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Franja de Gaza: secuestran y asesinan a activista italiano

14 aprile 2011 Lascia un commento
El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 14 de abril de 2011.
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El italiano Vittorio Arrigoni, voluntario en Palestina por el Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM, por sus siglas en inglés), fue asesinado esta tarde (hora de Mëxico) en la Franja de Gaza. La noticia la difundió en un escueto comunicado el gobierno de Hamas tras el secuestro del activista italiano, perpetrado horas antesd por un grupo islámico salafi – la “Brigada Mohammed Bin Moslama”.
El grupo amenazó, por medio de un video difundido a través de internet con ejecutar al activista italiano dentro de 30 horas si el gobierno de Gaza no liberaba al líder reconocido del grupo islámico opositor, el jeque Abu Walid al-Maqdasi.
La amenaza se cumplió ante tiempo por razones que hasta ahora se desconocen. Arrigoni fue secuestrado a las diez de la mañana de este jueves por un grupo de tres milicianos del grupo islámico. Tras la difusión del video en internet, tanto los activistas del IMS como el propio gobierno de Gaza se movilizaron para conseguir la liberación del secuestrado. La noticia, comentaron amigos y colegas, cae como “agua helada”.
Los corresponsales italianos en la región, que conocían al activista por su rol de testigo directo de los eventos en la Franja de Gaza, comentaron que posiblemente hubo “algún problema en la negociación que aceleró los eventos”. En el video difundido horas antes que el cuerpo fuera encontrado sin vida, se ve a Vittorio Arrigoni con lo ojos vendados, las manos aparentemente ligadas tras la espalda y una mancha de sangre del lado derecho del rostro.
El activista italiano fue uno de los pocos ciudadanos “occidentales” que permaneció en la Franja de Gaza durante la cuestionada operación Plomo Fundido que el gobierno de Israel realizó entre diciembre de 2008 y enero de 2009. En esa ocasión, ofreció a Proceso su testimonió sobre las dificultades y atrocidades cometidas por el ejército israelí y de las cuales fue testigo (Proceso  1680).
Tras la desaparición de Arrigoni, el alias ThisIsGazaVoice publicó un video en el portal de You Tube en el que aparecen las imágenes del voluntario europeo golpeado y cuya cabeza es levantada por la mano de alguien. Las imágenes de Arrigoni se repiten una y otra vez, mientras a un lado de la pantalla aparece un largo texto en árabe que, según las primeras traducciones realizadas, reportarían las principales reivindicaciones del grupo de secuestradores: “Liberen nuestro presos o lo matamos”.
En el mismo texto se pueden leer las acusaciones que el grupo secuestrador dirige, tanto al gobierno italiano como al de Hamas en la Franja de Gaza. Sin embargo, el objetivo principal de las acusaciones parece ser el mismo Vittorio Arrigoni, señalado como aquel que “entra en nuestras vidas llevándonos los vicios occidentales” y la “corrupción moral”.
Detrás del activista, acusan los raptores, se encontraría “un pequeño país, Italia, infiel, cuyo ejército se encuentra en el mundo islámico”. Luego, los secuestradores se dirigen también al gobierno “apostata” de Hamas, acusándolo de “luchar en contra de la Sharia (la ley religiosa islámica) y le exigen de liberar a todos los presos salafis “en sus manos” pena la ejecución del rehén.
Al parecer el gobierno de Gaza estaría en máxima alerta por el temor a otras acciones por parte de los grupos más radicales del islamismo árabe. Las fuerzas de seguridad de la Franja de Gaza detuvieron hace poco más de un mes al jeque Abu Walid al-Maqdasi por sus presuntas relaciones con las franjas más radicales del movimiento islámico. De hecho, el líder del grupo secuestrador hoy detenido estaría detrás de los atentados que en 2006 causaron la muerte de 19 personas en el Sinaí, en Egipto.
Ya en el pasado, Vittorio Arrigoni había sido objeto de otras amenazas por parte de grupos ligados a los radicales israelíes. Parte del Movimiento de Solidaridad Internacional (ISM, por sus siglas en inglés), Arrigoni fue señalado como el “blanco número uno para las fuerzas aéreas de Israel y sus tropas terrestres”. Dichas amenazas llegaron justamente pocos días después de terminada la operación militar Plomo Fundido. Su testimonio directo desde las zonas bombardeadas fue recogido por Proceso, que logró comunicarse telefónicamente con el activista italiano.
“La situación es dramática más allá de lo imaginable. No logramos siquiera ir por los heridos. El ejército israelí no nos permite recogerlos en las zonas bombardeadas. Nos dispara. Entonces nos paramos en las inmediaciones y esperamos a que los familiares nos los traigan”, dijo en esa ocasión. Sin embargo, Arrigoni había comenzado pocas semanas antes a gestionar un blog en internet, en el cual también señalaba críticas importantes al gobierno de Hamas.
El último mensaje publicado el 13 de abril en el blog de Guerrilla Radio – así se llama el sitio de Arrigoni – mencionaba: “Cuatro trabajadores han muerto ayer por la noche a causa del derrumbe de un túnel escavado debajo de la frontera de Rafah (con Egipto); a través de esos túneles pasan todos los bienes necesarios que permiten la supervivencia de la población de Gaza estrangulada desde hace cuatro años por el criminal cerco israelí.”

Libia: La presencia de tropas "occidentales"

8 aprile 2011 Lascia un commento
El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 8 de marzo de 2011.
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El 20 de marzo anterior, el periódico inglés Daily Mail reveló que “cientos de soldados” del Reino Unido y de Estados Unidos ya estaban operando en territorio libio semanas antes de que comenzaran los bombardeos avalados por la Resolución 1973/2011 del Consejo de Seguridad de la Organización de Naciones Unidas (ONU).

De confirmarse esta noticia –retomada por decenas de medios internacionales– podría configurarse una violación a esa resolución de ONU, que prohíbe explícitamente el uso de tropas de tierra “en cualquier forma o parte del territorio libio”. La nota del rotativo inglés, que citó fuentes reservadas, afirmó que “cientos de soldados de las fuerzas especiales inglesas están siendo utilizados en Libia para ubicar objetivos de las fuerzas del coronel Muamar El Gadafi”.
Sostuvo que “mientras el canciller (inglés) George Osborne repitió que las tropas de tierra del Reino Unido no se involucrarían en el conflicto, el Daily Mail puede revelar que hay cerca de 350 (soldados) empeñados en operaciones encubiertas” en territorio libio. El rotativo precisa que “cerca de 250 soldados de las fuerzas especiales británicas y sus apoyos han estado presentes en Libia desde antes que comenzaran los bombardeos”. Las tropas inglesas presentes en Libia serían parte de los escuadrones del Servicio Aéreo Especial (SAS, por sus siglas en inglés).
Un día antes, el 19 de marzo, Focus Online, un semanario alemán cercano a los círculos de seguridad del gobierno de Berlín, publicó una nota en el mismo sentido: que tropas inglesas y estadunidenses habrían llegado a Libia “semanas antes” del inicio de los bombardeos. Ello coincidió con la noticia difundida el 6 de marzo pasado, en el sentido de que rebeldes libios capturaron una unidad del SAS que funcionaba como escolta de diplomáticos ingleses enviados a la ciudad de Bengasi para reunirse con integrantes del Consejo Provisional, que se opone a Gadafi. Los militares del SAS fueron posteriormente liberados.
De hecho, la presencia de tropas extranjeras en Libia, prohibida explícitamente por la Resolución 1973/2011, fue objeto de rumores desde hace muchas semanas. El 26 de febrero pasado, el portal Pakistan Observer difundió que “Estados Unidos, Gran Bretaña y Francia han enviado varios cientos de consejeros militares para entrenar y apoyar a las fuerzas contrarias a Gadafi en Cirenaica, la rica región petrolera de Libia”. La publicación paquistaní citó a una fuente interna del gobierno de Trípoli, la cual “prefirió mantenerse en el anonimato”.
La fuente del Pakistan Observer dijo que tres países occidentales enviaron sus tropas especiales en Cirenaica y “ahora están construyendo campos de entrenamiento para los rebeldes”. Precisó que “los estadunidenses y los ingleses enviaron a sus soldados de noche, entre el 23 y 24 de febrero, a través de pequeñas lanchas que zarparon desde los barcos militares de Estados Unidos y Francia anclados frente las costas de Libia y dirigidas a los puertos de Bengasi y de Tobruk”.
Otro periódico inglés, el Sunday Mirror, publicó el 20 de marzo que la misión de las supuestas tropas habría sido “ubicar las más poderosas y estratégicas armas del coronel Gadafi: los misiles de largo alcance y de construcción soviética SAM 5”. Según el Sunday Mirror, las “dos unidades” inglesas se denominan smash, debido a su capacidad destructiva. Afirma que “operaron en contra del tiempo” en la búsqueda de los armamentos capaces de “alcanzar los aviones o los vuelos comerciales”. Las dos unidades del SAS, sigue la nota, “compuesta por ‘señaladores’ (de objetivos), ingenieros y médicos”, habrían establecido “posiciones en el terreno” en el caso de que “aviones occidentales cayeran durante los ataques aéreos”.
“Nuestros muchachos en el terreno”
Aunque el presidente de Estados Unidos, Barack Obama, ha negado la utilización de tropas de tierra en la ofensiva en contra de Libia, en su edición del 30 de marzo, el periódico The New York Times reveló el envío “autorizado” de un equipo, cuyo tamaño “se desconoce”, de agentes de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés) al país norafricano. El diario neoyorquino –que utiliza como fuentes a “oficiales estadunidenses— destacó que mientras Obama “ha insistido que las tropas de tierra de Estados Unidos no participan en la campaña de Libia, pequeños grupos operativos de la CIA han estado trabajando en Libia durante varias semanas, como parte de una ‘fuerza-sombra’ de los países Occidentales con la esperanza de desangrar al Ejército de Gadafi”.
El rotativo añade que oficiales británicos no identificados admitieron la presencia de fuerzas especiales inglesas en territorio libio junto con “oficiales del MI6”, el servicio de espionaje del Reino Unido. Luego de la publicación de la noticia por parte del Daily Mail, el conocido conductor del noticiero de Fox News en Estados Unidos, Bill O’Reilly, tuvo en su estudio, el 24 de marzo, a dos expertos del sector: el coronel retirado David Hunt y el teniente coronel Tony Shaffer, exmiembro del espionaje del Ejército de Estados Unidos.
A pregunta expresa del periodista –quien cuestionó la veracidad de la información publicada en Inglaterra–, Hunt contestó: “Sí, es exactamente así”. Y abundó: “Al lado de las tropas de los SAS británicos y de los comandos GIGN franceses, desde hace 12 días (12 de marzo) también están nuestras fuerzas especiales y agentes de la inteligencia de Estados Unidos”, ya que “nunca lanzamos operaciones aéreas de este tipo sin nuestros muchachos en el terreno”.
Shaffer coincidió: “Es exactamente lo que me dijeron mis fuentes”. No es posible, señaló, realizar estas misiones “sin el apoyo de estas tropas de tierra, las cuales llevan a cabo operaciones de control aéreo avanzado para evitar el bombardeo de objetivos equivocados”. O’Reilly recordó entonces que la administración Obama dejó en claro que “no tenemos botas en el terreno y no las tendremos”. Y tras la confirmación de los dos oficiales, preguntó: “¿Fue una mentira?”. Hunt entonces contestó: “Pues sí, una poca de desinformación es necesaria para proteger a los muchachos en el terreno. Nunca se habla de las operaciones encubiertas”, remató.

Kosovo: el nexo gobierno y crimen

4 febbraio 2011 Lascia un commento
El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 4 de febrero de 2011.
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Dick Marty

MÉXICO, D.F., 4 de febrero (apro).- En 1999, durante el conflicto entre las tropas de Serbia y el Ejército de Liberación de Kosovo (UCK, por sus siglas en albanés) –apoyado militarmente por la Organización del Tratado del Atlántico Norte (OTAN)–, y tras el fin de las hostilidades decretado el 12 de junio de ese año, los jefes militares de la guerrilla kosovara habrían sido responsables de detenciones arbitrarias, torturas y desapariciones.

Además, paulatinamente habrían construido una red de tráfico ilegal de órganos junto a los grupos del crimen organizado, presentes tanto en Kosovo como en Albania. Lo anterior fue denunciado por el senador suizo Dick Marty en su informe “Tratos inhumanos y tráfico de órganos en Kosovo”, auspiciado por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa (APCE) el 16 de diciembre pasado.
En el reporte, Marty señala las responsabilidades de los miembros del UCK en la comisión y ejecución de un sinnúmero de “crímenes”, perpetrados inclusive desde el país confinante y políticamente afín, Albania.
En particular, indica como mayor responsable al llamado “Grupo de Drenica” (localidad kosovara), guiado por el actual primer ministro kosovaro Hashim Taqui. La acusación formulada por el senador suizo y asumida por la APCE llegó sólo cuatro días después de que se realizaran las primeras elecciones políticas en Kosovo, tras la declaración de independencia de febrero de 2008. En medio de acusaciones de fraudes e irregularidades, justamente Hashim Taqui, el exguerrillero y figura prominente del UCK, hoy líder del Partido Democrático de Kosovo (PDK), ganó las elecciones.
Según analistas internacionales, el reporte de Marty pone en entredicho lo que sería el primer gobierno electo de Kosovo. Mientras tanto, en el país balcánico como en Albania, las autoridades niegan las versiones asentadas en el documento europeo y acusan al senador y a sectores críticos de querer “enlodar la reputación de Kosovo”.
El nexo
La investigación realizada por Dick Marty fue instruida por la Asamblea Parlamentaria del Consejo de Europa tras conocer los contenidos de las memoria de la exfiscal general del Tribunal Penal Internacional por la Ex-Yugoslavia (TPIY), Carla Del Ponte. Luego de  terminar su mandato en el TPIY, la hoy embajadora de Suiza en Argentina escribió una memoria titulada “La Caza, yo y los criminales de guerra”, en la que relata su trabajo al frente de la fiscalía internacional, misma que ha llevado a la detención del expresidente serbio Slobodan Milosevic, entre otros.
En el texto, publicado en 2008, Del Ponte denunciaba además la existencia de un tráfico ilegal e internacional de órganos humanos, mismo que se originaría justamente en Kosovo. La Unión Europea, a través del Consejo Europeo, instruyó a Dick Marty para que realizara una investigación con el propósito de comprobar lo dicho por la exfiscal y “tener una mirada más cercana de los presuntas violaciones a los derechos humanos cometidos en Kosovo”.
El senador suizo, también conocido por las investigaciones realizadas en 2007 sobre las cárceles ilegales de la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos en Europa, afirma que si bien “los crímenes de guerra de los serbios –durante el conflicto en ex Yugoslavia– han sido muy bien documentados”, los cometidos por las tropas irregulares del UCK “han sido omitidos”.
Su informe apunta: “La visión que se tuvo en Kosovo (por parte de los países occidentales) fue de muy corto plazo: restaurar el orden (después del conflicto) tan rápido como fuera posible para evitar cualquier factor que pudiera vulnerar la frágil estabilidad de la región”. Para eso “los actores internacionales cerraron un ojo acerca de los crímenes de guerra cometidos por el UCK”. El resultado “fue una forma especial de justicia que sólo se puede definir como selectiva, con grados elevados de impunidad”.
El “Grupo de Drenica”
Hashim Taqui

Gracias a testimonios directos tanto de víctimas como de exmiembros del UCK y “cientos de documentos” –algunos de ellos de inteligencia–,  Marty y su equipo reconstruyeron episodios, rastrearon lugares y finalmente encontraron responsables de lo que califican de “actos criminales” durante el conflicto, y de la creación de “redes cercanas a los líderes del exUCK y a las grandes organizaciones criminales internacionales”.

A pesar de la visión generalizada y “promovida por la comunidad internacional” de que el UCK “luchaba en contra de la opresión serbia”, los líderes del grupo armado –“y sus familias/clanes”– tuvieron una “estrategia mucho más compleja” que sirvió para “hacerse del poder, controlar el territorio” y “hacerse del control de ciertos recursos como petróleo y del sector construcción”.
Entre las muchas facciones –“clanes”, según el reporte– internas del  UCK, Marty destacó la existencia de “un pequeño pero muy poderoso grupo que se autodenomina ‘Grupo de Drenica’”, liderado por el excomandante del UCK y recién electo primer ministro Hashim Taqui. Según el senador suizo, dicho grupo “construyó un formidable poder, basado en empresas del crimen organizado, que fue prosperando tanto en Kosovo como en Albania”.
Sostiene que Taqui “sin duda debe su escalada al poder” al apoyo y reconocimiento otorgado por las potencia occidentales, en específico el del gobierno de Estados Unidos. Este “apoyo incondicional” convirtió al líder kosovaro en un “personaje que cree ser intocable”. Además, Taqui pudo contar con el “apoyo operativo y la complicidad no sólo de las instituciones formales de Albania, sino también de los servicio secretos albaneses y de la poderosa mafia de aquel país”.
A pesar de los “numerosos reportes de los servicios de inteligencia de Alemania, Italia, Inglaterra y Grecia”, y de la misma agencia antidroga de Estados Unidos (DEA), que señalan a Taqui como “el responsable de tráficos ilícitos en la región”, nunca ningún “actor internacional quiso intervenir en su contra”. Según Marty, a esta situación se añadió “la eliminación de adversarios y la intimidación de posibles testigos”, lo que garantizó su impunidad.
Crímenes
El informe presentado el pasado 16 de diciembre detalla la existencia de decenas de centros de detención clandestinos, en donde miembros del UCK y del Grupo de Drenica aseguraban “tanto a serbios como a supuestos colaboradores del enemigo” en “condiciones inhumanas”. La tortura, según el relator suizo, “era la norma”. El reporte destaca la existencia de “al menos 6 mil desaparecidos durante el periodo del conflicto”. Con datos de la Cruz Roja Internacional, Marty explica que de esa cifra, “mil 400 personas fueron encontradas vivas, los cuerpos de otras 2 mil 500 se identificaron en numerosas fosas comunes”, mientras el restante “permanece desaparecido”.
Según testimonios directos de muchos sobrevivientes,  los detenidos en los campos del UCK”, “eran seleccionados tras exhaustivas visitas médicas realizadas por gente que se hacía llamar ‘doctores’” y llevados a Fushë-Krujë. El informe señala que “muchos de los ‘seleccionados’ entendían cuál iba a ser su destino final (…) y suplicaban a sus captores que ‘no los hicieran pedazos’”. Otros testimonios afirman que los miembros del UCK “eliminaban a sus víctimas con un tiro en la cabeza antes de comenzar la extracción de sus órganos”.
Además, Marty y su equipo tuvieron conocimiento de que el principal “negocio” consistía en “extracción y tráfico de riñones”. La dimensión práctica del negocio del tráfico “era sencilla”, señala.
“Los detenidos eran llevados a Fushë-Krujë, donde los encerraban en unas casa de seguridad. Cuando se confirmaba la cirugía, el detenido era llevado afuera de la casa de seguridad y ejecutado sumariamente”. De ahí, el cuerpo era llevado a un espacio llamado “la clínica”, donde se le extraían los órganos.
Fuentes de Marty explicaron la elección de la localidad albanesa: “El lugar fue escogido sobre la base de su proximidad con el aeropuerto de Tirana” (la capital de Albania). Estas condiciones, finaliza, permitían las llegadas de “visitantes extranjeros” y la “salida rápida” de los órganos hacia el extranjero.

Afganistán, dinero para los talibanes

19 novembre 2010 Lascia un commento
El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 19 de noviembre de 2010.
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“Los contratistas privados de seguridad (en Afganistán) pasaron dinero de los contribuyentes estadounidenses a los señores de la guerra afganos y a hombres fuertes directamente conectados con asesinatos, secuestros, actos de corrupción, así como con actividades de los Talibanes y otras en contra de la coalición” de la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán (ISAF).

De las más de 26 mil personas que operan en Afganistán en calidad de “personal privado contratado para la seguridad”, “muchos están asociados con grupos armados fuera del control gubernamental”. Por lo anterior, “la proliferación de personal privado de seguridad en Afganistán es incompatible con la estrategia de contrainsurgencia” promovida por el Comando Central de Estados Unidos en el país asiático.

Éstas son las conclusiones de la Comisión de Fuerzas Armadas (CAS) del Senado de Estados Unidos (EU), publicadas el pasado 28 de septiembre en un documento titulado “Investigación acerca del rol y la negligencia de los contratistas privados de seguridad en Afganistán”.

Los juicios de los senadores norteamericanos representan el último de una larga serie de reveses para la administración Obama, empeñada en retomar el control de la cada vez más complicada misión en el país asiático. Los miembros de la CAS, entre los cuales figura el excandidato presidencial republicano John McCain, señalan también que las empresas contratadas por el gobierno de EU “no están respetando los protocolos, ya que no controlan de manera adecuada los perfiles del personal local contratado“.

Aunado a lo anterior, las mismas empresas “están minando la posibilidad para el gobierno afgano de retener el personal” de las fuerzas de seguridad nacionales, ya que “reclutan su personal ofreciéndoles mejores salarios”.

Los señores de la guerra

La investigación de la CAS se realizó durante el año 2009, a través de la lectura de “cientos de miles de archivos” proporcionados por el Departamento de Defensa (DoD), por la Agencia para el Desarrollo Internacional (USAID) y por empresas privadas de seguridad contratadas por el gobierno de Washington.

En particular, los analistas de la CAS se concentraron en los más de 26 mil agentes de seguridad privados presentes hoy en Afganistán, cifra incluida en los 112 mil contratistas del gobierno de Estados Unidos empeñados también en otras actividades. Una cantidad importante, indica el documento, pues “cuando la 101ª División Aerotransportada del Ejercito (de EU) ocupó al país en 2001, se desplegaron 20 mil soldados”.

Uno de los casos denunciados comenzó en marzo de 2007, cuando la Fuerza Aérea de EU encargó a la empresa Environmental Chemical Corporation (ECC) la construcción de una base aérea en la localidad de Shinand, en la provincia de Herat, en el noroeste del país. A su vez, ECC contrató los servicios de seguridad de la empresa inglesa ArmorGroup International (AGI).

La empresa de seguridad privada, ya presente en la lista de más de 70 empresas contratadas por el DoD para sus operaciones en Afganistán, en su búsqueda de personal para dicha misión de “protección” reclutó a “dos señores de la guerra” que la misma empresa identificó con el nombre de Mr. White y Mr. Pink.

Los dos no mejor identificados ciudadanos afganos fueron, según indica el reporte, “recomendados por personal militar de EU”, ya que en estos dos hombres encontraban “el punto de contacto local para evitar las largas filas de gente buscando trabajo”. El primer grupo proporcionado por AGI a la empresa ECC e integrado por personal de los dos “señores fuertes” de la región comenzó a operar en junio de ese mismo año.

Sólo un mes después, en julio, el llamado Mr. White fue objeto de un atentado, justo en las inmediaciones de la base en construcción. El episodio nunca fue aclarado. Sin embargo, el 12 de diciembre siguiente, el Mr. White fue otra vez atacado.

El documento del Senado de EU describe la batalla que se generó en el mercado local a raíz del atentado. Dos grupos oponentes: el de Mr. White y sus “fieles” y otro grupo guiado por Mr. Pink, quien finalmente logró matar a su par. El enfrentamiento, que es descrito por los testigos como “un reglamento de cuentas de estilo mafioso”, dejó sin “personal” a la empresa AGI, ya que el asesino (y subcontratista de AGI) “se fue a un pueblo cercano y se reunió con combatientes talibanes”.

Para suplir dicha falta, la empresa buscó al hermano de la víctima –identificado con el nombre de Mr. White II-– para encargarle el trabajo. Además, denuncian los autores del reporte, AGI siguió trabajando con los hombres del desaparecido Mr. Pink durante al menos otro mes.

En efecto, señala el reporte, “este personal fue despedido sólo cuando se descubrió que pasaban información a Mr. Pink acerca de nuestros movimientos de y hacia Herat y las rutinas de seguridad de la base”.

La trayectoria del nuevo “punto de contacto” está también llena de episodios poco claros. Según la investigación, no sólo hubo reportes internos a la empresa que señalaban que “el sujeto apoyaba las operaciones de los talibanes”, ofreciendo a los comandantes insurgentes “mucho del dinero de sus contratos”, sino que además Mr. White II fue el protagonista de actos de corrupción de las autoridades locales, en particular del responsable del Ministerio de la Defensa afgano en Herat.

La investigación del Senado de EU descubrió, finalmente, que el nuevo encargado por AGI de proveer de personal de seguridad para sus operaciones, el llamado Mr. White II, murió el 21 de agosto de 2008, en una operación en búsqueda del mullah Sadeq, considerado a su vez “un valioso comandante talibán”.

Las fuerzas del ISAF orquestaron un operativo que condujo a un bombardeado del pueblo de Azizabad. Durante dicho operativo murieron Mr. White II y otros siete hombres de su “equipo” mientras estaban reunidos con el jefe talibán. Junto a ellos perdieron la vida más de 90 civiles, en la que fue una de las operaciones mayormente criticada por la opinión pública internacional.

El clamor generado por dicho bombardeo obligó al entonces presidente estadounidense George W. Bush a realizar una llamada telefónica al presidente afgano Hamid Karzai “para expresarle su pesar por las muertes civiles”. A pesar de las “advertencias”, AGI y sus filiales no dejaron de tener relaciones con los hombres del extinto Mr. White II.

Miembros de la empresa contactaron con el hermano del “señor de la guerra local” y le encargaron la búsqueda de “mano de obra”. De esta manera, AGI firmaba otro contrato con el nuevo referente, indicado con el nombre de Mr. White III.

Acusaciones

El reporte del Senado de Estados Unidos señala otros casos “sensibles”, como el de la empresa Eod Technology que contrató “señores de la guerra” de la localidad de Adraskan, entre los cuales figuró el llamado “General” Said Abdul Wahab Qattili, quien fue señalado por los servicios secretos militares de EU como “el comandante del grupo de Herat encargado de conducir la Jihad (“guerra santa”)” en 2003.

El mismo “general” estaría además involucrado en operaciones de transmisión de información “acerca de las operaciones de Estados Unidos en Afganistán” a gobiernos extranjeros, entre los cuales, afirma el documento, se encontraría Irán.

Más adelante, la investigación de la CAS indica que “en el afán de evitar problemas como los ilustrados”, actualmente las empresas de seguridad privadas “contratadas por el gobierno de Estados Unidos” están “substrayendo personal a las fuerzas locales (afganas) de seguridad”, entre éstas la Policía Nacional Afgana (ANP) y el mismo Ejercito Nacional Afgano (ANA).

Según los senadores estadounidenses, las empresas privadas de seguridad, como ArmorGroup, pagarían a su personal un promedio de 275 dólares mensuales contra los 70 que “un miembro de segunda clase” de la ANP recibiría.

Finalmente, la investigación finca una larga serie de responsabilidades al Departamento de Defensa (DoD) de Estados Unidos, primer responsable de las contrataciones de empresas privadas de seguridad en Afganistán.

No sólo “el DoD aparentemente contrata a empresas que no tienen la suficiente experiencia”, sino que demostró “negligencia en el control de la actuación de dichas empresas”. En el “raro caso” de identificar fallas en las operaciones de estas empresas, el DoD se ha demostrado “incapaz de corregir las serias deficiencias encontradas”.

La CAS revisó todos los contratos establecidos entre 2007 y 2009, y detectó en las auditorias realizadas por el DoD a las empresas “con deficiencias”, pero tomó “medidas correctivas” en sólo cinco casos.

Aunado a lo anterior, el Pentágono no sería capaz de controlar la cadena de subcontratistas que se derivan de los primeros contratos firmados entre el DoD y las empresas de seguridad. El resultado, denuncia el documento, es que “ningún oficial gubernamental controló las identidades y los perfiles de los guardias de seguridad subcontratados”.

Dichas guardias “utilizaron drogas, atentaron en más de una ocasión contra personas del Ministerio de Defensa de Afganistán, dejaron su lugar de guardia para buscar venganzas por pleitos locales y proporcionaron, conscientemente, información a los señores de la guerra afiliados a los talibanes”.

Afganistán: El papel de China

20 agosto 2010 1 commento
El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 21 de agosto de 2010.
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Mientras la Fuerza Internacional de Asistencia para la Seguridad en Afganistán (ISAF) sigue librando la batalla en contra de los Talibanes, China realizó la mayor inversión directa extranjera en la historia del país asiático por 3 mil 500 mil millones de dólares.

La compañía estatal China Metallurgical Group ganó en meses recientes la licitación para la explotación de un importante yacimiento de cobre en la localidad de Aynak, en la provincia de Logar, ubicada en el sur de Afganistán.

Lo anterior, según analistas estadounidenses, no sólo revela que el gobierno chino “considera que la situación (de la guerra) está en favor de la Coalición internacional”, sino que Estados Unidos “no debería asustarse”, pues dicha intervención china “bien podría representar una confluencia de buenas intenciones por parte de los afganos, la fuerzas de la coalición, la República Popular y otros actores regionales”.

En un documento titulado “El rol de China en la estabilización de Afganistán”, publicado el 8 de julio pasado por el Instituto de Estudios Estratégicos (SSI) del Colegio de Guerra de Estados Unidos, se analizan causas y potenciales consecuencias de la reciente decisión del gobierno de Pekín.

Firmado por el coronel Greg Kleponis, de las Fuerzas Aéreas de EU (USAF), el análisis explica que la relación “ambivalente” de China con Afganistán ha sufrido recientemente un cambio. Y añade: “Para entender el diagnóstico (de China) acerca del futuro de Afganistán, es suficiente mirar en donde (los chinos) apuestan el dinero”, pues, asegura el autor, “China siempre invierte en el éxito”.

El gobierno de Pekín, afirma el documento, “con un solo movimiento extendió sus manos sobre un recurso vital, realizando la mayor inversión en la historia de Afganistán”.

Aunque China ya es el segundo exportador en Afganistán después de Pakistán, la nueva inversión representa el proyecto hasta ahora más relevante de Pekín en el vecino país en conflicto. En particular, el yacimiento de Aynak representaría el mayor depósito no explotado de cobre en el mundo, calculado en un valor cercano a los 88 mil millones de dólares.

El acuerdo firmado entre el gobierno chino y el afgano se concretó en una inversión de 3 mil 500 millones de dólares por los próximos 30 años.

Según e documento del SSI, dicho gasto corresponde al 20% de toda la ayuda extranjera otorgada al país desde 2001, y las ganancias estimadas por la explotación del yacimiento alcanzarían el 45% del presupuesto anual del gobierno de Kabul.

El proyecto chino, promovido a través de la empresa paraestatal China Metallurgical Group (MCC), prevé la construcción de una planta de generación de energía eléctrica de 400 megawatts, que surtiría tanto la mina como la capital del país.

Además, junto a la infraestructura para servir a la explotación del mineral, el contrato entre los dos gobiernos prevé la construcción de escuelas, carreteras e “incluso mezquitas”.

De acuerdo con el análisis, los costos que implica construir “tantas infraestructuras en un ambiente con una nivel de seguridad tan volátil” son prohibitivos para muchas empresas privadas. Sin embargo, para China “el precio es tolerable, pues contribuye a los planes de Pekín, que busca desarrollar sus puentes hacia el occidente”.

La inversión china produciría cerca de cinco mil puestos de trabajo directos, “90% de los cuales serán afganos”, y cerca de 20 mil trabajos indirectos.

El autor del análisis, el coronel Kleponis, quien también entrena tropas de las Fuerzas de Seguridad Pública de Afganistán (APPF), afirma que “fundamentado en la estructura patriarcal afgana, estos puestos de trabajo se pueden multiplicar por 10”, es decir que “por cada trabajador va a haber unos diez familiares beneficiados”.

Más adelante, el documento señala que tras los nuevos estudios geológicos en Afganistán, mismos que “revelaron importantes yacimientos minerales”, el acuerdo de Aynak es visto por los demás inversores extranjeros “como un papel de tornasol que ofrecerá pistas sobre cómo Afganistán toma acuerdos con empresas extranjeras y también sobre sus niveles de corrupción”.

Críticas

El documento dedica un apartado para analizar las críticas que se generaron acerca de dicho proyecto en el seno de las fuerzas militares de Estados Unidos. Dicha inversión, explica el análisis, pone en ventaja a China, aunque la operación se realice bajo la “seguridad (relativa) garantizada por el ejército de Estados Unidos”.

Lo anterior, advierte Kleponis, despertó críticas en el sentido de que China estaría “aprovechando” los esfuerzos de la Coalición internacional. “Dicho en otras palabras: la Coalición está esparciendo sangre y los chinos se hacen del dinero”.

Aunque en parte lo anterior es cierto, admite el analista, “también es cierto que la seguridad (en Afganistán) está lejos aún de ser garantizada y China está tomando un gran riesgo”.

Afirma: “La conclusión es inevitable: las tropas estadounidenses están ayudando en asegurar la inversión china”. Y añade: “De haber ganado (la licitación) una empresa de Estados Unidos, las críticas habrían caído sobre las reales intenciones de Washington en Afganistán”.

El documento pregunta: “Si eso puede ser cierto ahora, ¿la estabilidad en el largo plazo, la creación de puestos de trabajo […] no son nuestros objetivos en Afganistán?”.

La verdadera duda que hay que resolver, según el análisis, es “cuánto de esa inversión estimulará realmente la economía de Afganistán”. Esta es la cuestión fundamental, afirma Kleponis.

Y añade que “Estados Unidos no debería preocuparse porque China quiere establecer una buena relación política y económica con el gobierno de Kabul”. Lo anterior, porque “debemos recordar que China también es afectada por la inestabilidad” en el país asiático.

En un contexto de este tipo, finaliza el análisis, el proyecto chino bien podría representar una confluencia de buenas intenciones por parte de los afganos, las fuerzas de la coalición, la República Popular y otros actores regionales”.

El modelo chino

El Coronel Greg Kleponis analiza el proyecto chino en Afganistán a la luz de la política de inversiones que Pekín realiza en el continente africano. Según el analista estadounidense, la presencia económica y política china en África es el modelo que se estaría aplicando en Afganistán.

La extracción petrolera en Angola y en Sudán, la explotación minera en Zambia, la reforestación en Mozambique y la construcción de infraestructuras en la República Democrática del Congo, son ejemplos de “la capacidad de China de perseguir agresivamente oportunidades” alrededor del planeta.

| Según el analista, además de “las evidentes ventajas comparativas tanto en lo económico como en lo financiero”, serían dos los ejes de dicha política de inversión directa en el mundo. “China tiene un discurso político y social en África” que le permite presentarse como a una “potencia no colonial”, pues en el pasado fue también víctima del colonialismo.

En este contexto, el primer eje de influencia sería el de “jugar el papel de presentarse como un país en vía de desarrollo con éxito”. Por otro lado, añade el documento, “China propone un modelo de desarrollo alternativo que pone la estabilidad por encima de la democracia”.

En efecto, abunda el analista, “los chinos tienen una política oficial de no intervención en los asuntos internos” de cada país.

Si bien el primer aspecto es cierto, afirma Kleponis, “el segundo elemento es fuente de críticas en el Occidente, pues acusamos a China de estar haciendo caso omiso a los casos de violación de derechos humanos en los países en donde invierte”.

Esta postura, admite el analista, “resulta atractiva para los países en vía de desarrollo que, al contrario, no aceptan los sermones de los países occidentales que condicionan todo tipo de ayuda a las reformas políticas y sociales”.

“Es más –abunda–, el gobierno chino está abiertamente promoviendo el estilo económico chino”, mismo que consistiría en “un sistema de mercado estrictamente controlado por la prioridad de mantener un partido único, un gobierno totalitario”.

Estados Unidos: confidencias de un mercenario

30 luglio 2010 Lascia un commento
El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 30 de julio de 2010.
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La empresa estadunidense Blackwater, la primera contratista de Washington en la guerra en Afganistán y en Irak, también realizaría operaciones encubiertas en Pakistán.

La empresa fundada por el exmarine Erick Prince y cuyas ganancias, según el excongresista demócrata Henry Waxman, dependerían en un 90% por los contratos otorgados por el Departamento de Defensa (DD) y por la Agencia Central de Inteligencia (CIA) de Estados Unidos, se encuentra operando a lado de las tropas de la OTAN y protegiendo a funcionarios de Estados Unidos desde 2002.

Aunque tanto Prince como el gobierno de Estados Unidos desmintieron la versión de la presencia de la empresa privada en Pakistán, fuentes anónimas de inteligencia estadunidense revelaron el año pasado al rotativo The Nation que Blackwater estaría presente en Pakistán en “operaciones especiales dirigidas por el Comando de Operaciones Especiales (JSOC)”.

Según la fuente, dichas operaciones utilizarían a “aviones no tripulados (drones)” en misiones secretas para eliminar miembros de Al-Qaeda en Pakistán. Lo anterior, revela la fuente, “porque (los contratistas) no son sujetos a la supervisión del Congreso” de Estados Unidos.

Dicha versión fue confirmada por el mismo Erick Prince, quien el pasado 14 de enero, en una ponencia ofrecida a “cadetes, comandantes militares, gente de negocios y veteranos (de guerra)”, cuyo título fue Superando las adversidades: el liderazgo en la punta de lanza, describió en detalle las actividades de Blackwater en los países del centro de Asia.

En la conversación reservada, cuya grabación consiguió el periodista de The Nation –el estadunidense Jeremy Scahill–, el dueño de Blackwater comentó que quien le pregunta si está consciente de que sus empleados, “están exentos (de ser sancionados) por las leyes internacionales, como la Convención de Ginebra, en sus operaciones en Irak, Afganistán y Pakistán”, él siempre contesta que sabe de ello y que “ellos (los enemigos) son gente que se arrastró desde las cloacas y tienen una mentalidad medieval”.

Añadió: “Son bárbaros, no saben siquiera dónde está Ginebra. Dejemos en paz esa convención que se hizo allá.”

Scahill refirió que Prince, “con tono confiado y conocedor”, ofreció un largo análisis de la situación en Irán y propuso que “soldados privados”, como los de Blackwater, sean empleados en países en donde Irán tiene cierta influencia: Yemen, Somalia y Arabia Saudí.

“No vas a resolver el problema metiendo ahí (en dichos países) soldados regulares, es una pista demasiado sensible políticamente”. En su lugar, afirma, “el sector privado puede operar con una muy, muy pequeña y muy baja huella”.

El dueño y fundador de la mayor compañía de soldados privados del mundo añadió en su ponencia que muchas tropas de la OTAN, cuyas nacionalidades no mencionó, “no tienen ganas de pelear (…) Muchos hacen (su trabajo), otros no. Es como un mosaico de distintos comitentes internacionales de los cuales algunos pueden hacer su parte y otros no”.

Sostuvo: “Muchos de ellos (fuerzas de los países de la OTAN) deberían empacar sus cosas e irse a su casa.”

Más adelante, en el mismo discurso, Prince se ufanó del entrenamiento que su empresa realiza todas las semanas con “mil 300 afganos”.

“Los agarras (a los ciudadanos afganos) y descubres que para ellos es la primera vez que se encuentran en algo de primera clase, algo que funciona”, detalló. “Los primeros días tenemos que darle clase de ‘introducción al uso del toilette’, pues –explica– muchos de estos jóvenes nunca han visto un escusado antes”.

Prince señaló el “elevado número” de “líderes mundiales” que han sido objeto de atentados. En particular, se refirió al ataque contra el Papa Benedicto XVI realizado por una mujer durante la misa navideña el año pasado, así como el ataque al primer ministro italiano Silvio Berculsconi.

En este contexto, describió la protección que su empresa otorga a altos funcionarios estadunidenses en Afganistán, entre los cuales se encuentra el embajador de Estados Unidos, Karl Eikenberry. Acerca de estos eventos, Prince narró el episodio acontecido en Bagdad en diciembre de 2008 cuando un periodista iraquí lanzó un zapato al entonces presidente George W. Bush.

Muntadhar al-Zaidi, el atacante que Prince describe como a un “bombardero de zapatos”, fue inmovilizado por personal de Blackwater. Según el exmarine estadunidense, aunque su empresa no está nunca a cargo de la protección del presidente, tarea exclusiva del Servicio Secreto de Estados Unidos, sus hombres “respondieron inmediatamente y mucho más rápido” que los agentes asignados a la tarea.

En la misma grabación, el dueño de Blackwater detalló la presencia de la empresa en Afganistán, nación en la que se encuentra desde abril de 2002. Actualmente los soldados privados de Prince tienen en sus manos el control de cuatro Bases de Operaciones Avanzadas (FOB, por sus siglas en inglés) ubicadas en los cuatro puntos cardinales de Afganistán.

En particular, Blackwater tendría bajo su mando una FOB en la localidad de Boldak, en el sur del país, en un territorio que “es la mayor área de tráfico de droga”. Otra base estaría ubicada en las cercanías de Herat, a “sólo 15 millas de la frontera con Pakistán”.

A propósito de tráfico de sustancias ilícitas, Prince describió la llamada Unidad de Interdicción Antinarcóticos (NIU) de su empresa que habría comenzado a operar en Afganistán hace cinco años. Compuesta por al menos 200 elementos, dicha unidad, según dijo, habría “eliminado el equivalente de 3.5 mil millones de dólares de heroína” gracias a múltiples operaciones “no en contra de los campesinos, sino de los traficantes”.

En una de estas operaciones realizadas en julio de 2009, detalló Prince, “hicimos el más grande decomiso de hachís en la historia del país (Afganistán)”.

Afirmó que cuando los miembros de NIU encontraron el depósito de la sustancia ilícita “no tenían suficiente equipo para destruirlo”, de tal manera que mandaron a llamar a los soldados de la OTAN.

Naturalmente, subrayó Prince, “ya saben, cada país de la OTAN que intervino se quiso llevar el crédito por la destrucción de la droga”.

Finalmente, el dueño de Blackwater reveló la presencia de sus soldados en Nueva Orleans en 2005 durante las operaciones de rescate por el paso del huracán Katrina. Tras esa experiencia que Prince definió como “exitosa”, Blackwater estaría pensando en crear un “reparto de ayuda humanitaria masiva”.

“Si los militares somos tan buenos en mover equipo y hombres en el combate, ¿por qué no podemos hacerlo por el lado humanitario también?”, preguntó a los asistentes.Según Prince, con la ayuda generosa de algunas corporaciones privadas, se puede conseguir un barco de al menos 250 metros, que pueda llevar mil 700 contenedores y más de 250 vehículos.

Los mensajes de la CIA

12 aprile 2010 Lascia un commento

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, nº 1724, el día 12 de abril de 2010.
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Si un “baño de sangre” en Afganistán ocurriera durante el verano, la población europea podría mostrar una “activa y políticamente poderosa hostilidad” hacia la misión militar que la Organización del Tratado del Atlántico Norte lleva a cabo en ese país, advierte un documento “secreto” de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés).

Ante tal escenario –señala el texto–, es necesario desarrollar estrategias de comunicación para “prevenir o al menos contener una reacción de oposición” a la guerra en Afganistán y preparar a la opinión pública de la Unión Europea (UE) a “tolerar un elevado número de bajas militares y civiles” en la nación asiática.

El documento de la CIA está fechado el pasado 11 de marzo, tres semanas después de que el gobierno de Holanda retiró su apoyo a dicha misión militar y después de que la ciudadanía de dos países cruciales de la UE –Francia y Alemania– han expresado su rechazo a mantener la presencia de tropas en Afganistán.

El documento tiene un título explícito: Afganistán: sosteniendo el apoyo de Europa Occidental a la misión de la OTAN; porque contar con la apatía podría no ser suficiente. Está marcado con las palabras “confidencial” y “Noforn” (No Foreing National) que, de acuerdo con la clasificación del gobierno de Estados Unidos, significa que no puede ser visto por representantes de naciones extranjeras.

Pese a ello, el colectivo WikiLeaks lo publicó el pasado 26 de marzo en su portal de internet, justo unos días antes de difundir el video que dio la vuelta al mundo en el que se aprecia cómo los pilotos de un helicóptero estadunidense disparan contra un grupo de civiles desarmados en Irak.

Según se desprende del documento, el director de la CIA, León Panetta, encargó a CIA Red Cell –una instancia interna de investigación creada después de los atentados del 11 de septiembre de 2001– realizar un análisis sobre el apoyo que recibe la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés) de la OTAN en Afganistán.

Más aún, pidió que, derivado de ese análisis, la CIA Red Cell propusiera una “una postura ‘no

convencional’ que provoque intercambio de ideas y ofrezca un punto de vista alternativo…”.

La crisis holandesa

Casi de entrada, el documento señala que “la caída del gobierno holandés (…) demuestra la debilidad del

apoyo europeo a la misión ISAF en Afganistán”.

En efecto, la coalición de centroizquierda que gobernaba a Holanda desde 2006 se fracturó debido a los desacuerdos sobre la duración de su misión militar en Afganistán. Los demócratacristianos, encabezados por el primer ministro Jan Peter Balkenende pedían extender la presencia de los mil 600 soldados holandeses desplegados en la provincia afgana de Uruzgán. Los socialdemócratas se opusieron. Después de 16 horas de infructuosas negociaciones, éstos retiraron su apoyo a Balkenende, quien no tuvo más remedio que anunciar el pasado 20 de febrero la disolución de su gobierno.

El calendario original de la misión militar holandesa prevé su retiro durante el presente año, pero –según publicó la prensa europea–, la OTAN presionó al gobierno de Holanda para que mantuviera sus tropas hasta agosto de 2011.

El citado documento de la CIA refiere que encuestas de la Oficina de Inteligencia e Investigación (UNR, por sus siglas en inglés), dependiente del Departamento de Estado, muestran que 80% de la población de Alemania y de Francia se opone a un eventual aumento de tropas de sus países en Afganistán.

Sin embargo, subraya que dicha oposición es pasiva y que la “apatía” de la población de esas dos naciones europeas ha permitido a sus gobernantes incrementar la presencia de soldados en la misión de la ISAF. Advierte que tal “indiferencia puede convertirse en abierta hostilidad si los combates en verano registran bajas entre militares de la OTAN y civiles afganos”.

Hace notar que los gobernantes franceses y alemanes están preocupados por los efectos que esta oposición pueda tener en sus respectivos procesos electorales. Además, señala, se corre el riesgo de que “el debate estilo holandés se esparza en los otros países que contribuyen con tropas” en Afganistán.

Ante tal escenario, el documento propone estrategias de comunicación que puedan “prevenir o al menos

contener una reacción de oposición” a la presencia de las tropas de la OTAN en el país asiático.

Considera que la población europea “podría estar mejor preparada para tolerar un elevado número de bajas militares y civiles si perciben una conexión clara entre sus propias prioridades y la presencia de tropas de sus respectivos países en Afganistán”.

Estrategia de comunicación

El documento de nueva cuenta se enfoca en la población de Francia y Alemania. En el primer caso, sugiere elaborar mensajes que atiendan la preocupación de los franceses por los civiles y refugiados afganos. Es decir, posicionar en la opinión pública gala que la presencia de la ISAF “beneficia a los civiles” del país asiático. De igual manera, “enviar mensajes que dramaticen las consecuencias adversas para la población civil afgana en caso de la derrota de la misión de la ISAF”. Añade que ello “podría elevar el sentimiento de culpa por un eventual abandono” del país asiático.

Respecto de los alemanes, el documento dice que “están preocupados por el despilfarro de recursos. Dicen

que (la guerra) no es un problema alemán y objetan las razones de la misión” de la ISAF.

Sugiere: “Cierta oposición se puede revertir gracias a los avances en el terreno, señalando las consecuencias en Alemania de una eventual derrota y asegurando que el país es un socio importante en la guía de la misión”.

También recomienda “subrayar la contradicción entre el pesimismo alemán y el optimismo de la población afgana (por la presencia de la ISAF) con el propósito de cambiar la percepción de que existe un desperdicio de recursos”.

Al mismo tiempo aconseja “dramatizar las consecuencias de una derrota (de la ISAF) para los intereses directos de Alemania. Por ejemplo, la exposición al terrorismo, la entrada de opio (a territorio alemán) y el aumento de refugiados”.

Finalmente, sugiere “enfatizar los aspectos humanitarios de la misión”, pues, “a pesar de su alergia a los conflictos armados, los alemanes ya demostraron que son responsables con sus aliados de la OTAN”, tal como ocurrió en los noventa durante la guerra en los Balcanes.

El documento señala además que la población de Francia y Alemania confía en la capacidad del presidente Obama para manejar las cuestiones internacionales en general y la situación afgana en particular. Sugiere que en ambas naciones la opinión pública “podría ser perceptiva a una afirmación directa (de Obama) sobre la importancia de los dos países en la misión (…) Así como podrían ser sensibles a una declaración que señalara la decepción hacia los países que no ayudan”.

Por último, el análisis indica que las mujeres afganas pueden ser utilizadas para enviar “un mensaje ideal” que tenga el objetivo de “humanizar el papel de la ISAF en el combate en contra de los talibanes”. Según el documento, las mujeres afganas tienen la “habilidad para hablar de cosas personales, de sus aspiraciones, de sus experiencias bajo el régimen de los talibanes y de sus temores si éstos llegan a ganar” la guerra.