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Crisis norafricana y migración

6 marzo 2011 Lascia un commento
El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 6 de marzo de 2011.
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Centros de detención para migrantes en LIbia

En la crisis que están atravesando los países norafricanos, un enfoque convocado por los países de la Unión Europea (UE) es el tema migratorio. Los silencios y la inacción europea en estas semanas de rebelión africana no sorprenden y, una vez más, atestiguan el fracaso de un experimento unitario que hasta la fecha no se pudo cumplir. Sin embargo, es justamente la más reciente rebelión la que está hoy poniendo en entredicho la estrategia de la UE. La protesta en Libia –más que otras– está hoy cuestionando de raíz tanto la política migratoria europea como la imagen que se ha construido del fenómeno mismo a lo largo de las dos décadas pasadas.

Mientras en Libia el coronel Kadafi reprime a la población haciendo uso indiscriminado de todas las armas a su disposición –inclusive de batallones de mercenarios extranjeros a los que paga, según testigos directos, cerca de 2 mil dólares al día para matar libios–, la UE tiembla en sus cimientos. No es sólo el temor muy justificado de que las protestas del año pasado –en Irlanda, Grecia, Francia, España e Italia– puedan renovarse esta primavera y cuestionar de manera aún más radical la salida a la crisis propuesta en las cumbres internacionales y luego declinadas con las llamadas medidas de austeridad; es también, y sobre todo, la crisis de la llamada Fortaleza Europa.
Si durante años, los racistas que gobiernan a muchos países europeos han denunciado la excesiva tolerancia hacia la migración indocumentada, hoy lo que sale a flote es la excesiva tolerancia que estos gobiernos y la UE en su totalidad han aplicado a los regímenes norafricanos. Durante al menos dos décadas, la UE ha hecho caso omiso a las violaciones a los derechos humanos, a la falta de todo rastro democrático en los países de la costa africana del mar Mediterráneo. La razón es sencilla y excedió la real politik como hoy se demuestra: Marruecos, Argelia, Túnez, Libia y Egipto eran muy buenos socios en las políticas de control migratorio.
Con el derrocamiento de los regímenes norafricanos entra en crisis la pretendida externalización de las fronteras europeas. Por años los gobiernos europeos se han dedicado a tomar acuerdos para que estos países frenaran a las corrientes migratorias que desde el sur del continente se dirigen a Europa. Dichos acuerdos prevén los patrullajes conjuntos en territorio africano; el suministro de armas e instrumentos de vigilancia; concesión de cuotas de ingreso (de migrantes) a los países cooperantes; concesión de inversiones económicas a cambio de la represión del fenómeno migratorio.
El caso del acuerdo Italia-Libia firmado en 2008 es emblemático en este sentido. El gobierno italiano invirtió miles de millones de euros en Libia a fin de proveer armas e instrumentos de control en la frontera sur de Libia; construyó al menos tres centros de detención para migrantes en suelo africano; pagó vuelos de repatriación de migrantes detenidos en Libia (inclusive hacia países en guerra); tomó acuerdos para la recepción de migrantes levantados (ilegalmente) en las aguas internacionales del mar Mediterráneo; favoreció la deportación de miles de potenciales refugiados que en Libia (país que nunca firmó las convenciones internacionales sobre el tema) fueron detenidos; calló y encubrió el homicidio de cientos de migrantes, abandonados en la frontera sur de Libia, en pleno desierto del Sahara.
Hoy el gobierno italiano levanta el espantajo de una invasión migratoria debida a la crisis en los países norafricanos. Afirman que podrían llegar a las costas europeas entre 300 mil y medio millón de refugiados. Sostienen que la crisis podría causar un verdadero éxodo bíblico hacia el viejo continente. Por lo anterior, el gobierno italiano pide el apoyo de la Unión Europea. Italia, que hizo siempre caso omiso a las condenas de la UE de los mencionados acuerdos con Libia, hoy exige su apoyo. La UE aún no responde.
Sólo la agencia Frontex, meramente militar y encargada de defender las fronteras europeas, hizo eco de las alarmantes declaraciones italianas: podrían llegar hasta millón y medio de personas.
Hasta ahora el temido éxodo no se ha visto. Lo que en cambio se ve es que los tunecinos, los argelinos, los marroquíes, los egipcios, los libios parecen estar ejerciendo el derecho a quedarse y a no migrar forzadamente. Un derecho antiguo siempre violado en la perspectiva de una mejor vida en el El Dorado europeo.
Hoy que la crisis global transforma paulatinamente también a la UE en tierra de sacrificios y precariedad difusa, los ciudadanos norafricanos parecen ejercer plenamente el derecho a decidir dónde estar y a dónde ir. Si durante el apogeo de la globalización hablábamos de libre circulación y de libertad de movimiento, hoy, en la crisis sin perspectivas que vivimos, quizás podemos comenzar a hablar de derecho de elección.
No es el fin de la movilidad humana lo que aquí se describe. Es simplemente su autodeterminación. Las corrientes migratorias hacia Europa no se pararán. Pero la situación actual bien puede permitirnos afirmar que junto a las solicitación de asilo, en los barcos que surcarán el Mediterráneo en los próximos meses se verán reflejadas la rabia y la esperanza de miles de jóvenes ya no dispuestos a la fuga como perspectiva futura y, en cambio, aptos para tomar el futuro en sus manos y ejercer el derecho a elegir.

Europa en llamas

26 dicembre 2010 Lascia un commento
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Quien sigue definiendo al continente europeo con el adjetivo “vieja” tendrá pronto (esa es la esperanza) que volver a contextualizar dicha expresión, pues hoy asistimos a algo sumamente nuevo: una rebelión nueva, transversal, intergeneracional que, lejos de resumirse en las escenas de franca rebelión callejera, está estableciendo las bases para un nuevo paradigma de la vida colectiva. La crisis económica de los últimos dos años está cobrando sus consecuencias a los que la provocaron. Éste es el dato hoy de las intensas movilizaciones que recorren las avenidas de las grandes capitales europeas. Y quienes provocaron la crisis hoy se asustan.

Las llamas que hoy queman en las calles de Inglaterra, Italia, Grecia, Francia e Irlanda no las prendieron los cientos de miles de estudiantes; jóvenes y no tan jóvenes trabajadores precarios; maestros e investigadores; migrantes; mujeres y empleados de las burocracias acotadas; ciudadanos afectados por basureros, bases militares, mutlinacionales; artistas, informadores y comunicadores; obreros y campesinos. Esas llamas las prendieron los gobiernos nacionales al aplicar leyes, aprobar otras y recibir todas las indicaciones de las instituciones financieras supranacionales que, tras determinar el derrumbe de las respectivas economías, tratan de remediar aplicando más de lo mismo.

A estos señores – hombres de negocio y políticos de todo color y signo – se les dijo durante años que la crisis no la íbamos a pagar los que abajo estamos. Se les hizo saber de múltiples maneras que parecía injusto que los agujeros financieros causados por la desaparición de miles de millones de dólares virtuales se pagara con miles de millones de dólares muy reales procedentes de los bolsillos de gente igualmente real. Se le dio a entender que esa injusticia comenzaba a tener traducciones muy materiales en las vidas de los millones de ciudadanos.

Y sin embargo, los de arriba hicieron caso omiso. La distancia entre los de arriba y los de abajo se hace cada vez más grande. La tentativa de modificar la “normal” geometría del reclamo social del eje abajo-arriba al eje abajo-abajo, descargando los efectos peores de esta crisis en un conflicto horizontal casi “inter-étnico” – el creciente racismo sería el mejor ejemplo para ilustrar lo anterior – está paulatinamente fracasando.

La multitud europea, que no es masa sino es una multiplicidad de sujetos y redes muy asombrosa, está primero reivindicando ese derecho de rebelión que camina de abajo hacia arriba. Y lo está haciendo con la rabia de quienes durante demasiado tiempo no fueron escuchados y tuvieron que soportar. Esa rabia hoy clama un contundente “¡qué se vayan todos!”. Por otro lado, pero, sería reducido describir lo que está sucediendo como una mera rebelión.

Los de abajo está construyendo algo nuevo. Un nuevo movimiento, sin programa ni pliego petitorio definido. Es el reclamo claro en contra del sector privado, beneficiado en el pasado, causa de la crisis y beneficiado por las medidas de austeridad. Es el reclamo también en contra de ese “público” cada vez más prostituido a intereses ajenos a la base social (y teórica) del público. La crisis de la representación llega a su fin. Los gobiernos y los Parlamentos que realizan la pantomima de la “representación popular” ya no tienen correspondencia en las sociedades europeas.

En alternativa, los movimientos que se expresan en estos meses en Europa construyen algo distinto. Un nuevo común, que no es público y menos privado. Un común que cuestiona radicalmente las bases de la democracia representativa europea, vendida al mundo como la mejor posibilidad de convivencia social. Sus caracteres inclusive fueron el pretexto para imponer su exportación manu militari en la última década del siglo pasado y principio del presente. Esa farsa comienza a ser cuestionada y sustituida por este nuevo común social: un común sin programa, insistimos, y que más bien se reúne alrededor de prácticas comunes, de gestiones comunes del territorio. Un común que sobre todo quiere apropiarse otra vez del derecho a tener el futuro cada vez más ensombrecido por las políticas de los de arriba.

Europa está en llamas. No han sido los manifestantes de estos meses quienes prendieron el fuego. Sólo unos locos lo harían, en lugar de disfrutar la vida. Este movimiento no quiere eso, sino al contrario desea simplemente una vida justa, pacífica, digna y autónoma. Para todos y para poder imaginar su propio futuro, en lugar de revolver abajo para tratar de inventarlo, comprándolo piezas tras pieza, día tras día. A los de arriba, en cambio, les gusta mandar, determinar, obligar, enjaular, ganar. Inventan narraciones en las que existe sólo una posibilidad – la de ellos – y para eso destruyen toda alternativa, toda tentativa de evasión. Lo pueden hacer, porque tienen ejércitos y policías, macanas y armas, diputados y gobiernos que los escuchan.

Y sin embargo, abajo, poco a poco, se construye otra narración de este presente que prefigura futuro. Una narración nueva, que no niega el pasado, pero que inventa nuevos lenguajes y se apropia del sacrosanto derecho de desobedecer. Dicen los manifestantes en Europa: “Somos precarios: antes que en la condiciones de vida, lo somos en las perspectivas que auto-limitan y en los deseos disciplinados. Decidimos dejar de serlo y de comenzar a respirar nuevos horizontes”.

Morir de migración

23 settembre 2010 2 commenti
El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 23 de septiembre de 2010
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Mueren migrantes en el mundo. Sólo en las fronteras europeas, las que son definidas por la llamada “área Schengen” (por el tratado homónimo que une a varios países del viejo continente), se documentó que de 1988 a la fecha (hasta el pasado 2 de septiembre) murieron al menos 15 mil 566 seres humanos, de los cuales 6 mil 513 nunca fueron encontrados. La estimación es aproximativa y está fundamentada en la atenta revisión de las noticias periodísticas y la recolección de testimonios directos por parte de un amplio abanico de organizaciones de la sociedad civil europea.

Lo anterior se debe en parte a la ausencia de datos certeros proporcionados por las autoridades europeas dedicadas al tema migratorio o, más bien, a su control y represión. Es lo mismo de siempre. Mientras cada país europeo en su navegación a ojo para salir de la tempestad de la actual crisis socioeconómica decide independientemente de los demás, en una cosa pueden ponerse de acuerdo: la represión de las corrientes migratorias.

Ejemplo de ello es la renombrada agencia Frontex, que reúne policías, inteligencias (?) y esfuerzos político-militares para el control de las fronteras externas de la Unión Europea (UE) y, más en general, del área Schengen. Dicha agencia es uno de los pocos ejemplos de coordinación efectiva en el viejo continente. A principio de este año, Frontex publicó un mapa de su área de intervención en el que, como si fuera un juego de mesa, dibujó flechas de distintos colores y espesores con la intención de mostrar los que serían los flujos de migrantes hacia Europa.

Un dato resalta sobre todos: el decrecimiento de las entradas de migrantes a la UE. Aparentemente entre 2008 y 2009, sustancialmente en todas las fronteras europeas hubo una disminución importante del ingreso de migrantes indocumentados. En la ruta del océano Atlántico, al igual que desde las costas occidentales de África hacia el Estado español (ya sea a sus costas o a las islas Canarias), habría una disminución de hasta 76 por ciento en el lapso señalado. En la ruta del Mediterráneo, la que desde Túnez, Argelia, Libia y Egipto llega hasta Italia y Grecia, un decrecimiento de 83 por ciento. En la frontera oriental (tan vasta y desigual), según datos de Frontex, hubo una disminución de hasta 50 por ciento del número de indocumentados.

El mismo mapa dibuja las rutas internas al continente e ilustra, por ejemplo, que los ciudadanos africanos procedentes de la parte occidental de su continente de origen intentarían, por lo regular, poner rumbo a Francia, pasando por Portugal y el Estado español. Los migrantes procedentes del norte de África (y aun de más al sur) tendrían la tendencia a establecerse en Italia o en los países apenas al norte de la bota. Desde el este europeo, la tendencia sería llegar hasta Alemania y de ahí, en algunos casos, desplazarse rumbo al norte europeo o hacia Inglaterra.

El mapa de Frontex es ilustrativo. Sin embargo también muy revelador: la agencia europea –y quien la nutre de cuantiosos fondos– no registra el elevado número de muertos en esas mismas fronteras. Los datos de la sociedad civil, al contrario, contemplan este aspecto. En la ruta del océano Atlántico, en los últimos 20 años habrían muerto 10 mil 989 seres humanos en su intento de llegar a Europa. Más de la mitad de los cuerpos de esas víctimas nunca fueron encontrados.

En el llamado canal de Sicilia, es decir el espacio de mar que separa el norte de África de Italia, en el mismo lapso habrían perdido su vida 4 mil 205 migrantes. Los cuerpos de 3 mil 76 de ellos nunca fueron encontrados. En el mar al sur de Grecia murieron al menos mil 369 migrantes, y en el mar frente a Albania fueron 603 las víctimas.

Otras 624 vidas, en cambio, se perdieron en el océano Índico rumbo a la isla francesa de Mayotte. Los datos se completan con otra información: 153 muertos ahogados mientras se escondían en los grandes barcos mercantes que cruzan rumbo a los puertos europeos. Y en Europa también los migrantes mueren en su tránsito a través del territorio. Trescientos sesenta seres humanos perdieron la vida viajando en camiones tras algún accidente de carretera, por ahogamiento o aplastados por las mercancías transportadas. Otras 244 vidas se perdieron en los ríos que separan Polonia y Alemania, Turquía y Grecia, Bosnia y Croacia, Serbia y Hungría.

Ciento doce migrantes murieron por hipotermia, sobre todo en la frontera entre Turquía y Grecia. En la misma frontera, pero más al norte, 92 personas perdieron la vida en los campos minados que aún existen en la provincia de Evros. Se calcula además que al menos 256 migrantes perdieron la vida por las balas de la policía, de los cuales 37 fueron ultimados en la frontera de Ceuta y Melilla, y los demás en las fronteras extendidas de la UE en el interior del continente africano. Finalmente, 41 migrantes murieron congelados por viajar junto a las llantas de aviones con dirección a Europa; otros 33 en el túnel que comunica Francia con Inglaterra y tres ahogados en el canal de la Mancha.

¿Sólo números? No, está claro. Son vidas, historias, vivencias, aventuras en algunos casos, sueños frustrados en la mayoría. Al igual que otros migrantes muertos ya sea por causas “naturales” o, en el otro extremo, por mano de secuestradores y redes de trata de personas, finalmente hay sólo un culpable: la violación promovida por el capitalismo del derecho a no migrar.

Europa: Involución laboral y democrática

21 settembre 2010 Lascia un commento
El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 21 de septiembre de 2010.
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La recesión económica que vive el mundo desde hace dos años se transformó ya en una crisis del actual modelo de desarrollo. Sus consecuencias en Europa son “catastróficas”: pérdida de empleos, recorte de gastos gubernamentales en materia social, precariedad laboral y ataques a las libertades sindicales.

Así lo afirman dirigente sindicales europeos que visitaron México en ocasión de la Cuarta Conferencia Sindical Nacional que, convocada por el Centro de Investigación laboral y Asesoría Sindical (CILAS), se llevó a cabo del 3 al 5 de septiembre.

Entrevistados por Apro, Jacinto Ceacero, secretario general de la Confederación General del Trabajo (CGT) de España; Alessandra Mecozzi, representante de la Federación Italiana Obreros Metalúrgicos (FIOM), y Constantino Isychos, dirigente de la Federación de Empleados Públicos de Compañías de Aviación de Grecia, señalan que la recesión se convirtió rápidamente en una crisis social de magnas proporciones hasta tocar los aspectos fundamentales del orden democrático.

Expresan que existe una alternativa: que el movimiento sindical en Europa logre aglutinarse alrededor de la huelga general convocada para el próximo 29 de septiembre.

Un modelo común

Jacinto Ceacero dice que “los mensajes (del capitalismo) para salir de esta crisis son exactamente los mismos” a lo largo de todo el planeta. Explica que en España –donde la tasa de desempleo alcanzó 20%, la más alta de la Unión Europea (UE)–, el gobierno “está aplicando medidas antisociales muy severas”: el congelamiento de las jubilaciones hasta finales de 2011, nuevas normativas que cambian las reglas en la relación obrero-patronal, reducción del “ya bajo gasto social” y recortes salariales en el sector público.

Según Ceacero, dicho plan de austeridad –que debería permitir un ahorro de hasta 15 mil millones de euros– “recae completamente en la espalda de los trabajadores”, pues los recortes afectan muchos de los derechos laborales en España.

En este sentido, el dirigente de la CGT señala que la próxima huelga general, además de rechazar las medidas adoptadas por la UE en contra de la crisis, tiene algunos objetivos específicos, como es la oposición a la reforma laboral aprobada el pasado 9 de septiembre. En ella, acusa Ceacero, se flexibiliza aún más el despido y se permite “eludir” legalmente los contratos colectivos de trabajo.

Más importante aún, señala el secretario de la CGT, es la protesta en contra del desempleo en España. Actualmente hay cerca de 5 millones de desempleados en el país, equivalente a 20% de la población económicamente activa.

Sin embargo, dicho porcentaje se dispara hasta 40% entre los jóvenes. De esos 5 millones, afirma el sindicalista español, más de la mitad se quedó sin empleo en los últimos dos años y casi una quinta parte estaría completamente desamparada por no recibir ningún tipo de prestación social.

En ese contexto, el plan de austeridad del gobierno de José Luis Rodríguez Zapatero prevé la reducción salarial de 5% para los 2.6 millones de empleados del sector público, mientras continúa con las privatizaciones de importantes servicios del Estado: agua, electricidad, salud y educación.

Del mismo tenor son las condiciones en Grecia. Tras varios meses de protestas y cinco huelgas generales, el plan de austeridad acordado entre el gobierno del socialista Yorgos Papandreu, la Comisión Europea, el Banco Central Europeo (BCE) y el Fondo Monetario Internacional (FMI) sigue su curso.

El sindicalista Constantino Isychos abunda sobre los recortes al sector público y hace especial énfasis en la supresión de 8% al sistema de jubilaciones que, en los planes gubernamentales, debería aportar un ahorro equivalente a 500 millones de euros anuales para los próximos dos años.

Explica: “Dicen que no tenemos propuestas alternativas, pero nosotros les hemos dicho: retiren los mil 200 soldados griegos que actualmente se encuentran en Afganistán”.

Según Isychos, esta presencia militar cuesta al Estado cerca de 500 millones de euros por año.

El dirigente sindical griego señala que de manera reciente en su país se aprobó una ley que permite a las empresas no firmar convenio colectivo en el caso en que los trabajadores estén de acuerdo. “Lo que ayer era un derecho y una obligación, hoy es una opción, es decir, los trabajadores hoy podemos renunciar a nuestros derechos”, apunta con ironía.

Comenta: “Antes de salir de Grecia, me preguntaron por qué venía a México. Les dije: ‘Los índices de desempleo en la juventud, de la crisis del trabajo, de las privatizaciones del sector público en Grecia, revelan índices que se asemejan más a los índices latinoamericanos y no a los europeos. Por eso quise conocer qué sucede aquí’”.

Por su parte, la sindicalista italiana Alessandra Mecozzi aborda los efectos de la crisis económica en su país. Indica que el gobierno de Silvio Berlusconi quiere reformar la ley laboral, limitar las libertades sindicales y recortar el gasto público.

Según la dirigente de la FIOM, “en el último año se perdieron cerca de un millón de empleos en el país”, lo que incrementó la tasa de desempleo a 8.4%.

Comenta que “la situación del trabajo en la UE es catastrófica”. Considera que la respuesta a la crisis es desigual, pues “cada gobierno trabaja por su cuenta”.

Lamenta que no exista un debate sobre el modelo productivo; es decir, acerca de “qué producir, cómo producir”, y señala que, por el contrario, hay “una especie de guerra comercial que orilla a los trabajadores europeos a pelear entre sí por los pocos nichos productivos que aún existen”.

En ese contexto, Mecozzi narra el actual conflicto que su central sindical sostiene con la mayor transnacional italiana, la automotriz FIAT, la cual, “bajo el chantaje de que si los trabajadores no aceptan las condiciones que ofrece, se va a otro país”, y ello está rompiendo el frente sindical italiano.

Mecozzi denuncia que “existe un contubernio entre gobierno italiano y la empresa (FIAT) para atacar al sindicalismo y a los derechos de los trabajadores”.

Recuerda las palabras del ministro de la Economía, Giulio Tremonti, quien en días pasados dijo que “los trabajadores no pueden esperar seguir viviendo con los privilegios del pasado”, e insiste en la estrategia adoptada por la FIAT. “Con el chantaje de la deslocalización productiva, la empresa está obligando a los trabajadores a aceptar condiciones humillantes de trabajo y contractuales”.

Según Mecozzi, FIAT, que pronto comenzará a producir su modelo 500 en las viejas instalaciones de Chrysler en la ciudad de Toluca, Estado de México, logró romper el frente sindical, ya que firmó un acuerdo por separado con las otras dos siglas sindicales, UIM y FIM que, junto a FIOM, detentan el contrato colectivo nacional de trabajo del sector.

Crisis sistémica y democrática

“Creo que Grecia es el eslabón débil de la UE y se está convirtiendo en un laboratorio político social del neoliberalismo”, afirma Constantino Isychos.

“Por primera vez, el FMI entró directamente en un país de la eurozona en calidad de regulador de la economía nacional”, lo cual, afirma, sienta un importante precedente.

La dirigente italiana lee el evento como un fuerte golpe simbólico: “El acuerdo UE-FMI fue un asunto también de visibilidad política para decirnos: ‘Aquí decidimos nosotros’”. Añade que, “en el plano del imaginario colectivo, ese fue un golpe muy fuerte”.

Según Mecozzi, la actual es “una crisis extraordinaria”.

Explica: “Hemos vivido muchas, pero esta es una crisis estructural, sistémica, del modelo social, del modelo de desarrollo que produjo la globalización”. Además, continua, “es también una crisis energética, ambiental y también del punto de vista político y democrático”.

En este aspecto, Isychos afirma que con la protesta de hace dos años por la muerte de Alexis Grigoropoulos surgió algo nuevo en el país: “Los jóvenes adolescentes, que nunca habían leído a Marx o Lenin, que ni siquiera sabían qué significaba ser de izquierda, sintieron que el Estado neoliberal les había declarado la guerra, les había robado sus sueños, su futuro, sus estudios, su trabajo. Esos jóvenes, dos años después (en 2010), son el alma de la movilización en Grecia”.

Sostiene que esta es “una crisis económica y financiera, pero también cultural. Hay una afectación directa a la democracia. Están prohibiendo la firma de convenios sindicales entre las partes. Las libertades cívicas están en peligro. Están convirtiendo a las constituciones políticas en papales sin valor. Esta crisis afecta no sólo a los sindicatos o a los trabajadores, sino a toda la sociedad”.

Y señala que los sujetos más afectados “son los migrantes, los desempleados, los jóvenes y las mujeres”.

Mecozzi indica que “el aspecto financiero fue sólo la superficie de algo más profundo que se asomó luego en lo económico, lo social, lo ambiental, en fin la crisis del modelo de desarrollo”.

Señala que es importante oponerse a los resultados sociales de esta crisis, pero también es necesario “construir una perspectiva distinta para el futuro”. La dirigente sindical italiana acepta que la crisis estructural no necesariamente generará un cambio de modelo, sino más bien “puede generar algo peor de lo que tenemos ahora”. Sin embargo, añade que “si logramos resistir los efectos más desastrosos de esta crisis, podemos razonar con perspectiva y, por ejemplo, pensar en “una conversión del modelo productivo”.

La dirigente de la FIOM denuncia que aunque los costos de esta crisis “se están descargando sobre los de siempre”, se generó también una fuerte crisis social que está produciendo a su vez “un fuerte sentimiento de miedo” en la sociedad. El crecimiento del racismo “institucional y social” en Italia sería un indicio de ello.

Lo anterior, concluye, “nos indica que estamos frente a un proceso de transformación y transición a un modelo muy autoritario. No es el fascismo clásico, pero sí es populista-autoritario”.

Ser migrante gitano

29 agosto 2010 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 29 de agosto de 2010
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Se reanuda en estas semanas la ola de racismo y violencia institucional en contra de las poblaciones gitanas del viejo continente. Las poblaciones rom y sinti –las dos mayores etnias gitanas–, que contarían al menos a 12 millones de personas en Europa, según estimaciones de la Comisión Europea, son hoy víctimas de la campaña xenófoba del gobierno francés de Nicolas Sarkozy. Hace un par de años fue el gobierno italiano, hoy es el país de igualdad, fraternidad y libertad el que niega sus orígenes formales e imprime toda la violencia derivada de la crisis que lo atraviesa sobre la población gitana, desde siempre objeto de persecución por su naturaleza incomprendida.

El pretexto formal para las deportaciones de estas semanas es siempre el mismo: seguridad. Y aunque las críticas no hayan faltado –tanto por parte de las instituciones de la Unión Europea (UE) como por la Iglesia católica, la ONU y el amplio abanico de organizaciones pro migrantes–, Sarkozy insiste en expulsar y deportar cientos de ciudadanos de Bulgaria y Rumania –y por ende ciudadanos europeos– bajo la excusa del supuesto carácter ‘criminal’ de estos ciudadanos: las expulsiones son legales, pues se puede restringir el derecho a la libre circulación (de los ciudadanos europeos) por razones de orden público, seguridad y salud, se responde desde París a las críticas. Y desde Bruselas se declara que el caso se está estudiando con atención. Claro, mientras los burócratas europeos encuentren la razón legal de tanta infamia institucional, el daño ya estará cumplido: al menos 700 ciudadanos gitanos –según el programa francés– serán alejados de sus vidas en tierras gálicas y regresados a un futuro anterior en sus tierras de origen.

Al contrario de la mayoría de los gobierno de la UE, el gobierno italiano hoy festeja pues finalmente encuentra un socio digno de sus violencias. El ministro de Interiores italiano, el racista Roberto Maroni, criticado acremente hace dos años por las expulsiones de gitanos desde Italia, hoy festeja y reivindica la patria potestad de la medida francesa. Tiene razón Sarkozy, advierte, pues no está haciendo nada más que copiar a Italia. Es más, Maroni insiste con su vieja idea: Hay que hacer más, es decir llegar a las expulsiones de los ciudadanos comunitarios (de la UE) que no respeten las reglas de legal estancia.

Exagerado. Aún así el italiano corre el riesgo que su tesis pegue y tenga el éxito necesario, sino en sede legislativa, al menos ahí en donde la crisis hoy está llevando sus mayores consecuencias: en el estomago de la vieja Europa, hambrienta hoy como lo fue hace menos de un siglo de un enemigo a quien golpear. Se desbarata y finalmente se desvanece así la validez del criterio jurídico y social de acceso a los derechos contemplado en la idea originaria que separaba a los ciudadanos de la unión de los ciudadanos de países terceros. Ya era discutible esa postura, hoy la creación de ciudadanos de segunda (los gitanos y los criminales) rompe inclusive ese postulado de la ciudadanía europea. Así las cosas, la Europa de la integración y la cohesión social, la misma que invirtió 17 mil 500 millones de euros para el periodo 2007-2013 justamente en la integración de los gitanos en 12 países de la UE, es continuamente rebasada y vencida por la Europa policiaca de la seguridad a cualquier precio.

Si el precio se cobra a las poblaciones gitanas parece ser inclusive una ventaja. Esta población ha sufrido las peores persecuciones de la historia y son tales justamente porque, proporcionalmente, nadie las recuerda y, al contrario, casi las justifica. Justificación por prejuicios contra una población sumamente incomprendida por su supuesta diversidad. Suposición a su vez fundamentadas sobre enormes equivocaciones como la que pretende que estas personas tienen la vocación cultural de no quedarse en ningún lugar. La verdad es que los gitanos viven en un mundo en el que no existe proyecto alguno de integración –y comprensión– justamente porque su vida se escapa aún demasiado de todas las categorías previstas. Una población frágil que muchos prejuicios que la rodean obligaron a tener un estilo de vida peculiar. Por lo anterior, los gitanos se convierten en el sujeto más fácil y cómodo para la construcción de chivos expiatorios por sacrificar en el momento más adecuado: campañas electorales, escándalos de palacio, frustración social acumulada, etcétera. Es difícil de creer que en 2010, tras el terrible pasado de Europa en el terreno del racismo y la intolerancia, es todavía posible criminalizar a una etnia entera a través de su señalamiento en cuanto problema social.

Y sin embargo, asusta aún más la ausencia más o menos absoluta de algún tipo de reacción por parte de los otros ciudadanos europeos. La indiferencia o inclusive el beneplácito frente a las acciones de la policía francesa hoy, italiana ayer, mas europea en general, deja sin palabras al más optimista de los analistas. Este parece ser el presente europeo: no sentirse nunca responsables de alguna manera del destino ajeno porque demasiados ocupados en defender el propio sin siquiera entender que existe una interdependencia que no se puede borrar. Hasta que no llegaran a nuestras casas, podría uno decir, y entonces descubriremos que ya no habrá nadie que se preocupe y proteste por nuestro destino.

La otra frontera europea

15 agosto 2010 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 15 de agosto de 2010
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Poco se habla de ella, pero ahí está. Cuando hablamos de frontera sur europea y relacionamos el tema con las corrientes migratorias, enfocamos constantemente la atención hacia tres países de la región: Italia, España y Grecia. Para estos tres ilustres miembros de la Unión Europea gastamos ríos de palabras para contar, describir y denunciar las políticas de rechazo y expulsión que, con pocas variaciones el uno del otro, los tres países aplican. Sin embargo, es urgente señalar a otro importante protagonista en la guerra europea en contra de los migrantes. Éste es la isla de Malta.

Situada unos 350 kilómetros al norte de Tripoli, la capital de Libia, y sólo a 90 kilómetros de las costas de Sicilia, en Italia, la isla de Malta se ha convertido en uno de los pasos obligados para los migrantes. Y sin embargo poco se habla de esta isla que, aun siendo independiente, se encuentra más cerca de Italia que la misma Lampedusa, la isla italiana más al sur y que es el blanco principal de las rutas migrantes.

Perteneciente a la Unión Europea desde 2004, Malta ha adoptado la posición europea acerca del tema migratorio implementando todas medida represiva posible y contemplada por Bruselas: Centros de Identificación y Expulsión (CIE), patrullajes marítimos, colaboración con la agencia europea Frontex y acuerdos con Libia. A este propósito es preciso señalar la reunión que hubo a principio de julio de este año entre los ministros de Exteriores de Italia y Malta.

En dicho encuentro, titulado Una Estrategia para el Mediterráneo, en lugar de buscar mecanismos eficaces para el rescate de las decenas de migrantes que todos los días tratan de cruzar dicho mar (y mueren en ello), los representantes gubernamentales discutieron y acordaron medidas bilaterales para aumentar el control del tramo marítimo de competencia para evitar, antes que todo, acciones contradictorias como las que en años recientes expusieron a ambos gobierno a las críticas de la sociedad civil.

Malta, por ejemplo, en más de una ocasión se rehusó a socorrer navíos de migrantes porque éstos se encontraban más cercas de las aguas territoriales italianas. O, en otro caso, Malta en más de una ocasión ha declarado la inutilidad de las misiones de Frontex, las que al contrario amparan las maniobras de la armada italiana en las aguas internacionales, tanto bajo el aspecto operativo que económico. Entrar a Malta de manera irregular (sin documentos) no es, como en muchos otros países, un delito pero sí una falta administrativa. Bajo este argumento, los migrantes son detenidos. La peculiaridad de dicha detención es que, desde 2005, puede durar hasta los 18 meses. Según el gobierno maltés, dicha medida temporal inhibiría la llegada de otros migrantes irregulares.

El gobierno maltés está en la actualidad haciendo todo lo posible para conquistar un espacio tanto en el debate europeo (al menos, en el sur europeo) acerca del tema migratorio tanto en los lugares de toma de decisiones al respecto. Malta había logrado mantenerse al margen de las corrientes migratoria. Hoy, ya no es así. Urge una solución, afirman en La Valeta. Una solución que sea fruto de decisiones compartidas, sobre todo por lo que tiene que ver con la responsabilidad que las mismas implican.

Responsabilidad, esa es la palabra clave. Porque es necesario repartirla sobre todo cuando se trata de las responsabilidades que señalan las organizaciones de derechos humanos en contra de la actuación de los gobiernos frente al fenómeno migratorio. En un reporte del año pasado (2009), la organización Médicos Sin Fronteras (MSF), que tiene un centro de operación en el sur de la isla de Malta, denunciaba las condiciones inaceptables de los tres CIE presentes en la isla. MSF definía el trato que los migrantes reciben como algo injustificado e inhumano.

El mayor problema, señalan los integrantes de MSF, es que en los primeros seis meses del año pasado, al menos 60 por ciento de los migrantes que llegaron a Malta eran potenciales solicitantes de refugio (en su mayoría procedentes de Somalia). Aún así, el gobierno maltés no habría facilitado las condiciones para que este derecho fundamental se pudiera ejercer. Al contrario, denuncian, Malta deporta a sus migrantes a Libia, cuyas políticas –lo sabemos– cancelan de facto dicho derecho.

Con una población de cerca de 400 mil habitantes, Malta recibe todos los años un promedio de 3 mil migrantes. En sus Centros de Identificación y Expulsión, indica MSF, las condiciones higiénicas son pésimas y no hay la mínima atención médica. Las personas enfermas viven junto a quien se encuentra sano, en estado de hacinamiento y en condiciones muy precarias. La detención por hasta 18 meses, según MSF, lejos de detener las nuevas llegadas, está en realidad dañando a la salud de los migrantes detenidos, y potencialmente dichas afectaciones podrían tener consecuencias a largo plazo sobre la salud sicológica y física de los detenidos.

Afirma el estudio de la organización no gubernamental internacional que los factores que orillan a una persona a dejar su casa para irse a otro país son serias. Entre éstas se encuentran guerras civiles, violaciones a los derechos humanos y persecuciones; además de problemas económicos y ambientales. Estos factores, concluye MSF, son más fuertes de cualquier efecto disuasivo de los CIE. Algo que los gobiernos de la Unión Europea no quieren ni logran entender.

Trabajar para morir

18 aprile 2010 Lascia un commento
El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 18 de abril de 2010
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Siempre hay algún colega de oficina que, al quejarse de su trabajo, reivindica que no estaría viviendo para trabajar sino, al contrario, trabajaría para vivir. Nada más y nada menos.

Un buen consuelo para muchos, pero no para los 24 dependientes de France Telecom, que desde febrero de 2008 han preferido terminar con su vida debido, aparentemente, a sobrecargas de trabajo y management del terror. Éstas, según las palabras en la carta dejada a su familia por el último de los suicidas de la empresa paraestatal francesa. Otro trabajador, inscrito y con un cargo en el sindicato, afirma que desde hace tiempo no existen promociones, nos mueven de un lugar a otro sin formación y sin tener en cuenta nuestras trayectorias profesionales y, finalmente, se imponen ritmos imposibles.

Sólo estas afirmaciones, declaradas bajo el auspicio del anonimato por un cuadro medio del debilitado sindicato de France Telecom, darían para escribir libros enteros. Es preciso subrayar que dicha empresa, desde hace meses, ha promovido un agresivo plan de restructuración interna, que ha conllevado no sólo cuantiosos despidos de trabajadores, sino precisamente una reorganización que ha orillado a miles de cuadros medios y altos de la compañía –entonces, dirigentes y no simples obreros– a desplazarse de un puesto a otro en breve tiempo y con elevada frecuencia. Ejemplar el caso de varias decenas de dirigentes, que de sus oficinas fueron enviados a cubrir puestos de ventas en las subsidiarias de France Telecom. Frente a la cadena de suicidios la empresa decidió en días pasados suspender hasta final de año el plan de restructuración interno y remover al número dos de la dirección, el llamado cost killer, Louis Pierre Wenes. Didier Lombard, actual dirigente de France Telecom, quien se tuvo que disculpar por haberse burlado de la moda de los suicidios, queda en su lugar. A ver hasta cuando.

Los problemas, sin embargo, serán difíciles de resolver con los cambios en la dirección empresarial o simplemente endulzando la píldora de la nueva política empresarial. Estamos aquí frente a otras cuestiones más apremiantes, aunque más complejas y de fondo. Más allá del caso específico, situaciones como las que están sucediendo en Francia nos hablan claramente de algunos efectos de la crisis económica, del fracaso del mal copiado modelo de producción japonés, de la pérdida de seguridad debida a la precariedad, la creciente competitividad y la privatización del servicio público, y, más en general, del fracaso rotundo del actual modelo laboral neoliberal.

La actual crisis económica se está midiendo sobre la piel de la llamada clase media, es decir, ese sector dedicado, en el mejor de los casos, a gestionar desde los puestos medianos del mando global la economía capitalista. Para quienes están abajo, más abajo, la crisis es y ha sido siempre una constante. Ninguna novedad. De la misma manera, para quienes están arriba, al mando real, ésta es cosa ajena y nunca les tocará. Para la clase media, al contrario, representa una relativa novedad, de fuerte impacto, tanto económico como anímico, al cual no siempre hay manera de responder. Por otro lado, si una de las victorias del capital frente al trabajo ha sido justamente anular el natural conflicto entre patrón y trabajador introduciendo conceptual y materialmente la equivalencia toyotista-empresa igual familia en el modelo europeo, al menos las empresas no han podido y sabido introducir también otras medidas de protección de sus hijos. Así las cosas, los trabajadores-hijos, llamados no sólo a realizar el trabajo material sino sobre todo a medirse con las ideas, la capacidad de innovación y de propuesta (trabajo inmaterial), frente a las restructuraciones que los atropellan se encuentran absolutamente desamparados. Al mismo tiempo, las reformas neoliberales de los modelos productivos y, por ende, laborales, fruto de la derrota momentánea del trabajo frente al capital, han provocado inseguridad y precariedad (léase: flexibilidad, temporalidad contractual, anulación/privatización del estado social, etcétera). Todo lo anterior en un contexto de creciente competitividad económica que los empresarios no han pensado dos veces en cargar a los trabajadores (ya sea mediante bonos, premios o, simplemente, en los esquemas contractuales previstos por las subcontrataciones). A lo anterior, como marco general, es urgente añadir que todo ha sucedido y sigue ocurriendo en un esquema de privatización de los servicios públicos, que no es otra cosa que depositar y entregar la gestión de los mismos a la lógica empresarial privada, es decir, la ganancia y sólo ésta.

Finalmente, hablar de fracaso integral del modelo neoliberal es cosa compleja. Baste decir aquí que este fracaso se mide en la incapacidad de generar bienestar generalizado y, al contrario, producir muerte, ya sea a través de la guerra, el hambre, pero también mediante la desesperación y el miedo. Sin duda, pero el neoliberalismo –o su versión actual, en crisis, pero con amplias posibilidades de supervivencia– tiene la posibilidad de ganar definitivamente la batalla final: el control biopolítico de la sociedad. Sólo una renovada capacidad, intención, deseo y esperanza de rebelión, aunque sea simplemente frente al jefe de la oficina, podrá desmentir esa temible posibilidad.

Los mensajes de la CIA

12 aprile 2010 Lascia un commento

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, nº 1724, el día 12 de abril de 2010.
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Si un “baño de sangre” en Afganistán ocurriera durante el verano, la población europea podría mostrar una “activa y políticamente poderosa hostilidad” hacia la misión militar que la Organización del Tratado del Atlántico Norte lleva a cabo en ese país, advierte un documento “secreto” de la Agencia Central de Inteligencia de Estados Unidos (CIA, por sus siglas en inglés).

Ante tal escenario –señala el texto–, es necesario desarrollar estrategias de comunicación para “prevenir o al menos contener una reacción de oposición” a la guerra en Afganistán y preparar a la opinión pública de la Unión Europea (UE) a “tolerar un elevado número de bajas militares y civiles” en la nación asiática.

El documento de la CIA está fechado el pasado 11 de marzo, tres semanas después de que el gobierno de Holanda retiró su apoyo a dicha misión militar y después de que la ciudadanía de dos países cruciales de la UE –Francia y Alemania– han expresado su rechazo a mantener la presencia de tropas en Afganistán.

El documento tiene un título explícito: Afganistán: sosteniendo el apoyo de Europa Occidental a la misión de la OTAN; porque contar con la apatía podría no ser suficiente. Está marcado con las palabras “confidencial” y “Noforn” (No Foreing National) que, de acuerdo con la clasificación del gobierno de Estados Unidos, significa que no puede ser visto por representantes de naciones extranjeras.

Pese a ello, el colectivo WikiLeaks lo publicó el pasado 26 de marzo en su portal de internet, justo unos días antes de difundir el video que dio la vuelta al mundo en el que se aprecia cómo los pilotos de un helicóptero estadunidense disparan contra un grupo de civiles desarmados en Irak.

Según se desprende del documento, el director de la CIA, León Panetta, encargó a CIA Red Cell –una instancia interna de investigación creada después de los atentados del 11 de septiembre de 2001– realizar un análisis sobre el apoyo que recibe la Fuerza Internacional de Asistencia a la Seguridad (ISAF, por sus siglas en inglés) de la OTAN en Afganistán.

Más aún, pidió que, derivado de ese análisis, la CIA Red Cell propusiera una “una postura ‘no

convencional’ que provoque intercambio de ideas y ofrezca un punto de vista alternativo…”.

La crisis holandesa

Casi de entrada, el documento señala que “la caída del gobierno holandés (…) demuestra la debilidad del

apoyo europeo a la misión ISAF en Afganistán”.

En efecto, la coalición de centroizquierda que gobernaba a Holanda desde 2006 se fracturó debido a los desacuerdos sobre la duración de su misión militar en Afganistán. Los demócratacristianos, encabezados por el primer ministro Jan Peter Balkenende pedían extender la presencia de los mil 600 soldados holandeses desplegados en la provincia afgana de Uruzgán. Los socialdemócratas se opusieron. Después de 16 horas de infructuosas negociaciones, éstos retiraron su apoyo a Balkenende, quien no tuvo más remedio que anunciar el pasado 20 de febrero la disolución de su gobierno.

El calendario original de la misión militar holandesa prevé su retiro durante el presente año, pero –según publicó la prensa europea–, la OTAN presionó al gobierno de Holanda para que mantuviera sus tropas hasta agosto de 2011.

El citado documento de la CIA refiere que encuestas de la Oficina de Inteligencia e Investigación (UNR, por sus siglas en inglés), dependiente del Departamento de Estado, muestran que 80% de la población de Alemania y de Francia se opone a un eventual aumento de tropas de sus países en Afganistán.

Sin embargo, subraya que dicha oposición es pasiva y que la “apatía” de la población de esas dos naciones europeas ha permitido a sus gobernantes incrementar la presencia de soldados en la misión de la ISAF. Advierte que tal “indiferencia puede convertirse en abierta hostilidad si los combates en verano registran bajas entre militares de la OTAN y civiles afganos”.

Hace notar que los gobernantes franceses y alemanes están preocupados por los efectos que esta oposición pueda tener en sus respectivos procesos electorales. Además, señala, se corre el riesgo de que “el debate estilo holandés se esparza en los otros países que contribuyen con tropas” en Afganistán.

Ante tal escenario, el documento propone estrategias de comunicación que puedan “prevenir o al menos

contener una reacción de oposición” a la presencia de las tropas de la OTAN en el país asiático.

Considera que la población europea “podría estar mejor preparada para tolerar un elevado número de bajas militares y civiles si perciben una conexión clara entre sus propias prioridades y la presencia de tropas de sus respectivos países en Afganistán”.

Estrategia de comunicación

El documento de nueva cuenta se enfoca en la población de Francia y Alemania. En el primer caso, sugiere elaborar mensajes que atiendan la preocupación de los franceses por los civiles y refugiados afganos. Es decir, posicionar en la opinión pública gala que la presencia de la ISAF “beneficia a los civiles” del país asiático. De igual manera, “enviar mensajes que dramaticen las consecuencias adversas para la población civil afgana en caso de la derrota de la misión de la ISAF”. Añade que ello “podría elevar el sentimiento de culpa por un eventual abandono” del país asiático.

Respecto de los alemanes, el documento dice que “están preocupados por el despilfarro de recursos. Dicen

que (la guerra) no es un problema alemán y objetan las razones de la misión” de la ISAF.

Sugiere: “Cierta oposición se puede revertir gracias a los avances en el terreno, señalando las consecuencias en Alemania de una eventual derrota y asegurando que el país es un socio importante en la guía de la misión”.

También recomienda “subrayar la contradicción entre el pesimismo alemán y el optimismo de la población afgana (por la presencia de la ISAF) con el propósito de cambiar la percepción de que existe un desperdicio de recursos”.

Al mismo tiempo aconseja “dramatizar las consecuencias de una derrota (de la ISAF) para los intereses directos de Alemania. Por ejemplo, la exposición al terrorismo, la entrada de opio (a territorio alemán) y el aumento de refugiados”.

Finalmente, sugiere “enfatizar los aspectos humanitarios de la misión”, pues, “a pesar de su alergia a los conflictos armados, los alemanes ya demostraron que son responsables con sus aliados de la OTAN”, tal como ocurrió en los noventa durante la guerra en los Balcanes.

El documento señala además que la población de Francia y Alemania confía en la capacidad del presidente Obama para manejar las cuestiones internacionales en general y la situación afgana en particular. Sugiere que en ambas naciones la opinión pública “podría ser perceptiva a una afirmación directa (de Obama) sobre la importancia de los dos países en la misión (…) Así como podrían ser sensibles a una declaración que señalara la decepción hacia los países que no ayudan”.

Por último, el análisis indica que las mujeres afganas pueden ser utilizadas para enviar “un mensaje ideal” que tenga el objetivo de “humanizar el papel de la ISAF en el combate en contra de los talibanes”. Según el documento, las mujeres afganas tienen la “habilidad para hablar de cosas personales, de sus aspiraciones, de sus experiencias bajo el régimen de los talibanes y de sus temores si éstos llegan a ganar” la guerra.

Un nuevo inicio del movimiento antirracista en Europa

1 aprile 2010 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el portál mexicano Desinformémonos el día 1 de abril de 2010
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El pasado primero de marzo, las calles de España, Francia, Grecia e Italia fueron ocupadas por miles de ciudadanos migrantes convocados a manifestarse en el marco de la movilización bautizada como “Un día sin nosotros”. Desde Francia, en clara referencia a la movilización en la que millones de migrantes protestaron el primero de mayo de 2006 en Estados Unidos, se lanzó la propuesta que fue inmediatamente retomada por otros movimientos y organizaciones en todo el continente.

Un multitud de migrantes se manifestó en ese día en rechazo a las políticas discriminatorias de cada país y al marco legal europeo que las ampara, estigmatizando el racismo creciente que se vive en las ciudades del viejo continente y señalando, para quienes aún no lo quieren entender, lo importante que es la presencia migrante en el Continente, sobre todo hoy que la crisis económica tiene como sus primeras víctimas justamente a los trabajadores extranjeros.

Para tratar de comprender los significados de la movilización del primero de marzo, sus raíces y sus posibles consecuencias, hablamos con Sandro Mezzadra, sociólogo de la Universidad de Bolonia investigador del tema migratorio. Según el experto italiano, “el primero de marzo fue un nuevo inicio para el movimiento antirracista en Europa”.

– Un nuevo inicio, entonces…
– Sí, al menos con respecto a la que ha sido la historia del movimiento antirracista de los migrantes. En Italia, por ejemplo, este movimiento había sufrido un freno y había tenido grandes dificultades para responder a las nuevas situaciones creadas desde hace un par de años (desde el gobierno de Silvio Berlusconi). Hay situación nueva que tiene que ver con la política italiana y con el actual gobierno, y también por los efectos de la crisis global que como suele suceder ha golpeado primero a los migrantes.

– En el marco de la crisis global, al parecer la tendencia en Europa es el regreso al marco nacional, tanto económica como culturalmente. Recientemente hablaste de renacionalización. ¿Qué quieres decir con esto?
– En general creo que desde hace unos años la situación política europea está marcada por un proceso que podemos definir como renacionalización, al menos desde el veredicto negativo que la Carta Constitucional europea sufrió con el referéndum en Holanda y Francia; y sobre todo con las retóricas políticas que son profundamente caracterizadas por un regreso a la dimensión nacional. Lo que hace peculiar la situación es que hay por un lado la renacionalización de las retóricas y en parte de las políticas, y por el otro hay un proceso ya muy avanzado de integración de los migrantes que condiciona de manera muy profunda las mismas políticas de los países miembros.

– En esta fase constituyente de la Unión Europea (UE), hubo la intención de construir la ciudadanía europea, pero hoy se registra un regreso a un marco nacional de la ciudadanía. ¿Qué es hoy la ciudadanía europea?
– Estamos en una fase de enormes contradicciones y hasta de paradojas. No existe una política migratoria europea que sea constructiva, lo que existe es una serie de dispositivos que marcan de manera muy precisa el perímetro al interior del cual luego cada país aplica sus políticas. La cuestión de la ciudadanía europea es compleja. Tiene grandes potencialidades pero desde un inicio ha sido entendida y construida desde los tratados internacionales como una ciudadanía de segundo grado, o sea una ciudadanía que no se adquiere directamente sino a través de la adquisición de la ciudadanía de uno de los países miembros de la UE. La constitución de la ciudadanía europea entonces arriesga con duplicar los mecanismos de exclusión.

Por otro lado hay que decir que si la ciudadanía europea tiene elementos de potencialidad, éstos sólo se pueden desarrollar a partir de la toma de iniciativa, del desarrollo de una acción política por parte de los movimientos sociales. Por desgracia, en estos últimos años la capacidad de los movimientos de abarcar la dimensión europea e impulsar ese proceso ha faltado.

– Hasta hoy, entonces, faltó esa capacidad. Quizás se puede decir que el primero de marzo marca un cambio en este sentido, el dibujo de un nuevo horizonte…
– El primero de marzo tiene una dimensión europea pues nació en Francia, se difundió en Italia y tuvo algunos ecos en Gracia y en España. Sin embargo, siendo honestos, no se puede hablar de movilización europea. Hay ciertamente un carácter transnacional en la convocatoria a la movilización pero hay que reconocer que las manifestaciones más significativas, la francesa y la italiana, han tenido especificaciones muy nacionales.

– ¿Cuáles fueron las peculiaridades de las dos movilizaciones?
– En Francia se expresó un renovado protagonismo de los sans papier (Sin Papeles), que se viene dando desde hace un par de años. El primero de marzo la movilización es una continuación de lo sucedido en aquel país en los últimos tiempos. En Italia, en cambio, el primero de marzo ha marcado una ruptura positiva en el sentido que ha permitido al movimiento antirracista de los migrantes regresar a la calle en una perspectiva no solamente defensiva, no sólo una posición de resistencia frente al avance de las movilizaciones anti inmigrantes, de las legislaciones racistas y de las agresiones.

Lo que encuentro extraordinario de ese día es que vi un protagonismo migrante nuevo. En Italia, en los últimos veinte años, el protagonismo de los migrantes fue una constante, sin embargo lo que vi el primero de marzo es una presencia que tiene características nuevas. Un protagonismo que refleja la presencia madura y radicada en la sociedad italiana y que se expresó con una fuerte participación en todas las plazas italianas de los jóvenes, los llamados ‘migrantes de segunda generación’; hubo huelgas en algunas zonas industriales, en algunos sectores del comercio gestionado por los migrantes, algunas expresiones aún tímidas de trabajadores y trabajadoras del sector de la asistencia y una fuerte presencia de padres con niños. En fin, eran plazas caracterizadas por una presencia migrante definitivamente afirmada en nuestro país. Se podría decir que el primero de marzo fue un espejo en el que se reflejó la extraordinaria riqueza de experiencias, de nuevas formas de auto organización y de prácticas.

– ¿Esta nueva composición migrante que observas se traduce también en nuevas o renovadas demandas y reivindicaciones?
– Así es, pero hay que afirmar que todas maneras el derecho a quedarse, la lucha por los permisos de estancia, sigue vigente, son cuestiones que se quedan abiertas. Lo son en Francia, en donde hay mayor madurez de la historia migrante y lo son en Italia particularmente, pues existen leyes que producen continuamente la llamada ‘clandestinidad’, es decir, que determinan la pérdida del status de migrante legal aún para quienes lo hayan conseguido con muchos esfuerzos.

Al mismo tiempo se manifiestan también otras demandas que abarcan una dimensión social más general. Un ejemplo: en las escuelas la presencia migrante es ya una presencia estructural, pero en las universidades aún no. Hay seguramente un dato generacional, pues todavía son pocos los jóvenes hijos de migrantes que están en edad de asistir a estudios universitarios; se trata también de la existencia de algunos elementos que bloquean más en general la movilidad social de los migrantes.

– Esta situación configura también una transformación en la relación entre migrantes y mundo laboral. En ocasión del primero de marzo ¿cuál fue la posición de los sindicatos?
– En este aspecto tengo que ser sincero: la posición de los sindicatos frente a este día de movilización fue una gran desilusión. Lo anterior vale tanto para los grande sindicatos como para el sindicalismo de base. No hubo la comprensión de la novedad de esta movilización que tomó inspiración del primero de mayo de 2006 en los Estados Unidos. Se desató inmediatamente una polémica surrealista acerca del riesgo de una huelga étnica. Una tontería. No hay aún grandes aperturas del sindicalismo hacia el movimiento migrante. Unos días después del primero de marzo, el responsable del sector de migración del mayor sindicato italiano, la CGIL, admitió la enorme desproporción entre la base migrante inscrita al sindicato y la escasa presencia de migrantes entre los dirigentes sindicales: este es otro ejemplo de los obstáculos que existen para la movilidad migrante en la sociedad.

– La movilización del primero de marzo se lanzó desde los portales de las redes sociales en internet. ¿Fue un casualidad?
– No creo que haya sido casual, creo que ese fue un elemento fundamental para generar el éxito del primero de marzo. En Italia la movilización fue convocada a mitad del mes de diciembre por cuatro mujeres, dos migrantes y dos italianas a través de la constitución de un grupo de discusión en Facebook. Luego hubo un momento en que la movilización adquirió una cierta visibilidad mediática cuando se dio el episodio de rebelión migrante en Rosarno (en el sur de Italia) y la sucesiva represión. El hecho es que una movilización como ésta no puede tener el límite de la red: cuando se nombran las contradicciones violentas que son materialmente encarnadas en las condiciones de vida y de trabajo de hombres y mujeres, es necesario tomarlas en cuenta justamente en su dimensión concreta, real. Así que desde la red, la movilización se fue transfiriendo a la realidad con la constitución de comités locales de promoción del primero de marzo. De ahí las reuniones y las iniciativas que llevaron a la movilización.

– Los hechos de Rosarno, y no solo esos, despertaron el debate acerca del racismo en Italia y en Europa. ¿Qué es hoy el racismo?
– Como primer paso, es necesario distinguir entre racismo y xenofobia, es decir entre una genérica aversión hacia el otro en cuanto extranjero y un racismo que se desarrolla en prácticas antes que todo institucionales. Yo hablo de racismo cuando hay este elemento institucional, jurídico, legislativo fuerte. En Italia se ha avanzado mucho en este sentido. Ya entre las filas de la izquierda institucional, en los años pasados, se había afirmado la idea de lo que se ha convertido un derecho especial para los migrantes. Creo que esta sea la raíz fundamental del racismo que hoy enfrentamos.
Ciertamente, en los últimos dos años este racismo fue potenciado enormemente. Pongamos como ejemplo lo que sucedió en Rosarno: desde hace varios años pasaba lo que sucedió este año, terminada la temporada de recolección de fruta, había siempre alguien que iba a disparar en contra de los migrantes que habían trabajado en los campos. Nunca se habló de esto, pero este año los migrantes armaron la revuelta. Frente lo que sucedía, el gobierno italiano declaró inmediatamente que la causa de todo era la excesiva tolerancia frente al inmigración ilegal. Con esas declaraciones, los italianos de Rosarno se sintieron más que autorizados para hacer lo que hicieron: un verdadero pogrom en contra de los migrantes africanos. Creo que éste es un ejemplo muy claro de los que significa ‘racismo institucional’ y éste es el racismo que enfrentamos hoy en Italia y en Europa.

– Si éste es el racismo, ¿qué significa ser hoy ser antirracista en Italia y en Europa?
– Antes que todo significa luchar en contra de estos dispositivos que producen la inferiorización de los migrantes. Un ejemplo: la Comisión Europea (el órgano ejecutivo de la UE) financia Frontex (agencia europea de control fronterizo), contribuye de manera substancial en la construcción del régimen de control de las fronteras, mismo que es elemento fundamental de las políticas migratorias en la UE, y al mismo tiempo, paga los programas en contra de la xenofobia y el racismo. No creo que en esto haya hipocresía, sino un racismo que actúa en un nivel más profundo de ese que es posible alcanzar con las campañas de información y educación entre los jóvenes para el respeto del otro. Y este es el racismo institucional del que hablaba antes. Por lo tanto, antirracismo significa luchar en contra de estos dispositivos, construyendo otros dispositivos de ciudadanía, de cooperación, que construyan las condiciones para una vida en común libre del racismo. Estoy convencido que todo lo anterior no es posible sin el protagonismo y la contribución de aquellos que en primera persona viven el racismo, es decir las y los migrantes.

– ¿Cuál es el estado de salud de los movimientos antirracistas en Europa?
– Los movimientos en los últimos años han sufrido ciertas dificultades para practicar la dimensión europea. Esto no significa que no haya iniciativas que pongan continuamente ese problema, como por ejemplo los campamentos No Border.
Sin embargo, la mejor manera de responder es analizando lo que pasó el primero de marzo. Estamos ante una situación en la que existe una gran ofensiva anti migrante, sin embargo ese día se pudo observar otra dimensión de la ciudadanía que no existió sólo el primero de marzo sino que existe todos los días, con pequeña iniciativas, pero ahí está. El primero de marzo esa realidad encontró un momento importante de visibilidad y espero también de contagio, de intercambio, de influencias mutuas, y sobre todo de multiplicación. Lo anterior vale para la mayoría de los países europeos. Existe un tejido de experiencias y de luchas, porque se trata de experiencias y de prácticas de ciudadanía que a menudo se convierten en luchas inmediatas y que forman parte de otra ciudadanía europea, es decir, de una realidad que es mucho más rica de la que es la imagen de la ciudadanía europea que aparece en los periódicos, en el discurso público, en las retóricas políticas.

– ¿Qué sigue al primero de marzo?
– Sin duda seguirá la movilización de alguna manera. Por ejemplo, a través de las iniciativas que ya se están organizando para dar seguimiento a la movilización. Creo que será necesario entender cómo fue producida esa movilización, hacer un mapa, un análisis retrospectivo de cómo se llegó al primero de marzo, en cada ciudad, en cada pueblo, en cada territorio donde ese día se produjo algo significativo.
Son muchos los episodios que hay que registrar: asociaciones antirracistas y comités de migrantes, ventanilla de apoyo legal y clínicas autogestionadas, escuelas de idioma y asociaciones de mujeres, proyectos de investigación y de comunicación, etcétera. Parece algo banal, pero creo que es necesario ir y ver y conocer a los sujetos que se movilizaron, ir a ver las experiencias más o menos consolidadas que han confluido en las calles el primero de marzo y de ahí entender cómo transformar en un espacio estable ese lugar común que el primero de marzo representó.

Creo que las luchas de los migrantes en Europa y quizás también afuera se expresaron en una multiplicidad de temas. Por comodidad, yo identifico siempre cuatro: el trabajo, los derechos, la ciudadanía y el antirracismo. Tenemos que seguir caminando en esta multiplicidad y para poder hacer eso necesitamos de instrumentos, lenguajes, espacios que nos permitan contagiar y multiplicar las experiencias que ya existen.

Un día sin nosotros

6 febbraio 2010 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 6 de febrero de 2010
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El título no es un error. No llegué tarde a la cita histórica de ese primer día de mayo de 2006, en el que millones de migrantes en Estados Unidos protestaban y dejaban de trabajar. Fue aquel un hecho histórico. Y aunque esa movilización no haya conseguido precisamente lo que se proponía, en Europa ya se está gestando un día sin migrantes. La fecha marcada por el calendario de la protesta mestiza es el próximo primero de marzo.

La iniciativa, libremente inspirada en la manifestación estadunidense de hace cuatro años, toma impulso por la voluntad de una periodista de origen marroquí, Nadia Lamarkbi, quien tras abrir una página de Internet titulada 24 horas sin nosotros ha recibido miles de adhesiones y ha comenzado a coordinar las iniciativas en todo el país. Los ahora organizadores, mujeres y hombres de toda creencia, de todo corte político y de todo color de la piel, inmigrados, descendientes de inmigrados, ciudadanos conscientes de la esencial aportación de la inmigración, se declaran indignados por la criminalización de los migrantes. Explican que el primero de marzo de 2005 entró en vigor la nueva ley de inmigración, CESEDA por su acrónimo francés, o comúnmente llamado el código de los extranjeros. Y entonces, ¡cuál mejor fecha para convocar a un día sin migrantes! La invitación es explícita: Durante 24 horas dejemos de participar en la actividad económica de las empresas, en la administración pública, en las escuelas […].

Nacida en el entorno político y social francés, especialmente agobiado por las medidas represivas del gobierno de Nicolas Sarkozy (por ejemplo: Desalojo en La Jungla, La Jornada, 26 de septiembre de 2009), la propuesta ya rebasó las fronteras de aquel país y se está expandiendo en la Unión Europea (UE). En el Estado español y en Grecia en estas semanas se están constituyendo comités locales para promover la protesta. Sin embargo, particular relevancia tiene el lanzamiento de la iniciativa en Italia, de manera particular a raíz de los despreciables hechos de Rosarno, en el sur del país (La Jornada, 30 de enero de 2010). Tras ese ejemplar episodio de racismo tolerado por las autoridades, cuatro mujeres –tres de ellas extranjeras– han decidido lanzar la misma protesta en Italia.

Las demandas y las perspectivas son las mismas. Condenamos y rechazamos los estereotipos y los lenguajes discriminatorios; el racismo de cualquier tipo, de especial forma el institucional, que utiliza de manera instrumental el llamado a las raíces culturales y religiosas para justificar el rechazo y la exclusión, clama el manifiesto internacional suscrito ya por miles de personas y organizaciones en todo el viejo continente. El mismo escrito señala que ver en los migrantes una masa sin forma de parásitos o una cuenca sin fin de fuerza de trabajo barata representa posiciones inmorales, irracionales y contraproducentes. Añade: “La contraposición entre ‘nosotros’ y ‘ellos’, ‘autóctonos’ y ‘extranjeros’ está destinada a caer, dejando el lugar a la conciencia de que hoy estamos ‘juntos’, viejos y nuevos ciudadanos, encargados igualmente de construir el futuro”.

Y aunque el llamado a la protesta, a la huelga de los migrantes, está incomodando a más de un sindicato en Europa, el próximo primero de marzo se perfila como una gran ocasión para recomponer el movimiento migrante alrededor no sólo de los ejes temáticos del racismo, la discriminación, la exclusión, la explotación laboral; sino también –y sobre todo– alrededor del eje de la actual crisis económica. En este sentido, es importante entonces reconocer ciertas diferencias que desde ahora se están marcando con respecto al encuentro del primero de mayo de 2006 en Estados Unidos. Antes que nada, es necesario marcar la diferencia en la composición del trabajo migrante hoy, en Europa definitivamente muy diversificado. Es también evidente la falta, en la UE, de sujetos clásicos de representación social –ya sean partidos o sindicatos– capaces no sólo de llevar la voz de ese nuevo y complejo trabajo migrante, sino también de interceptarlo, entenderlo y mezclarlo, como debería ser, con el trabajo precario cual categoría incluyente de la anterior. Al propio tiempo, ese mismo trabajo resulta hoy el centro de la mayor crisis económica de décadas recientes, siendo los migrantes las primeras víctimas de eventuales despidos, recortes de personal y/o reajuste salarial. En este aspecto, el gobierno de la migración ya no se dedica a la tarea de controlar y absorber –de manera legal e ilegal, poco importa ahora– lo que era considerado algo útil, es decir la fuerza de trabajo migrante. Al contrario, hoy esa multitud de migrantes que viven en la UE son sujetos de sobra, sujetos que deben irse y quitar la molestia.

Así las cosas, el gobierno de la migración se convierte en una de las tantas maneras de controlar esta sociedad al borde de la desesperación, trazando límites, separando gente, marcando diferencias artificiales. Es por eso que hoy muchos son los europeos que bien pueden asimilarse, en condición y perspectiva, con el ciudadano migrantes. Hoy más que nunca está vigente la consigna: todos somos migrantes. Y si así fuera, la protesta del próximo primero de marzo bien puede convertirse en algo más que una movilización de ciudadanos migrantes: una protesta de éstos junto a los trabajadores precarios de toda Europa, es decir un día sin nosotros.

Absuelta la ayuda humanitaria

31 ottobre 2009 Lascia un commento
El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 31 de octubre de 2009
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El 7 de octubre pasado, tras tres años de proceso judicial, fueron absueltos los tres acusados por el “caso Cap Anamur”. Los tres ciudadanos alemanes, uno el comandante del barco Cap Anamur, otro su primer oficial y el tercero un activista de los derechos humanos, en 2004 fueron acusados de ayudar la entrada de clandestinos a territorio italiano, después de que en junio de 2004 rescataran a 37 ciudadanos migrantes cuyo precario barco con el cual trataban de cruzar a Europa desde África se estaba hundiendo. El caso se hizo famoso y fue a su vez causa de fricciones diplomáticas entre los gobiernos de Italia, Alemania y Malta. En efecto, tras el rescate de los 37 náufragos, el barco alemán tuvo que esperar tres semanas antes de que el gobierno italiano le permitiera atracar en el primer puerto seguro, es decir lo que en la jerga náutica y humanitaria se llama “place of safety”.

En esos días de verano incipiente, la polémica explotó inmediatamente tras la decisión unilateral tomada por el entonces gobierno italiano –uff, en ese entonces también comandaba Berlusconi– de rehusarse a recibir al barco y con ello los indeseados huéspedes, los migrantes sin papeles. Duró tres semanas el tira y afloja entre los gobiernos de Italia, país más cercano geográficamente para recibir al barco y otorgar la primera ayuda, el de Alemania, cuya bandera ondeaba en la popa del barco, y el de Malta, también geográficamente cercano al lugar del rescate. Cada gobierno trataba de rechazar al barco alegando que los migrantes rescatados no tenían los papeles para su legal estancia. Cada gobierno mal lograba quedar bien frente a una opinión pública cada día más sorprendida por esa absoluta falta de responsabilidad humanitaria. Y finalmente, tras tres semanas de debates y polémicas, durante las cuales los movimientos sociales no dejaron de protestar y en los cuales la tripulación del Cap Anamur resistió no sólo a la presión de los gobiernos mencionados sino también la grave crisis humanitaria que se gestaba en el barco, el gobierno italiano tuvo que dar autorización para el desembarque de los 37 indocumentados en un puerto de la isla italiana de Sicilia.

Así las cosas, los tres ciudadanos alemanes fueron inmediatamente acusados de tráfico ilegal de personas. Y los 37 migrantes, excepto dos, fueron repatriados. El caso, similar al de siete pescadores tunecinos acusados por haber rescatados a otros migrantes en 2007 –los que serán sentenciados en los próximos meses–, desató inmediatamente una intensa campaña gubernamental en seno de la Unión Europea en contra de quienes salvan a los migrantes en el mar Mediterráneo. Desde ese entonces, capitanes de barcos, pescadores o simples turistas que naveguen en esas aguas lo piensan dos veces antes de ayudar a algún náufrago. Si es de piel negra, quizás ni lo piensan: ahí lo dejan. Es el caso clamoroso ya narrado en este espacio (La Jornada, 30 de agosto de 2009) del barco dejado a la deriva durante 20 días, tras los cuales perdieron la vida al menos 73 seres humanos. Pero sin duda han de ser muchos más los casos.

Sin embargo alguna luz, de vez en cuando, se ve en el horizonte de ese mar. Una luz de esperanza y de posible rescate. Eso significa la sentencia absolutoria de los tres alemanes. Esa sentencia deja un mensaje claro: rescatar a los náufragos es legítimo, es más, es legal. No importa su procedencia, un náufrago tiene que ser rescatado. Claro, queda la sensación de estar diciendo algo obvio, natural, que no valdría la pena repetir. Y sin embargo, a la luz de la actual política migratoria europea –e italiana en particular– que se concentra en los rechazos colectivo en alta mar, violando todo tipo de normatividad internacional, la sentencia llega como lluvia fresca en el desierto. La criminalización de la ayuda humanitaria, aunque con esta sentencia no terminará, encuentra un obstáculo. La ayuda humanitaria tiene en la sentencia a un aliado, un apoyo, para que recobre valor la ayuda justa y debida entre seres humanos, sobre todo en el caso de que una parte de esta reprimida humanidad se encuentre en dificultad.

La sentencia habla claro al respecto. La negación por parte de las autoridades italianas –sólo ellas fueron señaladas, pues el proceso se llevó a cabo en Italia– respondió a decisiones políticas, afirma el tribunal. Las mismas que no otorgaron siquiera la posibilidad de pedir refugio a los 37. Los tribunales son lentos al respecto, las autoridades policiacas mucho más rápidas en expulsar a las personas, aunque después de cinco años, un juez diga que no estuvo bien. Y así, es necesario recordar al ciudadano migrante parte de los 37 que, si no hubiera sido injustamente deportado, no hubiera vuelto a intentar en 2006 el viaje de la esperanza, con otro barco, y no hubiera encontrado, esta vez sí, la muerte en las aguas del Mediterráneo.

Ahora, es evidente que la sentencia no permite bajar la guardia acerca de las violaciones constantes promovidas por las autoridades europeas en el tema de los rechazos tanto en alta mar como en los Centros de Identificación y Expulsión (CIE). Y sin duda las organizaciones de la sociedad civil dedicadas a este tema tan delicado no quitarán el dedo del renglón de esta absurda situación. Todo lo anterior, para develar, una vez más, las graves responsabilidades humanas, políticas e institucionales en la gestión del control de las fronteras europeas.

Desalojo en La Jungla

26 settembre 2009 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 26 de septiembre de 2009
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En la madrugada del 22 de septiembre pasado, 500 elementos de la policía antimotines francesa ocupaban el campo de refugiados de Calais, en el extremo norte del país, frente a las costas de Gran Bretaña. La ocupación duró horas, sin duda las necesarias para detener a 278 migrantes (lo cual habla claro de las relaciones de fuerza que el gobierno francés quiso imponer), secuestrar los bienes de éstos y arrasar con todo lo que encontraron a su paso, incluida una improvisada mezquita que los migrantes habían construido.

El operativo policiaco llega al final de largos meses en los que autoridades tanto inglesas como francesas exigían el cierre de lo que definieron un refugio para los traficantes de personas. Sin embargo, la realidad es que el desalojo es también la etapa final (?) de un largo proceso de acotamiento de los espacios de movimiento y de las posibilidades ya de por sí precarias de los miles de refugiados que buscan en Europa la protección que no encontraron en su tierra natal.

La creación del campo de refugiados en Calais, irregular e improvisado, por cientos de ciudadanos migrantes con la ayuda de la sociedad civil francesa, fue consecuencia del cierre del campo de refugiados de la Cruz Roja (este sí en mayúsculas, pues era un campo oficial) ordenado por el entonces ministro de Interiores, Nicolas Sarkozy, quien hoy es primer ministro de Francia. La línea a seguir sigue siendo la misma: desalojar, acotar espacios, quitar derechos, reprimir esperanzas, destruir presentes, borrar la existencia de estas personas.

Pero en este caso específico, los datos por revelar son muchos más. Los residentes del campo, también llamado La Jungla, eran todos de origen afgano e iraquí. Este aspecto nos permite afirmar que la violencia y la brutalidad utilizadas en esta ocasión –aspecto absolutamente usual en estos casos– pasa de ser un acto aislado y se adscribe sin duda a la guerra que los gobiernos europeos le hacen a las poblaciones civiles de esos países. Es por esta razón que la violencia dirigida a los 278 afganos e iraquíes se tiene que leer junto a los bombardeos que los europeos ayudan en llevar desde hace ya ocho años en aquellos países: Afganistán e Irak. Resulta aún más grave si pensamos que estas personas, hoy desalojadas, detenidas, golpeadas, rechazadas, deportadas, encarceladas, son personas en fuga. Seres humanos que una vez más se encontraron en lugar equivocado y en el momento equivocado. Ciudadanos que decidieron escapar de la guerra, para no entrar a ser parte de los llamados efectos colaterales, y desde ese entonces son fugitivos, porque su lugar siempre es equivocado, pues nadie los quiere.

Escaparon, la mayoría de ellos, cruzando por Irán, país que no precisamente reconoce los derechos de los refugiados, o cruzando la frontera con Turquía, cuyo gobierno no tiene miedo en encarcelar y deportar a los extranjeros no deseados. De allí a través de Grecia o Italia, para lograr cruzar clandestinamente, a la vieja Europa. Los que sobreviven al largo viaje, logran llegar a Calais, último puerto antes de subir ilegalmente a un barco rumbo al sueño inglés. Seguir en el camino, ir hacia adelante, siempre y de todas formas, no es sólo una elección. Es una obligación, pues nadie los quiere, nadie los acepta, nadie les ayuda. Y así el destino te empuja cada vez más hacía un horizonte posible –el refugio en Inglaterra o en Europa– pero absolutamente no certero.

Lo anterior ya es terrible de por sí. Sin embargo, lo peor de estos casos es el dato objetivo que muchos de estos refugiados son menores de edad. De los 278 desalojados y detenidos, 132 eran niños. Las proporciones de este caso tan específico reflejan con tremenda precisión a las proporciones de refugiados que hoy en día se escapan de Afganistán, muchos de ellos menores de edad, que rehúsan del reclutamiento forzado de los talibanes, que huyen de las bombas que los aliados de la OTAN les lanzan asegurándoles que se trata de píldoras de democracia.

Frente a los ataúdes que regresan a los cuerpos de los militares aliados a su patria, lloran las autoridades europeas y estadunidenses. Lloran, prometen venganza y rinden honores. Las vidas de estos soldados –en su mayoría voluntarios– son de primera clase. La vida de estos refugiados, al contrario, asumen los contornos de vidas no humanas para las cuales la guerra no tiene frontera alguna. Está en todas partes. Sus lágrimas, sus gritos y sus desesperaciones, retraídas puntualmente por los medios de comunicación presentes al operativo de limpieza étnica organizado por el gobierno de francés, no cuentan.

El desalojo de La Jungla, último episodio represivo hacia los refugiados, es también el último capítulo en la estrategia de la UE para destruir y vaciar el inalienable derecho al asilo y a la protección. Es por esta razón, porque son personas que tienen el derecho a la protección del estado y de la comunidad internacional, que resultan ser personas de sobra, pues no se pueden ilegalizar, es decir transformar en clandestinos fácilmente sujetos de chantaje laboral. Estos refugiados son personas que cuestan dinero a los gobiernos que les ofrece protección, por eso son poco rentables y mejor rechazarlos, desalojarlos y deportarlos.

Hipocresía europea en América Latina

12 settembre 2009 Lascia un commento

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 11 de septiembre de 2009.
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La Unión Europea (UE) tiene una actitud hipócrita en las negociaciones de los llamados Acuerdos de Asociación con los países de América Latina. Si por un lado dice promover los derechos humanos, la integración regional y la promoción del desarrollo, la realidad de los hechos demuestra lo contrario: el único interés es la liberalización de los mercados y los servicios, y el acceso a los recursos naturales.

Así lo afirma el estudio titulado La Unión Europea: ¿Promotora de la integración en América Latina?, editado por el Transnational Institute (TNI) y la Red Mexicana de Acción frente al Libre Comercio (REMALC), y realizado por los investigadores Alberto Arroyo Picard, Graciela Rodríguez y Norma Castañeda Bustamante.

La investigación detalla la historia reciente de la intervención económica y política de la UE en el continente latinoamericano. Señala, por ejemplo, que aunque las relaciones entre ambos continentes sean “ancestrales”, desde la mitad de los años 90 se instrumenta una nueva etapa que culmina con la realización de un documento estratégico de la UE en 2006: “Europa Global: competir en el mundo”.

En el estudio de la TNI destacan dos importantes razones por las que la UE instrumenta y, en los últimos años, acelera las negociaciones en América Latina: la primera, la importante penetración comercial que ha tenido Estados Unidos con la firma de Tratados de Libre Comercio (TLC) con algunos países de la región, tras el fracaso, en 2005, de las negociaciones del Área de Libre Comercio de las Américas (ALCA); la segunda, el fracaso de las negociaciones en la Cumbre de la Organización Mundial de Comercio en Cancún en 2003, evento durante el cual no sólo se deshicieron los temas de “inversiones, políticas de competencia y compras gubernamentales”, sino que se hizo patente “la conformación de una coalición de países del sur” que se opone a las negociaciones de ciertos temas económicos.

A pesar de lo anterior, el documento recuerda que las negociaciones llevaron a firmar un Acuerdo con México en el 2000 y otro con Chile en 2003. A partir de 1995 comenzaron también las pláticas con el Mercosur, mientras que con otras importantes regiones, Centroamérica (CA) y Comunidad Andina de Naciones (CAN), las pláticas iniciaron formalmente en 2007.

Pese a estos “logros” en las relaciones entre los dos continentes, apunta el documento, “con el inicio del nuevo milenio se experimentan profundos cambios políticos en el Continente Americano” con la llegada de gobiernos de origen en la izquierda.

Añade: “Evidentemente estos nuevos gobiernos no tienen posturas y políticas homogéneas, pero tienen tres cosas en común: una fuerte base social popular, diversos grados de distanciamiento frente a la hegemonía estadounidense y el neoliberalismo, y un nuevo afán integracionista”.

Por esta razón, afirma la investigación, la UE está obligada “a presentarse con un nuevo discurso”, que pone “por delante su interés en los derechos humanos, la cooperación, el apoyo para la superación de la pobreza y la integración de las subregiones”. Sin embargo, denuncian los autores de la investigación, aunque “la UE trata de convencer que es diferente de Estados Unidos en la relación que busca con AL […] incluyendo a la cooperación para la integración”, en los documentos oficiales europeos “se dice explícitamente que todo ello es buscando facilitar la firma de los Acuerdos de Asociación (AdA)”.

En entrevista, Alberto Arroyo Picard, coordinador de la investigación y actualmente investigador de la Universidad Autónoma Metropolitana, advierte las dificultades que hay para explicar a la opinión pública acerca de los peligros de los AdA con la UE:

“Frente a Estados Unidos hay una actitud casi visceral, pues se dice: ‘en donde está metido EU no hay nada bueno’ […] Con la UE es distinto, pues aún logran convencer a la opinión pública de su buena disposición”.

Según Arroyo, los efectos de los tratados con la UE aún no se ven con claridad, “debido a que la inversión europea aún es menor que la estadounidense”. Sin embargo, en el caso mexicano, “los resultados son más evidentes: el grupo financiero BBVA en 2008 tuvo, en términos absolutos, mayores ganancias en México que en España”, lo cual “habla claro de las facilitaciones que han tenido en el país”.

Intereses estratégicos

“La UE se ha planteado como objetivo central el de la cooperación para la integración de las subregiones en América Latina”, explica el documento. Además, “esta integración está orientada a que dichas subregiones logren una unión aduanera y, a futuro, un mercado común”, con apoyo de los AdA. Sin embargo, “dadas las asimetrías entre la UE y cualquiera de la regiones de América Latina, quienes se aprovecharían de esta unión aduanera serán principalmente las grandes empresas europeas”.

En efecto, explica Arroyo, “hay que recordar que los AdA incluyen el principio de nación más favorecida, que significa que los socios del acuerdo deben ser tratados como el más privilegiado de los socios de cada parte”.

El investigador mexicano aporta un ejemplo: “Si Venezuela firmara un Acuerdo con la UE, debería de venderle el petróleo con las mismas condiciones que sus socios del ALBA (Alternativa Bolivariana para América Latina y el Caribe)”. Por esta razón, añade la investigación, la UE tiene especial interés en la integración regional, pues “el mercado interno de cada país es demasiado pequeño”. Además, al “centrar su mandato de negociar AdA de región a región y no bilaterales con cada país”, la UE “fortalecería su imagen de colaborador en la integración de cada una de las subregiones de América Latina”.

Sin embargo, el estudio La Unión Europea: ¿Promotora de la integración en América Latina?, apunta que “este mandato es violado” cuando se presenta “la resistencia de algunos países a las propuestas del tipo de integración que promueve la UE”. Ante ello, “la UE ha demostrado que si bien prefiere los AdA, está dispuesta a avanzar con ‘quienes tengan la voluntad'”. Así lo muestra, por ejemplo, “la negociación bilateral que se está planteando con Perú y Colombia”, luego que Bolivia y Ecuador se opusieron a este tipo de acuerdos.

Por lo que tiene que ver con el capítulo de “cooperación”, que estaría orientada a la integración regional, el documento explica que “ello es un instrumento para apoyar la negociación de los AdA que buscan, ante todo, una amplia liberalización del comercio e inversiones”.

Abunda: “En el caso de México, la condicionalidad de la cooperación y el diálogo político a la apertura comercial se hace explícito”. En lo específico, el artículo 60 del Acuerdo Global (entre México y la UE) “condiciona la cooperación a las concesiones en materia de liberalización, ya que se suspende la aplicación del Diálogo Político y la Cooperación hasta que se cumplan las decisiones previstas en los artículos 5 (comercio y bienes), 6 (comercio de servicios), 9 (movimiento de capital), 11 (competencia) y 12 (propiedad intelectual)”.

Arroyo Picard es tajante al respecto: “El asunto de la cooperación es parte de un chantaje, porque de ahora en adelante, si no le entras se acaba la cooperación”.

Cláusula democrática

La UE habla explícitamente de “participación de la sociedad civil en las negociaciones”. Sin embargo, Arroyo sostiene que el contenido de los AdA “se mantiene en secreto”.

Y pone como ejemplo el acuerdo firmado entre la UE y México en 2000. Apunta que “el principio de estos acuerdos es precioso: su fundamento es el respeto a los derechos humanos. Pero justo cuando las dos partes negociaban en Guadalajara, en 2004, en las calles de la ciudad se desataba la más feroz represión en contra de esa sociedad civil llamada a participar en las negociaciones”.

El investigador define la llamada “cláusula democrática” como “una farsa”. Luego abunda en la explicación: “Hay muchas contradicciones. Una de ellas: después de los hechos de Guadalajara, lo único que pudo decir la UE fue que la cláusula aplica para ‘casos graves'”.

Además, “hay una contradicción de fondo: los TLC no significan sólo la apertura de las fronteras a las mercancías, sino también la imposición de un modelo: el del libre mercado”.

Según la citada investigación, la exclusión de la intervención gubernamental en el sector de los servicios –“como los del agua, la salud y la educación, que son también derechos humanos ineludibles–, equivale a privar de sus derechos básicos a la población de un país”.

Según el investigador, “lo único que el libre mercado puede garantizar es eficiencia productiva y competitividad, seguramente no los derechos.

“La cláusula democrática no se puede aplicar, pues no están contemplados los instrumentos concretos para hacer efectiva tal cláusulas”, añade Arroyo.

La investigación es aún más clara: “Es hipócrita afirmar que los derechos son el principio y fundamento de estos acuerdos, cuando sus contenidos violan los más elementales derechos económicos y sociales”.

Un ejemplo acerca del capítulo de la propiedad intelectual: “Las patentes sobreprotegidas de medicamentos ponen las ganancias por encima del derecho a la salud”.

Cambios históricos

11 luglio 2009 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 11 de julio de 2009
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La operación lograda representa un cambio histórico, afirma el ministro de Política Interior de Italia, Roberto Maroni. Rechazar los barcos de migrantes en el Mediterráneo sin que éstos tocaran suelo italiano es finalmente una realidad, abundó. Hace cuatro años, en mayo de 2005, el gobierno recibió de la Comisión de Derechos Humanos de la Unión Europea una condena por las deportaciones realizadas vía aérea hacia Libia. Eran ilegales por dos razones: porque se habían hecho inmediatamente después de la detención de los migrantes, sin averiguar su nacionalidad, procedencia, estatus, etcétera, y porque Libia, no habiendo firmado la Convención sobre Refugiados de 1951, no representaba una garantía para que los deportados tuvieran el derecho de pedir asilo y refugio. Pocas semanas después, en junio, la Corte europea impedía, vía resolución vinculante, la expulsión por el gobierno italiano de 11 ciudadanos tunecinos, por las mismas razones. Y a pesar de los dos episodios, acontecidos justamente cuando en Italia gobernaban el actual primer ministro, Silvio Berlusconi, y su gente, parecen no tener memoria.

En semanas recientes, la armada italiana logró interceptar y salvar a cerca de 500 migrantes perdidos en sus balsas en el Mediterráneo. Sin embargo, sin llevarlos a tierra firme para proveerlos de la debida ayuda alimentaria y médica, sin identificarlos y sin –sobre todo– ofrecerles la posibilidad de pedir refugio, el gobierno italiano logró un acuerdo relámpago con el gobierno del coronel Kadafi, de manera que pocos días después los barcos de la armada italiana pudieron llegar hasta el puerto de Trípoli y dejar ahí a los 500 migrantes. No obstante la lluvia de críticas a este tipo de operaciones que le ha tocado al gobierno italiano en semanas recientes por la Agencia de Refugiados de la ONU (ACNUR), del Consejo de la Unión Europea, del Vaticano –a través de las páginas del Observador Romano–, de la Conferencia Episcopal Italiana (CEI), de la oposición parlamentaria y de buena parte de la sociedad civil italiana, el primer ministro reivindica: “Hicimos lo que teníamos que hacer, dentro de lo marcado por la ley nacional e internacional (sic), y –completando cuanto ha declarado su ministro– es lo que vamos seguir haciendo”.

Como se puede fácilmente observar, el cambio histórico presumido está aún lejos de ser alcanzado. Los verdaderos cambios son otros. El primero debería mirar a modificar la ya vetusta convención mencionada de 1951 (Convención de Ginebra), que, si bien reconoce el derecho al refugio y al asilo político a todo ciudadano, lo concede siempre y cuando la persona interesada pise el territorio de su destino. Esta realidad, como demuestra el gobierno italiano, es fácilmente eludible a través de la externalización de fronteras que la Unión Europea (y Estados Unidos) están aplicando desde hace muchos años. Así las cosas, cuando el gobierno italiano (y cualquier otro europeo) logra evitar que los migrantes toquen suelo itálico, bien puede declarar: La cuestión del asilo político ya no es asunto nuestro, lo tendrá que resolver Libia.

El segundo cambio tiene que ver justamente con Libia y países afines que se prestan al juego sucio de la UE, es decir, detener a los migrantes a cambio de pocas migajas de desarrollo heterodirigido. ¿Cuál el destino de esos migrantes deportados? Cárcel, tortura, deportación en medio del desierto, discriminación, violencia, asesinatos, muerte, son las palabras de los distintos reportes que justamente la UE ha realizado acerca del trato reservado por el gobierno libio a los extranjeros en su territorio.

El tercer cambio va aún más allá. Cuando el actual primer ministro italiano toma la palabra dice: La izquierda dejó la puerta abierta a todos los migrantes ilegales. Nosotros no. Ellos querían una Italia multiétnica (doble sic), nosotros no. La CEI, de la cual no se puede sospechar aspiraciones revolucionarias de signo izquierdista, comenta: El gobierno tiene que entender que Italia ya es un país multiétnico, ése es un hecho; es más, ése es un valor. Y es justamente esta última valoración la que cuenta. Más allá de la evidencia, que sólo un ciego no puede reconocer, de que Italia (y toda la UE) ya es territorio multiétnico, hoy es apremiante para las sociedades europeas meter a valor esa enorme diversidad que la caracteriza. La cerrazón identitaria, empujada por los gobiernos de todos signos hoy existentes en la UE, es uno de los peligros mayores para el futuro del continente.

Finalmente, el último utópico cambio. Como hoy los barcos precarios de los migrantes se ven obligados a cambiar de ruta y regresar allá desde donde procedían, hoy es necesario, ante el posible colapso cultural, mas también económico y político, encontrar la manera para que los gobiernos europeos cambien de ruta y vuelvan sobre sus pasos. La política migratoria ya no puede ser caracterizada por la huella represiva impuesta por las tropas diseminadas a lo ancho y largo de las fronteras de la UE. Al mismo tiempo, una sana política en la materia debe conllevar una eficaz acción cultural, educativa y social que evite ahora –que aún estamos a tiempo (?)– los brotes de racismo en los territorios de todo el continente.

Crisis, elecciones y movimiento

13 giugno 2009 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 13 de junio de 2009
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Las recientes elecciones para renovar el Parlamento de la Unión Europea (UE) arrojan nuevos elementos que orillan a nuevas interpretaciones del existente en el llamado viejo continente. El primer dato que es apremiante señalar es la influencia que tuvo la actual crisis económica global en lo que es la escasa afluencia a las urnas –que registró un mínimo histórico de 43.3 por ciento nunca visto– y en los que son resultados electorales.

El primer dato denuncia lo que cada vez resulta ser más claro, no solamente en la UE, es decir, la profunda crisis de la representación política institucional. La actual clase política, mas sobre todo el actual sistema organizado de representación de la ciudadanía (partidos políticos, coaliciones, etcétera), está evidentemente en su fase más alta de precariedad existencial. Nos estamos acercando rápidamente al momento en el que una extrema minoría de la ciudadanía pueda elegir a los representantes de la mayoría. Una contradicción aparentemente banal, mas que sin embargo pone en una seria encrucijada a la legitimidad del sistema entero. El segundo dato, aunque pierde importancia a la luz de lo anterior, resulta útil a manera de sondeo de posibles tendencias en el espectro global, en este caso el contexto europeo. Porque aunque las elecciones europeas no son la expresión social de un proceso que en ese espacio se pueda convertir en organización integral de la vida real, lo cierto es que hay elementos dignos de nota. Por un lado la territorialización de la crisis económica que descubre la ausencia de un efecto Barack Obama en territorio europeo. Por el otro lado, y profundamente ligado al anterior, la victoria de las fuerzas más reaccionarias, euroescépticas y con franco corte xenófobo y racista. La crisis económica ha abierto el camino a las propuestas de la derecha xenófoba en varios países de Europa, soluciones que pasan por la completa cerrazón política y cultural. La búsqueda de una vía de escape, aunque sea solamente sicológica, a la crisis le dio el triunfo a quienes ubicaron en los migrantes, en los excluidos, en los de abajo, a los culpables de todos los problemas. En cambio perdieron las posibles soluciones que centren la solución en las vías de la solidaridad, la inclusión, la cooperación social. Ganaron las soluciones territoriales, que privilegian el destino propio aunque sea al precio de sacrificar a los vecinos. Las oleadas racistas que se abatieron sobre la Unión Europea no encontraron freno alguno, sobre todo por parte de quienes hubieran podido representar una visión distinta. Éste quizás sea el otro dato fundamental de estas elecciones europeas: la derrota definitiva de la opción socialdemócrata y reformista, anclada en visiones pertenecientes al siglo pasado y sin nula capacidad de renovación.

Así las cosas, la pregunta que surge desde abajo es cuál sea el escenario que se presenta para los movimientos sociales en el futuro inmediato y de mediano plazo. La respuesta no es sencilla, pues en el Parlamento Europeo se irán diseñando las próximas políticas continentales que presumiblemente tendrán un corte aún más xenófobo por lo que tiene que ver con los asuntos migratorios, más represivo por lo que son las normas de control social, más precarizantes por lo que tiene que ver con el entorno productivo y laboral, más identitarias por lo que son las políticas culturales. De no ser suficiente, la opción expresada en las elecciones revela también la posibilidad de que el Estado-nación, en cuanto organización territorial, recobre en parte la función antaño perdida frente a la organización imperial global. Por como los ámbitos locales se han expresado, la preocupación es que después de algunos años de vacas gordas en los que los movimientos lograban conseguir cierto consenso precisamente a escala territorial, hoy se prefigura la posibilidad de que el conflicto social se desplace justamente a esos territorios, a ese entorno local. El mensaje implícito que la crisis económica global está dejado es claro: los efectos inmediatos, en términos de precariedad, pérdida de puestos de trabajo, ausencia de perspectivas, se miden a escala territorial, en los antiguos nichos de estabilidad económica, mas también en los viejos espacios de convivencia solidaria y cooperante. El optimismo que en la UE algunos expresan al decir que otra salida a la crisis es posible ya no resulta suficiente a la luz de la victoria de los partidos xenófobos que tienen presencia territorial, la que se expresa en números reales de personas organizadas, ya sea en bandas ilegales de golpeadores, en patrullas de vigilancia antimigrante legalizadas, en redes productivas esclavizantes, en círculos de estudio reaccionarios o, simplemente, en administraciones locales represivas.

Quizás sea pronto para decirlo, pero lo que se perfila parece ser un escenario en el que los movimientos tendrán que ir probando, experimentando, proponiendo opciones que recojan el consenso cada vez más difícil de reunir alrededor de la justicia, la solidaridad y la cooperación social. Por otro lado, los movimientos tendrán que construir opciones reales de resistencia prácticas y concretas que sirvan apara apuntalar lo mucho que se tiene y se ha conquistado en los últimos ciclos de lucha, y para ir a la conquista de la independencia y a la libertad que resultan, hoy más que nunca, cada vez más apremiantes.

Europa xenófoba y racista

12 giugno 2009 Lascia un commento

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 12 de junio de 2009.
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En la Unión Europea (UE), “el panorama de las formas actuales de racismo y discriminación racial es complejo y preocupante”, afirma el reporte anual de actividades de la Comisión Europea en contra del Racismo y la Intolerancia (ECRI, por sus siglas en inglés).
De acuerdo con el documento, que comprende las labores realizadas en 2008, en toda Europa ha aumentado la intolerancia a causa del entorno político y social, y añade que “el clima negativo entre la opinión pública, que juega un papel clave en la aparición de manifestaciones de racismo o de intolerancia […] se ha exacerbado por los medios de comunicación y por el uso de argumentos xenófobos y racistas en los discursos políticos”.
Puntualiza:
“La representación negativa que los medios de comunicación ofrecieron de los musulmanes sigue siendo uno de los mayores obstáculos para su integración en los estados miembros de la UE”.
Así, “la islamofobia se sigue manifestando a través de prejuicios y estereotipos en contra de los musulmanes, lo cual lleva a actos de discriminación e intolerancia en la vida de todos los días”.
De acuerdo con analistas europeos, a pesar de los esfuerzos realizados en el seno de la Unión Europea para favorecer el diálogo intercultural, “queda mucho por hacer para sensibilizar a la opinión pública acerca de que los musulmanes son ciudadanos portadores de derechos como cualquier otro”.
Creada en el marco de la Declaración de Viena del 19 de octubre de 1993, y con plena autonomía institucional a partir del 13 de junio de 2002, la ECRI es hoy un mecanismo independiente de control de los derechos humanos.
Y ante las manifestaciones virulentas de racismo e intolerancia observadas en los Estados miembros del Consejo de Europa, ese organismo se dio a la tarea de “combatir el racismo, la xenofobia, el antisemitismo y la intolerancia (…) por raza, color, idioma, religión, nacionalidad u orígenes étnicos”.
El texto de la ECRI destaca que en 2008, el año que marca el aniversario 70 de la Noche de los Cristales, “la Comisión sigue preocupada por las manifestaciones de antisemitismo en Europa, por ejemplo, ataques a sinagogas y a cementerios judíos, así como asaltos físicos”.
Además, afirma que la retórica antisemita también se ha incrementado a través de las nuevas tecnologías, como Internet.
Otra preocupación expresada por la ECRI es la relativa a “las discriminaciones y episodios de racismo en contra de los gitanos […] sucedidos en algunos países del Consejo europeo”.
Esos ataques a los campos en donde viven estas personas, agrega, “son fruto de una opinión pública abiertamente hostil en contra de los gitanos, misma que es fomentada en ocasiones por figuras políticas que incitan al odio racial, a menudo por razones electorales”.
Aunque no de manera explícita, también hace referencia al “caso italiano”, ya que en su documento la Comisión Europea en contra del Racismo y la Intolerancia recuerda el “comunicado oficial” que publicó el pasado 20 de junio de 2008, acerca de la discriminación que estaba afectando a los gitanos y a los inmigrantes en Italia.
En ese comunicado, recuerda, “se expresaba la preocupación de la ECRI por la situación en la que vivían estos sectores de la población y se enviaban recomendaciones a las autoridades italianas para que hicieran respetar la ley en un marco de no discriminación”.
Y señala que ahora “la conciencia de la discriminación en contra de estos sectores de la población se está expandiendo en la opinión pública, también gracias al trabajo de las organizaciones representativas de los gitanos”.
Al referirse al racismo en contra de ciudadanos o inmigrantes negros que han buscado asilo en la UE, afirma que sigue vigente.
Las personas de color, según el documento, “sufren la discriminación en distintos rubros, como la búsqueda de vivienda o la obtención de un puesto de trabajo acorde a sus títulos profesionales”, además de que sufren ataques físicos brutales por parte de la policía.
La ECRI precisa que “el deporte sigue siendo el ámbito social de mayor integración y visibilidad para las personas negras”.
Destaca que después de numerosas expresiones de odio reveladas en las canchas del futbol europeo, el pasado 19 de diciembre se emitió la Recomendación General número 12, en la que se invitaba a “combatir el racismo y la discriminación racial en los espacios del deporte continental”.

A propósito de la preferencia por Obama…

De acuerdo con la Comisión Europea en contra del Racismo y la Intolerancia, la “elección del presidente Obama en Estados Unidos evidencia la urgencia de instrumentar esfuerzos en la Unión Europea para incrementar la representatividad y la participación política de ese sector de la población (los negros)”.
Así mismo, hace patente su fuerte oposición “a cualquier acercamiento que privilegie ciertas formas de racismo y que presenta soluciones o preocupaciones más importantes que otras”.
El acercamiento correcto, anota, “es el que incluye todas las formas de racismo”, así como el que considera que todos los esfuerzos por acabar con él deben de reforzarse mutuamente, razón por la cual considera “inaceptable cualquier política que ponga a competir a las víctimas del racismo, porque cualquier esfuerzo para combatir ese racismo debe interesar a todas la víctimas, de acuerdo con los principios de igualdad de la dignidad humana”.
Luego de mencionar que los inmigrantes, refugiados y aquellas personas que buscan asilo son “particularmente perjudicadas por el clima social negativo”, el reporte afirma que “la tónica del debate político no sólo ha exacerbado la situación, sino que ha estigmatizado a comunidades enteras, incluidas las nacionalidades de procedencia de los inmigrantes”.
Añade:
“Los extranjeros son a menudo señalados como los responsables del deterioro de la seguridad pública, del desempleo o del aumento del gasto público”, así como de la crisis económica que ha golpeado a la UE.
Ante ello, apunta, es esencial que los políticos y los medios de comunicación dejen de fomentar sentimientos xenófobos.
En este contexto, explica que “aun estando conscientes de que la lucha en contra del crimen, incluido el terrorismo, es tarea de las autoridades, en particular de las fuerzas policíacas”, la ECRI ha observado muchos casos de prácticas discriminatorias por parte de las autoridades públicas”.
En específico, el documento señala “la práctica de los perfiles raciales […] que la policía realiza sin un objetivo o una razón que lo justifique”. E indica que “tales prácticas son utilizadas en las tareas de control e investigación de actividades”.
Sobre la integración, dice, es todavía un tema “que desata fuertes debates”, pero aplaude los esfuerzos hasta ahora realizados, como “la facilidad para el acceso a cursos gratuitos de idioma o al mundo del trabajo”.
Sin embargo, “la ECRI sigue preocupada por el hecho de que el debate en muchos países de la UE sigue centrando los argumentos acerca de las ‘supuestas’ deficiencias de las comunidades minoritarias presentes en el territorio e ignora, en cambio, las aportaciones económicas, sociales y culturales de dichas comunidades”.
Insiste:
“La integración pasa inevitablemente por la lucha en contra de la discriminación; ella es un proceso de dos vías que nada tiene que ver con la asimilación.
“No es suficiente declarar ilegal a la discriminación, ésta debe de ser combatida en la práctica. La ‘verdadera igualdad’ está aún lejos de ser una realidad universal”, concluye.
Por último, solicita “a los países de la UE que aún no lo hayan hecho, a que ratifiquen el Protocolo número 12 de la Convención Europea de los Derechos Humanos, del 1 de abril de 2005, en el que se prohíbe la discriminación”.
Entre los países que aún no han ratificado dicho protocolo, la ECRI menciona a Austria, Bélgica, República Checa, Alemania, Grecia, Irlanda, Italia, Portugal, Francia, Suiza y Reino Unido.

Nuevas rutas migrantes

18 dicembre 2008 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 18 de diciembre de 2008
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Se sabe. Se repite y se confirma. Se comentó cuando el actual Congreso estadunidense aprobó la construcción del muro en la frontera con México. Se platicó y se sigue haciendo hoy en día toda vez que la UE realiza u organiza algún nuevo operativo de control de sus fronteras. Toda represión y tentativa de frenar la inmigración, sea a través de muros, de operativos policiacos, operaciones aeronavales, acuerdos bilaterales con países de tránsito o lo que se le ocurra al represor en turno, la migración no se para. No es una llave del agua que se pueda cerrar. No es un flujo que se pueda interrumpir. Es más bien una corriente en el mar de la humanidad. Y como tal seguirá existiendo. Sólo podrá cambiar su rumbo y dirección. Y así, los operativos en contra de la migración ilegal a la UE provoca que se abran nuevas rutas o quizás que nada más se refuercen viejos caminos hasta hace poco menos frecuentados.

Es la historia de un niño de 13 años, que, aunque suene raro, es un hombre de 13 años, como muchos que se ven en nuestro país. Quiere ir a Europa. Sale una noche de Herat, sur de Afganistán, país que recientemente ocupa las primeras posiciones de las naciones expulsoras de migrantes. Trescientos dólares para llegar a Irán. Podría ahorrar algo y salir aún más al sur, pero no sólo tendría que caminar un día en medio del desierto, en lugar de tres días en la montaña, sino que también en el sur hay más campos minados que en otros lugares. Desde Teherán u otra ciudad iraní, puedes escoger el medio de transporte y el precio que pagarás por él: un automóvil, nueve personas en él, más el chofer; éste decide: tú estás al frente junto a tu amigo, ustedes atrás, otros tres en el maletero; o subirse a un camión de carga, 100 personas atrapadas atrás. El camión se avienta corriendo a la carretera de día y de noche con las luces apagadas para romper cualquier obstáculo que se encuentre al frente y para que nadie lo vea, inclusive un posible retén policiaco. La semana pasada un camión volcó: 45 muertos entre los pasajeros. Los otros fueron al hospital con los huesos rotos. Nuestro niño escoge el automóvil, mismo que parará cuando el chofer diga. Necesidades ajenas no existen, nada más las del pollo, como le dicen al traficante de personas local.

Los pollos son kurdos iraníes. Una vez más entre excluidos se construye la nueva explotación que quita dignidad y esperanza a cualquier sueño de resistencia. Son ellos quienes llevan a nuestro niño hasta las puertas de la UE: Estambul, Turquía. El niño sale del camión a salvo. “Falta cruzar el río”, sonríe, “y llegaré.” Ese río no es el Bravo, sino el Mediterráneo que lo separa de Grecia. El niño logra llegar al puerto de donde decenas de barcos zarpan rumbo a los puertos europeos cargados de tráileres cargados a su vez de las mercancías que ni en tiempo de crisis paran su circulación sin fronteras. Escondido abajo del remolque, el niño de 13 años pasa 48 horas de navegación hacia lo desconocido. Finalmente el barco llega al puerto de Venecia. Está inundada la ciudad en estos días, pero poco importa, porque es más fuerte la inundación de esperanzas y miedos que el niño lleva adentro. Respira hondo y se engancha como puede a los ejes del camión que lo lleva primero fuera del puerto y luego sobre el puente largo algunos kilómetros que lo separa de tierra firme. Ya está, casi. El semáforo se pone en verde, el camión arranca. El niño ya no puede aguantar y se suelta. Las llantas traseras del camión de carga lo aplastan.

Quisiéramos tener la creatividad para inventar historias. Nos conformamos con las historias reales, las que suceden a diario y que sucedieron hace pocos días. Después de las rutas en el Sahara, de los barcos en el Mediterráneo, las Islas Canarias, nuevas corrientes se crean en otras latitudes. Sobre las rutas abiertas por Marco Polo, que justamente de Venecia había salido a conocer al Oriente, o sobre las mismas rutas que había recorrido el conquistador Gengis Khan, hoy se desplazan los de Bangladesh, los de Birmania, los de Camboya, los de Pakistán, pero sobre todo los de Afganistán. Entre talibanes, opio y traficantes sin escrúpulos, salen millones de ellos rumbo al sueño europeo.

Durante la “guerra santa” en contra de la invasión soviética se hablaba de 6 millones de desplazados, sobre todo rumbo a Irán. Hoy se sabe que ya no se conforman con Irán. Y se mueven. No hay datos ciertos porque en muchas ocasiones las autoridades europeas, las griegas sobre todo, los llevan de vuelta sin siquiera anotar su presencia o denunciando su existencia a las oficinas de ACNUR. Y no es novedad. Solamente en Grecia en el último año se ha concedido asilo o refugio a 0.04 por ciento de los demandantes. Una cifra insignificante que ofrece una muestra clara de las intenciones griegas primero y europeas en general. Sin embargo, los que llegan envían información y noticias. Y las corrientes se agrandan: 12 mil 500 los que pidieron asilo en Grecia en 2006; más de 25 mil en 2007. Tantos son los viajes de la esperanza en la nueva ruta.

Mientras, en el centro de Mestre, la ciudad costera frente a Venecia, terminó el viaje del niño de 13 años, comenzado sólo pocas semanas antes en otra tierra. Una mancha de sangre queda ahí en la calle que pronto será lavada por el agua que cae abundante en estas tierras en estos días. Inundaciones que hoy parecerían cumplir con la metáfora de un castigo divino que nunca llega.

III Foro Social Mundial de las Migraciones

14 settembre 2008 1 commento

Sono stato alla terza edizione del Forum Sociale Mondiale delle Migrazioni, che si è tenuto a Madrid, Spagna, dall’11 al 13 settembre 2008 (http://www.fsmm2008.org).
Questo quanto pubblicato sul Il Manifesto il 14 settembre:

  • Sempre più vulnerabili nella “fortezza Europa”

Con lo slogan «Le nostre voci, i nostri diritti, per un mondo senza muri» si è conclusa ieri a Rivas Vaciamadrid, alle porte della capitale spagnola, la terza edizione del Foro Sociale Mondiale delle Migrazioni. Tre giorni di seminari e incontri a cui hanno partecipato oltre 2000 persone provenienti da 90 paesi – ma una ovvia prevalenza delle numerose ong spagnole che si occupano di immigrazione, oltre che di studiosi e attivisti. Dopo le prime edizioni, tenute a Porto Alegre nel 2005 e l’anno dopo proprio a Rivas in Spagna, quest’anno il forum ha avuto il patrocinio – a volte scomodo – del Ministero del lavoro e dell’immigrazione del governo Zapatero. Tra i principali promotori del Forum quest’anno si è inserita la Cear, Commissione spagnola di aiuto ai rifugiati che da anni è impegnata a offrire sostegno legale ai migranti che desiderano richiedere asilo o lo status di rifugiato. Il presidente dell’organizzazione, Ignacio Diaz Aguilar, ha spiegato nel discorso inaugurale che nonostante le visioni a volte contraddittorie tra coloro che lavorano nel tema migratorio, vi è una realtà che nessuno nega: i migranti, legali o illegali che siano, sono sempre più vulnerabili. E’ per questo dunque che il Forum di questi tre giorni assume importanza, perché è necessario trovare i meccanismi per difendere i migranti e i loro diritti di fronte alle nuove problematiche. Prima fra tutte, spiegano gli attivisti di Cear, la cosiddetta direttiva della vergogna approvata di recente dall’Unione Europea e criticata ormai da mezzo mondo. La direttiva europea è stata al centro delle critiche sollevate in tutti gli spazi di dibattito del Forum. E non poteva non essere così. Luiz Baseggio, sacerdote brasiliano vicino alla teologia della liberazione, si è detto sorpreso della mancanza di memoria degli europei e ha definito la misura legale europea come un fatto francamente razzista: «I migranti non possono essere il capro espiatorio della crisi, perché questo è tipico di una mentalità razzista. Ci considerano indesiderabili però necessari e preferiscono mantenerci il più vulnerabili possibile. Ci vogliono, però privati dei nostri diritti». Sulla stessa linea anche Diego Lorente, ex membro di SOS Razzismo Madrid e oggi direttore della ong Sin Fronteras in Messico: «La direttiva del ritorno, così come i decreti emergenziali come quello italiano, sono specchietti per le allodole. È evidentemente grave ciò che prevedono queste nuove leggi, ma in realtà sono praticamente inapplicabili. Servono soprattutto per intimidire i migranti e renderli ancor più vulnerabili». Il «Relatore speciale per i diritti dei migranti dell’Onu, il messicano Jorge Bustamante, è giunto al Forum per portare la propria testimonianza su quanto osservato nel mondo. Con una traiettoria di studi del fenomeno migratorio all’Università di Harward, il ricercatore messicano ha denunciato la creazione di sempre più muri nel mondo: oltre al famigerato muro tra Messico e Usa e al vergognoso muro che divide Israele e Palestina, Bustamante ha stigmatizzato i muri a Ceuta e Melilla e quello in costruzione tra India e Bangladesh. Una situazione orribile, ha affermato, che nega l’elementare diritto alla libera circolazione delle persone. Presenti anche due figure centrali dell’ampio dibattito attorno alle cause e alle conseguenze del fenomeno migratorio.

Crisi ecologica e «migranti ambientali»
Demetrio Valentini, il vescovo brasiliano che ha fondato l’organizzazione Grito de los Excluidos («Grido degli esclusi»), ha introdotto il tema che è stato l’asse centrale della disdetenzionecussione del Forum: l’ecologia o, meglio detto, gli effetti del deterioramento ambientale sui gruppi umani. Ha spiegato Valentini che «la crisi ecologica è l’avvertimento più chiaro, capace di sensibilizzare la coscienza umana». È strategico, ha continuato il prete brasiliano, «per tutti coloro che difendono la causa migrante, legarla alla crisi ecologica. Dobbiamo servirci di questa coscienza crescente nel mondo per evidenziare sino a che punto le dinamiche migratorie sono il frutto degli errori dello stesso modello economico che ha creato la crisi ecologica». Ha infine aggiunto: «Oggi la nostra civiltà quella umana, nessun’altra – è carente di grandi utopie. Ciò impedisce soluzioni aperte e creative che facciano avanzare la coscienza etica dell’umanità e risveglino nuove possibilità del rapporto con la natura e di convivenza solidale tra i popoli». La relazione tra crisi ambientale e flussi migratori è stata poi ampiamente ripresa dal sociologo belga, e fondatore del Centro Tricontinentale (Cetri), François Houtart, che parla ormai di «migranti ambientali» o climatici e spiega che, secondo statistiche Onu, per il 2050 dovremo aspettarci quasi 200 milioni di persone migranti a causa di fenomeni legati alla crisi ambientale. E si badi bene, spiega Houtart, non si tratta solo dei grandi disastri ambientali, ma anche dell’occupazione di grandi distese di terra per la produzione di agrocombustibili. Questo fenomeno impazzito di produzione dei nuovi combustibili, continua, non solo mette in pericolo l’equilibrio ecologico, ma sta obbligando milioni di persone a muoversi nel territorio. L’altro tema che ha percorso il Forum sono i Cie, o Centri di internamento ed espulsione quelli che in Italia chiamavamo Cpt. Qui è stato presentato uno studio realizzato dalla rete Migreurop, che disegna la mappa dei centri di detenzione per migranti in Europa.

I segreti delle detenzione migrante
Una mappa incompleta, spiega Sara Prestaianni, responsabile del progetto di ricerca, perché non è facile aver accesso alle informazioni, proprio come è difficilissimo avere accesso alle stesse strutture. Lo studio ha confermato il vasto panorama di violazione ai diritti umani all’interno di queste strutture e la completa mancanza di informazioni e di contatti con l’esterno per i cittadini migranti detenuti. Assoluta mancanza di contatto anche con le numerose associazioni che si occupano di difendere i diritti dei migranti. L’attivista ha denunciato quindi l’assoluta mancanza di trasparenza per quel che riguarda il numero ma soprattutto la gestione di questi luoghi di non diritto. Per fortuna, si è detto, la situazione non è come negli USA dove l’informazione è ancora più scarsa e molti di questi centri sono addirittura gestiti da enti privati, ma questo non vuol dire che nella UE si stia meglio. Per questo, Mireurop ha lanciato una campagna europea che ha come obiettivo finale quello di chiudere i Cie, pur arrivandoci per tappe: una prima tappa che vuole vincere il muro del silenzio, e quindi poter avere accesso a queste strutture e far sapere alla società quel che lì accade. Allo stesso tempo, ovviamente, aiutare coloro che vi sono internati, offrendo loro l’assistenza di cui hanno bisogno. Non è chiaro però come combattere l’obbrobrio della detenzione amministrativa, rafforzata dalla direttiva di ritorno dell’Unione Europea. Sarà comunque importante, si è detto, osservare quel che succede oltre le frontiere europee, nei cosiddetti paesi di transito, ovvero quei paesi periferici dell’Unione che ormai costituiscono la nuova frontiera per i migranti, nel quadro dell’esternalizzazione dei controlli.

  • Il gringo messicano e altre storie. Voci dal Forum

David L. Greene, conosciuto anche come Carlos Martinez Plata. E’ giunto a Madrid insieme all’attivista messicana Elvira Arellano, divenuta tristemente famosa quattro anni fa a causa della sua espulsione dagli Usa: il caso fece molto rumore, perché l’espulsione l’ha separata dai figli che vivono ancora oggi a Los Angeles. Nato a Città del Messico, alla giovanissima età di due mesi David Greene/Carlos Martinez emigra negli Usa con i genitori. A New York acquisisce la cittadinanza americana. O almeno così gli dicono: perché trent’anni dopo, ovvero l’anno scorso, dopo esser stato arrestato per un reato minore, piomba nella sua cella la «migra» (la polizia di immigrazione) e gli chiede: «Conosci Carlos Martinez Plata?». Lui, sorpreso, risponde di no. La migra allora gli sputa in facia la verità: «Sei tu, e sei negli Usa illegalmente da trent’anni». Espulso immediatamente, giunge in Messico, dove impara per la prima volta lo spagnolo e dove diventa poeta e attivista. Oggi preferisce vivere in Messico, spiega, anche se gli mancano i genitori che non vede da quattro anni ormai. Stanno male, dice, e non oso chiedere loro le ragioni di quel che mi è accaduto. Tradisce un certo disorientamento, ma ciononostante l’ottimismo lo attraversa. Per venire in Spagna, racconta, mi avevano offerto un biglietto aereo che passava per gli Usa. Ho dovuto spiegare agli organizzatori che di lì non potevo passarci. Distrazioni europee.

Edda, la peruviana milanese
Edda Pando è da oltre vent’anni in Italia. Vive a Milano e lavora con l’Arci all’interno della quale ha creato un progetto: l’Università Migrante. La lucidità del suo punto di vista è sorprendente. Invitata a parlare a un tavolo di discussione, Edda va giù dritto: il problema, spiega, è innanzitutto rompere questo velo di compassione verso i migranti e poi che i migranti siano protagonisti dei propri processi di emancipazione. Citando un sociologo algerino, Edda guarda in faccia i numerosi esperti della migrazione giunti a Madrid e dice loro: «Non vi sarà una vera sociologia della migrazione finché non vi saranno sociologi migranti». L’impegno politico, continua, inteso in senso allargato è necessario. Perché, secondo l’attivista peruviana, è lo strumento per riscattare la dignità che ci stanno togliendo: iIl protagonismo migrante anche contro il paternalismo dell’associazionismo italiano. Forzando un po’ i paragoni, insomma, Edda dice che il colonizzatore esiste perché esiste il colonizzato. Critica la condizione della debolezza che fa credere ai migranti in molte occasioni comunque di essere inferiori anche in termini culturali agli europei. C’è bisogno di lasciar spazio ai migranti e alla loro voce, dice, perché questa è la ricchezza della diversità: il nostro punto di vista sarà sempre e comunque diverso. Attraverso il nostro microfono che ne registra le parole sembra guardare in faccia gli italiani e dice loro: dobbiamo lavorare affianco gli uni e gli altri, e dobbiamo smetterla con questo atteggiamento – d’origine cattolico – compassionevole. L’alternativa per ora è solo l’opposto, ovvero la criminalizzazione. Ed allora, secondo Edda, è giusto parlare delle questioni legali, di sanatorie e di Bossi Fini, ma il punto è anche un altro: se domani approvassero la migliore delle leggi migratorie, se domani cadessero tutte le frontiere, il problema del razzismo e dello stare assieme non si risolverebbe da un giorno all’altro. Ed allora, spiega, dobbiamo porci anche un’altra domanda: come conviviamo?

  • Manteros, ovvero come sopravvivere senza copyright

Sono soprattutto africani e neri. Li trovi un po’ ovunque: tra i tavolini dei bar, nelle stazioni della metropolitana. Ma devono nascondersi e stare attenti. Sono i venditori ambulanti, in particolare quelli che vendono cd e dvd pirata. Sono loro che oggi rischiano di più, perché per loro i Centri di detenzione amministrativa sono lontani. Se li beccano a «spacciare» cultura e arte – quelle musicali e cinematografiche – per strada la pena è tripla: multa per vendere senza permesso, multa per violazione alle leggi sul diritto d’autore e carcere. Stiamo parlando della Spagna, ma sarebbe più o meno lo stesso in Italia. Una vita d’inferno, come quella toccata a quattro africani, due del Senegal e due del Gambia, che hanno ricevuto una sentenza definitiva a due anni di carcere più una multa milionaria. Per loro è scattata la campagna di raccolta firme perché il governo spagnolo conceda loro l’indulto. Chayo, attivista della rete Ferrocarril che sostiene la campagna, ci spiega che da oltre sei mesi a Lavapies, un quartiere di Madrid, esiste uno sportello di consulenza per i cosiddetti manteros , ovvero coloro che con una «manta», un telo su cui collocare la mercanzia, si mettono a lavorare agli angoli delle strade offrendo cd e dvd pirata. In questo breve periodo oltre duecento persone si sono presentate allo sportello, il che, spiega l’attivista spagnola, è indice non solo del vasto numero di potenziali manteros che lavorano e sopravvivono in Spagna, ma anche dell’urgenza di porre rimedio a questa vera e propria persecuzione da parte non solo della polizia, ma soprattutto delle agenzie detentrici dei diritti d’autore. Dal 2002 infatti la legge sul copyright si è ulteriormente ristretta. Prima era una multa e il carcere. Oggi, è prevista anche la riparazione del danno economico all’impresa: milioni di euro, in alcuni casi. E poi, come se ve ne fosse la mancanza, la legge prevede che la detenzione sia scambiabile con l’espulsione dal paese con l’interdizione per dieci anni. Il tutto per vendere un dvd, spiega Chayo, che propone un ulteriore punto di vista: è veramente un delitto vendere materiale «pirata»? Eppure c’è una parte della società che compra. Dobbiamo, continua, discutere cos’è la cultura e come vi si accede: c’è il materiale «pirata», ma anche quello che si scarica da Internet. «Noi crediamo che la società non consideri questo un crimine», spiega: anzi, bisognerebbe discutere del fatto che questi venditori sono criminalizzati mentre noi, come consumatori, a causa dei miserrimi redditi precari che riceviamo, compriamo questi materiali perché quelli «legali» sono molto cari.

Emergencia y autoridad

29 luglio 2008 Lascia un commento

El presente artículo fue publicado en el periodico mexicano La Jornada el día 29 de julio de 2008
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Parecería la pesadilla realizada, el delirio del poder. La mentira que regula la vida de todos. Era ayer cuando las expresiones de violento racismo y agresiva xenofobia de ciertos exponentes políticos se podían liquidar como expresiones de un fanatismo producto de los histerismos de algunos locos que se hacían los ridículos.

Sin embargo, hoy la violencia, el racismo, la xenofobia, el fanatismo y la histeria se han vuelto ejes éticos de quienes regulan nuestras vidas –o pretenden hacerlo–, en nombre de los cuales se ponen a dictar nuevas leyes. Y estas prácticas nos ofrecen una vez más la pruebas de cuán débiles son hoy día las tutelas ofrecidas por conceptos como legalidad y estado de derecho en el efectivo ejercicio de la democracia y las igualdades sustanciales.

Hace unos días el gobierno italiano proclamó el “estado de emergencia” frente a la ola de migrantes que están desembarcando en costas de ese país. Medidas extraordinarias frente a un supuesto fenómeno extraordinario. Hace unas semanas la Unión Europea formalizó las últimas medidas represivas en el tema migratorio: más expulsiones, más tiempo de detención para los ilegales y más tropas a las fronteras.

Y sin embargo…

Hace mucho tiempo que el curso político europeo –y viene la tentación de no quedarse solamente con esos territorios– está marcado por conceptos como “emergencia”, “orden público”, “seguridad”, “decencia” y “peligro”. Evidentemente se trata de términos de connotación fugaz, naturalmente no unívocos, arbitrarios, sujetos a asumir contenidos y significados opinables y subjetivos. Y sin embargo, los pensamientos e imágenes que aparecen en la mente cada vez que estas palabras se pronuncian son casi siempre los mismos. De manera disciplinada y conformista hemos aprendido a qué hay que temer, qué significado asignar a la sensación de miedo, qué significado dar a la palabra peligro, qué entendemos por seguridad y cuál es la amenaza a ésta. Y todo esto ha sucedido de la única manera que podía suceder: es decir, más allá o al margen de cualquier principio ético, pero sobre todo por encima de la racionalidad, de cualquier dato objetivo, de cualquier evidencia, de cualquier hecho y de cualquier correspondencia con la realidad.

El camino que nos llevó a este resultado está lejos de pertenecer a la coyuntura política que ve a la Unión Europea gobernada por una derecha retrógrada y conservadora. Desde hace mucho tiempo los países más poderosos del mundo encuentran dificultad para conseguir fuentes de su propia autoridad. El juego de la globalización económica no ha dejado ganadores, o al menos no los ha dejado entre quienes la habían impulsado alegremente dictando sus reglas y sin preocuparse de sus consecuencias. Estos gobiernos –más allá de las alternancias tan poco significativas hoy entre izquierdas y derechas– se encuentran en la incapacidad de hacer frente solamente a uno de los problemas que agobian a sus poblaciones y con la imposibilidad de tener fe solamente en una de las promesas que habían hecho a sus ciudadanos. Ha llegado entonces el momento de engañarlos –a los ciudadanos–, de asustarlos y de obligarlos a no rebelarse en contra de quienes los traicionaron, convenciendo a la población de que estos que los traicionaron continúan siendo los únicos que aún pueden protegerlos. ¿Protegerlos de qué? Ciertamente, de ellos y de que no tienen los medios para enfrentar –la crisis económica, por ejemplo– algo que aún no existiendo puede ser enfrentado. Y así se crea al monstruo, que siguiendo la costumbre debe ser el más débil y el más privado de protección. Más fácil aún si este sujeto habla otro idioma, tiene otro color de piel, tiene otras costumbres y viste de manera distinta.

Es esta invención y reinvención constante lo que está hoy moviendo el mundo. En su nombre se declaran guerras civiles y enfrentamientos internacionales, guerras contra un fantasma, sangre por una mentira, muerte por una ilusión. Está sucediendo en todas partes, en Estados Unidos y en la Unión Europea, aunque en cada lugar se decline según las circunstancias específicas de cada territorio.

Es una cuestión de fondo que ha marcado también la historia de la Unión Europea, esta nueva entidad supranacional que ha tenido que volver a proponer las fronteras de su territorio, de su ciudadanía y de su movilidad, de la misma manera que eran conceptualmente entendidas en la creación del Estado nacional: como algo que excluye, marca la diferencia y fragmenta en el ejercicio de la función incluyente, porque no sabe unir sin separar, porque no sabe proteger sin limitar.

Y es una desesperada búsqueda de legitimidad y autoridad que se ha perdido hace ya mucho tiempo frente a la crisis hecha normalidad, frente a la excepción transformada en ordinaria administración. Es el fracaso del sueño de un mundo unido por el progreso y la riqueza de sus ciudadanos, y que en cambio ha promovido el egoísmo social y ha provocado –o está en eso– la temida balcanización de sus territorios. El quiebre de una ilusión que se estrella contra el muro de la realidad. Ha llegado el momento de que el precio de nuestros deseos –o caprichos– frustrados sea cobrado. Difícil buscar arriba, entre los elegantes demagogos que siguen alimentado nuestras precarias esperanzas. Mejor inquirir abajo, entre los que siendo tan distintos no nos permiten ser tan iguales a nuestros héroes de películas.

Serbia: Karadzic, ficha de cambio con la UE

28 luglio 2008 Lascia un commento

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 28 de julio de 2008.
La versión en .pdf.
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La detención de Radovan Karadzic –exjefe de gobierno de la autodenominada República Serbia de Bosnia y acusado como el principal responsable de crímenes de guerra y de lesa humanidad cometidos en la antigua Yugoslavia– responde a un nuevo contexto político de Serbia, nación en la que recientemente existe un gobierno pro-occidental que quiere ingresar a la Unión Europea (UE).

Tal es el análisis que hace Luka Zanoni, investigador del Observatorio de los Balcanes, organización civil italiana que da seguimiento a la situación en esta región.

“Por lo general, los serbios consideraban a Karadzic, y también a su general, Ratko Mladic (actualmente prófugo), como dos héroes de guerra (…) Pero después de tantos años están cansados de que su país sea rehén de dos o más personas: el 70 por ciento de los serbios quieren entrar en la UE”, dice.

Advierte: “Los porcentajes (de apoyo popular para ingresar a la UE) se modifican si la condición fuera la de abandonar cualquier reivindicación sobre Kosovo. Sin embargo, esa es la tendencia”.

Todo parece indicar entonces, señala Zanoni, “que el nacionalismo serbio, si bien sigue firme y fuerte, ha sufrido fisuras”.

El especialista afirma que, más allá del nacionalismo, la detención de Karadzic refleja un hecho: “se rompió el mecanismo que lo protegía” en Serbia.

El contexto interno

La detención de Radovan Karadzic, uno de los responsables de la cruenta guerra civil que devastó a los Balcanes y, en especial, a Bosnia, entre 1992 y 1995, “fue una gran sorpresa para todos. Muchos creíamos que ya había escapado de la justicia y que nunca lo veríamos de nuevo”, comenta Zanoni.

Desde hace una década, las fuerzas internacionales de la ONU, así como las policías de Bosnia y de Serbia, lo buscaban el territorio de la exYugoslavia.

Karadzic fue detenido el pasado lunes 18 en un autobús de la línea 73 de transporte público serbio que conecta el centro de Belgrado con su periferia oriental. Vivía desde hace años en ésta ciudad. Había transformado su apariencia –usaba anteojos y abundante barba—, utilizaba el nombre de Dragan Dabic y ofrecía consultas de medicina alternativa.

Karadzic será extraditado a La Haya para ser sometido a juicio en el Tribunal Penal Internacional para la exYugoslavia (TPIY), el cual lo acusa de al menos 11 delitos y de ser el responsable de la masacre de casi 8 mil 500 civiles en Srebrenica (julio de 1995) y del sitio militar a Sarajevo (1992-1995).

Gobiernos y organizaciones internacionales expresaron su satisfacción por la detención de Karadzic. Dentro de Serbia la reacción fue distinta. Zanoni explica: “El actual jefe del Partido Socialista, Ivica Dačić, hoy también ministro del Interior, deslindó inmediatamente a la policía serbia de haber tomado parte en la operación”.

Según el analista, tal deslinde responde a exigencias internas: “La verdad es que los socialistas quieren distanciarse políticamente de la operación para salvaguardar a su electorado”.

A pesar de la aparente defección del líder socialista serbio, según Zanoni, la tendencia está marcada: “Lo importante es que se ha venido abajo ese sistema de protección que comenzó con un supuesto acuerdo entre el entonces coordinador de los Diálogos de Paz, Richard Hoolbroke, y el mismo Karadzic. Según esta versión, Hoolbroke propuso a Karadzic: ‘dejas la política y te dejamos en paz’ ”.

Europa en el horizonte

Zanoni explica el contexto en el que se generó la detención: “El problema que representaba Karadzic ha siempre sido más una cuestión para Bosnia que para Serbia. Sin embargo, es justamente el nuevo gobierno de Belgrado el que lo detiene y reivindica su arresto. La voluntad política de este gobierno se está demostrando con hechos concretos. Eso habla claro de la nueva postura, más moderada y abierta, del nuevo presidente, Boris Tadic. Él y el nuevo gobierno quieren entrar a la Unión Europea”.

Según el analista italiano, la detención de Karadzic se debe a “cambios tectónicos” dentro de Serbia: “Primero fue la victoria de Tadic y de los partidos más moderados de Serbia en las elecciones realizadas en enero y febrero pasados. Esta situación poselectoral permitió que formara un gobierno de coalición seguramente más pro-occidental”. Así, el Partido Democrático de Tadic, se alió con el Partido Socialista, al cual, por cierto, dirigió el expresidente de Yugoslavia, Slobodan Milosevic, quien también fue detenido por crímenes de guerra y quien murió en su celda de la prisión de La Haya en 2006.

Esta nueva alianza, explica Zanoni, “marginó a los radicales del expresidente serbio, Vojislav Kostunica y abrió paso a nuevas posibilidades y acciones”.

Muchas de éstas, señala Zanoni, “pasaron inadvertidas para los medios de comunicación, pero crearon el contexto que facilitaron la detención de Karadzic y su presentación ante la justicia internacional”.

Zanoni precisa tres de esas acciones: el 17 de julio pasado “cambió la jefatura de los servicios de inteligencia serbios, la BIA, que fue ocupada por Saša Vukadinović”, quien no estaba vinculado con los anteriores oficiales de ese organismo y quienes, al parecer, protegían a Karadzic.

Luego, hace menos de un mes, “Stojan Župljanin, otro fugitivo de la justicia internacional, fue detenido y entregado a La Haya”.

Más aún, “la próxima entrega de Karadizic a La Haya es una señal que Serbia envía a la UE”, pues varios países europeos habían condicionado su ingreso a la detención de los criminales de la guerra de los Balcanes.

Zanoni dice que, después de la reciente crisis de Kosovo –nación que declaró su independencia, pero que Serbia reclama como parte de su territorio– la situación es delicada, pero en la que se vislumbran salidas: “Tadic no puede ir con los electores a decirles: ‘bueno, perdimos Kosovo, sigamos’. Mantiene una posición diplomática: promete la integridad del territorio serbio. Sin embargo, ya muchos dicen que quizá en un año su gobierno reconocerá la independencia de Kosovo y, en nuevas condiciones, concentrará sus atención en el ingreso a la UE”.

En este sentido, Zanoni revela que “el ministro de Relaciones Exteriores serbio, Vuk Jeremic, ya anunció el próximo retorno de los embajadores que retiró de los países de la UE que reconocieron a Kosovo como nación independiente. ¿Eso qué significa? Pues que a Serbia le urge conseguir el status de candidato para entrar a la UE”.

Hasta ahora, Serbia y la UE han suscrito un documento preliminar al Acuerdo de Asociación y Estabilización, lo que es el primer paso para ingresar a la UE.

Explica Zanoni: “Todavía se está discutiendo, porque hasta ahora hay el veto de Holanda y de Bélgica a tal acuerdo”, pues condicionan la firma a la entrega a la justicia internacional de Karadzic y Mladic. “Hay que recordar que Holanda tiene mucha razón en mantener esta postura: durante el genocidio de Srebrenica un batallón holandés de las fuerzas ONU estaba ahí presente…”.

Reconoce que “sin el veto holandés quizá el acuerdo ya se hubiera firmado y el proceso estaría más avanzado, porque es importante por la UE tener una Serbia estable por una cuestión de equilibrios regionales, pero también porque Serbia es el país más poblado de los Balcanes, por cuestiones energéticas (el país cuenta con importantes reservas de petróleo y por él pueden cruzar ductos de crudo y gas entre Rusia y Europa), porque no tiene límites aduanales con Rusia…”.

El otro gran obstáculo para que Serbia acceda a la UE: la oposición del Tribunal Penal Internacional para la exYugoslavia (TPIY) de La Haya, que insistía en la detención de Karadzic y Mladic.

Esa “oposición era firme hasta el otro día”, corrige el analista italiano. “Los dos criminales de guerra serbios de Bosnia fueron durante años el objetivo más importante de la fiscal Carla Da Ponte”. Sin embargo, “desde enero pasado hay un nuevo fiscal: Serge Brammertz, y las cosas han cambiado. Éste podría ofrecer una señal clara para que el proceso de integración de Serbia a la UE pueda proceder de forma más expedita”.

Narra Zanoni: “El perfil más bajo utilizado por el nuevo fiscal –aparece poco en los medios de comunicación; no hace declaraciones espectaculares– podría haber creado las condiciones para que Serbia decidiera detener a Karadzic”.