a Joy. Esa noche, tras la resistencia de la migrante, el agente italiano la golpeó en pleno rostro. De ahí a pocas horas la rebelión explotó en el CIE de Milán.

Era el 13 de agosto de 2009. Por esa rebelión, las dos mujeres, otras tres migrantes y nueve hombres de distintos orígenes fueron condenados a la cárcel. Seis meses después de esa noche, Joy y Hellen fueron liberadas. Pero el destino las esperaba una vez más en el CIE de Milán, pues aun purgada la condena –por cierto, conminada por una juez–, las dos seguían sin tener documentos. Y para los sin papeles en Italia sólo hay un lugar: los CIE. Y en el de Milán los funcionarios que acosaron a Joy siguen en sus puestos: Vittorio Addesso, inspector de la policía italiana en el CIE, y Massimo Chiodini, responsable de la Cruz Roja en el mismo centro.

El temor que algo más pueda suceder es fundado. No es sólo la violencia que los funcionarios mencionados podrían repetir al total amparo de la autoridad que representan y que, al parecer, hasta ahora los ha salvado de cualquier condena. Es también el serio riesgo de suicidio que contamina el ambiente dentro de los CIE. Son numerosos los casos de suicidio o tentativas de hacerlo entre los migrantes encerrados. Para el caso de Joy resulta muy significativo un hecho en particular: el 16 de enero de este año, uno de los condenados junto a Joy y Hellen, Mohammed El Abouby, se quitó la vida. ¿La razón? El día anterior, su abogado le comunicó que iba a ser transferido otra vez a un CIE. Mohammed había participado en la rebelión y durante el proceso había acusado al inspector de violencia en contra de la migrante nigeriana. Tras ese suicidio, un comunicado de una organización en favor de los migrantes divulgó: Mohammed demostró todo el valor concreto de la solidaridad activa por la cual pagó el precio hasta con su propia vida.

Si eso no sucediera, queda vigente el peligro de otros abusos. La tentativa del 13 de agosto pasado no es un caso aislado, denuncian diversas organizaciones de la sociedad civil italiana. Es más, según las mismas, Vittorio Addesso sería un violador en serie, pues el caso de Joy no ha sido el único. Si esto fuera poco, las mismas organizaciones denuncian que en realidad éste sería sólo el último eslabón de la cadena. Según múltiples testimonios recogidos entre las mujeres migrantes que acuden a las organizaciones en busca de un poco de solidaridad y ayuda, nosotras somos objeto de la violación perfecta, pues en la gran mayoría de los casos no acudimos al hospital a que nos curen; tenemos miedo de que nos expulsen. Este es el precio –entre otros– de no tener papeles para regular su estancia.

La actual situación es sin duda consecuencia del creciente entorno represivo que los migrantes viven hoy en Italia. El más reciente episodio legislativo en este sentido fue el llamado paquete de seguridad, un conjunto de leyes y dispositivos legales que acotan aún más las libertades y los derechos de los migrantes. En el caso específico, es preciso subrayar que parte de dicho paquete legislativo se concentra precisamente en las medidas pensadas para frenar la violencia en contra de la mujeres. Casos reales convertidos en paradigmas de la supuesta violencia migrante en contra de las mujeres que deben de ser frenados, impedidos y castigados. Así las cosas, tras una imponente campaña mediática, el resultado tenía que ser uno: las mujeres (italianas) deben tener miedo y la sociedad en su conjunto exigir el castigo ejemplar de los bárbaros foráneos.

Y si el resultado inmediato era la aprobación parlamentaria del paquete, la finalidad última es abusar con nuevas y otras formas de esos cuerpos femeninos. Primero, transformando los cuerpos de las mujeres en instrumento y pretexto para el endurecimiento de las medidas de control y represión para toda la sociedad. Segundo, se construye la diferencia y la separación entre italianos y migrantes, pues la seguridad que se ofrece a las mujeres es sólo para las blancas, italianas, autóctonas, la mujer nostra, naturalmente. Porque por el otro lado, las migrantes pagan y siguen pagando el precio de tanta represión. Lo pagan tan directamente que es su cuerpo el objeto de ese cobro indebido que la sociedad italiana, indecisa frente a su propio miedo, exige a los migrantes, la parte más indefensa y sujeta a chantaje de la sociedad italiana.

Ese es el cuerpo femenino: objeto de campañas mediáticas para que el Estado italiano corra en su defensa cuando los potenciales abusadores son los migrantes; objeto de indiferencia cuando el abuso se consuma en las cuatro paredes domésticas (tres cuartas partes de la violencia hacia las mujeres en Italia sucede en los hogares familiares, según datos estadísticos); objeto de todo tipo de abuso cuando ese cuerpo es migrante –y extranjero, por lo tanto indefenso, anónimo, invisible–, y cuando se encuentra en manos de las autoridades que de él disponen a pleno gusto de los carceleros en turno.

Esclavitud y mafia en Italia

30 gennaio 2010 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 30 de enero de 2010
___________

El pasado 7 de enero, en la localidad de Rosarno, en la extremidad sur de la península italiana, cerca de Reggio Calabria, la punta de la bota itálica, miles de trabajadores migrantes, recolectores temporales de fruta –de aquí los preciados cítricos italianos–, salían a las calles del pueblo de poco más de 15 mil habitantes para manifestarse en contra del racismo del que son víctimas. El pretexto: pocas horas antes alguien disparó, desde su automóvil, en contra de un grupo de ciudadanos migrantes que se reunía en las afueras de la estructura –una ex fábrica– que lo hospedaba. El episodio, de por sí reprobable, en realidad fue a completar una larga lista de ataques más o menos directos hacia la comunidad migrante de la zona.

La protesta tomó rápidamente las características de una rebelión generalizada en el seno de la multiétnica comunidad de migrantes que ahí, como en muchos otros territorios del sur italiano, vive y trabaja. El hartazgo y la rabia los alcanzó, pues no sólo ya no están dispuestos a aguantar intolerancia y racismo, sino también las condiciones materiales que dichas actitudes producen: precariedad de la vivienda, sueldos escasos, abusos laborales y, en su caso, invisibilidad y chantajes causados por la falta de papeles para regular su estancia. Al día siguiente llegó la venganza. La población local, organizada en improvisados comités vecinales, invadió las calles de Rosarno y desató la caza del migrante. Con palos, cadenas y, en algunos casos, armas de fuego, los ciudadanos italianos se lanzaron en contra de todo extranjero que encontraban en su camino. El resultado: golpizas, persecuciones y agresiones de todo tipo, en especial modo en contra de los migrantes de tez oscura, es decir los negros. A las pocas horas, la intervención de la policía italiana regresó la calma aparente: 37 heridos en total (16 de ellos migrantes, el resto policías), los buenos italianos calmados y los migrantes –la mayoría de ellos– alejados del pueblo; es decir, literalmente cargados en camiones y llevados a los mal afamados Centros de Identificación y Expulsión.

La noche del 8 de enero, el ministro del Interior, el reconocido racista Roberto Maroni, declaraba frente a las cámaras de la televisión que los hechos eran el resultado de años de excesiva tolerancia hacia la migración ilegal, misma que, según la letanía de siempre, estaría en la base de la criminalidad y de las situaciones de degrado social. Así las cosas, el gobierno italiano no sólo hacía (y hace) caso omiso de las degradantes e indignas condiciones bajo las cuales los migrantes son obligados a trabajar por italianísimos patrones; no sólo justifica a posteriori las agresiones de la población civil, premiando indirectamente a quienes finalmente se volvieron intolerantes, sino que además condena a los mismos migrantes, culpables de no querer vivir como animales y de no tener los papeles que la misma ley italiana no les permite conseguir.

Pero además hay otra historia dentro de esta historia. Y es que el gobierno italiano –y la sociedad que lo apoya desde el otro lado de las pantallas televisivas– está en realidad legitimando el histórico y muy actual sistema de gobierno del territorio y de la producción agrícola en el sur del país. El poblado de Rosarno, así como toda la región de la Calabria y demás áreas colindantes, son zonas de la mafia. Varían los nombres y las familias al mando, pero el modelo es ese: control estricto del territorio por vía de la amenaza, la imposición, la violencia, la corrupción, los favores y los chantajes. Buena parte de los gobiernos municipales de la zona están actualmente suspendidos por infiltración del hampa. La mafia –que en Rosarno se llama ‘Ndrangheta; es decir, la misma que tiene buenas relaciones con el cártel del Golfo en México– controla todo allá: es la gestión de todas las actividades ilícitas, pero también de todas las productivas. Es así que la mafia llega a controlar el mercado de los trabajadores de bajo costo, migrantes y desprotegidos. En este enfoque, los migrantes son los únicos hoy que se rebelan clara y abiertamente en contra de dicho poder.

Por otro lado, no puede sorprender que este tipo de episodios suceda justamente en la época del llamado paquete seguridad, instrumento legislativo aprobado en medio de polémicas en el verano del año pasado y que restringió, aún más, derechos y oportunidades para los ciudadanos migrantes. Más allá de la inexistente relación entre clandestinidad y tasa de criminalidad, que sin embargo sigue siendo el pretexto de cualquier declaración y acción del gobierno italiano, es evidente que la aumentada precarización de la vida migrante en Italia debido al nuevo marco legal ha conllevado a la creación de un ejército de seres humanos expuesto a todo tipo de chantaje y condición laboral y de vida. La vía moderna a la esclavitud.

En este contexto, a pesar de las consecuencias materiales de lo sucedido, la rebelión migrante de Rosarno debe ser leída también como una señal de positivo hartazgo y deseo de vivir. La digna rabia migrante surgida en el sur de Italia habla el lenguaje claro y esperanzador de quienes no se quieren rendir frente a la creciente, difundida y pegajosa voluntad de resignarse que está poco a poco contagiando a la sociedad italiana.

La Risiera de San Sabba

13 dicembre 2009 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en La Jornada Semanal, suplemento dominical del periodico mexicano La Jornada , el día 13 de diciembre de 2009
___________

“¡Ya basta!”, grita un hombre desde el fondo. El grito es tan fuerte y tan digno, que la bola de personas frente a él y que le impiden la vista, se voltea en grupo. El orador, el alcalde de esta triste Trieste se mantiene firme, pero calla por no tener ya público. Es el 27 de enero de 2006, el llamado Día de la Memoria. El gobierno de derecha lo acaba de instituir en honor a todos los muertos que, con su vida, pelearon para que no hubiera más muerte del orden científico impuesto por los nazis en los años treinta y cuarenta.

“¡Ya basta!”, grita el viejito, apoyado en su bastón. “Ya basta de babosadas, los muertos no son iguales, quien peleó para la liberación y en contra del fascismo, fuera italiano o alemán, ha luchado toda su vida. Desde antes que algunos decidieran impedir la barbarie. Es fácil ahora decir que hubo fascistas que se opusieron a la matanza nazi, ¿pero dónde andaban cuando Mussolini ordenó las leyes raciales en 1938? ¿Qué hacían cuando empezaban a deportar gente a Alemania? ¿Qué pensaban cuando los eslovenos y croatas eran discriminados? ¿Eh?”

La voz del hombre cae como una repentina helada sobre las buenas conciencias que hoy se reúnen en este triste lugar, con la historia más triste y oscura de Trieste. El alcalde, del partido de derecha, apoyado por los partidos herederos directos del Partido Nacional Fascista, tiembla. Quería que pasara el mensaje clave de la política de esta ciudad: la muerte los hace a todos iguales. Los muertos defendiendo la caída del fascismo y los muertos para liberar Italia y Trieste de los nazis. “No –dice el hombre– aquí se murió de un solo lado.”

En 1943, el entonces gobierno italiano, involucrado en la segunda guerra mundial al lado de la Alemania de Hitler, decide retirar el cargo a Mussolini, lo acusa de haber metido a Italia en una tragedia, lo encarcela y, al cabo de un par de meses, el 8 de septiembre, anuncia la firma del armisticio con los aliados angloamericanos. El gobierno se escapa al sur del país, ahí en donde los aliados ya están presentes. Es el fin de la guerra para Italia pero no para los italianos, pues de Roma hacia el norte el país se encuentra ya sin un gobierno. En el transcurso del mes de septiembre, todo el norte italiano es invadido por las fuerzas de Hitler. La mayor parte del territorio es dado al nuevo gobierno de Mussolini –que los alemanes liberan. Sin embargo, hay una región en particular que Hitler considera estratégica y no quiere ceder al control del “incapaz” aliado italiano. Es el llamado “Litoral Adriático” (Adriatisches Kustenland), el territorio que iba desde Ljubljana, actual capital eslovena, hasta Udine, en Italia, por un lado y, hacia el sur, comprendía toda la península de Istria. Al centro de este territorio, Trieste, la ciudad puerto del Imperio Asbúrgico, la ciudad de los miles de idiomas, la ciudad cosmopolita que Mussolini trató de hacer italiana sin lograrlo, pues en Trieste, hasta la fecha, decenas son los idiomas que se hablan, decenas son las religiones que se profesan. En Trieste, Hitler quiere su mando central de la región. El problema para los alemanes ahora es limpiar la región de la presencia de los partisanos y de los que considera su enemigo natural: judíos, gitanos, minorías eslavas y todos los italianos que traicionaron la causa nazi.

Es por eso que escoge un lugar y ahí funda el único campo de exterminio que hubo en Italia, en cuyo horno encontraron la muerte al menos 5 mil personas en sólo un año (el horno se inaugura el 4 de abril de 1944, la ciudad se libera el 29 de abril de 1945). Además de la eliminación física, el espacio fue lugar de tránsito y de reordenamiento de las miles de personas que eran capturadas y luego enviadas a otros campos. El último viaje de deportación salió de Trieste rumbo a Bergen Belsen el 24 de febrero de 1945.

La Risiera di San Sabba debe su nombre a la original destinación de los edificios que la componen (“riso”, en italiano, significa “arroz”) y al barrio en el cual se encuentra, San Sabba, zona en ese entonces marginal de la ciudad, ahora englobada por la expansión urbana. Hoy el lugar está rodeado por unidades habitacionales y el estadio de futbol del equipo local; sin embargo, no ha perdido su característico verticalismo que lo hace, a los sabedores de la historia, tétrico en su imponente estructura.

En 1965, el entonces presidente de la República declara el lugar Monumento Nacional, “por su relevante interés histórico y político”. Desde ese entonces el lugar se puede visitar y en él se llevan a cabo cada año las celebraciones del Día de la Liberación (el 25 de abril) y, desde 2000, el Día de la Memoria. Pero no sólo es monumento, sino que también se ha convertido en museo viviente de las atrocidades cometidas por los nazis y sus colaboradores italianos en el territorio de Trieste.

Un edificio, el central, de seis pisos, rodeado por otros tres más pequeños. El edificio central hoy con serva el aspecto de los que fueron los cuartos de la milicia nazi que ahí se hospedaba. A un costado del enorme edificio, en el lado occidental del mismo, sigue la marca de lo que era el horno (los alemanes, en su fuga, lo tumbaron con explosivos la noche entre el 28 y 29 de abril de 1945), en el cual hallaron la muerte miles de personas. Del mismo lado queda parte del patio que hoy está encerrado por un alto muro de cemento que lo separa de la calle. Frente a lo que queda del horno y contra el muro, encontramos una escultura en hierro que representa al humo que salía de la chimenea que ahí se encontraba. Del lado opuesto, el lado oriental del edificio principal, hay otro patio, hoy adornado con árboles. A la izquierda de dicho patio se encuentra ahora la entrada al monumento. Un pasillo entre dos altas paredes de cemento conduce por cincuenta largos metros al lado izquierdo del edificio central. Inmediatamente a la derecha encontramos la llamada “celda de la muerte”, ahí en donde eran custodiados los destinados al horno. Un lugar horrible, sin luz ni aire. La sensación al entrar es la fría presencia de la muerte que ahí conocía sus víctimas, cuando éstas aún tenían el calor de los sueños de la vida que se iba a acabar de forma tan abrupta. Continúa a la derecha un edificio de dos pisos: la planta baja era la celda más grande en donde encontraban descanso los prisioneros, antes de ser repartidos en las diecisiete celdas del piso de arriba, o en las cárceles de la ciudad .

El complejo de edificios ocupa poco más de ciento cincuenta metros de longitud. Es tan pequeño que a un primer vistazo resulta difícil creer que haya podido contener tanta tragedia, tanta maldad, tanta cientí fica estupidez de la humanidad para permitir que esto sucediera. Por suerte ahí está, para que quienes lo visiten conozcan hasta qué límite llega la conciencia humana, para que quienes pasen enfrente sientan ese aire gélido que sale con fuerza del pasillo de entrada, para que quienes lo vean desde el transporte público que pasa a un lado sepan que eso puede repetirse, con tan sólo dejar que la injusticia y la prepotencia se apodere una vez más de las relaciones humanas.

Ahí está la Risiera di San Sabba, para recordarle a los italianos que los alemanes no fueron los únicos en tener el mal en casa. Ahí está para que ustedes, los que nos leemos, también sepan lo que Trieste, la ciudad de Maximiliano de Austria, tuvo algún día en su larga historia.

Trieste, ciudad multietnica

13 dicembre 2009 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en La Jornada Semanal, suplemento dominical del periodico mexicano La Jornada , el día 13 de diciembre de 2009
___________

El pasado 5 de noviembre se celebraron los cincuenta y cinco años del llamado “regreso” de Trieste a Italia. Ubicada en la delicada fron-tera oriental de la península italiana, Trieste representa hoy el punto de encuentro inevitable entre Europa occidental y los Balcanes. Y es ahí, en ese encuentro, que Trieste tiene incrustada su historia y sus conflictos, pero también sus sueños frustrados.

Luego de entregarse, por decisión unánime del gobierno del “Libre común de Trieste”, al gobierno de Viena en 1382, Trieste vio un crecimiento constante bajo el impulso de los gobiernos de los emperadores que se sucedieron a la guía del imperio de Austria. Importante fue la obra de la emperatriz María Teresa, primera mujer en dirigir al incipiente imperio, que bonificó amplias áreas de la ciudad dejadas al abandono, hizo del puerto de Trieste un “puerto franco”, abrió espacios importantes a la cultura y a las artes y, junto al Edicto de Tolerancia, proclamado en 1781 por su sucesor, el iluminado emperador José ii , transformó a la ciudad de Trieste en un importante centro comercial, cultural y político. Particularmente importante resultó ser dicho Edicto, pues fue a partir de este evento que Trieste se convirtió en una ciudad más tolerante, en la que aún hoy sobreviven iglesias y templos de distintas religiones. Es de esta manera, y gracias a otras medidas que favorecieron ya en el siglo XIX la acogida para los perseguidos políticos de otros territorios, que Trieste se convirtió rápidamente en una ciudad abierta, multiétnica y en la que los idiomas hablados, más allá del oficialista alemán y el más común italiano, comprendieron el esloveno, el croata, el español, el inglés, el árabe. Es en este contexto que, desde el espléndido Castillo de Miramar zarpó, en 1864, el archiduque Maximiliano para llegar hasta México, en donde encontró la muerte en 1867 a manos de las tropas de Benito Juárez.

Hoy la ciudad de Trieste, rodeada al sur y al oriente por los territorios de Eslovenia, tiene su puerto apuntando inexorablemente hacia el norte. Desde la plaza central de la ciudad, Plaza Unidad de Italia, la más grande plaza europea con vista al mar, se puede observar la silueta blanca del antiguo Castillo de Miramar, tras el cual sigue la costa que queda a la derecha del panorama. Al frente, el mar, el Golfo de Trieste, que termina pocas decenas de kilómetros más adelante. De ahí una amplia llanura rodeada a su vez por el principio de los Alpes. Es así que, en un día despejado (fácil de conseguir gracias al viento Bora que caracteriza esta ciudad), no es difícil alcanzar a ver, manteniendo atrás los antiguos palacio s austriacos, el puerto, luego el mar y finalmente los Alpes, blanqueados en las cumbres por la nieve permanente que las puebla.

En un escenario casi idílico –y que suena así, aunque las contradicciones nunca han faltado– terminó el siglo XIX y con él comenzaron las discordias, que luego fueron confrontaciones, enfrentamientos y finalmente choque abierto entre las decenas de almas que poblaban la ciudad. De manera especial, en el contexto de un constante alejamiento entre los antiguos aliados, Italia y Austria, la comunidad italiana comenzó a alimentar lo que hoy se conoce como el “irredentismo” –palabra no traducible–, es decir el movimiento que reivindicaba la “italianización” de la ciudad de Trieste y otros territorios poblados en su mayoría por italianos, pero que aún se encontraban bajo el gobierno austriaco. El origen del movimiento irredentista italiano tenía su contexto en un movimiento más amplio, que la historiografía define como Risorgimento, y que, entre 1848 y 1870, produjo la Unidad de Italia tras la “liberación” de amplios territorios de la península antes en manos de los gobiernos de Austria, de España, de Francia y del Papa. Fue ese un movimiento de origen “romántico”, en el que el concepto de Nación nada tenía que ver con lo que se convirtió esa palabra en el siglo XX. Un movimiento político, sin duda, pero también cultural y filosófico que, al menos en sus pensadores más finos, buscaba simplemente la unidad de todos los territorios cultural e históricamente afines.

La historia lo demuestra y hasta las mejores intenciones son víctimas de la realpolitik. Fue así que el movimiento irredentista en Trieste no tardó en transformarse en un movimiento nacionalista y, tras protestas, atentados, conspiraciones, hechos violentos y no, logró poner en entredicho al gobierno austriaco. La realidad de esa lucha, que en su momento asumió los tonos de una verdadera “lucha de liberación”, es poco conocida o quizás ha sido injustamente tratada sólo por la historiografía de la derecha política, que aún hoy reivindica a sus mártires. Sin embargo, al menos un ejemplo hay que rescatar de entre quienes participaron y nunca tuvieron una visión excluyente de la movilización. Es el caso del escritor triestino Aron Hector Schmitz, quien, para dar testimonio de su visión adoptó, justamente en ese período tan tenso políticamente, el seudónimo de Italo Svevo, resumiendo en su nombre tanto la identidad italiana como la alemana. Raro ejemplo aquel; tan raro que al autor de Trieste se le recuerda más por sus excelentes obras literarias, como lo fueron La conciencia de Zeno y Senilidad, que por su empeño cívico.

En el altiplano que rodea la ciudad de Trieste y en los pocos kilómetros antes de llegar a la frontera con Eslovenia –misma que fue parte de la “cortina de hierro” que separaba el Occidente capitalista del comunismo, y que hoy sólo es un viejo recuerdo acostado en el territorio de la Unión Europea– la mayoría de la población es de origen esloveno. En una de las muchas cantinas típicas de estas zonas, las osmizas, aún aparece colgado un original de la comunicación emitida por el emperador austriaco Francisco José, en 1915. Ahí, el emperador señala a los italianos como a unos traidores, por haber entrado en la primera guerra mundial al lado de Inglaterra, traicionando la “vieja amistad” y, más concretamente, la Triplice Alianza. El acuerdo que orilla a Italia a participar en la guerra, tras un año de indecisión y debate parlamentario, fue precisamente la promesa, por la parte inglesa, de que, en caso de victoria, Trieste y los territorios limítrofes habrían sido italianos. El éxito de aquella guerra es conocido, y efectivamente Trieste y sus territorios terminaron en manos del gobierno italiano.

Con la asunción del poder por parte de Benito Mussolini, en 1922, la ciudad de Trieste se convirtió en el teatro principal del llamado “fascismo de frontera”, es decir la política fascista en los territorios orientales, en su mayoría –con excepción justamente de Trieste y de las ciudades de la costa más al sur– pobladas por eslovenos y croatas: italianización forzada de los nombres de la población, exclusión de los puestos públicos, acoso y persecución de la población no italiana, etcétera. En efecto, la historia habla de Trieste como del centro neurálgico de los cientos de acciones que de aquí se lanzaban territorio adentro, a perseguir tanto a opositores como a simples ciudadanos cuya única culpa era la de no ser italianos. Veinte años de fascismo que costaron miles de vidas, mucha violencia y mucha represión. Entre los personajes víctimas de la represión fascista en Trieste, vale la pena mencionar al comunista Vittorio Vidali, exponente de primer nivel del Comintern, y luego protagonista de varios episodios oscuros sucedidos lo mismo en Italia que durante la Guerra civil en España e incluso en México, pues las voces de muchos historiadores vinculan Vidali con la muerte de Julio Mella y del mismo Trotsky.

Es en este contexto que comienza una de las etapas más oscuras de esta ciudad, es decir, el período que va del 8 de septiembre de 1943 (fecha en que Italia firma el armisticio con los Aliados) hasta el celebrado 5 de noviembre de 1954. Abandonada por las tropas italianas, la ciudad es invadida a las pocas semanas por las tropas del ejército alemán. El gobierno alemán decidió instaurar en la ciudad el llamado Operationszone Adriatisches Küstenland, es decir, el mando alemán para las operaciones en el alto Adriático, el mar colindante de Italia, Eslovenia y Croacia. Además, el comando alemán estableció, en la que era la periferia de la ciudad, el único campo de concentración en territorio italiano. En la vieja fábrica de arroz, la Risiera de San Sabba, el ejército nazi levantó un pequeño campo para prisioneros. Característico de este campo, sin embargo, no fue el números de detenidos –relativamente pequeño– sino el importante número de ejecutados: la Risiera , en efecto, fue también el único campo de exterminio nazi fuera del territorio alemán. Aún hoy, a pesar de la demolición decidida a último minuto por las tropas nazis que escapaban, las marcas del antiguo horno siguen evidentes: ahí al menos trescientas personas encontraron la muerte. Los demás fueron deportados a campos muchos más conocidos, como Auschwitz-Birkenau y Dachau.

Tras la derrota militar, el 1 de mayo de 1945, las tropas alemanas abandonaban la ciudad. Y comenzaba, por el norte y por el sur, la falsamente llamada “carrera por Trieste”. Al sur, las tropas partisanas del mariscal Tito querían conquistar la ciudad, igualmente reivindicada por los yugoslavos. Más al norte, llegaban las tropas de Nueva Zelanda, que tenían la orden precisa de conquistar Trieste antes de que lo hicieran los comunistas de Tito. Sin embargo, las tropas yugoslavas llegaron primero y durante un mes ocuparon la ciudad. Fue hasta junio de ese año que los Aliados lograron convencer a Tito de retirarse de la ciudad, dejando el poder a un gobierno provisional aliado, y a comenzar las pláticas acerca del futuro de Trieste. Tras amplias negociaciones, en 1947, las partes involucradas decidieron: el territorio de Trieste y sus alrededores se dividía en dos partes. Trieste y sus territorios más cercanos formarían parte de la llamada Zona a , bajo un gobierno aliado, nombrado por la ONU; el territorio más al sur, también parte del contencioso, se transformaría en la llamada Zona b , bajo el mando provisional del gobierno yugoslavo. Las dos zonas, juntas, se llamarían Territorio Libre de Trieste (TLT).

Mientras en Italia se escogía la República en contra de la Monarquía (2 de junio de 1946), en Europa se definía el futuro equilibrio político y territorial, y en Yugoslavia se daba la ruptura entre Tito y Stalin acerca del futuro del comunismo mundial, Trieste seguía su doloroso camino hacia un futuro del que no se vislumbraba rasgo alguno. Durante casi una década, la mayoría italiana en la ciudad instrumentó protestas y movilizaciones no sólo para salir del limbo al que los ganadores de la guerra habían condenado a la ciudad, sino para que Trieste, a pesar de la derrota militar, regresara a ser italiana. Y a pesar de la importantes y contradictorias experiencias de los italianos de Trieste adscritos tanto al Partido Comunista Italiano como al Yugoslavo, así como a experiencias libertarias locales que pregonaban la creación de un territorio libre y autónomo en la ciudad, reivindicando la tradición multiétnica de ese territorio, la historiografía de la ciudad hoy en día no ayuda mucho a entender la real potencialidad que tuvo Trieste en ese período de su historia. Por desgracia, o simplemente por ineptitud, desde ese entonces la historia de la ciudad ha sido y sigue siendo prerrogativa de la derecha reaccionaria, esa misma derecha que desde la llegada del fascismo ha tratado de borrar cualquier identidad no italiana presente en el territorio. Ya sea por olvido, pero aún más por la embarazosa admisión de los excesos por la parte “comunista”, tanto de la facción más cercana a la línea dictada en Moscú como de la facción adherente a la línea de Tito, la historiografía de izquierda siempre ha preferido omitir la tragedia de las fóibas –las fosas comunes en donde encontraron la muerte algunos cientos de italianos durante la ocupación yugoslava– así como los crímenes del régimen fascista en todo el territorio de Trieste. Una sombra que pesa y que aún hoy es objeto de polémica y de silencios cargados de responsabilidad.

Es así que a partir del 5 de noviembre de 1954, Trieste, la última ciudad en ser italiana y uno de los últimos territorios cuyo destino fuera decidido tras la segunda guerra mundial, ha sido teatro de las disputas entre el gobierno italiano, localmente representado por la derecha reaccionaria, directamente heredera del fascismo de frontera, y la comunidad eslava (eslovenos y croatas, en su mayoría). Una disputa impar y que no ha escatimado violencia, agresiones y represión. Quizás sólo hoy, con la caída de la frontera debido a la presencia de Eslovenia en la Unión Europea y aun después de cinco décadas de gobierno italiano, se puede pensar en restablecer los antiguos sueños de una convivencia civil entre nacionalidades, culturas e idiomas distintos. Quizás sólo hoy Trieste tiene la posibilidad de dar cabida plena a la ciudad mitteleuropea pregonada por otros de sus grandes intelectuales, Claudio Magris.

Los pactos de la mafia

15 novembre 2009 Lascia un commento

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, nº 1724, el día 15 noviembre 2009.
______________

En el verano de 1992, el Estado italiano y la Cosa Nostra comenzaron una negociación. El objetivo: poner un alto definitivo a los ataques de la mafia siciliana contra las instituciones.
La revelación de Massimo Ciancimino, hijo del Vito, el exalcalde de Palermo condenado por vinculación con la organización criminal, refuerza una vieja sospecha de la sociedad italiana.
Actualmente bajo proceso por lavado de dinero, Massimo Ciancimino reveló a los jueces el interés que dos altos mandos de la Agrupación Operaciones Especiales de los Carabineros le expresaron hacia finales de mayo de 1992 para abrir un diálogo entre las instituciones italianas y la Cosa Nostra.
Según explicó él mismo a los jueces, Massimo fue contactado para que le pidiera a su padre Vito –señalado por la Procuraduría de Palermo como “la más explícita infiltración mafiosa en la administración pública”–, para que intercediera entre las partes.
Para probar sus afirmaciones, el pasado mes de julio, Ciancimino entregó a los jueces copia de una hoja en la que se leen –escritas a mano– las 12 peticiones que la Cosa Nostra le hacía al Estado italiano.
Ola de atentados
Las primeras revelaciones de Massimo Ciancimino, rendidas “en calidad de persona informada de los hechos”, en el marco del juicio de apelación promovido por Marcello Dell’Utri (exabogado de Silvio Berlusconi y hoy senador de la República, ya condenado en primera instancia a nueve años de reclusión por “asociación mafiosa”), obligaron a la magistratura italiana a abrir nuevas investigaciones acerca de la presunta negociación.
El 19 de julio pasado, en la ciudad de Palermo, la sociedad civil y algunos representantes del gobierno nacional y local recordaban el 17 aniversario de la matanza de Via D’amelio, la calle en la que en esa misma fecha pero de 1992, un coche cargado con 100 kilogramos de explosivos mató al fiscal antimafia Paolo Borsellino y su escolta de cinco agentes.
Sin embargo, la conmemoración tuvo una novedad: tras las revelaciones de Ciancimino, los jueces de la Procuraduría de Palermo decidieron volver a abrir el caso a causa de los cambios sustanciales del contexto en el que se llevó a cabo el crimen.
Para los jueces encargados de las investigaciones, fue fundamental determinar que la Cosa Nostra habría intentado comunicarse con el Estado italiano antes del atentado. Hasta hace pocos meses, en efecto, el homicidio de Borsellino y de su escolta era considerado el enésimo episodio de una temporada muy violenta instrumentada por parte del entonces “jefe de jefes”, Salvatore Riina, por las condenas definitivas dictadas por la Corte Suprema en enero de 1992 al propio Riina y otros 342 mafiosos que sumaron un total de 2 mil 665 años de cárcel.
Ahora que los jueces de Palermo tienen en sus manos el llamado “papello”, es decir la lista de peticiones de la Cosa Nostra, fechada el junio de 1992, la nueva hipótesis es que el juez Borsellino pudo estar al tanto de esa negociación y, tras oponerse a ello, se habría convertido en un objetivo de la mafia.
Salvatore Borsellino, hermano del fiscal asesinado, no tiene duda alguna al respecto. En varias declaraciones a la prensa, Salvatore afirma que su hermano tuvo conocimiento de la tentativa de negociación y se negó a ello, sobre todo a raíz del homicidio de su amigo y colega, el fiscal antimafia Giovanni Falcone. Por esta razón habría sido “eliminado”, con la colaboración de elementos de las instituciones. El hermano del fiscal asesinado fue tajante: “El homicidio de Paolo fue un homicidio de Estado”.
Falcone y Borsellino eran los dos fiscales principales del llamado Grupo Antimafia de la Procuraduría de Palermo. Este grupo de jueces logró instrumentar el más grande proceso a la mafia nunca visto en Italia, el llamado “maxiproceso”. Tras la confirmación de las condenas en enero de 1992, la Cosa Nostra decidió cobrar venganza y atacar al Estado. Primero, en marzo, asesinó brutalmente a Salvo Lima, diputado local de la extinta Democracia Cristiana, entonces partido de mayoría en el país y punto de referencia de Giulio Andreotti, el siete veces primer ministro italiano.
Luego, el 23 de mayo de 1992, hizo volar un tramo de la autopista que conduce a Palermo, con 600 kilogramos de explosivo. En ese momento pasaba el automóvil del fiscal Falcone, el cual murió junto con su esposa y su escolta.
La Cosa Nostra realizó varios atentados con bombas hasta principios de 1993, en Florencia y en Roma. El “ataque mafioso al Estado” amainó solamente con la detención de Salvatore Riina, el 15 de enero de 1993, y el ascenso a la jefatura de la organización criminal de Bernardo Provenzano.
Las peticiones
Según la prensa italiana, entre las principales demandas de la Cosa Nostra destacan la anulación del llamado “maxiproceso”, permitiendo la intervención de la Corte Europea de Derechos Humanos; la anulación del artículo 416-bis del Código Penal, que tipifica el delito de “asociación mafiosa”, y del artículo 41-bis, que endurece las condiciones de detención de los sentenciados por esa causa, y la introducción de reformas al sistema judicial, para que los fiscales fueran nombrados por el Poder Ejecutivo.
Massimo Ciancimino explicó a los jueces que el rol de su padre era mediar entre las partes. Según el hijo del exalcalde de Palermo, muerto en 2001, Vito Ciancimino modificó tales peticiones “por considerarlas excesivas” y entregó el nuevo listado –“revisado y corregido”– al entonces coronel (y hoy general) de los Carabineros, Mario Mori.
El papel de Mori en la negociación no está del todo claro, según Ciancimino, pero en la copia entregada a los jueces aparece una nota: “Entregado personalmente en las manos del coronel Mori de la Agrupación Operaciones Especiales”. Mario Mori fue investigado y absuelto de la acusación de encubrir a importantes exponentes de la Cosa Nostra (entre ellos, al sucesor de Riina, Bernardo Provenzano), y ha negado la existencia de cualquier negociación con la mafia, así como su encuentro con Vito Ciancimino.
En el llamado “papello” también aparecen los nombres de dos personajes políticos de relieve: Virginio Rognoni y Nicola Mancino. El primero fue ministro de Defensa hasta finales de 1992 y tenía a su cargo a los Carabineros; el segundo fue nombrado ministro del Interior el 1 de julio de 1992, y hoy es vicepresidente del Consejo Superior de la Magistratura, el órgano ejecutivo independiente del Poder Judicial italiano
Y si bien Rognoni no ha declarado aún nada, Mancino ha negado cualquier participación en la presunta negociación. Inclusive ha desmentido que fuera él quien avisó al fiscal Borsellino de la negociación y que fuera el “contacto político” de las negociaciones.
En un torbellino de declaraciones rendidas en las últimas semanas frente a los jueces italianos, Massimo Ciancimino comentó que su padre “dialogó mucho también con Bernardo Provenzano, el número dos de la Cosa Nostra, después de Riina”. A los pocos días de haber recibido la lista de peticiones por el mismo Riina, Vito consultó a Provenzano, quien es descrito “como una persona más razonable y menos violenta”. Según testimonios de mafiosos arrestados que colaboran hoy con los jueces, Provenzano era contrario a la escalada violenta instrumentada por Riina.
Ciancimino asegura que Provenzano ordenó a su padre mantener el diálogo con el gobierno y que luego habrían buscado convencer al ‘loco’ (Riina)”. El plan, dice el hijo del exalcalde de Palermo, era que Provenzano retomara las negociaciones una vez “quitado del medio a Riina”.
La declaración acerca de la posible responsabilidad de Provenzano en la detención de Riina fue confirmada el pasado 4 de noviembre, cuando Massimo Ciancimino, por enésima vez frente a los jueces, declaró: “Bernardo Provenzano señaló a los Carabineros la zona exacta del escondite en el que Riina pasó el último periodo en calidad de prófugo de la justicia”.
Otro documento implica a Silvio Berlusconi. Se trata de una carta confiscada en febrero de 2005 tras el cateo de la vivienda de Vito Ciancimino. Redactada presumiblemente a principio de los años noventa, según la Procuraduría de Palermo, registra el chantaje de Provenzano a Berlusconi, entonces conocido sólo por sus cualidades empresariales y por ser dueño de los tres mayores canales televisivos nacionales.
Bernardo Provenzano le pedía a Berlusconi “poner a disposición uno de sus canales televisivos; si no, se realizará el evento luctuoso”. Los resultados de tal amenaza son actualmente desconocidos.
Sin embargo, el mismo Giovanni Brusca, el ejecutor material del asesinato de Falcone y hoy colaborador de la justicia, habría confirmado a los jueces italianos la intención de la mafia de “contactar con Silvio Berlusconi, ya que pensábamos pudiera ser el siguiente primer ministro”.
Lo único que se conoce con certeza es que, a mediados de 1993, Bernardo Provenzano se convirtió en el nuevo “jefe de jefes” de la Cosa Nostra hasta su detención, el 11 de abril de 2006. Inmediatamente después de su ascenso terminó la ola de atentados de la mafia italiana y el 27 de marzo de 1994 Berlusconi fue elegido, por primera vez, primer ministro italiano, conquistando la mayoría absoluta de votos solamente en una región del país: en Sicilia.

Italia: los barcos envenenados

13 novembre 2009 Lascia un commento

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 13 de novembre de 2009.
______________

Frente a las costas de la región Calabria, en la localidad Cetraro, al sur de Italia, el barco Copernaut Franca detectó, el 12 de septiembre pasado, los restos de una embarcación hundida.
A una profundidad de 472 metros, el robot-sonar enviado por el Copernaut tomó las primeras imágenes de un navío de cerca de 120 metros de largo por 20 de ancho. En la proa, un gran agujero, y a los lados unos tanques aplastados por la presión del mar.
Ese mismo día, en las oficinas de la Secretaría de Ambiente del gobierno regional, Silvestro Greco, biólogo marino y titular del puesto, conoció vía telefónica la noticia. Y, entusiasta, declaró: “Ahora queremos que el gobierno nacional nos diga en dónde están los demás barcos”.
La razón de la exigencia se deriva de la llamada que el 13 de mayo pasado recibió, por parte de un Público Ministerio (PM), Bruno Giordano, representante de la Procuraduría de Paola. Aquél le pedía ayuda para localizar los restos de los llamados “barcos de los venenos”, en el contexto de la investigación que distintas Procuradurías italianas realizaban para comprobar lo dicho y mencionado por muchos exmafiosos y hoy “colaboradores de justicia”: Que en las costas italianas, en el Mar Mediterráneo e inclusive en Somalia, la mafia de Calabria, la Ndrangheta, habría descargado toneladas de desechos altamente tóxicos procedentes de la producción industrial. Y este tráfico ilícito lo habría realizado bajo la supervisión y el mando de distintos hombres políticos italianos.

El negocio de los desechos tóxicos

La historia del tráfico ilegal de desechos tóxicos organizado por la Ndrangheta, que hasta el 12 de septiembre pasado parecía más una leyenda u obsesión de algunos activistas ecologistas, comenzó el 14 de diciembre de 1990.
La mañana de ese día, en las costas de Calabria, se arenó un barco, el Jolly Rosso. La Procuraduría de Paola (pequeña ciudad de Calabria) inmediatamente detectó algunas irregularidades: El Rosso había sido rentado por el gobierno italiano el año anterior, para que regresara desde Líbano 9 mil 532 barriles de desechos altamente tóxicos que empresas italianas habían depositado de manera ilegal en aquel país.
Sin embargo, el 29 de enero de 1990, el PM Domenico Fiordalisi archivó el caso, “por no haber encontrado indicios ni sospechosos”. Siguió un largo silencio judicial interrumpido apenas en 2005, cuando el exmafioso Francesco Fonti, condenado a 50 años de cárcel por “actividades mafiosas” y luego convertido en “colaborador de justicia”, entregaba a la Dirección Nacional Antimafia (DNA) un dossier en el que afirmaba que “en 1992, en el lapso de dos semanas, hundimos tres barcos de la sociedad Messina: el Yvonne A, el Cunski y el Voriais Sporadis […] en el primero había 150 barriles de lodos, el segundo transportaba 120 barriles de desechos radioactivos y el último 75 barriles de distintas substancias tóxicas”.
Más adelante, Fonti escribía: “Los barcos estaban a unas millas de las costas de Calabria. Tuvimos que acordar con la familia local, para que nos proporcionara el personal y las lanchas con las cuales alcanzamos los barcos y, con explosivos, los hundimos”.
Desde ese entonces, la Procuraduría local de Paola emprendió una larga investigación para comprobar lo afirmado por el exmafioso. Fueron cuatro largos años, hasta que el PM Bruno Giordano, con el apoyo del secretario de Ambiente del gobierno local, Silvestro Greco, encontró la primera e irrefutable prueba: los restos de un barco el 12 de septiembre pasado.
En una entrevista exclusiva concedida el 16 de septiembre a la revista semanal italiana L’Espresso, Francesco Fonti, hoy colaborador de justicia y prófugo de la venganza mafiosa, narra los detalles del tráfico de desechos tóxicos organizado por la mafia de Calabria.
“Puedo afirmar que este tipo de actividades (el tráfico ilícito de desechos tóxicos) era parte importante del negocio mafioso en la región”, afirma Fonti, tomado de espalda en el video.
El exmafioso, condenado por su rol prominente en el tráfico de drogas, explica que se involucró también en el tráfico de desechos “porque mi jefe de ese entonces, Sebastiano Romeo, me lo pidió”. Y añade: “Me dijo que tenía unos políticos de Roma que se lo estaban pidiendo a cambio de ciertos favores”.
El rol de la clase política italiana es aclarado por Francesco Fonti: “El tráfico ilícito de basura no puede caminar por sí solo, tiene que tener el respaldo y la protección del mundo político”.
La razón es sencilla: “Este tipo de tráfico es un trabajo organizado por las empresas multinacionales y por los gobiernos. Nosotros fuimos el brazo operativo, nada más […] Éramos contactados a través de miembros de los servicios secretos italianos que trabajaban para los gobernantes de ese entonces”.
Fonti detalla: “Yo tenía un número de teléfono que era de las oficinas del SISMI (el Servicio Secreto Militar italiano) al cual debía de comunicarme periódicamente”. Según el testimonio, había una agente al que le decían Pino, quien “a partir de 1978 hizo de filtro entre nosotros y el mundo de la política. Pino hablaba a mis jefes, ellos se comunicaban conmigo, yo me iba a Roma, al Hotel Palace, en donde se concretaba el encuentro y el negocio a realizar.
“Era un negocio muy redituable: se ganaban desde un millón hasta 15 millones de dólares por barco, según la cantidad y la calidad de los desechos por desaparecer”.
El dinero, añade, se depositaba en cuentas bancarias de Singapur, Malta o Chipre.
Acerca del “mundo de la política”, el exmafioso menciona a Ciriaco De Mita, exprimer ministro italiano y hombre clave durante muchos años del entonces gobernante Partido Democracia Cristiana. De él, Fonti dice: “Con él negociábamos los costos del transporte y las cuotas que nos correspondían”.
Además, abunda, “él y sus hombres nos decían en dónde hundir los barcos: en Italia o en el extranjero. Por ejemplo en Kenia o Somalia”.
Con respecto al amplio lapso de tiempo transcurrido desde la entrega de su memoria a la DNA (2005) y el descubrimiento de los restos (12 de septiembre de 2009), Fonti lanza algunas hipótesis: “Creo que faltó voluntad política. En la mayoría de los casos, la política niega la existencia de estos desechos tanto en Italia como en otras partes”.
Abunda: “Claro que en un contexto así, también el más generoso de los jueces encuentra obstáculos, se choca con un ‘muro de hule'”. Y concluye con cierta desilusión: “Desde hace muchos años he admitido mi participación directa en estos hechos. Inclusive señalé lugares. Sin embargo, sólo hoy resultó ser creíble y, no obstante esto, sigo viviendo escondido y sin protección”.
Fonti acusa que “el barco que encontraron ahora sólo es uno, pero en ese mismo mar hay al menos otros 30”.
Y cuenta: “El otro día me llamó Vincenzo Macrí, el consejero de la DNA (el primero que recibió la confesiones del exmafioso), el cual me dijo: ‘ojalá no nos maten a todos'”.

La actualidad

En un tono calmado, el pasado 13 de septiembre el PM Bruno Giordano declaró ante los medios: “Finalmente se rompió el velo. […] Seguiremos hasta el completo descubrimiento de la verdad”.
A pesar del entusiasmo, dos días después, el 15 de septiembre, el magistrado tuvo que ceder las investigaciones a la Procuraduría Antimafia de la cercana ciudad de Catanzaro.
En entrevista telefónica con este reportero, Silvestro Greco, actual secretario regional de Ambiente, señala que “con el descubrimiento de estos restos se abrió un nuevo capítulo en esta historia”.
El biólogo marino, hoy miembro del gobierno local de Calabria, afirma: “Ahora habrá que realizar estudios para averiguar el grado de migración de los posibles contaminantes contenidos en ese barco”.
De confirmarse la tesis del PM, según la cual los restos encontrados serían del barco Cunski, Greco confirmaría su petición a Roma: “Estamos pidiendo al gobierno italiano que venga aquí, bonifique el área y se lleve ese barco”.
Silvestro Greco coincide con el exmafioso Fonti en cuanto a los tiempos de la investigación: “A nosotros nos llamaron el 13 de mayo pasado. Fue el Público Ministerio Bruno Giordano quien nos pidió apoyo logístico. Cuatro meses después, con una inversión de sólo 70 mil euros para la renta del barco de exploración, entregamos el resultado: los restos evidentes de un barco cargado de barriles de dudosa procedencia”.
Y señala que la razón del por qué sólo ahora la política local se moviliza sería la siguiente: “Sucede ahora, y con cierta eficiencia, quizás porque el actual secretario de Ambiente es un biólogo marino”.
En este sentido, Greco no traiciona su formación científica: “No me considero un héroe, sino un simple servidor civil al cual le piden haga su trabajo. Y yo lo hago para servir a la comunidad”.
En los días siguientes al descubrimiento, Silvestro Greco emitía júbilo frente a la prensa y, en repetidas ocasiones, exigía al gobierno italiano una declaración y una decisión que permitiera saber “dónde están los otros barcos”. E insistía en “hacer análisis completos del aire, del agua y de la tierra”.
Tanto fue el entusiasmo durante el mes de septiembre que inclusive llegó a agradecer, “en nombre de los ciudadanos de esta región, a la gran sensibilidad demostrada por el PM Bruno Giordano”.
Sin embargo, tuvieron que pasar 25 días de ese fatídico 12 de septiembre para que la ministra de Ambiente, Stefania Prestigiacomo, anunciara apenas el envío de un “barco especializado para recuperar el material tóxico”.
Tardó otras dos semanas para ofrecer la respuesta oficial del gobierno italiano frente la situación. El 30 de octubre pasado, en rueda de prensa, Prestigiacomo dio el anuncio: “Ese barco no es un ‘barco de los venenos’, en realidad es el barco Catania, un pequeño crucero hundido durante la Primera Guerra Mundial”.
Más adelante, la ministra italiana decía tajante: “El caso está cerrado”.
Frente los evidentes malhumores tanto de la población local, que manifestó su descontento en una masiva manifestación el sábado 24 de octubre, como de las organizaciones ecologistas, tuvo que intervenir también el procurador nacional Antimafia, Piero Grasso, para ratificar las palabras de la ministra.
Aunque el secretario de Ambiente, Silvestro Greco, ahora está al centro de los ataques políticos por parte del gobierno de Roma, que lo acusa de sembrar la alarma social y pide a viva voz que dimita de su puesto, la movilización de la sociedad civil no termina.
En días pasados, organizaciones como Legambiente y WWF pusieron en entredicho las declaraciones oficiales, pues según los ecologistas “existen demasiadas discrepancias entre los datos ofrecidos por el gobierno y los datos anunciados el 12 de septiembre […]”.
Y preguntan: “¿Por qué el gobierno no enseñó las imágenes de video para poderlas confrontar con las emitidas el 12 de septiembre?”.

En Italia, se busca un lugar digno para vivir

15 ottobre 2009 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el portál mexicano Desinformémonos el día 15 de octubre de 2009
___________

El rayo pintado adentro de un aro de barniz negro aparece en la pared que rodea el edificio. Una marca impresa en un muro que vuelve a vivir después de años de haber sido abandonado. Un sentido impreso con entusiasmo en un grafitti añejo que recobra fuerza cada vez que algún edificio dejado marchitar por la especulación inmobiliaria es retomado por los sujetos centrales de esta lucha: las y los ciudadanos.

Es la lucha por la vivienda, por un lugar digno en donde vivir, libres de alquileres prohibitivos y especulación inmobiliaria que aún siguen vigentes, a pesar del fracaso financiero que nos llevó a la crisis económica que estamos padeciendo en los últimos meses. Si alguien esperaba que la burbuja financiera originada justamente en el mercado de la vivienda llevara a repensar integralmente al sector, se encuentra hoy en un callejón sin salida. Justamente como los miles que en Roma, capital italiana, no encuentran solución a su justa y legitima exigencia de tener un techo digno bajo el cual desarrollarse, vivir, gozar, hacer crecer sus propios hijos y soñar una vida feliz.

La vivienda es un derecho. Una consigna sencilla que aparece en las pancartas de los cientos que cada semana ocupan algún establecimiento abandonado. Son miles, cientos de familias, italianas y migrantes, que en la ciudad que fue caput mundi, hoy no tienen donde ir a vivir. Y es que los alquileres son demasiado elevados con respecto a los escasos salarios o pensiones – en promedio, la mitad de las entradas de una familia romana se destina a pagar la vivienda. O simplemente, se piensa que no es justo pagar tanto por algo que debería ser parte de ese conjunto de derechos de los que cada ciudadano es portador.

África en la mira

19 settembre 2009 1 commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 19 de septiembre de 2009
___________

En el entorno de las protestas que se están desatando a raíz del anuncio de la construcción de siete bases militares estadunidenses en Colombia vale la pena mencionar el ya añejo caso de la ampliación de la base militar de Estados Unidos en Vicenza, ciudad del norte italiano. Aunque el caso ya ha sido expuesto en estas páginas (La Jornada, 17 de febrero de 2007), merece ser mencionado nuevamente por las evoluciones que ha sufrido en el último año.

Estamos hablando de los planes de ampliación de la base militar que Estados Unidos mantiene en tierras italianas desde hace unas décadas. El plan –aprobado por la entonces gestión de derecha, ratificado por la de centro-izquierda y promovido por el actual gobierno italiano– prevé la ampliación de las infraestructuras del viejo aeropuerto Dal Molin para que en él se pueda hospedar a las fuerzas militares de la 173 brigada aerotransportada del ejército estadunidense. Si en un primer momento la decisión respondía a las necesidades impuestas por el renovado escenario estratégico en el área del Mediterráneo –es decir: una reducida amenaza desde el este y un renovado interés hacia el Medio Oriente–, hoy la estrategia asume formas más definitivas.

En diciembre de 2008, lo que era el Comando Setaf (Southern European Task Force, Fuerza de Tarea del Sur de Europa), con sede en Vicenza, se ha transformado en el US Army Africa (ejército de EU en África). Esta mutación estratégica en las funciones de la presencia militar de Estados Unidos en Italia responde a la decisión tomada apenas dos meses antes de crear el Africom; es decir, el comando estratégico de todas las operaciones estadunidenses en el continente africano. Y si bien el Africom conservará su sede principal en la ciudad alemana de Stuttgart, su componente terrestre estará dislocado en Vicenza. De ser poco lo anterior, cabe destacar que las funciones del US Army en Vicenza, además de participar –como ya lo hace desde hace más de un año– en misiones de entrenamiento y asesoría militar en el continente africano, será sede del principal centro de formación estratégica de los ejércitos africanos. Lo que parece ser una reproducción de la temida Escuela de las Américas se llama Center of Excellence for Stability Police Units (CESPU, Centro de Excelencia para Unidades de Policía de Estabilidad) y se dedicará a la formación de 75 mil peacekeepers (custodios de la paz) internacionales dentro de 2010, 7 mil 500 de los cuales formarán parte de operaciones especiales de gestión de la transición de situaciones de crisis a situaciones de estabilidad, tomando como modelo las Unidades Multinacionales Especializadas utilizadas por la OTAN en Bosnia, Kosovo, Afganistán e Irak. Hasta ahora, declaró recientemente el comandante del Africom, William Ward, los miembros del US Army Africa han colaborado e intervenido en Ruanda, Liberia, Uganda, además de participar en las mayores operaciones tanto en las costas occidentales como en las orientales del continente.

Estas informaciones modifican el escenario para las reales funciones del proyecto Dal Molin. La población local, que desde hace más de tres años se organiza y protesta en contra de las nuevas infraestructuras militares, hoy cae en cuenta de la importancia estratégica de la base que quieren construir. Aun logrando hasta ahora impedir el avance de los trabajos de las nuevas instalaciones, la gente de Vicenza sabe que la batalla es aún muy larga y tendrá, tarde o temprano, que confrontar intereses militares y económicos de enorme magnitud.

Siquiera la esperanza provocada por la llegada de un presidente demócrata y afroestadunidense a la Casa Blanca pudo durar por mucho tiempo. En este sentido, las palabras de Loretta Sanchez, diputada demócrata y hoy exponente de la Comisión del Congreso para las Estrategias Militares, son esclarecedoras: Queremos consolidar nuestra presencia militar en el mundo, para estar listos para intervenir en África, Medio Oriente y las repúblicas ex soviéticas. Creemos que para estar más cerca de los lugares de conflictos es indispensable consolidar nuestras tropas en Italia, por esto la decisión con respecto de Vicenza. Y, por si las dudas, añade: No habrá vuelta atrás. Todas las decisiones están ya tomadas por ambos gobiernos (EU e Italia). Por eso el presidente Obama ha confirmado al anterior secretario de Defensa, Robert Gates…, la estrategia es la misma.

O casi, podríamos decir nosotros, puesto que la administración de George W. Bush había en más de una ocasión menospreciado al continente africano: No es para nosotros de importancia estratégica. El cambio es evidente y apunta hacia una nueva política que mira a África como el nuevo continente de conquista para los recursos del mañana. Y como suele suceder, los planes se llevan a cabo primero implementando y organizando la máquina militar y luego recurriendo a la diplomacia. Así las cosas, y con extremo retraso respecto del otro competidor/conquistador en África, es decir China –ya el segundo socio comercial del continente entero–, el pasado mes de agosto Hillary Clinton, la plenipotenciaria secretaria de Estado estadunidense, viajó a África en visita oficial. A esta altura de las cosas, poco importan los compromisos conseguidos por la diplomacia, puesto que, según las palabras de la ex subsecretaria para las relaciones con África, Theresa Whalen, la base de Vicenza será el instrumento más visible para promover nuestras relaciones con ese continente. Más claro, sólo el agua.

Indiferencia

30 agosto 2009 1 commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 30 de agosto de 2009
___________

Mediterráneo es el mar que separa el continente europeo y el africano. Literalmente significa en medio de las tierras. Quizás así los romanos lo entendían: un mar que separa dos tierras, mas que también las une. Un puente, una conexión, entre dos tierras distintas, pero cercanas. Eso era ese mar. Porque hoy ya no lo es. Hoy es el territorio de agua teatro de las tragedias migrantes y es el espejo claro de la indiferencia humana.

El 20 de agosto pasado, una balsa fue interceptada por un barco de la armada italiana unas cuantas millas al sur de las costas italianas. En ella, cinco migrantes de Eritrea. Su aspecto: Parecían fantasmas […] El cuerpo esquelético, la mirada perdida en el vacío, dijo un operador del Centro de Acogida que los recibió. El testimonio de los cinco supervivientes describió la tragedia: Éramos 78 personas las que salimos de Libia hace más de 20 días. Somos los únicos que sobrevivimos. Nuestros compañeros morían y los tuvimos que tirar al mar. Los sobrevivientes fueron una mujer, dos hombres y dos menores de edad. Esta enésima tragedia del mar, que suma estos 73 a los ya más de 15 mil muertos a las fronteras de Europa en los últimos 20 años, resume y reúne todas las características de la actual coyuntura por lo que tiene que ver con la política migratoria italiana y los trasfondos sociales que ésta está teniendo. Porque este caso, además de confirmar la peligrosidad y las trágicas consecuencias de las políticas migratorias hoy vigentes en distintas partes del mundo (esto es la externalización de las fronteras y la represión de las corrientes migratorias), pone en evidencia la separación, la fractura inevitable entre el nosotros y el ellos.

En este contexto, el pronombre nosotros, que identifica a las poblaciones nacionales que refuerzan sus fronteras frente la temida invasión de migrantes, se refuerza y se caracteriza hoy más que nunca por su egoísmo social y su intrínseca maldad, quizás durante largo tiempo reprimida, pero hoy libre de expresarse al amparo de quienes hoy gobiernan, es decir los sectores más francamente racistas de la clase política italiana. Este nosotros (quien escribe es de origen italiano), que en la actual crisis se pone en la búsqueda ansiosa de una nueva identidad frente las incertidumbres del futuro próximo, no logra encontrar otra manera de existir sino en la confrontación competitiva (aunque con enormes ventajas) con ese otro ellos.

Ese ellos son los migrantes, los extranjeros, los diferentes, los que vienen de lejos o simplemente de otro lado, los que vienen aquí, en nuestras tierras, a buscar la fortuna que no pudieron construir en su propia tierra. Ese ellos, son los migrantes, cuya única culpa, efectivamente, es la de tener un sueño y un deseo distinto para sus propias vidas. Ellos están solos, en ciertos casos literalmente, como en esta enésima tragedia del Mediterráneo, en otros metafóricamente. Estos migrantes están abandonados, a veces en medio del mar, en donde, durante 20 días, estuvieron a merced de los eventos naturales aunque, atestiguan, al menos 10 barcos pasaron cerca de nosotros y ninguno nos rescató, otras veces frente a las leyes cada vez más represivas.

La distinción entre nosotros y ellos se determina a través de la nueva ley, no escrita: la indiferencia. Y esta indiferencia es el punto de arribo al que ha llegado la sociedad italiana (y quizás europea). Es por eso que no sorprenden las tomas de posición del gobierno italiano al poner en duda la veracidad de los testimonios de los supervivientes. De la misma manera, entre los comentarios ciudadanos a la tragedia se asoman dichos como el siguiente: la verdadera tragedia son los cinco supervivientes. Sin embargo esa indiferencia se alimenta también de elementos tan concretos como son la necesidad de reforzar una imagen gubernamental puesta en entredicho por la crisis económica que está acercando a la pobreza a millones de ciudadanos y por los continuos escándalos del que es protagonista el primer ministro. Y entonces que al menos el gobierno sea bueno en su misión de salvarnos de los invasores neobárbaros, los migrantes, a través del rechazo en alta mar (ilegal bajo distintos acuerdos internacionales), de la repatriación forzada (al límite de la condena a muerte, en los casos de potenciales refugiados), del abandono en el mar (que viola la más antigua ley del mar: el rescate de los náufragos).

La oposición a leyes injustas o prácticas ilegales es fundamental, así como la constante denuncia y visibilización de los problemas. Sin embargo la indiferencia que se está apoderando del corazón y de las mentes de millones representa hoy un peligro tan real como lo fue en otras épocas y en otros contextos. Sería peligroso no tomar en cuenta esta creciente apatía, pues no es deseable mañana revivir el embarazoso sentido de culpa que no nos hizo impedir la deportación y la muerte de millones en los campos de exterminio nazi. Esta indolencia que nos conquista inexorablemente se carga hoy de mayor potencial arrepentimiento, pues hoy no existe dictadura tan feroz como aquella que nos obligue, de cierta manera, a cerrar los ojos frente a las tragedias que ocurren en nuestro horizonte. Combatir esa desidia es hoy necesario y inevitable si queremos rescatar los principios de un mundo mejor y posible, y no seguir a la deriva hacia el peor de los mundos probables.

Barruntos de fascismo

23 agosto 2009 Lascia un commento

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, nº 1712, el día 23 agosto 2009.
______________
Cerca de Florencia, en las calles de la ciudad de Massa Carrara, se enfrentaron a golpes militantes de la Asociación de Solidaridad Proletaria (ASP) –un grupo de activistas de izquierda– con miembros del llamado Socorro Social y Seguridad (SSS), organización vinculada al partido de extrema derecha Fuerza Nueva.
Los militantes de la ASP caminaban por las calles del centro histórico de Massa­ Carrara, el pasado 25 de julio, cuando escucharon consignas e himnos fascistas que provenían de una cafetería, cuyo dueño los saludó al estilo nazi: el cuerpo erguido y el brazo derecho tendido al frente. Entre los clientes de la cafetería se encontraban militantes del SSS. Ambos grupos intercambiaron insultos, y minutos después volaron sillas y botellas.
El resultado: tres militantes de la ASP detenidos, tres policías heridos y varias personas sujetas a investigación judicial.
Se trató del primer enfrentamiento violento provocado por las llamadas “rondas”: organizaciones civiles neofascistas que realizan supuestas labores de “vigilancia y de seguridad” en sus barrios, pero que en realidad denuncian, hostigan o atacan a inmigrantes o a militantes de grupos de izquierda.
El Congreso italiano aprobó la Ley No. 733-B, el pasado 2 de julio, que permite la existencia de estas “rondas”. La ley entró en vigor el sábado 8 y establece que las administraciones locales (municipios) podrán “utilizar la colaboración de asociaciones de ciudadanos no armados con la finalidad de señalar a las fuerzas del orden eventos que puedan causar daño a la seguridad urbana o situaciones de malestar social”.
El principal impulsor de esta iniciativa fue el Partido de la Liga del Norte, que integra la coalición del gobierno del primer ministro Silvio Berlusconi. Su intención era legalizar las actividades de una de sus organizaciones: la Guardia Nacional Padana (GNP), la cual tiene “miles de miembros” en las regiones del norte del país que trabajan para tener “control ciudadano” sobre el territorio que habitan, según pregona su página en internet.
Existen otras organizaciones lideradas por representantes del fascismo italiano, entre las que destaca la Guardia Nacional Italiana (GNI). El pasado 13 de junio sus dirigentes ofrecieron una conferencia de prensa para presentar la imagen de sus militantes: uniforme color caqui con rayas negras a los costados del pantalón, cinturón negro, corbata negra y una banda también negra atravesada en el pecho. El “águila imperial”, símbolo del antiguo imperio romano, adorna la parte frontal de su gorra militar. Sobre la bolsa derecha de la camisa aparece un listón con los colores de la bandera de Italia y la inscripción en latín Domine dirige nos (Dios, guíanos). Un brazalete exhibe la imagen del “Sol Negro”, una figura parecida a una esvástica de 12 puntas que simboliza el esoterismo del norte de Europa.
Los objetivos de la GNI: “Garantizar un punto de encuentro para todos los italianos que quieren hacer algo concreto por su patria (…) Formar verdaderos patriotas nacionalistas que presten sus servicios al Estado italiano, a su unidad, a su Constitución y a su seguridad”, según se lee en su portal.

Los camisas caqui

Después de esa exhibición de los dirigentes del GNI, varios partidos de izquierda advirtieron sobre el peligro de que existan grupos como el de las “camisas caqui”, en clara alusión a las “camisas negras” de la época de Mussolini.
Marco Minniti, responsable de temas sobre Seguridad del opositor Partido Democrático (PD), exigió el 14 de junio ante reporteros que el gobierno “ponga freno a este desconcertante delirio”.
Ese mismo día, Massimo Donadi, presidente de los diputados del Partido Italia de los Valores (IDV, por sus siglas en italiano), señaló también a la prensa que “las camisas caqui recuerdan muy de cerca a las SS”. Y añadió: “La GNI evoca de nuevo la más terrible página de la historia europea (…) Son una ofensa a nuestra historia y a nuestra democracia”.
Sin embargo, Gaetano Saya, fundador y líder moral de la GNI, afirma: “Nosotros seguimos nuestro camino. Nuestra organización está registrada como asociación civil. No estamos violando ley alguna”.
En entrevista telefónica con el reportero, Saya considera que “son estupideces” las referencias que vinculan a su organización con el fascismo. Sostiene que las llamadas “rondas negras” o “camisas caqui” son “una cortina de humo” inventada por “los periodistas italianos, los cuales son unos mentirosos, difamadores de profesión”.
En 2002 el procurador de Justicia de Milán, Armando Spadaro, enjuició a Saya por “discriminación racial” debido a que reprodujo en su página de internet una frase de Hitler acerca de la “superioridad de la raza aria”.
Apenas el pasado 14 de junio, el procurador Spadaro inició una averiguación previa para determinar si existen elementos para acusar a la GNI de violar la ley 645 de 1952 que prohíbe la reorganización del partido fascista en Italia. Sobre Spadaro, Saya dice: “Es un payaso. Es un comunista subversivo que tiene que ser arrestado”.
Saya explica que la GNI está registrada como organización nacional para la “protección civil”. Enumera sus dos principales tareas: ofrecer seguridad y solidaridad a los italianos, “quienes se sienten en peligro a causa de la enorme masa de inmigrantes extranjeros, que nosotros llamamos no italianos, que roban, violan, asaltan, trafican droga, matan”, dice. Es por ello que “hemos propuesto a todos los italianos que se sienten patriotas a que vistan la camisa nacionalista de color caqui”.
Precavido, señala que su organización no tiene facultades para imponer el orden, sino para llamar a las fuerzas policiacas en caso de que detecte la comisión de algún delito. Pero no oculta su posición sobre los inmigrantes: “Los italianos son despedidos y los no italianos son contratados. ¿Podemos permitir esto? No, nosotros no lo vamos a permitir nunca. Hasta allí llegará nuestra represión: feroz, dura e implacable”.
De acuerdo con el sitio web de la GNI, esta organización cuenta con más de 2 mil voluntarios dispersos por toda Italia. Saya expresa que la mayoría de sus miembros son ciudadanos “de todo tipo de origen social e ideológico” que tienen un punto en común: “están cansados de sufrir los abusos de los inmigrantes”. Reconoce que “el núcleo fundador del movimiento está compuesto por personas que proceden del cuerpo de los Carabineros, de las Fuerzas Armadas y de la Policía”.
Insiste: “No somos nazis y el fascismo pertenece a la historia”. Sin embargo, comenta que “el próximo 4 de noviembre haremos una manifestación en Roma en la que juraremos fidelidad a la patria, pues los italianos somos un pueblo de héroes que por mucho tiempo fue aniquilado, humillado, pero ahora el viento de la historia ha vuelto a soplar en Italia y el mundo verá por tercera vez la fuerza de Roma y de sus legiones… Dios está con nosotros”.

Desde las sombras

El pasado 13 de junio, durante la citada conferencia de prensa, la GNI presentó como su presidente nacional a Maurizio Correnti, exteniente del grupo especial “Los Alpinos” del Ejército italiano, y como comandante general a Augusto Calzetta, excoronel del cuerpo de Carabineros.
En 2007, la Procuraduría de Justicia de Massa Carrara inició un juicio en contra de Calzetta por los delitos de “asociación delictuosa”, “tráfico de cadáveres” y “fraude”. Según notas de prensa sobre el caso –aún abierto en el tribunal local–, Calzetta era encargado del cementerio de la ciudad, cargo que aprovechaba para despojar a los cadáveres de objetos de valor (joyas, piezas dentales de oro, ropa) antes de incinerarlos.
En 2005, Calzetta y Saya fueron enjuiciados por la Procuraduría de Justicia de Génova. Y es que, tras los atentados terroristas del 11 de marzo de 2004 en Madrid, Saya fundó el Departamento Estudios Estratégicos Antiterrorismo (DSSA, por sus siglas en italiano), al que se incorporó Calzetta. Esta organización se dedicaba a investigar de manera ilegal a personas y a supuestos grupos terroristas islámicos asentados en Italia. Lo hacía en forma paralela a los servicios secretos italianos, pero mantenía estrecho contacto con varios de sus agentes y funcionarios. La Procuraduría genovesa concluyó que el DSSA realizaba actividades clandestinas sin autorización oficial y ordenó su disolución y la detención de sus líderes, Saya entre ellos.
El DSSA estaba formado por “un conjunto de espías, neofascistas y policías que no solamente tenían contacto con el servicio secreto militar, sino que tenían acceso a los bancos de datos del Ministerio del Interior”, explicó el pasado 4 de junio Saverio Ferrari, investigador de la organización civil Observatorio Democrático y experto en el tema de movimientos subversivos de derecha en Italia.
Durante una entrevista publicada por el portal Peace of Reporter, el investigador recordó que “la Procuraduría bloqueó el sitio de internet del DSSA. En éste anunciaba que crearía grupos para proteger al país. Además, decía que tenía una estructura paramilitar uniformada que, según sus planes, intervendría en auxilio de las fuerzas armadas en caso de emergencia nacional”.
La relación de estas organizaciones con las fuerzas políticas de derecha no es un secreto. El mismo Saya reconoce que muchos de los miembros de la GNI pertenecen también al Movimiento Social Italiano (MSI, el partido surgido en 1946 y heredero del Partido Nacional Fascista de Mussolini) o al Partido Nacionalista Italiano”, creado apenas en abril pasado.
En el sitio web de la GNI se admite que esta organización tiene “relaciones de amistad con Fuerza Nueva”, cuyo presidente nacional es Roberto Fiore, a quien un tribunal de justicia señaló como uno de los presuntos responsables de la mayor matanza terrorista en Italia: el bombazo del 2 de agosto de 1980 en Bolonia, que dejó 85 muertos. Sin embargo, Fiore aprovechó que fue liberado del arraigo provisional al que fue sometido para escapar a Londres. Vivió ahí 20 años. En ese tiempo fundó una agencia de de colocación de empleos temporales. Hizo una fortuna. Cuando en el año 2000 el tribunal no encontró evidencias sobre su participación en esa matanza, Fiore regresó a su país y con el dinero que ganó en Londres financió la creación del partido Fuerza Nueva.
Según Ferrari, incluso el primer ministro italiano Silvio Berlusconi tuvo contacto con Saya en 2005, cuando “se dirigió a su organización en la búsqueda de una alianza electoral. Saya estaba en arraigo domiciliario, así que la esposa de éste acudió a la cita con Berlusconi. El encuentro no produjo ningún acuerdo”.
Dos días después del enfrentamiento en Massa Carrara, el 27 de julio, el alcalde de esta ciudad, Roberto Pucci, declaró que no sospechaba que las cosas “llegarían a este punto”. Y anunció: “Prohibiré las rondas organizadas por la derecha. La propias siglas SSS son una provocación”.
El 8 de julio la Procuraduría de Justicia de Milán inició una averiguación previa por “apología del fascismo” en contra de la “ronda” Blue Berrets. Esta organización –cuyo presidente es Vincenzo Scavo, miembro del MSI– prestó hasta el pasado 6 de julio “el servicio de vigilancia en la red de transporte metropolitano” de la ciudad. Para ello suscribió un acuerdo con el gobierno local, el cual le pagó 220 mil euros.
En entrevista con Proceso, Sergio Zulian, miembro de la asociación Racismo Stop, dice que “en Italia existen amplios sectores de la sociedad –cuyos representantes gobiernan al país– que apuestan a una salida autoritaria de la actual crisis económica”. Explica que estos dirigentes de derecha “utilizan una serie de episodios de crónica roja, algunos de ellos graves, para fomentar el miedo entre la población y ofrecer respuestas radicales y emotivas en el plano de la seguridad, las cuales limitan los derechos de la ciudadanía”.
Este modelo de seguridad, según Zulian, “es muy ambiguo, porque se promueve que los ciudadanos sean los que participen, que sean comunidad, pero lo hace a través de la exclusión social y la militarización del territorio”.
El activista italiano señala que la Ley 733-B “ofrece a grupos de extrema derecha la oportunidad de salir a la luz y estar presentes en diversos territorios del país”.
Y concluye: “Es evidente que este tipo de políticas evocan lo peor: los monstruos de la historia”.

Italia: protesta dimplomática por abusos en Playa del Carmen

31 luglio 2009 Lascia un commento

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 31 de julio de 2009.
______________

“Me siento como si hubiera sido secuestrado… El hecho de tenerte encerrado, incomunicado, no saber qué hora es, no saber lo que está pasando, que nadie sepa de ti…”, dice Margarito Torralva, ciudadano mexicano trabajador de la embajada de Italia en México.
En la madrugada del pasado 20 de julio Torralva fue detenido por una patrulla de la Policía Municipal en la localidad de Playa del Carmen, en el estado de Quintana Roo, en donde se encontraba por cuestiones de trabajo.
Torralva, quien fue multado por “faltas a la moral” por las autoridades locales, denunció ese mismo día que fue detenido con exceso de fuerza, golpeado en las celdas a las que lo llevaron y finalmente despojado de sus pertenencias por las propias autoridades.
El caso no resulta ser una excepción en la localidad. El 3 de marzo de 2007 el ciudadano italiano Simone Renda fue encontrado muerto en una celda de Playa del Carmen tras ser detenido en circunstancias similares a las de Torralva. Sin embargo, la muerte de Renda nunca se aclaró y los responsables gozan de impunidad.
Carlo Campanile, consejero político de la embajada de Italia en México, dice que esta representación diplomática envió una “nota verbal” de protesta a la Secretaría de Relaciones Exteriores para pedir que se investigue el caso de Torralva y que, de ser necesario, “se emita una nota a las agencias de viaje italianas” para señalar el peligro que existe en la localidad turística de la Riviera Maya.

Detenido e incomunicado

Torralva fue liberado por las autoridades del municipio de Solidaridad alrededor de las 13:30 horas del 20 de julio. Se dirigió inmediatamente a las oficinas del cónsul honorario de Italia en Playa del Carmen, Andrea Sabbia, quien lo esperaba, junto con otros colegas, desde las 9 de esa mañana. Inmediatamente, el cónsul le pidió que rindiera una declaración firmada de lo acontecido.
En el documento, con sello del consulado honorario de la localidad turística, se pueden leer los detalles de la detención:
“El domingo 19 de julio salí a las 11 de la noche para dirigirme al bar Pura Vida, ubicado en la calle 12, entre avenida 5 y 10, a una cuadra de mi hotel. Salí a la 1:30 de la madrugada del bar y mientras caminaba sobre av. 10 hacia mi hotel, de repente se detuvo una camioneta de la policía del municipio de Solidaridad, de la cual bajaron tres personas que yo identifiqué como agentes.
“Sin darme la oportunidad de preguntar qué estaba pasando, me esposaron y uno de ellos me subió a la patrulla, obligándome a quedarme en el piso de los asientos traseros.”
Entrevistado por este reportero, Torralva añade que mientras estaba boca abajo en la camioneta intentó incorporarse pero los agentes lo “apretaron más hacia el piso”, presumiblemente “con una rodilla en el cuello”. “Me dijeron ‘no te muevas, cabrón’.”
Más adelante, señala: “Me identifiqué como personal de la embajada de Italia, proporcionando nombre y apellido, y que estaba hospedado en el hotel donde tiene su sede la agencia consular”. Sin embargo, explica Torralva, “nunca me hicieron caso”.
Mientras lo transportaban hacia la comisaría, “los oficiales me revisaron los bolsillos y de ahí me retiraron dinero en efectivo por la cantidad de 2 mil 800 pesos, los cuales me fueron entregados como viáticos del viaje”.
Además, denuncia Torralva, “me retiraron un celular marca Samsung Slim, un celular personal, un celular HTC Spy y otro marca Nokia”, este último, “el celular de servicio de la Oficina Cultural de la Embajada de Italia en México”.
Torralva dice que lo metieron a una celda con otras 25 o 30 personas. “Al llegar a la celda uno de los oficiales me golpeó a puñetazos en mi costado”, explica. Como la celda en la que se encontraba estaba abierta, “me salí para acercarme al custodio y pedirle que me dejara hablar con el agente consular. Me contestó groserías, que no estuviera yo ‘chingando’ y en ese momento dos de los internos me regresaron a la celda misma con golpes múltiples en todo el cuerpo”.
Añade: “Varias veces me golpearon las piernas utilizando un palo de madera que tenían en la celda”. Según el testimonio, el custodio agregó: “porque te lo ganaste”.
Tras pasar toda la noche despierto, en la mañana siguiente “llegó alguien del Ministerio Público que no se identificó”.
Torralva explica: “Me acusaron de haber tenido grado 3 de alcohol, luego me dijeron que opuse resistencia, luego que andaba con el pantalón a la mitad y finalmente que estaba caminando en calzones…” Él, sin embargo, recuerda que bebió “solamente un vodka de 55 pesos y otros tres de 60 pesos”.
Ya ante el Ministerio Público, Torralva pidió que se le dejara pagar la multa. Explica: “Fue ahí cuando me enteré que me habían quitado mi dinero, pues el MP me dijo que en mi cartera sólo tenía 182 pesos, que eso era lo único que los policías habían entregado.”
Para “salir de la cárcel” con el propósito de conseguir el dinero para la multa, Torralva le prometió 300 pesos al custodio. “Estaba desesperado, ya no podía”, admite. Cuenta que se tardaron como dos horas para decidir. “Finalmente el custodio me acompañó hasta el hotel en taxi. De ahí, con el coche de servicio de la embajada fui a sacar dinero a un cajero automático”, agrega.
“El custodio me acompañó esperándome en el auto todo ese tiempo. Le di a él, en efectivo, los 300 pesos que le había prometido y regresamos juntos a la cárcel, donde realicé el pago de la multa por la cantidad de mil 39 pesos”.
Fue entonces que lo liberaron y pudo reportarse con el agente consular.
El documento con el que Torralva denuncia los hechos a la embajada italiana concluye con una nota: “Durante toda la mañana mis colegas me estuvieron buscando con repetidas llamadas a mis celulares y, viendo que no contestaba, se comunicaron con el servicio 066 de emergencia.
“A las 12.57 del día, el señor Martín Oliva del servicio 066 devolvió la llamada y se comunicó con el celular de servicio de la Oficina Cultural de la Embajada de Italia en Playa del Carmen para informar que en su base de datos no resultaba ningún Margarito Torralva detenido ni hospitalizado.”
Torralva confirma lo escrito en el documento y añade: “Te sientes como si estuvieras secuestrado (…) Estaba esperando que mis colegas fueran por mi, pero nadie llegaba, pues nadie sabía.”

Protesta diplomática

Consultado telefónicamente, el consejero político de la embajada de Italia en México, Carlo Campanile, afirma: “Nuestra institución pondrá la máxima atención al caso de Margarito”. Explica que en la tarde del viernes 24 de julio “fue enviada la que se llama una ‘nota verbal’ a la Secretaría de Relaciones Exteriores para pedir una aclaración de los hechos y el castigo de los eventuales culpables”.
Señala que en la nota diplomática “se hace clara referencia al caso aún abierto de la muerte de Simone Renda”, hoy objeto de una requisitoria internacional emitida por la Procuraduría General de la República italiana.
Campanile dice que para este caso, “la justicia italiana tomó papel en el asunto y giró una orden de comparecencia para cuatro de los implicados”.
Refiere que la nota menciona también que “cinco días antes de la detención de Torralva, otro italiano sufrió el mismo evento”, aunque, explica el funcionario, éste “no presentó denuncia formal ante la autoridad”.
Torralva, quien conoció en parte este otro caso, confirma que “es ciudadano italiano y es residente en esa localidad”. Y añade: “Tengo entendido que precisamente por ser residente en Playa no interpuso demanda, pues al parecer fue amenazado.”
Para el caso de Torralva, sigue Campanile, “siendo nuestro empleado, tomamos las medidas a nuestro alcance: la nota verbal frente a la Secretaría de Relaciones Exteriores, por ejemplo”, de la cual espera pronta respuesta.
Además, explica el funcionario, “podríamos tomar otras medidas. El gobierno italiano nos ha preguntado si tiene que emitir una alerta de peligrosidad dirigida a las agencias turísticas italianas que gestionan localidades como Playa del Carmen”.
Aclara: “Hasta ahora no emitimos ningún comunicado al respecto, pero es una medida que está a nuestro alcance”. Según el diplomático italiano, “una medida de este tipo sería muy importante”, pues cálculos de la misma embajada italiana en México, en Playa del Carmen, además de vivir cerca de 10 mil italianos, cada año llegan decenas de miles de turistas desde Italia.
El documento firmado por Torralva señala: “Todavía consternado por lo ocurrido, lo único que me queda es pedir a las autoridades italianas para las cuales trabajo que hagan todo lo que está en su posibilidad para que hechos tan despreciables nunca más vuelvan a suceder”.
Torralva recuerda lo que probó tras ser puesto en libertad: “El Cónsul me atendió de la forma más atenta y me pidió que me quedara, que fuera con un médico para que me revisaran”. Sin embargo Torralva admite: “La verdad quise escaparme de ahí. Me agarró el pánico. El lunes en la tarde veía las patrullas pasar en la calle y los agentes se volteaban a mirar al coche de servicio, lo reconocían. Me asusté.”
Entonces subió al automóvil de servicio de la Embajada con placas diplomáticas SRE-D15, mismo con el cual había viajado a la localidad turística, y se fue. Primero, “hasta Tulúa, donde paré en un cajero en la carretera a sacar algo de dinero y luego me fui corriendo. No paré hasta llegar en Campeche. Luego me paré en Orizaba, que conozco, y fui al hospital, a urgencias. Por suerte, no me encontraron nada roto”.
Ya en el Distrito Federal, Torralva dice que se siente “protegido”. Es, afirma, “la ciudad más segura para mí ahora”. Comenta que no le interesan por las cosas que le quitaron, “pero sí que se haga justicia”.
Apunta: “No pido cárcel, pero que sean castigados tanto los policías como los custodios; que sean destituidos, pues no puede ser que tengan personal así. Esa no es seguridad pública, es más bien ‘inseguridad pública’.
“¿Qué seguridad le están dando a los turistas que llegan a Playa del Carmen?”, concluye.