La República Lakota

El presente articulo fue publicado en el semanario mexicano Proceso, el día 11 de febrero de 2008
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El pueblo de los lakota se retira, “formal y unilateralmente, de todos los tratados y acuerdos impuestos por el gobierno de Estados Unidos”.

Con esta posición, expresada en conferencia de prensa en Washington el 17 de diciembre pasado, cuatro representantes del pueblo indígena lakota –mejor conocido como sioux– declararon la independencia de su territorio y la creación de la República Lakota.

Explicaron las razones de la declaración de independencia:

“Hemos esperado 155 años para que el gobierno de Estados Unidos cumpla con la palabra suscrita en los tratados” que firmó con los lakota, sin embargo, “las continuas violaciones a estos acuerdos han dado como resultado la casi aniquilación física, espiritual y cultural de nuestra gente”.

Actualmente existen unos 150 mil indígenas lakota. Se encuentran repartidos en cinco estados: Nebraska, Dakota del Norte, Montana, Dakota del Sur y Wyoming.

Russel Means, histórico activista indígena a favor de los derechos de los pueblos originarios de Estados Unidos, explicó:

“Ya no somos ciudadanos de Estados Unidos de América. Todos los que viven en el área de esos cinco estados que comprenden nuestro país están invitados a unirse a nosotros”.

Y agregó: “Estamos ejerciendo de manera legal nuestro derecho a ser libres e independientes”.

Una larga historia

Los cuatro representantes de este pueblo indígena –agrupados en la organización Lakota Freedom– que fueron a Washington para declarar su independencia respecto de Estados Unidos, son: Gary Rowland, Duane Martín, el mencionado Russel Means y Phyllis Young. Ésta última la única mujer de la delegación.

En entrevista con Apro, la líder indígena Phyllis Young explicó que la declaración de diciembre fue el fruto de un largo camino que comenzó hace 33 años.

“En 1974 se efectuó el Primer Encuentro Indio Internacional sobre Tratados en Estados Unidos, el cual estableció dos objetivos: el primero, que Naciones Unidas nos reconociera como pueblos indios, para lo cual abrimos una oficina en Nueva York y nos volvimos una ONG.

“El segundo era regresar al estatus original de nuestras naciones”, dice.

Tales objetivos quedaron plasmados en la Declaración de los Nativos Americanos de Independencia Continua.

De acuerdo con Young, lograron el primer objetivo el pasado 13 de septiembre, cuando la ONU aprobó la Declaración de los Derechos de los Pueblos Indios.

“Nuestra declaración de independencia es el primer paso para conseguir el segundo objetivo”, señaló.

No es la primera vez que los lakota buscan la independencia.

El 28 de febrero de 1973, un grupo de indígenas del American Indian Movement –entre los que se encontraba Russel Means– tomó con las armas la población de Wounded Knee Crock y declaró su independencia. La acción acabó con la intervención armada de la Guardia Nacional y un saldo de dos muertos entre los insurrectos y varios detenidos.

Wounded Knee Crock es un lugar símbolo para el pueblo lakota. En 1890 el Ejército estadunidense realizó allí una masacre de este pueblo.

A diferencia del pasado, ahora los lakota buscan su independencia por medios pacíficos y utilizando los espacios que les brindan las mismas leyes de Estados Unidos.

Young aclaró: “No creo que haya la posibilidad que se repita la tragedia de 1973, pues somos un movimiento pacífico. Ya hicimos una guerra, pasaron muchos procesos y hubo muertos. Pero esta vez no estamos armados y queremos sólo el derecho de gobernarnos”.

Según la activista indígena, Lakota Freedom no tiene pensada alguna acción militar o paramilitar. “No somos un movimiento armado –aclara– sólo queremos actuar dentro del sistema de leyes de este país y en el marco internacional. Queremos un autogobierno fundado en la Constitución de Estados Unidos”.

Precisó: “Fundamos nuestra decisión de rescindir todo tratado firmado desde el siglo antepasado con Estados Unidos en el artículo sexto de la Constitución (…) Apelamos también a los artículos 49 y 60 de la Convención sobre Tratados de Viena de 1969, además de la reciente declaración de ONU” sobre los derechos de los pueblos indios.

Las razones

Young señaló las razones del movimiento de independencia del pueblo Lakota: “Tenemos una tasa de mortalidad infantil 300% más elevada que en todo Estados Unidos. Nuestros hombres tienen una expectativa de vida de 44 años, segundos sólo después de Haití y peor que ciertos países africanos”.

Además, precisó, “la tasa de suicidios entre los jóvenes lakota es 150% más elevada que entre los jóvenes estadunidenses”. Denunció que 21% de los encarcelados en los estados en donde se encuentra su territorio corresponde a indígenas lakota.

En materia de salud sostuvo que los lakota sufren en “porcentajes espeluznantes” enfermedades como tuberculosis, cáncer cérvico-uterino y diabetes. “Estas tres enfermedades inciden en nuestro pueblo diez veces más que en todo Estados Unidos”.

A ello agregó las pésimas condiciones socioeconómicas de su pueblo: una tasa de desempleo de casi 85%, “mientras quienes logran trabajar reciben sueldos anuales de entre 2 mil 660 y 3 mil 500 dólares”.

Se pregunta: “¿Cómo podemos seguir viviendo así?”.

La líder indígena destacó el deseo de su pueblo de recuperar su cultura. Dice: “Hemos afirmado el derecho a nuestra religión y nos preparamos para abrir escuelas en las que se estudie nuestro idioma y nuestra historia”.

Actualmente sólo 14% de la población lakota habla su idioma nativo. La mayoría son personas mayores de 65 años de edad. Según Young, ello se debe a que “aquí el racismo es más sofisticado y nos convencen del modelo americano”.

Añadió que “nos empujan a estar de acuerdo con la explotación de nuestra tierra, agua y recursos naturales. Nos acostumbran al silencio frente a la explotación”.

Relaciones públicas

En su carta-declaración de independencia dirigida al Departamento de Estado, Lakota Freedom desconoció los “acuerdos incumplidos” con el gobierno de Estados Unidos. Sin embargo, en la propia misiva invitó a sus representantes a entablar un diálogo.

Young puntualizó: “Exhortamos al gobierno de Estados Unidos a que negocie con nosotros. De no hacerlo, comenzaremos a ejercer nuestra soberanía. Estamos comenzando un gobierno autónomo. Tenemos que buscar un desarrollo distinto para nuestra gente (…)”.

Recordó que, en 1977, Estados Unidos reconoció la existencia, dentro de su territorio, de la llamada Confederación de las Seis Naciones, en el noreste del país. “Ellos ya tienen su propio pasaporte y están reconocidos por 62 países en todo el mundo”.

Además, “diversos gobiernos han declarado que están considerando un reconocimiento hacia nosotros”.

Entre estos gobiernos estarían los de Venezuela, Bolivia, Chile, Sudáfrica e Irlanda, según comentaron en diciembre los cuatro representantes de los lakota.

Young señaló que su movimiento cuenta también con el apoyo de muchos ciudadanos estadunidenses. “Tenemos el apoyo de mucha gente: científicos, abogados y doctores que quieren llegar aquí y ayudarnos”.

“Hemos invitado a todos los que viven en nuestras tierras a quedarse y a echarnos una ayuda”, sostuvo.

Y agregó, con orgullo: “Mucha gente que vive en nuestro territorio nos apoya porque se encuentra en situaciones parecidas. Hasta hay gente que nos quiere regresar la tierra. Tanto es así que tuvimos crear una fundación que se hiciera cargo de la tierra recuperada”, aunque, aclaró, “no queremos expulsar a nadie”.

En octubre último Gary Rowland Jr. hijo del portavoz lakota del mismo nombre que fue a Washington y descendiente directo del famoso Caballo Loco, viajó a Vicam, Sonora, para participar en el Encuentro de Pueblos Indígenas de América, convocado por La Otra Campaña.

Allí, Rowland Jr. afirmó: “Nuestra lucha es muy parecida a la de ustedes y es una lucha por la tierra y por el derecho a vivir”.

Interrogada al respecto, Young confirmó que existe “cierta relación” con el movimiento indígena del sureste mexicano y con los movimientos de todo el continente: “Apoyamos el derecho de todos los indígenas a existir en el mundo. En todo el continente somos lo mismo. Estamos ligados a todos los pueblos indios”.

Precisó: “Conocemos la lucha del EZLN. Hemos estado allá, en Chiapas. Nos ayudaron a apreciar la vida porque estamos en la misma lucha”.

Consideró que tanto los lakota como los indígenas mexicanos han “vivido la represión en formas y tiempos distintos, pero hemos sobrevivido a las matanzas, al terror. Apreciamos a todo la gente que lucha, desde Chiapas hasta Oaxaca”.

Sostuvo que “su lucha es nuestra lucha”.

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